Chapter 1
El perfume del pecado se mezclaba con el incienso caro y los tragos derramados. La mansiΓ³n de China no dormΓa nunca, y mucho menos esa noche.
PerΓΊ estaba en el cuarto de espera, observando su reflejo en el enorme espejo dorado. TenΓa el cuello adornado con una delgada cadena de oro, el pecho descubierto bajo la camisa entreabierta y el cabello oscuro peinado hacia atrΓ‘s como a su jefe le gustaba.
TenΓa dieciocho aΓ±os, pero ya se sentΓa muerto desde los quince.
Fue a esa edad cuando China lo comprΓ³. No con afecto, ni con promesas falsas, sino con dinero. Dinero sucio, lo tomΓ³, lo marcΓ³ como suyo y lo convirtiΓ³ en lo que hoy era: Una herramienta.
Un cuerpo que servΓa para complacer, para sellar tratos, para endulzar alianzas.
βHoy no tienes que acostarte con nadie βdijo una voz desde la puerta interrumpiendo sus pensamientosβ solo quΓ©date cerca del jefe. Quiere que te vean, que recuerden que te tiene.
Era uno de los hombres de seguridad, PerΓΊ asintiΓ³ sin emociΓ³n. Ya no preguntaba nada, ni siquiera por quΓ©.
A veces lo usaban en fiestas cuando los socios extranjeros visitaban. Otras simplemente lo mantenΓan como una amenaza silenciosa, una advertencia de lo que era capaz de hacer China si alguien desobedecΓa.
No podΓa decir que no. No podΓa amar. No podΓa huir.
Y sinceramente ΒΏA quiΓ©n podrΓa amar alguien como Γ©l? Su cuerpo tenΓa huellas invisibles de manos extraΓ±as. Su alma estaba tan rota que ya ni siquiera dolΓa, solo ardΓa de vez en cuando, en noches como esa cuando recordaba lo que era vivir sin cadenas.
Los tacones de una secretaria resonaban en el pasillo, mΓΊsica de jazz se filtraba desde el gran salΓ³n, la fiesta habΓa empezado.
βVamos muΓ±eco βle dijo otro de los guardias con media sonrisaβ China quiere que todos recuerden que sigues siendo suyo.
PerΓΊ caminΓ³ con calma sin mirar atrΓ‘s. EntrΓ³ al salΓ³n iluminado como una joya sucia. Hombres y mujeres importantes reΓan, brindaban, negociaban y en el centro de todo, en un trono de cuero estaba Γ©l.
China, su dueΓ±o, su carcelero. Fumando en silencio con los ojos rasgados posados solo en Γ©l.
PerΓΊ se colocΓ³ a su lado como siempre.
Y sin saberlo aΓΊn, esa noche no serΓa como las otras.
Porque entre la multitud, un alfa lo miraba con una intensidad diferente, uno que no conocΓa, uno que no pertenecΓa a ese cΓrculo, uno que no se riΓ³ ni bebiΓ³, solo lo mirΓ³ y por primera vez en aΓ±os, el corazΓ³n de PerΓΊβ¦
Se sintiΓ³ vivo.
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El sol apenas se asomaba entre las cortinas de la mansiΓ³n cuando PerΓΊ despertΓ³.
El lugar estaba en completo silencio, algo poco comΓΊn. No habΓa mΓΊsica, ni pasos, ni voces en los pasillos. Solo la calma tensa que anunciaba algo importante.
Minutos despuΓ©s, la puerta de su habitaciΓ³n se abriΓ³.
Era China.
βHoy no tienes que bajar si no quieres βdijo sin mirarloβ viene una visita... Importante.
PerΓΊ alzΓ³ la vista desde la cama sorprendido. China nunca le decΓa βNo es necesarioβ Siempre habΓa una orden, una indicaciΓ³n precisa, incluso cuando no hablaban mucho. Esta vez sin embargo no lo miraba con la usual frialdad de siempre, lo dijo y se fue, eso viniendo de Γ©l, era casi... Amable.
Sospechoso.
