Hasta que el daño nos separe.

All Rights Reserved ©

Summary

La historia abarca el dark romance, manipulación, celos, infidelidades entre más. Ella, una chica dulce y tímida, se enamora del típico manipulador, él sabe que no la ama, pero no la puede soltar. ¿Ella lo dejara? ¿El cambiara por ella? Quien sabe, pueden dar muchos giros...

Genre
Young Adult
Author
ross
Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

Capitulo 1

Nunca me gritó.

Nunca me prohibió nada de frente.

Nunca me dijo “no podés”.

Y aun así, un día me di cuenta de que ya no hacía nada sin pensar primero en él.

Todo empezó de una forma ridículamente normal. Una charla cualquiera, una mirada sostenida más de la cuenta, esa sensación de que alguien por fin te veía de verdad. O al menos eso creí. Él sabía escuchar. Sabía decir exactamente lo que necesitaba oír cuando me sentía invisible, cuando el mundo parecía demasiado grande y yo demasiado chica.

—Conmigo podés ser vos —me dijo una vez—. Yo no te voy a lastimar como los demás.

Esa frase debería haberme dado miedo. En cambio, me hizo sentir especial.

Al principio, todo era cuidado. Preguntas que sonaban a interés: ¿llegaste bien?, avisame cuando estés en casa, no me gusta que estés sola tan tarde. Yo confundí control con preocupación, celos con amor, intensidad con conexión.Si, fui una tonta, pero me consta que es dificil darse cuenta de estas actitudes, muchas mascaras de por medio y cuando sos vulnerable tardas mas en darte cuenta.

Y cuando algo me incomodaba, él siempre tenía una explicación.

—No lo hago para controlarte —decía—. Lo hago porque te amo.

Así empezó a torcerse todo.

Dejé de contarle ciertas cosas para evitar discusiones. Después dejé de hacerlas. No porque me lo pidiera, sino porque sabía que no le gustaría. Y no quería verlo decepcionado. No quería ser “como las demás”. No quería perder ese lugar único que me había dado en su vida.

Un día me preguntó por qué había tardado tanto en responder un mensaje. Le dije la verdad. Se quedó en silencio unos segundos. Después suspiró.

—Está bien… —murmuró—. Supongo que exagero. Es que me da miedo perderte.

Sentí culpa. Por algo que no había hecho mal.

Aprendí rápido: cuando él se sentía inseguro, yo debía tranquilizarlo. Cuando él dudaba, yo tenía que demostrarle más. Cuando él se alejaba, era porque yo había fallado en algo que nunca me explicó.

Mis amigas empezaron a notarlo antes que yo.

—No sos la misma —me dijeron—. Siempre estás justificándolo.

Me enojé con ellas. Pensé que no entendían lo que teníamos. Pensé que tenían envidia. Pensé que el problema era el mundo, no él.

Él también pensaba lo mismo.

—Ellas no quieren verte feliz —me dijo una noche—. Les molesta no ser lo más importante para vos.

Y lo peor fue que sonó lógico.

De a poco, él se convirtió en el centro. En la voz que más fuerte escuchaba en mi cabeza. En la medida de lo que estaba bien y lo que estaba mal. Si sonreía sin él, me preguntaba por qué. Si estaba triste, me decía que exageraba. Si dudaba, me recordaba todo lo que había hecho por mí.

—Nadie te va a amar como yo —repetía.

Y yo le creí.

Porque para ese momento, ya no sabía quién era sin su aprobación.

Ahora, cuando miro hacia atrás, puedo ver las señales. Las pausas incómodas, las disculpas que nunca llegaron, las veces que me sentí pequeña y pensé que era culpa mía. Pero en ese entonces, todo parecía amor. Un amor que dolía, sí… pero amor al fin.

Eso creía.

Si esta fuera una historia romántica, acá diría que lo nuestro fue intenso. Que nos amamos demasiado. Que nadie entendía nuestra conexión.

Pero no lo es.

Esta es la historia de cómo alguien puede hacerte creer que te está salvando… mientras te apaga despacio.

Y todavía no sabés lo peor.