Chapter 1
Siempre pensé que la soledad era estar sola físicamente, pero me equivoqué. La verdadera soledad es ver cómo tu círculo se va haciendo cada vez más chico, hasta que solo quedás vos en el centro.
Mis amistades ya no estaban. Los planes se hacían en otros grupos donde yo no existía, y las risas que antes compartíamos ahora me llegaban como ecos lejanos a través de estados de WhatsApp que prefería no mirar. Me sentía invisible para quienes antes me veían todo el tiempo.
Una noche, con el pecho apretado por la frustración, encontré un link azul: "Grupo de WhatsApp - Amistades". Dudé, pero el silencio de mi habitación pesaba más que el miedo. Apreté "Unirme".
Al principio, fue un caos. Cientos de mensajes, chistes internos y gente que parecía conocerse de toda la vida. Intenté escribir, pero el miedo me cerró los dedos. Me sentía otra vez como un fantasma, mirando una fiesta desde afuera. Tiré el celular sobre la cama, queriendo ignorar esa alegría que me era ajena.
Pero entonces, el teléfono vibró de una forma distinta. No era una notificación más del grupo; era un mensaje directo. Al ver su nombre en la pantalla, el corazón me dio un salto, pero no fue de susto. Fue una sorpresa cálida.
—“Te noto muy callada hoy en el grupo, ¿estás bien?”— decía el mensaje.
Me quedé mirando las letras un buen rato. Era extraño. Había muchísima gente en ese chat, pero solo él se había dado cuenta de que mi silencio tenía un peso. Solo él se había tomado el trabajo de salir del ruido para buscarme en mi rincón.
Por primera vez, no me temblaron los dedos. No borré el mensaje mil veces. Con él, la frustración desapareció y le dejó lugar a una curiosidad suave.
—“Solo estoy un poco pensativa”— respondí.
Y así, sin miedos, empezó la charla que me iba a cambiar la vida para siempre.