No bajΓ³, se quedΓ³ en el balcΓ³n que daba al jardΓn interno observando desde arriba.
No pasΓ³ mucho tiempo antes de que los autos negros entraran por la reja principal. La seguridad se activΓ³, los hombres de traje y gafas oscuras se movilizaron como un enjambre entrenado.
Y entonces apareciΓ³ EspaΓ±a.
Alto, de porte elegante y una sonrisa ladina que contrastaba con la expresiΓ³n severa de China que lo esperaba en las escaleras. EspaΓ±a era todo lo que un alfa debΓa ser. Seguro, dominante, pero con un aire de calidez que incomodaba a PerΓΊ. Porque no parecΓa tener la necesidad de aplastar a nadie para hacerse respetar.
Y a su lado bajando del segundo auto...
MΓ©xico.
No tendrΓa mΓ‘s de 21 aΓ±os. VestΓa de forma sencilla, pero cada paso suyo transmitΓa fuerza. Sus ojos eran duros, oscuros, pero no vacΓos. Observaban todo con atenciΓ³n, como si midiera riesgos incluso en la brisa.
βΒΏQuiΓ©n es ese...? βmurmurΓ³ PerΓΊ desde arribaβ.
HabΓa algo en ese alfa que lo hizo incorporarse un poco mΓ‘s, sosteniΓ©ndose de la baranda. No por miedoβ¦ Sino por una sensaciΓ³n extraΓ±a.
Curiosidad.
βΓl es MΓ©xico βle dijo una de las mucamas que pasaba por detrΓ‘sβ EspaΓ±a lo recogiΓ³ de la calle cuando era un crΓo, lo ha criado como si fuera su hijo. Ahora es su mano derecha.
βΒΏHijo...? βrepitiΓ³ PerΓΊ intrigadoβ.
βNo de sangre, pero sΓ de lealtad. Se matarΓa por EspaΓ±a.
PerΓΊ no respondiΓ³. ObservΓ³ cΓ³mo MΓ©xico caminaba detrΓ‘s de su jefe, cΓ³mo intercambiaba una mirada rΓ‘pida con China y luego recorrΓa con la vista todo el lugar como un soldado entrenado.
Y sin previo aviso, MΓ©xico levantΓ³ la cabeza hacia el balcΓ³n.
Y lo vio.
Sus miradas se cruzaron.
No hubo palabras. No hubo gestos, solo una chispa leve, un contacto fugaz, pero lo suficientemente fuerte como para que PerΓΊ se apartara de inmediato, con el corazΓ³n acelerado sin razΓ³n aparente.
βTsk... Maldita sea βmurmurΓ³ apoyΓ‘ndose contra la paredβ.
ΒΏPor quΓ© le temblaban los dedos?
Γl no amaba, Γ©l no sentΓa, Γ©l no miraba a los alfas. Mucho menos a uno con esa mirada... Tan distinta a la de todos los demΓ‘s.
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PerΓΊ no tenΓa intenciΓ³n de bajar. Se quedΓ³ en el segundo piso, entre las sombras del balcΓ³n interno, asomado con indiferencia, como si la reuniΓ³n que se desarrollaba abajo no tuviera nada que ver con Γ©l.
VestΓa un polo blanco holgado, tan liviano que el aire lo hacΓa pegarse a su piel mojada. Acababa de salir de la ducha. Su cabello negro aΓΊn goteaba en ondas suaves sobre su frente y nuca. Llevaba puestos unos shorts de licra negros, cortos apenas cubriΓ©ndole los muslos. Estaba descalzo con los pies pequeΓ±os, suaves, limpiosβ¦ Bonitos.
Era una imagen domΓ©stica, casi tierna. Pero tambiΓ©n peligrosa.
Desde abajo, MΓ©xico lo notΓ³ de inmediato.
Mientras EspaΓ±a hablaba con China, Γ©l escaneaba el lugar como siempre lo hacΓa. Estaba entrenado para detectar riesgos, patrones, movimientos fuera de lugar. Lo que no esperaba era ver algo o alguien que le hiciera detenerse por completo.
AllΓ estaba.
