</ InvestigaciĂłn parte 1



Año: 2750. Tiempo de navegación: 350 años. Tiempo arribo: 20 años. Población: 10 000 000 pasajeros, 7 operadores.
—Karl, levanta tu gordo trasero y vámonos. Control nos requiere para algo urgente, creo que ya sabes qué. —Grita por el intercomunicador.
Escucho sus palabras exhalando fastidio, sé lo que quieren y no me apetece. Desconecto los cables en mi brazo y tomó mi gabardina, un clásico que nunca muere —costosa para ser un elemento virtual—. Salgo del departamento y está ahà el viejo Emin con su traje sastre y su barba crecida. El tipo es desagradable, burlesco y su rostro da la expresión de que encontró un fallo en tu persona y sacará provecho de ello. Sólo lo soporto porque el empleo me obliga y porque no usa skin jodidas del siglo XXVIII con su mala idea de la moda.
—Esto es un basurero, ¿de qué sirve que nada sea real si todo termina en los pasillos?
—Se llama: “estupidez humana”. La capacidad receptiva del rechazo mental al metaverso nos llevó a tener mierda en las calles para que la gente no se sienta nostálgica.
—¿Y por qué vives entre toda esta basura?
—Porque da igual, esto no existe.
—El puto olor existe y es un asco. MĂşdate a esos lugares bonitos surrealistas, te encantará. VivĂ una temporada allĂ, es… tienes que vivirlo. —RĂe marcando burla en el rostro.
—No me interesa, sólo el trabajo, es todo.
—Karl, Karl… ¿qué haces el resto de tu tiempo? No todos son fraudes y robos de digitales, también hay muñecas y estimulantes. ¿Qué haces en este horrible sandbox?
—Pocas personas viven aquĂ, me encanta eso. No hay vecinos, no hay ruidos, una caja vacĂa donde descansar. Esos estrepitosos espacios no son para mĂ, no encajo ahĂ.
—DeberĂas intentarlo, darte ese “gusto”, hay tantos versos que no terminarás nunca. Un dĂa hay una carrera de naves sinsentido y al otro, un maldito coro de robots furros alrededor de una puta orgĂa. Esa gente está enferma y deberĂas contagiarte de su ritmo de vida. Deja de ser un alma vieja.
—No me interesa.
—Karl, un dĂa sacarán tu cerebro de tu cuerpo y te reciclarán como comida, Âżlo sabes? Y cuando midan tu hedonismo, tendrás cero.
—¿Ya terminaste? Quiero terminar con esto rápido.
—¿Por quĂ©? ÂżTienes alguna vĂctima secuestrada digitalmente en tu departamento? Da igual que tardemos una vida, no tienes nada quĂ© hacer.
Llegamos al Ăşltimo escalĂłn, las pintas en el muro hablan de derrocar el sistema, exactamente lo mismo que darte un tiro. Salimos a la recepciĂłn y empujamos la puerta para encontrar el vehĂculo que aparca justo enfrente. Emin presume lo bello y costoso que fue comprar el diseño. Varias noches y dĂas encerrado en su cápsula sin gastar tiempos de proceso, la moneda actual. Hizo un silbido y describiĂł al arquitecto que lo diseñó como si fuera un dios; hablĂł sobre los finos detalles, los acabados y la precisiĂłn milimĂ©trica del arquitecto, además del rugir del motor tal cual Ă©l deseaba. Con este ruido emprendiĂł la marcha por la deficiente carretera hasta el final del sandbox.
La digitaciĂłn del mundo no es perfecta, entre menos inversores menos arreglos. Los errores ocurren y la suavizaciĂłn de los detalles es peor. Los altos edificios no encajan en el panorama, sus bordes son bruscos y su sombreado imperfecto, aun asĂ, no molesta a la vista. La poblaciĂłn se acopla a lo que tiene y es evidentemente ser más barato. No necesitas nada virtual si esto roba parte de tu vida. La Ăşnica molestia, los NPC que simulan la poblaciĂłn para evitar que vivas en un sandbox vacĂo.
—¿Qué sabes del incidente, Karl?
—Lo que veo en las noticias y los informes.
—¿ConocĂas a alguien afectado por la desconexiĂłn?
—Nadie, nadie por lo menos que frecuentara.
—Yo sĂ, una vieja amiga que acostumbraba los mismos sitios que yo. No la vi cuando sucediĂł la desconexiĂłn, sĂłlo escuchĂ© lo que todos. Ochocientas mil sesiones desconectadas por una estupidez. El pánico en las calles fue terrible, esos idiotas creyeron que la nodriza habĂa fallado y todos estábamos condenados. ÂżLo imaginas? Muchos han olvidado que estamos en el puto espacio, sin aire, sin comida, sin árboles. La nada en cientos de años luz. SĂłlo hace falta una desconexiĂłn masiva para recordarle a todo el mundo dĂłnde estamos realmente y lo vulnerables que somos. Te juro que más de uno hizo una estupidez de la que ahora se arrepiente. El fin del metaverso y el inicio de la realidad, la maldita realidad.
—No estoy seguro de que este viaje tenga sentido, ¿qué haremos cuando lleguemos allá? Nadie aceptará de buena manera que lo desenchufen para hacerlo trabajar en minas y colonias.
—Cuando eso suceda, será mejor conseguir un buen abogado. ¡Ja! Como si existiera alguno que no fuera del corporativo. Somos suyos, sus malditas perras. Firmas un contrato cuando la ley les permite obligarte, no aceptas, quedas fuera de la nave. Todos lo firmamos, hasta tú, mi alma vieja. Pueden hacer lo que quieran con nosotros hasta que paguemos la deuda del “servicio”. Y yo te digo que es impagable. ¿Piensas que ceder tu tiempo de proceso es un robo? Ahora imagina pagar con sangre y sudor.
—Hablemos de la desconexión.
—SĂ eso prefieres. Control tiene una teorĂa muy fatĂdica si me lo preguntas, controversial de ser cierta: Sabotaje. Te quieren allá por eso, hiciste un buen trabajo la Ăşltima vez, necesitan alguien que no tema que lo asesinen mientras está en su cápsula. Ja-ja. Y eres la persona indicada.
—No quiero despertar, la última vez me causó nauseas por mucho tiempo.
—Entiendo, entiendo, pero es el precio por pagar al estar en el perĂmetro, nos joden con esa escusa y deciden nuestro futuro. Sin embargo; es mejor estar enterado de lo que realmente sucede a ser uno de esos idiotas hedonistas. DĂ©jame decirte algo, sĂ© que tĂş lo disfrutas, te encanta este modo de vida en donde el sistema de obliga a ser quien debes ser, no estarĂas conforme de otro modo. AsĂ justificas tu alma vieja y distante, gracias al poder de: Soy ese tipo que no tiene futuro.
—¿Te han dicho lo fastidioso que eres?
—Sólo la gente a quien acierto.
—Mhh… ¿Te dijeron cuándo tiene programado el cierre de sesión?
—No, quĂ© va. SĂ no te lo dijeron a ti, menos al idiota que debe escoltarte. Te quieren allá fuera pronto, eso es seguro, pero si quisieran ser unos putos verdugos, habrĂan cerrado tu sesiĂłn sin aviso. Algo quieren hablar contigo en el muro de fuego, sĂłlo me pagan para mantenerte al tanto y apoyarte en la investigaciĂłn aquĂ en el metaverso, no para enterarme del procedimiento. Abre tu dispositivo, tengo material para ti.
TomĂ© la pantalla del vehĂculo, la sujetĂ© frente a mi vista y comencĂ© a ver las noticias. Particularmente los videos de seguridad.
—El parque prehistĂłrico tuvo la mayor concentraciĂłn de desconexiones, fue un hecho aleatorio en todos los versos, pero allĂ casualmente se notĂł más. HabĂa cerca de mil personas paseando a travĂ©s del museo y las atracciones cuando sucediĂł la desconexiĂłn. Mira esos malnacidos, no sĂ© si eran familias progresistas, amantes o sĂłlo compañeros de alguna tribu urbana orgásmica, pero el desconcierto… eso lo puedo comprender. Todos los desconectados dejaron su huella digital antes de que el sistema cerrara sus sesiones, es decir, no fue planificado, perdieron el enlace y sabes lo que significa. Ese tipo de ahĂ con los cuatro brazos caminĂł sin parar hasta romper un muro, se saliĂł del sandbox por un glitch, si logra reconectarse está prácticamente muerto, es un error letal quedar atrapado entre el cĂłdigo y el verso. Los ingenieros tratarán de salvarlo, pero es casi seguro que lo que sea que vaya a experimentar y ver, freirá su cerebro antes de resetearlo y devolverlo a una zona segura. Muchos como Ă©l están en la misma situaciĂłn, pero aĂşn es muy pronto para saberlo. El estimado es de un 10 a 15 por ciento de sesiones en riesgo.
—Es un número alto.
