Prólogo
En la época medieval, amar no era un privilegio.
Era un riesgo.
Los matrimonios se sellaban por alianzas, las coronas por conveniencia y los corazones aprendia a callar antes de latir. Las princesas no elegian; obedecían. Y aun asi, el destino siempre encontraba grietas por donde colarse.
La princesa Emily Rosewood fue educada para reinar con gracia y silencio. Desde niña aprendio que su nombre pertenecía al reino antes que a ella misma . Nadie le preguntó quer era lo que ella deseaba. Nadie creyó necesario hacerlo.
La primera carta llegó en una noche sin luna.
No llevaba sello real ni firma, solo una caligrafía firme, peligrosa.
“No todas las alianzas se firmaran con tinta. Algunas se escriben en silencio, lejos de las miradas que juzgan. Y no todas las ordenes merecen obediencia.”
Emily la leyo una y otra vez, con el corazón acelerado y las manos temblorosas. No sabía quién era aquiel desconocido, ni por que había decidido responderle. Solo sabía que, al doblar el papel y esconderlo dentro de su libro favorito, algo dentro de ella había cambiado para siempre.
Por que en un mundo en donde todo estaba decidido, aquella carta era un acto de rebelion incluso era considerado traición. Y mientraslos salones se llenaban de musica, risas y promesas convenientes, dos almas comenzaban a reconocerse en la distancia. Sin tocarse, sin hablarse, sin saber aun que el amor cuando nace en secreto, suele exigir el precio mas alto.
En aquella epoca, amar no era un acto impulsivo. Era una decisión peligrosa.
Y sin saberlo aun, tambien era el comienzo de su ruina.