Ese omega.
En el balcón, ajeno al mundo con la luz del sol filtrÑndose entre las cortinas. No estaba maquillado ni provocando⦠Pero era imposible no mirarlo.
El blanco del polo resaltaba su piel trigueΓ±a, el cabello mojado le daba un aire rebelde y esa expresiΓ³n serena, como si nada pudiera tocarlo, lo hacΓa aΓΊn mΓ‘s llamativo.
LevantΓ³ la vista, sus ojos se encontraron.
MΓ©xico no desviΓ³ la mirada.
Tampoco sonriΓ³, no era ese tipo de alfa.
Solo lo mirΓ³ como si estuviera calculando algo o si viera mΓ‘s allΓ‘ del cuerpo bonito y los pies descalzos. Como si pudiera oΓr lo que callaba y eso fue lo que incomodΓ³ a PerΓΊ.
Se girΓ³ de inmediato regresando a su habitaciΓ³n sin una palabra. El corazΓ³n como la primera vez latΓa de forma desordenada. Se odiΓ³ por eso.
βNo es nada βse dijo en voz baja, cerrando la puerta tras de sΓβ solo es otro maldito alfa.
Pero aΓΊn podΓa sentir esa mirada en su piel. Como una promesa que no entendΓa, como una amenaza disfrazada de interΓ©s.
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PerΓΊ pensΓ³ que ya se habrΓan ido.
El silencio en la casa le daba esa impresiΓ³n, solo se escuchaban algunas puertas lejanas cerrΓ‘ndose, el eco del piso reluciente bajo sus pies descalzos y su propio aliento tranquilo mientras bajaba las escaleras con paso lento.
TenΓa hambre o al menos sed y antojo.
Papaya. Necesitaba algo fresco, dulce, algo que no supiera a esta casa.
EntrΓ³ a la cocina sin apuro, su polo blanco aΓΊn colgaba amplio sobre sus hombros. El short de licra seguΓa adherido a su piel como una segunda capa, el cabello mojado ya empezaba a secarse en ondas dejΓ‘ndole mechones suaves sobre el rostro, se pasΓ³ una mano por el cuello y abriΓ³ la refrigeradora.
SacΓ³ la papaya madura que habΓa dejado escondida dΓas antes. SabΓa que nadie mΓ‘s la tocarΓa, a nadie le interesaba lo que PerΓΊ comΓa.
Mientras la cortaba con calma encendiΓ³ la licuadora. AΓ±adiΓ³ agua y un poco de azΓΊcar, el sonido del motor rompiΓ³ el silencio.
Y cuando lo apagΓ³β¦ SintiΓ³ la presencia.
βSabe bien eso βdijo una voz masculina, profunda al otro lado de la cocinaβ.
PerΓΊ se tensΓ³.
GirΓ³ lentamente. MΓ©xico estaba apoyado en el marco de la puerta, los brazos cruzados, observΓ‘ndolo con una mezcla de curiosidad y algo que PerΓΊ no supo descifrar.
βΒΏNo se habΓan ido? βpreguntΓ³ PerΓΊ sin ocultar su molestiaβ.
βNo, EspaΓ±a sigue conversando con tu jefe. Me aburrΓ y vine a explorar.
MΓ©xico no se moviΓ³, pero su mirada bajΓ³ lentamente por el cuerpo de PerΓΊ. No de forma vulgar, sino como si analizara cada detalle sin apurarse. Sus pies descalzos, la piel hΓΊmeda del cuello, el jugo aΓΊn espeso dentro de la licuadora.
βNo deberΓas caminar asΓ por la casa βcomentΓ³ Γ©l con tono neutroβ te vas a resfriar.
βEsta casa es mΓa mΓ‘s que tuya βreplicΓ³ PerΓΊ sirviΓ©ndose el jugo en un vaso altoβ aunque eso no signifique nada.
MΓ©xico arqueΓ³ una ceja, no esperaba que hablara asΓ. Estaba acostumbrado a omegas tΓmidos, dΓ³cilesβ¦ No a uno que lo mirara directo a los ojos aΓΊn vestido como si acabara de salir de la cama.