—Son los problemas desconocidos de un cierre masivo de sesiones, sistema dedica un porcentaje de su total de procesamiento a estos casos. Ocurren y muchos mueren al caer en bugs, otros son salvados, todo depende de quĂ© tan libre estĂ© el procesamiento y el equipo de soporte, pero... Algo tan grande como esto nunca habĂa ocurrido. Ya nos informarán cuando lleguemos. Mira ya dejamos atrás tu pocilga, vaya mierda de sandbox. Dejemos a un lado la nostalgia de conducir, hagamos puente hasta Control, la desconexiĂłn los tiene estresados, no los hagamos esperar más.
La carretera dejĂł la ciudad y su inmundicia atravesando un enorme vacĂo donde sĂłlo el background quedaba, el muro divisor como una pantalla negra nos recibiĂł y luego el puente hizo todo el recorrido hasta Mainversa donde el coche perdiĂł contacto con cualquier autopista y se introdujo a una ciudad del todo incomprensible. La marcha de los vehĂculos circulaba por vĂas aĂ©reas entre miles de lĂneas de tráfico. Los rascacielos brotaban del suelo y techo interconectando sus cuerpos sin tocarse uno con el otro mientras una lluvia artificial mancillaba la ciudad y enfurecĂa las luces de cada espectacular. El recibimiento era del todo acorde a la percepciĂłn generalizada de la poblaciĂłn debido al incidente.
El coche continuĂł ignorando las lĂneas de tráfico y se adentrĂł a los espacios disponibles para atravesar la ciudad, la lluvia golpeaba con fuerza y las luces fuertes brillaban en la noche. Descendimos cuando nuestro destino estuvo al alcance, entramos por una de las caras de la enorme e imponente torre de Control donde gigantescas torretas defendĂan el perĂmetro. Vimos el salir y entrar de otros vehĂculos hasta que arribamos. Encontramos dĂłnde estacionarnos para descender, el automĂłvil se esfumĂł despuĂ©s de eso.
—Siempre me he preguntado para quĂ© sirven esos enormes cañones. ÂżQuiĂ©n va a atacarlos? Si alguien lo pensara, te aseguro que sistema lo sabrĂa antes —dijo Emin— ÂżO es que hay algo más que desconocemos? —MofĂł y salimos del parking con la torrencial lluvia detrás al final del tĂşnel.
Dentro ocupamos el elevador.
—Hay tanto del metaverso que no tiene sentido —respondo a su último comentario—. La población necesita de estos mundos idealizados para poder existir pese a que nadie de nuestra generación vivió en la Tierra ni sus colonias cercanas. ¿A qué jugamos? ¿Sentir nostalgia por algo que no conocimos?
—Probabilidad de Ă©xito, mi estimado, asĂ lo definen los constructores de las nodrizas. Es pura probabilidad de Ă©xito. No somos los primeros ni los Ăşltimos colonizadores. Aprendieron de los fallos y ahora los aplican a nosotros. Los viajeros necesitan que sus cerebros sean estimulados y acondicionados al Ăşnico de modo de vida conocido. La Tierra. Es el fundamento base, recrear copias de la Tierra en todo el universo. La razĂłn por la cual haya una maldita lluvia bien programada que empape mi ropa; son esos pequeños detalles los que te mantienen conectados a la realidad. Me gustarĂa saber quĂ© ocurriĂł con los primeros colonizadores cuando respondieron al ping y los grandes corporativos descubrieron que la misiĂłn habĂa fracasado. ÂżQuĂ© sucediĂł ahĂ, Karl? Te lo has preguntado.
—Muchas veces. Mandaron todas esas almas a morir para que cientos de años después nosotros estemos cruzando la misma ruta. Sólo espero que esa desconexión masiva no haya sido una causante.
—Somos números para los grandes corporativos, los autómatas llegaron antes que nosotros al exoplaneta, realmente sólo nos quieren allà porque necesitan dedos —mostró los suyos—, dedos que hagan lo que sus putos robots no pueden.
Ingresamos a la habitaciĂłn especĂfica sin cruzar palabra con nadie más, el elevador se encargĂł de ingresarnos al área de tránsito e ingreso del muro de fuego. Un centinela nos revisĂł mientras recitaba todas las cláusulas de nuestra presencia allĂ, prácticamente describiendo todos los delitos que podemos cometer y que generaban una sanciĂłn de expulsiĂłn de la nodriza.
La habitaciĂłn final de la reuniĂłn gozaba de una arquitectura simple y totalmente iluminada, donde los altos mandos y la gobernadora miraban preocupados las cifras finales mientras Ă©ramos presentados por nuestro jefe, el ministro de seguridad. Nos ofreciĂł asientos y quedamos a disposiciĂłn de todos allĂ presentes. La persona que hablarĂa sobre el incidente destacaba por tamaño y forma, sus ojos negros junto a su modificaciĂłn de la mandĂbula y cuerpo lo situaban como un desencadenador. Lo mismo hoy lo describĂas de esta manera y la siguiente semana, ya habĂa adaptado otra forma. Los conocen como los Avatar de flujo constante.
—Ya no falta nadie —comenzĂł y resaltĂł su lengua trĂpeda—. Todos están al tanto del incidente ocurrido hace tres dĂas dieciocho horas Tierra, no perderĂ© el tiempo ahĂ. Necesito que estĂ©n conectados a la pantalla de operaciones, será más fácil explicarlo. Lo que ven es un diseño exacto de la nave nodriza, los planos arquitectĂłnicos originales que aĂşn se acoplan a la nave actual. La distribuciĂłn y toda su estructura. Por cuestiones de seguridad, los espacios primordiales y las zonas restringidas han sido censuradas, sĂłlo se desbloquearán sin resulta necesario. DespuĂ©s del primer aviso del incidente, nuestro equipo de soporte y los operadores comenzamos la ardua tarea de localizar el error fatal, tanto personal dedicado como rastreadores artificiales buscamos el glitch en el cĂłdigo o procedimiento que ocasionara esta masiva desconexiĂłn. Puedo decir con certeza que no fue un problema de la nave, ni el principio de una catástrofe mayor. No de momento. Lo que sucediĂł es más alarmante, casi lo definimos como: Sabotaje —la reacciĂłn unánime fue evidente—.
—Sabotaje… es una palabra muy difĂcil de asimilar y mucho más de aceptar. ÂżTiene evidencia?
—No de forma clara o irrefutable. Es la deducciĂłn del equipo de ingenieros y operadores. La nave no presenta ninguna anomalĂa que nos haga pensar otra cosa. Explico: El diseño de la nodriza abarca un tronco principal que los inyectores de propulsiĂłn hacen avanzar en el hiperespacio. A este tronco se acoplan diez arcas con sus respectivos sistemas autĂłnomos de emergencia. Entre todo el conjunto hay diez millones de pasajeros y siete operadores. Las arcas son como gajos de fruta añadidos al pilar central, cada una tiene la capacidad de transportar ochocientos mil pasajeros con un excedente de dos por ciento de cápsulas vacĂas para cumplir con normativas de probabilidades en contra. Cada una puede ser completamente autĂłnoma y fueron creadas asĂ para poderse desacoplar del tronco principal en caso de un incidente mayor que ponga en riesgo la misiĂłn. Eso es exactamente el problema actual, una de estas arcas fue expulsada por un sistema emergente de control de riesgos e iniciĂł protocolos de supervivencia que ya fueron cancelados por el equipo de soporte.
—¿Perdimos esa “arca”? ¿Qué ocasionó que el sistema hiciera eso? —Preguntó la gobernadora.
—No, no hemos perdido el arca. De manera inesperada se accionĂł un seguro contra errores. Un sistema de emergencias redundante. Ahora mismo el arca está siendo un lastre para la nave nodriza y sus ocupantes se mantienen con el soporte de vida mĂnimo para su funcionamiento. Sus condiciones son precarias y a la espera de conocer los resultados del análisis automatizado de las supuesta “catástrofe” que está obligando a las arcas a desprenderse. Dicho asunto está siendo solucionado en este momento para evitar que definitivamente se separe esa comunidad de cápsulas y emprenda su viaje en solitario. Desgraciadamente, el sistema de soporte vital es más limitado al que se encuentre en el tronco principal. Sin los alimentos que procesa la nave nodriza, el arca entrará en un sistema emergente de situaciĂłn. En palabras simples, desechará una gran parte de su poblaciĂłn en pro de salvar a los que no han sido elegidos. Reciclará sus cuerpos y alimentará al resto hasta que finalmente termine su misiĂłn. Estando a veinte años del exoplaneta, es muy probable que lo consigan.
—La mitad de ellos…
—Es mejor a que ninguno de ellos. —Me miró.
