Cuándo me enamoré de mi compañero de piso hetero

All Rights Reserved ©

Summary

Esta es una historia de amor real. Diogo llega a Inglaterra buscando empezar de nuevo y termina compartiendo piso con Julián: amable, presente y hetero. Lo que empieza como amistad se convierte en rutina, y la rutina en algo peligroso de nombrar. Entre cenas compartidas, silencios incómodos y gestos que duran un segundo de más, Diogo se enamora de alguien que no debería. Julián no promete nada, pero tampoco se va. Esta no es una historia sobre finales felices, sino sobre lo que pasa cuando el lugar más seguro del mundo también es el más difícil de habitar.

Genre
Lgbtq
Author
Tsunami14
Status
Ongoing
Chapters
9
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo 1 Cuado Lo Conoci

Hola, mi nombre es Diogo (no es mi nombre de verdad, hay que tener intimidad). Tengo 23 años y esta historia la voy a basar en hechos reales, y espero que mi mejor amigo (Julián, 24 años) jamás la descubra. Pero soy escritor y estoy un poco cansado de escribir ficción, entonces acá va un poco de realidad.


Conocí a mi compañero de piso en mi tercer año en Inglaterra. Yo trabajaba en un restaurante BBQ brasileño; había trabajado ahí desde mediados de 2021. Lo odiaba, sí, pero lo amaba. Odiaba a los clientes impacientes, a los brasileños que llegaban sin hablar una palabra de inglés y me hablaban en portugués como si me conocieran de algún lugar, o cómo entraban, pasaban por el aviso (wait to be seated) y se sentaban como si fueran los dueños de la casa...


Pero nunca me fui, pues el dinero era bueno y también fue ahí donde conocí a las mejores personas en ese país, que ahora llamo familia. Fue también donde salí del armario, donde tuve mi primer romance gay (más bien una telenovela mexicana). Algún día haré la precuela, pero SPOILER: fue tóxico.


Lo conocí en 2023, pero seguramente nos cruzamos en la calle o en fiestas más de una vez. Yo estaba en mis últimos meses trabajando ahí. En diciembre iba todo el mes a mi país y regresaría en enero limpio y sin distracciones para buscar trabajos en la carrera que pagué 32k para estudiar: Acting And Performance (32k mal gastados).


Debía ser octubre o inicios de diciembre, y gran parte de mis amigos ya se habían ido del país para seguir sus sueños. Yo ya era el único de la equipe con la que empecé (los de mi edad), y una nueva generación estaba llegando a trabajar ahí. Les voy a llamar Zoo. Ellos hacían fiestas latinas en la ciudad: los típicos heteros que se follaban a todas las chicas entre sí y de los que todos saben su nombre, pero ellos solo lo sabrían si tuvieras un par de tetas o un buen culo. Algunos me caen bien, no lo voy a mentir, pero eso no me impide juzgar, y cada vez más mi restaurante se llenaba de ellos.


Un día mi marido, el de la telenovela mexicana —sí, nos casamos—... bueno, un día me vino a decir:


—Mira qué guapo es el nuevo chico de Zoo.


Yo lo miré corriendo por la sala: un chico alto, pálido, pelo castaño oscuro casi negro, su barba aún más negra y gruesa, no plan Santa Claus, plan bonita. Buen cuerpo, no definido pero con forma para la edad, y muy rico culo tenía.


—Ehhh, no es mi tipo, me parece normal.


Fui honesto. Me pareció un tipo normal, nada de más. Tal vez fuera por celos o simplemente me daba igual. ¿Saben cuando ven mucho a una persona y después se quedan amigos de ella y parece que la miramos de otra forma? Bueno, les digo que ahora, si me preguntan, él es el hombre más guapo del mundo.


No me acuerdo de cómo empezamos a hablar. Él trabajaba muy bien, era muy rápido y, como era nuevo, tenía que cortar las carnes, cosa que a veces yo tenía que hacer, pero odiaba. Yo normalmente trabajaba haciendo de runner, de mesero o de bartender, lo que a mí me encantaba, pues ahí estaba mi crush hetero del momento, otro chico de Zoo, un total puto, pero me gustaba hablar con él. Obviamente no iba a pasar nada; además, yo estaba casado, pero a mí y a mi marido nos gustaba tener esos crushes imposibles para ocupar la mente y las fantasías sexuales.