βΒΏQuieres? βpreguntΓ³ PerΓΊ, levantando el vaso un pocoβ no te ves muy alfa si te mueres de calor y no tomas nada.
MΓ©xico sonriΓ³ por primera vez, una sonrisa corta, casi imperceptible. Se acercΓ³.
βSolo si lo sirves tΓΊ.
PerΓΊ sirviΓ³ otro vaso sin decir nada y se lo extendiΓ³, cuando MΓ©xico lo tomΓ³, sus dedos rozaron los de PerΓΊ. Un simple contacto y apenas un segundo.
Pero para PerΓΊ, fue como si le hubieran encendido la piel.
βGracias βmurmurΓ³ MΓ©xico bebiendo despacioβ.
Silencio, jos cruzados, cuerpos cerca, jugos en mano y de fondo, el aire denso de una mansiΓ³n donde nada era casua y la mΓΊsica l.
βNo estΓ‘ mal βdijo MΓ©xico probando otro sorbo del jugoβ no pensΓ© que supieras hacer esto.
βΒΏCreΓas que los omegas solo sabemos estar calladitos y en posiciΓ³n? βrespondiΓ³ PerΓΊ con una sonrisa irΓ³nica mientras se apoyaba en la barraβ.
MΓ©xico soltΓ³ una risa baja, autΓ©ntica.
βLo pensΓ© por un segundo βadmitiΓ³β pero ya veo que hablas y muerdes.
βSolo si me provocan βdijo PerΓΊ con una ceja levantada aunque habΓa un brillo juguetΓ³n en sus ojosβ
No recordaba la ΓΊltima vez que habΓa bromeado asΓ con alguien. Tal vezβ¦ Nunca.
México dejó el vaso a un lado y se apoyó también en la barra frente a él. Ya no lo miraba como al omega del jefe. Lo miraba como a alguien⦠Curioso. Interesante, vivo.
βΒΏY siempre estΓ‘s asΓ? ΒΏTan malhumorado? βpreguntΓ³β.
βNo estoy malhumorado, estoy funcional. Hay una diferencia βrespondiΓ³ PerΓΊ, encogiΓ©ndose de hombrosβ pero buenoβ¦ TΓΊ eres el hijo adoptado de EspaΓ±a ΒΏNo? QuΓ© suerte tienes.
βSuerte nada. Me encontrΓ³ a los 9 aΓ±os robando una cartera, me rompiΓ³ la cara y luego me llevΓ³ a su casa.
PerΓΊ soltΓ³ una risa suave tapΓ‘ndose la boca.
βΒΏTe rompiΓ³ la cara? ΒΏAsΓ empezΓ³ su paternidad?
βSΓ. Me dijo que si querΓa vivir con Γ©l tenΓa que ganarme el pan con los dientes y que no volviera a correr como idiota si no sabΓa a quiΓ©n le estaba robando.
βDios, suena como mi abuela.
Ambos rieron, la tensiΓ³n que los envolvΓa minutos atrΓ‘s desapareciΓ³ poco a poco, reemplazada por algo cΓ‘lido y ligero. Una especie de burbuja fuera del mundo mafioso que los rodeaba.
βΒΏY tΓΊ? βpreguntΓ³ MΓ©xico despuΓ©sβ ΒΏSiempre has estado aquΓ?
PerΓΊ bajΓ³ un poco la mirada y se quedΓ³ en silencio. El jugo se acababa, la risa tambiΓ©n.
βDesde los quince. βsu voz fue mΓ‘s bajaβ me "Compraron" Como si fuera una propiedad.
MΓ©xico no dijo nada al inicio, pero su expresiΓ³n cambiΓ³. Ya no era curiosidad. Era comprensiΓ³n y algo parecido a rabia, muy bien disimulada.
βNo es justo βmurmurΓ³β.
βNo lo es βasintiΓ³ PerΓΊβ pero uno aprende a no pensar mucho. Comer, dormir, hacer lo que te dicen y no esperar nada. AsΓ duele menos.