—Bien, como lĂderes de esta misiĂłn, no podemos permitir que cuatrocientos mil pasajeros se conviertan en…. comida para el resto. Debemos recuperar esa arca y más importante aĂşn, descifrar lo ocurrido. Si es un sabotaje, no será el Ăşnico incidente, el siguiente podrĂa ocurrir en cualquier momento y debemos actuar rápido. Nuestros principales sospechosos son los operadores si su investigaciĂłn de la nave es correcta. ÂżCĂłmo es posible que ellos puedan desconectar un arca?
—El acceso a la informaciĂłn de este protocolo fue desbloqueado apenas ocurriĂł el incidente. La nave nodriza lo activa si existe un daño mayor e irreparable que obligue al sistema a procurar el Ă©xito de la misiĂłn por encima de los deseos o la intervenciĂłn humana. Otro mĂ©todo es de manera manual rompiendo la seguridad y provocando la separaciĂłn del arca, si es este el caso, el operador que lo haya hecho desconocĂa la seguridad redundante que los constructores instalaron previendo… este fatĂdico sabotaje. Todos lo desconocĂamos. Son algunos de los muchos secretos que guarda esta doncella espacial.
—Entonces es claro lo que hay que hacer —dijo el ministro de seguridad—. Reincorporar esa arca y enviar a nuestro investigador a encontrar el responsable. Karl, ya hiciste un excelente trabajo antes, puedes hacerlo nuevamente. Es preciso que despiertes lo antes posible y comiences a hacer preguntas. Nuestro desface en comunicaciones no nos permite hacerlo en tiempo real, asĂ que debes estar allĂ indagando. Como sugerencia, optarĂa por ver con tus propios ojos ese sistema de desacoplamiento manual, quiero saber quĂ© se necesita y si una sola persona es capaz de hacerlo.
—DeberĂamos enviar respaldos que apoyen a su agente, en el peor de los casos, los siete operadores podrĂan estar involucrados y Ă©l sĂłlo no podrá contenerlos.
—Difiero en eso. La primera vez que despertĂ© sufrĂ desorientaciĂłn total por lo menos una semana. No sĂ© ahora cĂłmo reaccionarĂ© aĂşn con la experiencia. Enviar apoyo serĂa lo mismo que no hacerlo, por una semana serán vulnerables, no tendrán musculatura. AsĂ despertaran cien personas, todas ellas estarĂan en rehabilitaciĂłn antes de poder siquiera moverse.
—SĂłlo levantarĂamos sospechas —aportĂł Emir—. Ahora los siete operadores fingen desconocer el culpable, uno de ellos tiene que serlo por obviedad, pero sĂ son los siete, ver que enviamos a todo un puto batallĂłn hará que apresuren sus planes y maten a los que despierten. Lo mejor será armar a Karl. Si los constructores pensaron en sabotaje, tambiĂ©n pensaron en motĂn. Indaguemos en esa nueva informaciĂłn desbloqueada la presencia de armas de la vieja escuela en la nave nodriza. Algo que los haga obedecer.
—¿Armas? Es impensable que haya armas en la nave, nuestra misiĂłn es de colonizaciĂłn con un grupo de ciudadanos, no una invasiĂłn. Si hay algo parecido, debe ser para reducir a una persona. Yo no confiarĂa mi integridad a un viejo taser, pero no dudo que, llegado el momento, deba defenderse. Tendrá que armarse de forma primitiva, sĂ© que no hay rocas allá fuera, pero seguro que hay herramientas grandes, tubos de alto grosor, cuchillas para trabajos de mantenimiento. EncuĂ©ntrelas y tĂ©ngalas a la mano.
—Es importante que actĂşe de la manera más prudente y lo más rápido posible, si usted muere, los diez millones de pasajeros estaremos a merced de los operadores. Esto parece el inicio de un genocidio, desconozco si los constructores tomaron medidas para salvaguardar la misiĂłn como es debido, y confĂo en que asĂ fue, pero la cantidad de vidas que se perderán antes de que este protocolo actĂşe serán alarmantes. Agente Karl, es un gran peso en sus hombros, pero como la gobernadora y representante de esta poblaciĂłn, le entrego todo mi apoyo y confianza, además de los recursos y permisos de administrador que necesite. Los siete operadores son empleados de la corporaciĂłn dueña de la nave, no tienen más autoridad que usted, pero dadas las circunstancias, y con base a los protocolos de seguridad y contenciĂłn de riesgos, está autorizado a ejercer y proceder segĂşn lo crea conveniente en pro de los intereses de la misiĂłn y la vida de los pasajeros. Dicho esto, hago oficial su tarea y exhorto a que sea despertado lo más pronto posible.
—Ya lo oyó agente, prepárese para su desconexión programada. Suerte en la misión.
—SĂ, cĂłmo sea…
La reuniĂłn finalizĂł con grandes expectativas y miedos bien infundados, la responsabilidad del futuro de la humanidad conocida estaba sobre las manos de un detective con pocos ánimos de cumplir sus Ăłrdenes y despertar. Volver a la realidad es un paso que deja secuelas en la mente, la conexiĂłn al metaverso está plagada de miles de estĂmulos que nuestros cerebros reciben en altas dosis de dopamina y estabilizadores emocionales. Se elimina la depresiĂłn, la psicosis, estrĂ©s y otros males que en el mundo real sĂłlo pueden ser combatidos a travĂ©s de medicamentes y constantes dosis de estos, inyectadas de manera manual y no siempre en el momento justo. En el mundo real existen emociones que en el verso han sido suprimidos por el bien de la estabilidad psicomĂ©trica, aunque algunos piensas que se trata más sobre el Ă©xito de la misiĂłn que de mantener una condiciĂłn digna de vida. Como sea, bajo las pautas del contrato que todos firmamos con nuestra cadena de ADN, estamos obligados a permanecer en rĂ©gimen de tratamiento de estimulaciĂłn positiva en todo momento.
—Qué mierda, qué mierda. Es el puto fin del mundo y estos idiotas se toman su tiempo para desconectarte.
—Es culpa del desface, la comunicación con los operadores no es en paridad, la latencia hace que cualquier mensaje se retrase. Ocurrió la primera vez, ocurre siempre. Hasta una semana en ocasiones.
—Malditos cerebritos, tantas aberraciones creadas en este metaverso y nadie se enfoca en mejorar la comunicación con el exterior. ¿Qué pasa si todo está a punto de irse a la mierda? ¡Nos enteraremos una semana después! ¡Qué estupidez!
—AsĂ funciona el sueño profundo, nuestro ritmo de vida aquĂ es más acelerado que en el exterior. Para ellos el incidente ha de haber ocurrido apenas hace unas horas. Para nosotros tres dĂas. Preparan todo para que mi cerebro pueda adaptarse al cambio, una desconexiĂłn fortuita es sumamente dañina, deja deterioros irreparables en la capacidad neuronal de racionamiento y lĂłgica. El cambio abrupto acelera la psicosis.
—¿QuĂ© hay de los cabrones que venden su tiempo de procesamiento? ÂżHacen todo este procedimiento de mierda? Los desconectan para que el sistema no gaste recursos en ellos, cada dĂa se vuelven más idiotas, pero dudo que los expongan a daños irreparables, no es negocio perder clientes.
—Es distinto, una cosa es despertar y desenchufarte de todas las porquerĂas que tienes conectadas al cuerpo, a anular el servicio. En esta sĂłlo cambias el nivel de conciencia del deudor por una capacidad de procesamiento mĂnima, pero nunca igual a cero. Lo suficiente para no freĂr su cerebro y mantener la sesiĂłn iniciada. Sin embargo; el deudor es consciente de que no se encuentra en el metaverso, sino en su cápsula. Sin importar que la publicidad lo venda como un procedimiento seguro, algĂşn daño a nivel neuronal debe tener.
—¡Vaya mierda! Imagina lo que es estar en ese sarcĂłfago por horas, incluso dĂas para pagar una puta deuda. ÂżEn quĂ© momento un universo lleno de posibilidades sin lĂmites se transformĂł en una maldita corporaciĂłn que lo controla y vende todo?
—Tú dime, eres quien compra sus productos y servicios.
—Pero nunca a un nivel de desconexión. Tengo créditos guardados para todos esos placeres, pero esos imbéciles que gastan todo y necesitan más… sólo se están dañando el cerebro.
—Agente Karl, la desconexión programada está por ser compilada. Siga las instrucciones del manual y su desconexión será más placentera.
—Pff maldita voz, me ha dado un susto. ÂżLeĂste el puto manual compañero?
—Ni una mierda.
—Maldito Karl, vas a hacer que nos maten. Ja-ja.
