Prólogo
Hay casas que guardan polvo.
Otras guardan silencio.
Cuando regresa al pueblo de su infancia, el narrador cree haber dejado atrás lo peor: una niñez fragmentada, una memoria llena de huecos y un trauma que aprendió a llamar “olvido”. Pero la casa donde creció sigue en pie, intacta, como si hubiera estado esperándolo. Y con ella, un pasado que no exige ser recordado, sino completado.
A través de una voz íntima y melancólica, esta novela de terror psicológico explora los límites de la memoria, la culpa y el amor cuando se convierten en pactos de silencio. Un niño encerrado para protegerlo. Una madre atrapada entre el miedo y la obediencia. Una violencia que no desaparece, sino que se hereda en forma de habitaciones cerradas y palabras no dichas.
Enfrentar el horror no siempre significa vencerlo. A veces, solo implica aprender a nombrarlo sin desaparecer en el intento.