MΓ©xico lo mirΓ³ por unos segundos mΓ‘s, en silencio.
βDeberΓas hablar mΓ‘s, me agrada cΓ³mo suenas cuando no estΓ‘s a la defensiva.
PerΓΊ parpadeΓ³, no supo quΓ© responder de inmediato, nadie le decΓa ese tipo de cosas. Nadie se tomaba el tiempo de decirle que les agradaba algo de Γ©l sin esperar algo a cambio.
βPues... Si haces mΓ‘s jugo, quizΓ‘ hable mΓ‘s seguido βbromeΓ³ MΓ©xico retomando el tono relajadoβ.
βOh, entonces ni lo sueΓ±es βrespondiΓ³ PerΓΊ con una sonrisa pequeΓ±aβ esto era una excepciΓ³n, no pienses que te vas a acostumbrar.
Pero en el fondo, ya algo habΓa cambiado.
Y aunque Γ©l no querΓa admitirlo por primera vez en mucho tiempo no le molestaba que un alfa estuviera cerca.
China apareciΓ³ en la puerta de la cocina con un vaso de licor en la mano y esa sonrisa ladeada que siempre ponΓa cuando estaba de buen humor.
βOh, PerΓΊβ¦ βmusitΓ³ con voz arrastradaβ veo que ya conociste a MΓ©xico...
Se acercΓ³ tranquilamente y pasΓ³ un brazo por los hombros del mexicano dΓ‘ndole un par de palmadas.
βEllos se van a quedar por un tiempo, espero y hagas sentir cΓ³modo al mexicano como lo sabes hacer siempre ΒΏEh?
Luego se apartΓ³, tomΓ³ la botella de vino que reposaba sobre la mesa y se girΓ³ hacia la salida.
βYa sabes, PerΓΊβ¦ Haz bien tu trabajo como lo sueles hacer βsoltΓ³ una risa seca antes de salir del ambiente con el sonido de sus pasos alejΓ‘ndose entre eco y maderaβ.
El silencio volviΓ³ con fuerza a la cocina,
PerΓΊ bajΓ³ la mirada y dejΓ³ el vaso vacΓo sobre la mesa. Su rostro antes animado se tensΓ³ al mirar hacia un lado, con un dejo de disgusto pintado en sus gestos.
No dijo nada.
Mientras miraba a un lado, sus ojos comenzaron a cristalizarse. No querΓa llorar, no ahΓ, no frente a nadie. TragΓ³ saliva y parpadeΓ³ varias veces intentando contenerse. Fue entonces cuando sintiΓ³ unos brazos rodearlo por detrΓ‘s envolviΓ©ndolo con cuidado.
Su cuerpo se tensΓ³ al instante, alarmado, pero al girar ligeramente el rostro, lo vio.
MΓ©xico lo abrazaba por la espalda, con los ojos cerrados, tranquilo como si no hubiese nada mΓ‘s que hacer en ese momento que sostenerlo asΓ.
βTranquiloβ¦ βsusurrΓ³ el mexicano con voz bajaβ no voy a hacerte nada.
Su tono no tenΓa intenciΓ³n alguna mΓ‘s que calmarlo, como si entendiera sin necesidad de preguntas. Como si no quisiera respuestas, solo darle un momento de pausa.
PerΓΊ sintiΓ³ el calor de los brazos que lo envolvΓan y por primera vez en mucho tiempo, permitiΓ³ que su cuerpo se relajara. CerrΓ³ los ojos con suavidad y dejΓ³ que la presiΓ³n del abrazo lo sostuviera.
Un suspiro profundo escapΓ³ de sus labios, como si cargara aΓ±os de cansancio y dolor.
No necesitaba palabras. Solo ese contacto silencioso que decΓa:
βNo estΓ‘s solo.β
MΓ©xico mantuvo los ojos cerrados, sin mover ni un mΓΊsculo, ofreciendo su presencia como un refugio seguro.
El corazΓ³n de PerΓΊ latΓa con fuerza, pero no era el latido de miedo o de angustia habitual. Era un latido que poco a poco aprendΓa a confiar.