—Enterprise Dream, filial de University-Connection: “Let’s travel together, let’s travel far”, agradece su preferencia. La sesiĂłn se cerrará en sesenta y cinco segundos. Por favor mantenga la calma y no intente realizar otro tipo de conexiĂłn o retiro del equipamiento y soporte vital hasta que la desconexiĂłn haya sido finalizada. Le recordamos que Enterprise Dream pone a su disposiciĂłn el servicio de soporte tĂ©cnico en caso de que este cierre de sesiĂłn haya sido inesperado. Entre los sĂntomas más comunes que podrĂan presentarse en las siguientes horas se encuentran: Nauseas, visiĂłn borrosa, diarrea y problemas respiratorios. Además, pero en situaciones especĂficas, daño psicomotriz y laceraciones por postraciĂłn, neurismas y coágulos sanguĂneos. Algunos clientes tambiĂ©n han reportado las siguientes adversidades: Alucinaciones, psicosis, depresiĂłn severa, esquizofrenia, caĂda sĂşbita de objetos, sangrado nasal, dolores de cabeza y repentinos deseos de autolesiones involuntarias y voluntarias. Su desconexiĂłn estará finalizada en los prĂłximos cinco segundos. Gracias por usar nuestros servicios. Enterprise Dream le desea un dĂa maravilloso.
—Saludos agente Karl, respire profundo, sus pulmones prácticamente están colapsados, ya se acostumbrará a usarlos debidamente. Voy a retirar el equipo de soporte vital, quizá sienta dolor o cosquilleo. VarĂa de pasajero a pasajero. Soy el operador Ziruì, su primer guĂa para la rápida adaptabilidad al mundo real. SĂ© que ya antes despertĂł, pero algunas cosas han cambiado, varias nuevas patentes hacen posible que su adaptabilidad mejore y sea con el menor estrĂ©s posible. De momento intente mover los dedos de manos y pies, haga que su cerebro dĂ© Ăłrdenes a su cuerpo y no a un avatar. Yo seguirĂ© con el maldito cableado…
—¿Q-qué es esta s-sustancia viscosa?
—¡Ah! Puede hablar, la patente es mejor de lo que esperaba, es el primero pasajero en usarla, tiene suerte, unos meses atrás habrĂa tenido que hacer el procedimiento de la vieja escuela. Eso que está tocando es una nueva fĂłrmula de conservaciĂłn, ayuda a que su cuerpo se mantenga en mejor estado, cuatro o cinco por ciento más que con el anterior mĂ©todo. Enterprise Dream le está regalando cerca de tres años más de vida. ¡De nada!
El sujeto usĂł herramientas motoras para desconectar todo el soporte vital, el pectoral fue el primero, la presiĂłn en mi pecho desapareciĂł y la velocidad con que mis pulmones se inflaron fue perturbadora, la asfixia es sin duda el primer malestar. ContinuĂł con la máscara, esta ocupa desde mi boca hasta los ojos sin ir más allá de las cejas, pasando por nariz y oĂdos, cubre todas esas zonas para que el metaverso aplique estimulaciones sensoriales más profundas y reales al cerebro. Todo a travĂ©s de minuciosas descargas elĂ©ctricas que estimulan estos sentidos. El retirarlos es un duro golpe de bienvenida a la realidad. La luz se vuelve más brillosa cuando los lentes opacos se alejan, el olor de la habitaciĂłn penetra a hasta mi estĂłmago y los sabores de mi boca son sin duda desagradables. En el versa esto existe, pero aquĂ es… real. Muy superior.
Finalmente liberĂł mi cuerpo y la baja gravedad se hizo presente al hacerme flotar.
—Muy bien, bella dama, estamos por vaciar la cápsula y su primera ducha. Le recuerdo que debe mantener sus ejercicios, empiece por los dedos, la nueva patente estimulĂł su musculatura y sus nervios para evitar la atrofia, sĂłlo es cuestiĂłn de que su cerebro se adapte. Ya pudo hablar, fue… el intento de una crĂa, pero es un avance.
El agua penetrĂł la cápsula a travĂ©s de un sistema de presiĂłn que restregĂł cada rincĂłn hasta quitar la sustancia, permitiendo mi extracciĂłn segura. La maquinaria controlada por el operador me extrajo hasta llevarme a una camilla, durante el proceso fui vestido con una especie de tela plástica que se adhiriĂł a todo mi cuerpo. Esta de inmediato estimulĂł cada área de mĂ para maximizar la motricidad y crear una gravedad falsa a mi alrededor. Ya en la camilla dejĂ© de flotar casi por completo, mi cabello aĂşn lo hacĂa, aunque corto, podĂa mirarlo a los costados de mi cabeza.
—Bienvenida a la nave nodriza, sé que suena raro, pero el protocolo de re-adaptabilidad indica que hay que tratarla como si hubiera arribado a la nave. Es… por el bien de su cerebro.
—Por el bien de mi cerebro, deje de tratarme como mujer.
—¡Oh! Lamento haber asumido su género, sin embargo; para fines médicos, su tratamiento debe ser el correcto para su sexo nativo. Disculpe las molestias.
—Da igual…
—PermĂtame explicarle las nuevas actualizaciones y patentes para que su estadĂa sea la más cĂłmoda. El uniforme que viste es esencial para su desplazamiento dentro de la nave, nosotros los operadores nos hemos adaptado para vivir en gravedad baja, pero usted que viene del metaverso es muy probable que sea confuso y estresante. El traje le ayudará a mantener esa naturalidad. El estĂmulo hará que su sistema Ăłseo se regenere con mayor rapidez, además medirá su estatus vital y los niveles de estrĂ©s. Por favor, no lo retire en ningĂşn momento, al igual que los otros dispositivos que le di, todos sirven para que la nodriza pueda detectarla y seguirla, evitará accidentes con los autĂłmatas. Para fines puramente psicolĂłgicos, a los pasajeros del perĂmetro se les mantiene su cabello natural a un largo especĂfico. Los nuevos datos indican que es mejor asĂ, el golpe con la realidad parece menos agresivo. Hay una máquina que le permitirá peinarlo y mantenerlo fijo para que la gravedad baja no la moleste… perdĂłn: “lo moleste”.
—Te dije que daba igual.
—No, no. Es importante, los protocolos indican que…
—Podemos enfocarnos. No quiero estar despierto para cuando la menstruación inicie. ¿Aún tengo matriz? ¿O ya la retiraron?
—No, a los pasajeros del perĂmetro se les da un trato distinto, conservan sus Ăłrganos reproductivos para… ya sabe, “emergencias” de natalidad. Es poco probable… aunque debo decir que el incidente tambiĂ©n era poco probable. ÂżEstá segura de que quiere apresurar esto?... “Seguro”.
—La última vez que desperté tardé hasta una semana en poder ser alguien eficiente. Ya sé lo que sucederá, por eso me enviaron a mà y no a un novato. Vamos, terminemos esto.
—Entendido, agente Karl, cualquier malestar que no reconozca, por favor, hágamelo saber. La conduciré a su habi… “lo” conduciré a su habitación.
—¿Va a ser asà todo el tiempo?
—Lo lamento.
Me condujo por los pasillos ayudado por un autĂłmata de servicio con fisionomĂa humanoide, la Ăşltima vez me arrastraban sobre una camilla inteligente y ahora lo hacĂa de mi propio pie, eso me agradaba Ziruì se deslizaba con gracia usando los apoyos creados para esta funciĂłn, su manera de hacerlo era rápida y propia para su estadĂa en el puente de control, pero yo tendrĂa una neurisma si intentara abruptamente usar ese mĂ©todo de desplazamiento, ya es difĂcil caminar. Tan distinto a hacerlo en el verso, pero mejor que la Ăşltima vez.
—¿Cuándo conoceré al resto de operadores?
—Pronto, algunas horas. Se programó una comida para darle la bienvenida, nadie esperaba que deseara finalizar el tratamiento de re-adaptabilidad tan pronto. Tienen tareas importantes que no pueden posponer. Hacer que la nodriza cruce el hiperespacio es sumamente complejo, más ahora que se ha iniciado el procedimiento de frenado.
—¿Llegamos al exoplaneta?
—No, je-je. Estamos a veinte años de hacerlo, pero la velocidad actual nos impide frenar en seco, serĂa desastroso. Veinte años es el cálculo más prometedor, otros quince más para fines de posicionamiento. La supercomputadora hace lo posible por dejarnos dentro del rango más aceptable, aunque es ciencia exacta y astrofĂsica aplicada absoluta, parece ser que hay un desface significativo entre conocer la ubicaciĂłn del exoplaneta desde el punto inicial “A” a realmente llegar al punto “A” trecientos cincuenta años despuĂ©s. La supercomputadora se resigna a acercarnos lo mejor posible, algo que nos costará quince años en corregir a velocidad estándar.
—Treinta cinco años faltan, temo que no viviré para conocer el exoplaneta.
—No sea asĂ, a sus cuarenta años luce en perfecto estado. Las cápsulas alargan su promedio de vida, agradezca que fue insertada en una del perĂmetro.
—Siendo sincero, ¿realmente cuánto tiempo pasará antes de que un humano pise el exoplaneta?
