Prólogo
«Érase una vez...»
Siempre quise que mi historia comenzara con esa mágica frase y, sí, posiblemente quería citar una de las frases más trilladas y manidas por el mundo de la literatura infantil. Sin embargo, no importaba cuán desgastadas con el tiempo estuvieran estas palabras; para mí seguían conservando cierto encanto, ya que había leído lo suficiente como para saber que cuentos como estos terminaban con un «Vivieron felices para siempre...».
Aunque, en la vida real, ningún cuento de hadas comienza con una mujer a punto de ser despedida del trabajo que tanto necesita y quedar completamente arruinada en el proceso.
Al menos cinco minutos habían transcurrido desde que recibí la llamada que me hizo correr a la oficina de presidencia. La voz de la jefa de redacción no tuvo un solo ápice de amabilidad cuando me gritó al teléfono que moviera mi pelirojo culo a su oficina: «¡En este instante!».
Al parecer, el día había llegado. Nunca pensé que mi «Gran oportunidad», «Mi idea de oro», sería el motivo por el cual terminaría perdiendo el fruto del trabajo por el que me había esforzado durante todos estos años... Todo a causa de un maldito aristócrata racista y su obsesión enfermiza por demostrar su poder terminarían por llevarme a la ruina.
«Me cago en tu puta monarquía, Ian Sweynsson».
Eleonor me observaba con chispas en los ojos, esperando una respuesta que la convenciera de no echarme a patadas del periódico. Mientras estaba frente a ella, intentaba convencerme de que no había hecho nada malo, que no era lo que estaba pensando y que «eso» que ocurrió no tenía nada que ver con el repentino interés de Eleonor en mí. La propuesta le había fascinado; incluso la elogió. Entonces... ¿qué? Mi cabeza dolió.
—Acabo de recibir una llamada de la embajada —mi cuerpo se congeló—. ¿Me podrías explicar qué demonios pasó en ese viaje?
Suspiré, intentando aparentar serenidad —una que evidentemente no tenía—. Mis manos se convirtieron en puños a ambos lados de mi cuerpo y las uñas comenzaron a hincar dolorosamente en mi piel.
¿Qué había sucedido? A ver... ¿por dónde comenzar? ¿Se refería a la parte en que él se había reído descaradamente de mí? ¿Cuando se mofó de mis «precarios modales» o cuando me llamó “Ordinaria” insinuando que era muy poca cosa para estar al frente de un trabajo como ese ? Pude sentir mi rostro enrojecido por la ira que traía ese desagradable recuerdo.
O quizás se refería a la forma en que el sonido de su voz me excitaba los sentidos. Porque ¿qué podía pasar cuando nos encontrábamos a solas? Lo único que podía pasar tras confinar a dos fieras salvajes en una jaula: provocar que estas se atacaran mutuamente —sin piedad— hasta que una de las dos cediera o, por el contrario, terminase muerta.
La culpa me golpeó el estómago con fuerza. Yo no solía ser de esta forma; no era visceral, no era explosiva o grosera, y mucho menos era una mentirosa. Por eso me costaba comprender por qué me seguía comportando de esa manera tan impulsiva cuando ya había tentado a mi suerte demasiadas veces.
Ian, Ian, Ian... él era el unico causante de todos mis males y, al parecer, lo único en lo que mi cerebro era capaz de pensar: era en ese sujeto, en un jodido egocentrista con un sentido del humor cachondo, irascible, malcriado, que se creía un puto dios y el jodido ombligo del mundo.
Oportunidad de oro, cómo no...
Lo más irónico de todo es que no lo vi venir, no pude prever una situación como esta. Existe un punto en que la vida parece un maldito cuento de hadas y dragones en el que nada puede salir mal; un sueño del que nadie desea despertar. Resulta ser menos doloroso vivir de una fantasía idílica, aferrarse a ella con uñas y dientes hasta el día que la realidad toca la puerta y nos pone contra las cuerdas para golpearnos sin clemencia.
Mi vida nunca fue color de rosas. Vivía en un pequeño departamento de dos por dos que solía compartir con mi mejor amiga, antes de que esta comenzara sus prácticas de medicina y me dejara completamente poniendo unos cuantos países de distancia entre nosotras. Había sacrificado mucho para conseguir mi puesto de trabajo como pasante en uno de los periódicos tradicionales más respetados de Manchester. Pagué el derecho a piso al ocuparme de labores absurdas para ganar un poco de respeto en un desesperante, tóxico y asfixiante ambiente laboral donde la juventud es objeto de vergüenza y sinónimo de ingenuidad.
Hubo una época en la que quise rendirme, abandonar todo, volver a casa con el rabo entre las piernas y admitir mi derrota. Pero justo en ese momento de efímera debilidad, las palabras de mi madre resonaban en mi cabeza: «No eres lo suficientemente buena», «Pusiste la vara muy alta, ¿de verdad crees que eres capaz?», «Ya volverás suplicando mi ayuda, soberbia malagradecida».
Aunque lo deseara, aunque quisiera cambiar de rumbo, el camino que había tomado mi vida era prácticamente imposible de modificar. En este punto, no podía abandonar la carrera que estaba a punto de terminar; no podía ignorar mi orgullo y el peso de mi desvergüenza en el afán por lograr mis objetivos. Irme delHeraldera admitir mi derrota y mucho menos podía retroceder el tiempo para volver a un hogar donde nadie me estaba esperando.
En ese momento, unas enormes ganas de maldecir a los cuatro vientos ardieron en mi garganta. No tenía la menor idea de cómo arreglar este desastre...
ADVERTENCIA:
Esta obra es completamente fruto de mi imaginación y no refleja ningún contexto social o político real de los países mencionados. Los personajes son totalmente ficticios, y algunos personajes históricos fueron modificados y creados según mi visión para la trama.
No es un romance dulce. Algunos de los acontecimientos, pensamientos y creencias expresados por los personajesNOrepresentan mis propias opiniones ni los apruebo: pertenecen únicamente a la narrativa de la obra.
A lo largo de la historia te encontrarás con personajes complejos y cambiantes, escenas de sexo explícito (+21) y referencias a temas delicados como: tráfico de personas, asesinatos y crímenes humanitarios.
Por favor, ¡no romantizar las conductas tóxicas!
Una vez advertidos, bienvenid@s. Espero que les guste.
Publicación Original: 30 De Noviembre del 2018
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