Prólogo
Nunca pensé que el amor pudiera dar miedo.
Al principio no fue así.
Al principio fue suave.
Una sonrisa que aparecía cuando más la necesitaba.
Una voz que me decía que todo iba a estar bien.
Mientras las chicas empezaban a desaparecer, yo me enamoraba.
Mientras la ciudad se llenaba de rumores, yo me sentía a salvo.
Mientras todos buscaban a un monstruo, yo dormía tranquila...
porque creía conocerlo.
Dicen que el peligro siempre avisa.
Que hay señales.
Que una siente cuando algo no está bien.
Mentira.
El verdadero peligro aprende a sonreír.
Aprende a escuchar.
Aprende a amar... o al menos a fingirlo.
Y cuando te das cuenta, va es demasiado tarde para correr.