—Veinte años de frenado, quince de aproximaciĂłn, posiblemente unos diez más de adaptaciĂłn y confirmaciĂłn… yo dirĂa que cincuenta años más. Todo depende de los datos, nuestros drones en el planeta y lo que ya se haya construido por el primer grupo de exploradores autĂłnomos. Ellos tenĂan el procedimiento de crear las pautas mĂnimas de sustentabilidad, pero son máquinas de una generaciĂłn pasada, cometen fallos. Las nuevas tendrán que rectificar esos errores.
—Acudiendo nuevamente a su sinceridad, ¿quién de los operadores cometió el incidente?
El operador detuvo su desplazamiento, me mirĂł con su rostro muy distinto al habitual y respondiĂł.
—Nadie lo hizo. Señora, nosotros los operadores no somos simples humanos. Fuimos concebidos con un propósito. Cumplir la misión. Nuestra vida gira alrededor de ese único pensamiento y somos fieles a la tarea que se nos entregó. Al igual que usted, estamos interesados en descubrirlo. Ese incidente hiere duramente nuestro ego a nivel molecular, prácticamente insulta nuestro ADN. No acepto que un operador haya incurrido en una falta tan grave. Déjemelo ponerlo claro, si usted ve un peligro… su instinto de supervivencia se activa y la ayuda a correr o enfrentarlo. Sucede lo mismo con nosotros, por instinto mantenemos la misión a salvo.
—¿Y si ese instinto falló? ¿Es posible un error de concepción?
—Hasta hace unas horas no lo creerĂa factible, que los constructores dudaran de nuestra integridad, pero al ver la seguridad redundante, me doy cuenta de que no tomaron riesgos.
—¿Cambiará su respuesta?
—No. Nadie de los operadores es culpable.
El traje y su estimulaciĂłn fĂsica logrĂł que en pocas horas consiguiera una movilidad más natural y concisa, mi cerebro se adaptĂł, pero esta ganancia tuvo un costo, el dolor en la corteza es flagelante y constante, además la deshidrataciĂłn es perseverante, nunca habĂa sentido sed como la que ahora me agobia. El alimento fue difĂcil de consumir, aunque la pasta era estándar, el hecho de masticar y tragar era prácticamente nuevo para mĂ, la Ăşltima vez fui alimentado a travĂ©s de una intravenosa que nunca se apartĂł de mi brazo.
Los siete operadores se encontraban alrededor de la mesa, me observaban, un rostro nuevo era algo novedoso para ellos y a su vez, les daba la oportunidad de documentar el despertar de un pasajero que no fue concebido para la tarea que ellos comparten, algo que pocas veces sucede. En el plano lejano se encontraba el capitán de la nodriza, portando una especie de uniforme más apto para su movilidad que para ser impresionante, sin embargo; usa emblemas que ningĂşn otro, a su lado el contramaestre y su almirante segundo. La cuarta persona era el doctor genetista que estuvo presente en mi desconexiĂłn, despuĂ©s la tĂ©cnica mecánica, el patentista y finalmente, la astrofĂsica cuántica. El alimento y bebida que consumĂan era similar al mĂo un paso antes de ser procesada para convertirse en pasta.
—¿Le gusta la comida? La impresora de alimentos procura recrear los platillos tĂpicos de la Tierra para conservar ideales y costumbres. Realmente son nutrientes básicos y de absorciĂłn inmediata, evitan la acumulaciĂłn de desechos en el organismo, pero no los elimina por completo. En su caso hemos pulverizado e hidratado el alimento para crear una mezcla más parecida a la que la cápsula le entrega directamente a su estĂłmago. Posiblemente note algĂşn malestar, es totalmente normal y breve.
—El sabor… ¿es el real?, es decir, en el verso el pollo tiene un sabor muy distinto a esto, pero en sus platos hay un muslo, ¿ese muslo es el sabor real del pollo?
—No lo podrĂa asegurar. Durante el desarrollo de la impresora de alimentos, se le dotĂł la capacidad de igualar los sabores a travĂ©s de la condimentaciĂłn y procesos de cocciĂłn, no obstante; el pollo más cercano está en el área de crio-conservaciĂłn y es una secuencia de ADN para crear nuevos perfiles y por Ăşltimo, una raza de aves adaptada a las condiciones adversas de nuestro nuevo hogar. El equipo para esto está bloqueado y sĂłlo se activará hasta que lleguemos al exoplaneta. Para responder su pregunta, habrá que eclosionar un huevo y disfrutar de un pollo real.
—Me quedo con el sabor del verso.
—Se acostumbrará.
Los observo, sus rostros y expresiones, ninguno de ellos muestra preocupaciĂłn, miedo, riesgo. Sus semblantes son prácticamente inexpresivos. Mi presencia aquĂ junto a la labor que vengo a hacer no parece intimidad al responsable. TĂpico comportamiento de un sociĂłpata. Lo extraño, es que alguien inocente temerĂa por su integridad, temerĂa ser culpado pese a ser consciente de no haberlo hecho. Tres de ellos comparten las mismas facciones en distintas fases de sus vidas. Son mi punto de partida.
—Entiendo… que ustedes son clones, ¿cómo sobrellevan ese pensamiento?
—No es ningún problema, cumplimos con nuestro deber, es lo único que importa. —Dijo el capitán.
—Los preparativos para el frenado y colonización del exoplaneta requieren de un concentrado de habilidades y aptitudes que sólo nosotros podemos realizar. Cada uno puede cumplir cualquier tarea del otro, nuestra genética asà lo dispone y en nuestras mentes sólo hay un pensamiento: Cumplir la misión.
—¿Es el protocolo estándar? ¿Encubar tres clones?
—Las misiones de colonizaciĂłn han aumentado su Ă©xito en un cuarenta y cinco por ciento desde que se implementĂł esta estrategia. El original demostrĂł tener las capacidades innatas de liderazgo y toma de decisiones correctas y precisas que llevaron a cabo la mayor expansiĂłn de la humanidad. SerĂa un desperdicio perder sus habilidades, su genĂ©tica. Nuestra presencia aquĂ simboliza el Ă©xito de la misiĂłn.
—¿Aceptan eso sin ningún tipo de remordimiento o consecuencia hacia sus personas?
—Señora, ya le expliqué que no somos simples humanos, fuimos creados con ese propósito, nuestro modo de actuar difiere del humano promedio. La misión es lo más importante.
—Agente, si los interrogatorios comenzarán de inmediato, sugiero ir a la sala que preparamos para que cometa su investigación. Alimente su cuerpo, no está en el metaverso, ninguna máquina sustenta su vitalidad.
El salón de discusión y planificación fue sede de mi interrogatorio. Uno a uno se presentó, todos con su singular sentido del deber, enfermizo y desproporcional, hasta un posible motivo que los llevó a expulsar esa arca. Comencé con el capitán y sus clones, la respuesta de uno era casi idéntica a la de los otros dos, el interrogatorio se vio resumido a sólo prestar atención al mando principal de la misión.
—Capitán Fazio. ¿Cuál es su deber y misión?
—Mi deber es expandir el legado de la humanidad a todos los rincones del universo, mi misión es llegar allà con la mayor cantidad de pasajeros y recursos para la colonización óptima.
—Y en palabras personales, fuera de un guion, ¿cuál es su deber y misión?
—Señora —se aproximó con su rostro— regrese el audio, ahà tiene mi respuesta.
—¿Es su único objetivo en la vida? ¿Qué hará cuando lleguemos al exoplaneta? ¿Sus capacidades le permitirán dirigir la nueva nación que allà se establezca?
—Mi deber y compromiso es el acercamiento al exoplaneta KR-33. La colonización es fundamental y será dirigida por el personal calificado con una fuerte colaboración entre el puente de mando de la nave nodriza y el grupo de ingenieros. Mi labor finalizará cuando se nombre un comité y un gobernador de la nueva colonia. En ese momento, mis servicios ya no serán requeridos.
—¿Buscará una casa, hará una familia, se volverá granjero?
—El protocolo indica que los operadores deben ser retirados del servicio y cualquier información de alto secreto, eliminada. No hay espacio para deseos personales.
—Es decir, serán reciclados. ¿No le molesta que el premio a su mayor éxito en la vida sea convertirse en cenizas?
—Es por seguridad, la informaciĂłn que posee cada operador en su campo podrĂa ser utilizada para revertir el viaje y crear una amenaza para la poblaciĂłn original si logran conseguir los datos cuánticos de la migraciĂłn Interestelar y la ubicaciĂłn de la Tierra. La colonia aquĂ podrĂa formar una milicia y atacar los cimientos de nuestra civilizaciĂłn. La purga de informaciĂłn y el desarme de la nave nodriza es control de riesgos. Un final digno.
—O un final que no desea. ¿Cuántas arcas perdidas se necesitan para oficializar el fracaso de la misión?