Bueno, el chico del bar y Julián empezamos a cerrar el restaurante muchas veces juntos y, mientras lo hacíamos, hablábamos de series, más específicamente sitcoms: Friends, How I Met Your Mother y así. Me acuerdo de que hablamos de cuando el actor de Chandler murió. También me acuerdo de que la novia de Julián iba muchas veces al trabajo a comer con él; no hablaba con nadie más, era tímida. Es justo, literal no me importaba. Al final, él no era del equipo de los Zoo, era simplemente amigo de ellos, y por ahí ya ganó puntos.


ZOOLANDIA era la fiesta latina más grande que los Zoo organizaban. Tenían otra más chiquita todas las semanas, pero ZOOLANDIA era la que valía la pena ir. Y también fue la fiesta donde yo y mis amigos gays descubrimos el amor de verdad... el éxtasis. Cuando vas a la misma fiesta todas las semanas con las mismas personas, el alcohol deja de ser suficiente. Y bueno, con el éxtasis yo me convertía en amor puro.


Soy una persona muy tímida con los desconocidos; con mis amigos hablo un montón, soy sarcástico y hago chistes con todo, pero con el éxtasis yo decía todo lo que iba en mi corazón, sin filtros, lo que me encantaba. En la última fiesta de esas a la que mi marido iba a estar, yo estaba bien pastillado y Julián apareció con su novia. Me abrazó y me dijo:


—¿Qué pasa, señor?


Me gustaba cuando me llamaba "señor" o "jefe"; me hacía sentir importante y hombre. Probablemente le dije que estaba bien high y él estaba borracho. Nos quedamos hablando y yo empecé a hablar con su novia. Amo a las mujeres y con la pastilla estaba súper social. Esa noche la pasé muy bien y su novia me cayó muy bien, pero la próxima vez que la vi en mi trabajo no me dirigió la palabra. Ruda. Pero igual no me importaba.


Julián me empezó a caer muy bien y, como trabajaba ahí, cuando me fui tuve que dejar mi locker a alguien y se lo dejé a él. Teníamos muy buena química platónica. Todos pensaban que él era gay; yo le diría bisexual, tal vez, y si lo fuera sería aún más sexy. A mí me daba igual lo que él fuera; me caía bien y me gustaba tener amigos heteros. Desde que salí del armario no tenía muchas amistades con heteros: debía tener como cuatro a los que podía llamar amigos de verdad. Los que tenía de mi país se apartaron cuando me fui a Inglaterra y cuando salí del armario tampoco me hablaron más. No sé si la mayoría tenía miedo de que yo fuera a coquetear con ellos, pero Julián no lo tenía.


Como dije, me fui a mi país para pasar la Navidad con mi familia; ya no lo hacía desde 2020, entonces estaba bien entusiasmado. Mi marido fue conmigo, tal como un gran amigo gay, una "hermana" que yo amo. Fuimos de fiesta, nuestro amigo se regresó al UK y la Navidad fue muy buena. Mi marido se fue a inicios de enero de 2024 para otro país y yo regresé al UK. Ahora me tocaba compartir piso con un adolescente adicto a la hierba.


Ya estaba triste por regresar, pero me quedé enojado cuando llegué a mi cuarto y encontré al pendejo del drogadicto dormido en mi cama. El imbécil se quedó sin trabajo y yo no sabía cómo iba a pagar la renta. Resumen: no la pagó. Yo estaba buscando trabajo; tenía dinero para quedarme tres meses buscando, pero como tuve que pagar la renta por los dos, resulta que tuve que apresurarme. Cuando fui a pedir trabajo al restaurante donde estaba antes (que de verdad no quería regresar ahí), me dijeron que tenían mucho staff ahora. ¡Traidores!


O sea, yo entiendo: un restaurante había cerrado y gran parte de su staff estaba trabajando ahí ahora, no había espacio. Pero yo estaba desesperado y me dieron unas pocas horas un sábado por semana. Pero necesitaba sacar a la Barbie drogadicta de mi casa, pues el imbécil se quedaba todo el día fumando en vez de buscar trabajo. Le pregunté a Julián si conocía a alguien que quisiera compartir piso y me dijo que, si sabía de algo, me avisaría. Pasadas unas semanas me escribió preguntando si aún quería compi, pues los suyos eran un poco desorganizados y él quería un poco más de privacidad (piso de heteros, no sé si un sueño o una pesadilla), y yo, desesperadamente, le dije que sí.