—Ochocientos mil pasajeros no constituyen un daño significativo para los objetivos. Las arcas fueron diseñadas para mantener su operatividad de manera autónoma pese a perder los recursos del tronco principal. Cada arca seguirá el rumbo hasta su destino e intentará conformar una civilización en el exoplaneta del modo como fue concebido. Sà dos humanos de distinto sexo pisan la superficie de KR-33, se considera un éxito parcial de la misión.
—¿Y qué es un fracaso?
—Cualquier otro escenario en donde no se establezca una colonia en el exoplaneta. Daño generalizado en el sistema de guĂa. Purga de pasajeros totalitaria. Vida insustentable en el exoplaneta.
—¿Cuál serĂa su funciĂłn si eso ocurriera?
—Ninguna, además de mantener lo que quede de la nave nodriza en condiciones para su estadĂa indefinida en el espacio. Eventualmente morirĂa, asĂ como lo harán otros operadores sin que haya una restituciĂłn. La nave entrarĂa en estado de abandono y se autodestruirĂa junto con los pasajeros que quedaran vivos.
—Sin embargo; alargarĂa su propĂłsito de existencia. ÂżQuĂ© edad tiene ahora? ÂżVeinticinco años? SĂ© que los operadores de su categorĂa han sido modificados para alargar sus años de servicio. Una colonizaciĂłn como la que se llevará a cabo tiene un costo de veinte a treinta años, más otros cincuenta que se sumen de frenado e inspecciĂłn del exoplaneta, donde se necesita que el capitán y principal responsable se encuentre coherente y operativo. Eso es la mitad de su vida aproximadamente, resulta conveniente para usted que cambien los planes.
—¿Insinúa que he realizado sabotaje a la misión?
—Lo que insinúo, es que tiene un gran motivo para evitar que lleguemos a KR-33.
—Le aseguro que mi única función y propósito, es establecer una colonia en el exoplaneta.
—¿Qué nombre le pondrá al exoplaneta cuando lleguemos?
—No estoy autorizado para nombrar el exoplaneta. El comitĂ© integrado por los primeros colonizadores llevará a cabo esa tarea, asĂ como la nomenclatura de paĂses, ciudades, continentes y todo aquello que deba recibir un nombre apropiado.
—Como aportaciĂłn personal, Âżcuál elegirĂa?
El capitán lo pensó, realmente se detuvo a elegir, a indagar en su base de datos y contemplar el mejor nombre.
—Nibiru.
—Ziruì. Operador genetista, encargado de la salud de todo el conjunto de pasajeros. Sus dietas y riesgos derivados a una mala asimilación genética.
—¿Qué puede decirme del arca siete?
—Una catástrofe en cuanto a variedad genética. Sé que el margen de éxito de la misión parcial es de dos sujetos de diferente sexo, pero en términos de diversidad genética, eso es una catástrofe. La población mundial de humanos integra miles de millones de variantes de ADN, reducirlas a sólo dos, más las que se encuentren en las bases de datos e incubadoras, es realmente peligroso. Las deformidades o enfermedades genéticas acabarán antes con la supuesta civilización que cualquier otra adversidad en el exoplaneta.
—¿Entonces porque se considera exitosa la misión si es una catástrofe genética?
—Quizá estoy equivocado, pero un Ă©xito parcial significa que se logrĂł llegar al exoplaneta, hay un porcentaje de colonizaciĂłn bajo, pero no igual a cero. En otras palabras, más presupuesto para el desarrollo y curso de otros viajes. Evitan de ese modo cancelar el programa de expansiĂłn espacial. Da igual que los humanos no logren su cometido, los recursos y nuevas patentes llegaron al exoplaneta y formarán parte de la tecnologĂa aquĂ establecida. Los robots que se fabricarán a partir de ese momento sustituirán a los que ya están trabajo en las minas y obtenciĂłn de recursos. No se considera colonia todavĂa porque los acuerdos internacionales exigen que esto sea Ăşnico y exclusivo del estatus humano, no de autĂłmatas, pero a las corporaciones lo que realmente les importa son los recursos. Todos apuestan por el teorema del salto hiperespacial, el paso más importante para la humanidad y la patente más valiosa. Imagine evitar viajes de trecientos cincuenta años para realizarlo en horas. Obviamente confĂan en que sucederá y estas colonias robĂłticas son una inversiĂłn a largo plazo. El Ăşnico inconveniente son los tratados, la exploraciĂłn espacial es restringida por lo peligroso que puede ser un levantamiento militar mecanizado. Facciones rebeldes con intereses meramente polĂticos sin ninguna vigilancia. El convenio exige que una colonia humana persista en los exoplanetas propensos a sustentar la vida con base carbĂłn para de ese modo evitar un control totalitario por parte de corporaciones o paĂses rivales. AquĂ lejos, somos una nueva naciĂłn con principios propios e ideales siguiendo las raĂces de la civilizaciĂłn original. Los robots no tienen eso.
—¿Eso le disgusta?
—Por supuesto, transportamos muestras de ADN de diversas etnias y razas, pero el tamaño es mĂnimo comparado a la diversidad real. Esos ochocientos mil pasajeros son importantes porque suman más diversidad a la ya reducida muestra que la nodriza contiene. Su eliminaciĂłn provoca que debamos remplazar a los ya incubados por otras propuestas de ADN, quiero decir, el protocolo actual necesita inyectar más variedad o corremos el riesgo de contaminar las nuevas generaciones con genes defectuosos o repetitivos. Una mal congĂ©nito podrĂa provocar que una simple enfermedad afecte a una enorme poblaciĂłn de humanos. ÂżPuede imaginarlo?
—Tengo un planteamiento distinto, con base a el protocolo, ¿qué debe hacer usted si descubre un mal congénito ya infiltrado entre los pasajeros actuales?
—El protocolo establece que debe eliminarse el lote de pasajeros, una vulnerabilidad congénita en tan pequeña diversidad de individuos que habitan la nave nodriza es fatal para toda la población. Eventualmente las mezclas contaminarán las futuras generaciones. No es simplemente pensar que habrá un grupo de gente calva, es referirse a un grupo débil en su totalidad ante un padecimiento médico o medioambiental. La existencia humana en el exoplaneta se verá sumamente limitada sin oportunidad de obtener genes sanos de, por ejemplo, la Tierra. La evolución e historia nos ha demostrado por qué no es conveniente.
—¿Usted realizarĂa ese procedimiento o lo harĂa la IA?
—Ambos. El sistema detecta todo tipo de enfermedades o alergias en cada individuo. Muchas son aceptables, pero cuando salta la norma, las alarmas se disparan y comienzo a observar los datos, los proceso y creo pronósticos. De ese modo determino si el lote afectado es un peligro para la población total.
—¿Un lote de ochocientos mil pasajeros se considerarĂa un peligro para la poblaciĂłn?
—En efecto, sumamente peligrosa.
—¿El sistema con base a sus instrucciones de perseverar la vida… le permitirĂa desechar un lote de ochocientos mil pasajeros?
—No, es un nĂşmero muy alto de individuos, el sistema bloquearĂa todo intento de reciclar ese lote.
—DĂgame, Âżcuál es su nivel de compromiso con la misiĂłn?
—Total. Es mi deber, está en mi instinto hacer todo lo posible por… ¡No creerá que yo expulsé esa arca!
—¿Cuál es el problema con ese lote? Qué encontró ahà que sea un inconveniente para el buen desarrollo del viaje.
—¡Nada! Es un lote perfectamente sano, como todos los demás. Es mi labor mantener una genĂ©tica sana y diversidad de individuos, jamás habrĂa permitido que un mal congĂ©nito creciera hasta propagarse a ochocientos mil pasajeros.
—Pero es factible que ese mal ya estuviera ahĂ, escondido entre la compleja cadena de ADN y hasta ahora surgiera. Tampoco podemos olvidar la radiaciĂłn estelar y su afectaciĂłn en las mutaciones. La alimentaciĂłn ultra procesada o el simple hecho de que la muestra es demasiado pequeña para sustentar una genĂ©tica sana.
—Los constructores hicieron todos los cálculos usando las computadoras más avanzadas del universo, la diversidad no es lo ideal, pero ha sido planificada con años de antelación en laboratorios especializados, los protocolos actuales son suficientes para mantener una civilización fuera de peligro. La nodriza está diseñada para protegernos de toda la radiación exterior y la que se forma por el viaje hiperespacial, y la nutrición es la correcta. Cada operador en mi puesto ha hecho su tarea de manera magnifica, un lote de ochocientos mil pasajeros dañados es impensable.
—Soy la ingeniera Varenka. Me encargo de todo el mantenimiento de la nave y los procesos de reparación, asà como la impresión e instalación de las nuevas patentes. Mi deber prácticamente es verificar que los autómatas hagan su tarea, cuando no, resolver por qué.
—¿QuĂ© sucediĂł el dĂa del incidente?
—Sabotaje.
—¿Asà lo define o es su opinión?
—Es lo que sucediĂł. Conozco esta nave y sus funciones, al menos eso creĂ hasta que descubrĂ que aĂşn hay secretos en ella. El protocolo de expulsiĂłn de un arca es simple: ocurre una catástrofe en el tronco principal y las arcas, una a una, son apartadas para evitar el fracaso de la misiĂłn. Como puede ver, no explotamos y no existe una averĂa que justifique que se haya accionado esa funciĂłn.
—¿Cómo sucedió?
—Hay un procedimiento en el manual que permite desconectar un arca si esta presenta una falla fatal. Por seguridad no está conectada a ningún sistema de inteligencia artificial, debe ser una decisión tomada por los operadores después de una amplia investigación y conclusión.
—Pero ¿es posible saltarse todo el papeleo y conseguirlo?
—Lo es. Alguien debió accionar el sistema de expulsión, el sistema no lo hizo de forma automática o por un error de sintaxis. Fue hecho con todo propósito. Todos los operadores lo sabemos, pero nos rehusamos a creer que alguien de nosotros lo haya hecho.
—Entiendo que hasta este momento no han revisado el sitio exacto donde se realiza el proceso de expulsión del arca, ¿por qué?
—Es una zona restringida, inadaptada para la presencia humana, sólo los robots pueden moverse ahà sin peligro… y hasta ellos ocasionalmente quedan atrapados en los engranes o actividades rutinarias de la nodriza.
—¿Es imposible para un operador acudir en persona ah�
—Que no sea apto no quiere decir que no sea posible, hay un gran riesgo, pero un humano puede moverse a través de los conductos destinados para los autómatas. Son angostos y no pensados para la seguridad de un operador, además es un laberinto.
—¿Cuál es la distancia desde el puente de mando hasta la zona del incidente?
—Alrededor de un kilómetro, es una de las arcas más cercanas.
—¿Y del perĂmetro lateral al sitio del incidente?
—Es menor, cincuenta metros posiblemente. Los constructores optimizaron el espacio lo mejor posible, no hay necesidad de grandes áreas que no tengan utilidad.
—¿Es posible que un pasajero lo haya hecho?
—Imposible, la debilidad muscular no se lo permitirĂa. Además, los datos tĂ©cnicos del manejo de la nodriza no están al alcance de ningĂşn pasajero. No sabrĂa quĂ© hacer de tener la oportunidad.
—¿Pueden enviar un drone con la capacidad de mostrarnos el sitio?
—No estamos autorizados para realizar esa tarea, es una zona restringida por el mismo hecho de que se busca evitar muertes innecesarias o modificaciones a la nodriza no aprobadas, pero… administrativamente su investigaciĂłn cumplirá con las pautas para ordenar que se realice la tarea, el negarnos es una falta grave al protocolo, podrĂa considerarse encubrimiento. Es cuestiĂłn de tiempo.
—¿Cuestión de tiempo?
—SĂ, para que el incidente cambie a ser… asesinato.
—Ya lo entiendo. De algún modo, ¿la arca número siete representa un peligro para la misión?
—En su estatus actual, no, Ăşnicamente para los pasajeros allĂ. La nodriza fue construida para sobrellevar ese lastre, la velocidad se ve disminuida, pero en tĂ©rminos astrofĂsicos, es imperceptible. No afecta el tiempo o el Ă©xito de la misiĂłn.
—¿De quĂ© modo sĂ lo serĂa?
—En este momento un simulador está creando miles de escenarios, cuantificando éxitos y fracasos con la primicia de reconectar el arca al tronco principal. Si esa simulación concluye que es un riesgo innecesario devolverla a su ubicación, optaremos por cortar el lazo y permitir que la arca continúe el viaje sola. El peligro de una colisión con la nodriza es muy alto, no cometeremos ese error si la emulación da como resultado un fracaso. De cualquier modo, las impresoras están construyendo los dispositivos necesarios para su reconexión, faltan materiales, los estamos consiguiendo de las desintegradoras.
—¿Qué sucederá si cortan el lazo?
—Algo muy horrible. La nodriza cuenta con la capacidad de alimentar a los diez millones de pasajeros y siete operadores. Los recursos son vitales y limitados. Todo se recicla y reutiliza. Las arcas tienen la capacidad de mantener el soporte vital de forma independiente al tronco principal, algo que en este mismo momento está sucediendo, con una nutriciĂłn mĂnima. Si llegáramos a cortar el lazo, el protocolo de supervivencia se activará e iniciará los cálculos pertinentes para conocer el Ă©xito o fracaso de la misiĂłn. Su prioridad es arribar al exoplaneta y lo hará, la cercanĂa es demasiada como para creer que no lo conseguirá. Entonces despertará a siete pasajeros del perĂmetro, los más cualificados para mantener el control del arca. Estos operadores cumplirán los mismos deberes que nosotros hacemos en la actualidad, el conflicto radica en que no fueron creados con ese propĂłsito. Su instinto no está comprometido con la misiĂłn y podrĂan cometer errores. Desde un principio se da por hecho que el porcentaje de Ă©xito es inferior al de la nave nodriza, la reacciĂłn de los nuevos operadores juega un papel importante en este porcentaje. Algunos de ellos no podrán asimilar las circunstancias, normalmente fallecido bajo sus propios tĂ©rminos. El arca estará obligada a despertar al siguiente pasajero cualificado y reducirá el Ă©xito con cada ciclo.
—¿Los ochocientos mil pasajeros sobrevivirán?
—Ja… no lo harán. Aún no llegamos a la parte terrible. Los recursos son vitales y limitados, el arca tiene el deber de conseguir más y lo hará.
—¿Cómo?
—De los mismos pasajeros. AlgĂşn constructor pensĂł que era más humano intentar llevar a cabo el protocolo por etapas y no de un frĂo tajo. Yo pienso que su idea es más cruel, porque sin importar el pronĂłstico, los alimentos actuales sĂłlo cubren unos dĂas, bajo la primera etapa, sumarán unos meses. Eventualmente llegarán a lo inevitable.
—Esto no parece relevante para la investigación, pero… me intriga saber lo que ocurrirá.
—Bien, te lo dirĂ©. A menos que los constructores tengan otro secreto escondido, la arca comenzará a reciclar partes humanas no indispensables para vivir. Brazos y piernas serán los primeros en ser cercenados de un pequeño grupo de pasajeros jĂłvenes. El sistema da prioridad a los adultos, para este momento de la misiĂłn, se prefiere el intelecto por encima de la fortaleza. Las nuevas patentes las desarrollan mentes maduras y preparadas, con largos años de aprendizaje. Los jĂłvenes carecen de eso, no se ignora que pueden aprender y ser eficientes, pero se dará prioridad a los que ya estĂ©n generando conocimiento y no adquiriĂ©ndolo. Cuando esos recursos no sean suficientes, se extraerán más partes del cuerpo no indispensables. Ă“rganos reproductores, parte del hĂgado, un riñón, los senos de una mujer. Ojos, narices, orejas, lenguas, dientes. Nada de eso necesitan para vivir y dado que están conectados a una versiĂłn menor del metaverso, los pasajeros posiblemente no lo noten y no se espera que sean los colonizadores de la misiĂłn.
—¿El corporativo tiene el poder de decidir hacer esto?
—Lo tiene. Firmamos un contrato, son dueños de todo lo que se produzca en la nave, a excepciĂłn de nuestro cerebro. Bajo los tĂ©rminos y tratados internacionales. La masa cerebral es nuestra porque la conciencia radica allĂ, todo lo demás puede tener un dueño distinto. Si durante la educaciĂłn y preparaciĂłn decides no firmar el contrato, el corporativo puede reclamar los recursos que invirtiĂł en ti, dejando Ăşnicamente tu cerebro del cual puedes elegir sea expulsado al universo o cremado. Pocas veces ha sucedido, creo es un desperdicio de recursos, cada gramo que no pueda ser reciclado es una pĂ©rdida irrecuperable de materiales.
—¿Entonces el arca tomará la decisión de dejar a ochocientos mil pasajeros mutilados?
—No, no. La integridad fĂsica es importante tambiĂ©n. Eventualmente los alimentos obtenidos por este procedimiento no serán suficientes, podrĂa continuar hasta dejar un cerebro y ya, pero es no es rentable. El sistema quiera o no, tendrá pasajeros con daños y su eficiencia intelectual no será la misma. La falta de nutrientes y el retiro de partes del cuerpo tiene un costo en la calidad de vida. El arca tomará la decisiĂłn de purgar la mitad de la poblaciĂłn para salvar el Ă©xito de la misiĂłn. Reciclará todo lo que pueda obtener de ellos y alimentará con estos a los sobrevivientes. No imagino cĂłmo será estar en ese pequeño metaverso o a los operadores mirando las pantallas de seguimiento y ver que la mitad de los habitantes se desconecta abruptamente. Por lo menos los pasajeros no entenderán la razĂłn, dudo que ahora mismo sepan lo que sucede, pero los nuevos operadores sĂ y no podrán evitarlo.
—¿Lograrán regresar el arca a su ubicación original?
—Ja. Si te soy sincera, el margen de éxito está muy por debajo de lo viable. Debemos irnos despidiendo de esa arca.
—Mi nombre es Aydan, astrofĂsica y principal responsable de la ruta hasta el exoplaneta KR-33, yo fui quien dio la orden de iniciar el frenado y los cálculos pertinentes para evitar quedar lejos del planeta. La IA puede hacerlo, es muy exacta, pero el instinto es mayor, más preciso por alguna razĂłn. Conozco perfectamente el poder de los propulsores y el alcance, además he cortejado mis datos con la velocidad crucero inicial y puedo asegurar que con veinte años de frenado estamos más que listos para quedar dentro de la Ăłrbita del KR-33. Nos ahorraremos varios años de posicionamiento gracias a esto… pero esto no es relevante para su investigaciĂłn.
—No de forma directa, pero me permite conocerla. ¿Cómo afecta el lastre del arca a sus cálculos?
—Bastante, es decir, en el espacio no hay nada que nos detenga como lo es en una zona con resistencia, y aunque parezca increĂble, a la velocidad que viajamos, este lastre está ocasionando una desaceleraciĂłn casi imperceptible. Los datos no mienten, provoca que frenemos más rápido. En tĂ©rminos de distancia, quizá está sumando un año o dos el reposicionamiento de la nodriza hasta alcanzar la Ăłrbita de KR-33. Entre más dĂas tierra estemos jalando el lastre, sumamos UA exponencialmente a nuestro frenado final.
—Si pudiera elegir, ÂżcortarĂa el lazo?
—SĂ. SĂ© que hay un protocolo para reubicar el arca a su sitio, pero olvidamos a la inmensa velocidad a la que viajamos, ya fue peligroso que el arca se expulsara, ahora apostamos por devolverla y provocar una colisiĂłn. En menor o mayor medida, un pequeño empuje nos sacará de nuestra ruta y sumará cientos de UA. Los constructores tuvieron la entereza de prever este incidente y crearon un sistema de estabilizaciĂłn que evitĂł que ese lastre nos desviara de lo planificado. Gracias a los datos puedo constar que el desvĂo no presenta ninguna amenaza para la misiĂłn, pero imagine que lo es, que fuimos empujados hacĂa otro destino. Cada segundo nos hemos alejado de KR-33 por miles de UA y dar la vuelta no es tan simple. El frenado es un proceso delicado y sumamente estresante para la nodriza. Obligarla a acelerar nuevamente para recuperar el rumbo y despuĂ©s decirle que vuelva a frenar, tiene consecuencias en la estructura, en los propulsores y el combustible que poseemos. Además, la nueva ruta podrĂa no estar libre de amenazas que los escudos exteriores puedan manejar.
—¿Sabe lo que ocurrirá con el arca siete cuando corten el lazo?
—Lo sĂ© bien, no se lo deseo a nadie, pero debe entender que aquĂ quedan 9,2 millones de pasajeros y todas las muestras de ADN de distintas especies. Entiendo que el arca posee una fracciĂłn similar y sus vidas contribuyen a la colonizaciĂłn, no obstante; el riesgo de ser desviados de nuestra ruta planificada es inmenso. Imagine que, en el peor de los casos, descubriĂ©ramos que ya no podemos mantener la propulsiĂłn hasta KR-33. El combustible de la nave es una de las patentes más destacadas e importantes que la humanidad ha desarrollado, nos permitiĂł el viaje en el hiperespacio, pero este tiene un lĂmite. La corporaciĂłn nos dio el suficiente para arribar a KR-33 y tener un margen de error mĂnimo. Si quedáramos varados en la nada de este vasto universo, la vida como la conocemos en la nodriza se extinguirĂa pronto. El protocolo de supervivencia para el Ă©xito de la misiĂłn no se activarĂa porque no estamos cerca del exoplaneta y no contamos con el combustible adecuado para llegar. Simplemente quedarĂa en un modo de espera de salvamento alargando en lo posible que el sistema siga funcionando. No realizarĂa terribles tareas que se conoce hará en el arca siete, a nosotros nos dejarĂa morir lentamente conforme las funciones se apaguen dando prioridad a lo más esencial. Eventualmente, todo se desactivará y si no hemos muerto por desnutriciĂłn, lo haremos por asfixia.
—Entiendo… otra pregunta. ¿Perder arcas acelera la llegada al exoplaneta?
—No. En el espacio el peso es irrelevante, la nave tiene un propulsor que acelera nuestro desplazamiento. Si el peso es mayor o menor, poco cambio harĂa. A veces quedamos atrapados en la Ăłrbita de algĂşn inmenso planeta, sistemas solares o nubes magnĂ©ticas. El polvo estelar está ahĂ, pero en sĂ, el universo es vasto que difĂcilmente encontraremos algo que nos frene. Inclusive colisionar con algĂşn objeto es poco probable. Perder arcas no nos afecta en lo absoluto en nuestro viaje, recuperarlas sĂ.
—¿El arca tiene posibilidades de llegar al exoplaneta?
—¿A esta distancia? Tiene todo el Ă©xito de su parte, la Ăşltima instrucciĂłn que recibiĂł, o por lo menos obtuvo una copia, fue que iniciarĂamos el proceso de desaceleraciĂłn. El arca en este momento lleva la misma velocidad que nosotros, no necesita gastar energĂa en los propulsores de empuje, sĂłlo en el frenado que será más sencillo para ellos, menos estresante para la estructura y con mayores Ăndices de ahorro. No obstante; aunque los operadores hagan bien su trabajo, ellos llegarán mucho despuĂ©s que nosotros debido a las diferencias de velocidad. Cuestiones de relatividad tiempo y espacio.
—¿Qué piensa del incidente?
—No sĂ© quĂ© responder a esa pregunta. No es lo ordinario. AquĂ no suceden “accidentes”, planificamos todo en tiempo y forma, se toman decisiones siguiendo el consejo del experto y la simulaciĂłn en caso de tener grandes dudas. El capitán estima nuestras observaciones. Imaginar que alguien activa el mecanismo para expulsar un arca es… difĂcil de creer. No soy tĂ©cnica, pero dudo que sea algo fácil de realizar, que puedas tropezar y golpear la palanca que expulsa a ochocientos mil personas al espacio exterior. Debe ser un proceso muy especĂfico con pasos a seguir e infinidad de advertencias. Quien lo hizo debe tener el conocimiento. Varenka no es una persona fácil y odia rotundamente que alguien intente meterse en su terreno, todo debe ser perfecto. El mantenimiento de la nave es impecable, no me cabe en la cabeza que ella pudiera iniciar el procedimiento de expulsiĂłn o que no lo descubriera a tiempo. ÂżEs que los constructores no planificaron un sistema de seguridad que obligue al operador a tener la confirmaciĂłn de otro más para realizar esta maniobra? ÂżHay un error de diseño que alguien descubriĂł?
—Arsène, ingeniero patentista. Gusto en conocerla. Tengo mucho trabajo, irĂ© al grano. Aydan está loca, su astrofĂsica la mantiene allá afuera y nunca aquĂ dentro. Explora el universo y hace sus cálculos, pero ha perdido la capacidad de comunicar. Ella habla y habla, pero olvida que lo hace con las personas. Ziruì es un ser perfecto en el peor de los escenarios. Su genĂ©tica es superior segĂşn sus propias palabras vanidosas, yo no le confiarĂa mi ADN, es evidente que nunca está conforme. ÂżHa oĂdo sobre la raza aria superior? Bueno, Ziruì maneja un concepto similar. Varenka me agrada, hace su trabajo y no interrumpe el mĂo, instala las patentes tal cual se lo pido, pero su modo de tratar a todos es muy dĂ©spota. No es que yo sea el más sociable, pero no me involucro en cuestionamientos filosĂłficos sobre la actitud o actividades de los demás, sĂ© que Ziruì es un racista genĂ©tico, pero no voy y se lo escupo en su cara, Varenka sĂ y han tenido roces por lo tal. El ser directa y nada sutil, le provoca problemas con todos. Fazio y el resto de clones es prácticamente hablar del mismo. Veo duda en todos ellos, no puedo conocer lo que ocurriĂł con otros de su estirpe, imposible que estuviera en todos los viajes, pero el hecho de conocer su origen debe causar una duda existencial en cada uno de ellos. No lo manifiestan porque ante todo su propĂłsito los impulsa a cumplir su misiĂłn sin importar por quĂ©.
—Parece conocer a todos, ¿qué me dice de usted?
—Yo soy un simple ingeniero, me dedico a probar y calificar las nuevas patentes creadas por los pasajeros. Lo odio, pero la alternativa es que extraigan mi cerebro y lo expulsen por la escotilla. Asà como usted odia despertar y usar un cuerpo ajeno, todos debemos hacer nuestro trabajo.