Y asΓ, abrazados en aquella cocina iluminada por la tenue luz de la tarde, ambos encontraron un respiro entre la tormenta que los rodeaba.
βLo odio βdijo PerΓΊ con la voz entrecortadaβ lo odio... No me gusta hacer esto... βsu voz temblΓ³β.
βEntonces dile que no quieres hacerlo mΓ‘s...
βNo puedo... No puedo, MΓ©xico. No puedo negarme a nada, siempre tengo que dormir con un cuchillo o un arma bajo mi almohada por si se le ocurre matarme por algo que no hice bien. Tengo que acostarme con cada tipo que me dice, si no lo hago me mata o me deja sin comer
El cuerpo de MΓ©xico se tensΓ³ apenas. No por miedo, sino por la rabia contenida que se le clavΓ³ como un hierro ardiendo en el pecho. ApretΓ³ con suavidad el abrazo, como si con eso pudiera proteger a PerΓΊ de todo lo que ya le habΓan hecho.
βPerΓΊ... βsusurrΓ³, pero no sabΓa quΓ© decir. No existΓa palabra que calmara ese tipo de dolorβ.
El peruano se aferrΓ³ a los brazos que lo rodeaban, por fin cediendo, como si su cuerpo por fin aceptara que podΓa descansar un poco.
βYo no quiero esto... No quiero... βsus labios temblabanβ yo solo querΓa tener una vida tranquila... Una donde no tuviera que ofrecer mi cuerpo para sobrevivir. Pero nunca la tuve. Nunca.
MΓ©xico cerrΓ³ los ojo, sintiΓ³ un nudo en la garganta.
βNo tienes que volver a hacerlo βdijo con firmezaβ ya no, no mientras yo estΓ© aquΓ.
βNo digas eso, porque todos lo dicen y luego se van... O peor βsu voz se quebrΓ³ aΓΊn mΓ‘sβ se quedan solo para usarme tambiΓ©n.
βNo soy todos, PerΓΊ βle susurrΓ³ con una dulzura graveβ no soy ese cabrΓ³n que te hizo dormir con miedo. No soy nadie que quiera tocarte si tΓΊ no lo quieres. Yo solo... Solo quiero que estΓ©s bien.
PerΓΊ girΓ³ apenas su rostro hacia Γ©l, con los ojos rojos y hΓΊmedos, como si aΓΊn no creyera que esas palabras pudieran ser reales.
βΒΏY por quΓ© harΓas eso por alguien como yo?
MΓ©xico lo mirΓ³ de frente sin apartar la vista.
βPorque tΓΊ vales mΓ‘s de lo que te hicieron creer y si nadie te lo ha demostrado, entonces dΓ©jame ser el primero.
PerΓΊ tragΓ³ saliva. Su corazΓ³n latΓa como una estampida. No dijo nada, solo bajΓ³ la cabeza y por primera vez en mucho tiempo, permitiΓ³ que las lΓ‘grimas cayeran, sintiΓ©ndose... A salvo. Aunque fuera por un instante.
βMierda que vergΓΌenza... βdijo el peruano pasando sus manos por su rostroβ solo finje que Γ©sto no pasΓ³ jamΓ‘s
MΓ©xico lo mirΓ³ sin soltarlo del todo, pero aflojando el abrazo con respeto, sonriΓ³ con un poco de ternura, pero sin burlarse.
βNah... No voy a fingir que no vi nada. Te abriste, lloraste, dijiste la verdad... ΒΏY sabes quΓ©? No hay vergΓΌenza en eso.
βClaro que la hay... βPerΓΊ se tapΓ³ mΓ‘s el rostro, hundiendo los dedos en su cabelloβ me quebrΓ© como un idiota. Encima contigo...
βΒΏEncima conmigo quΓ©? ΒΏCrees que me voy a reΓr o usarlo en tu contra?
βNo lo sΓ© βdijo el peruano bajitoβ estoy acostumbrado a que todos lo hagan...
MΓ©xico suspirΓ³, se agachΓ³ un poco para quedar a su altura y le apartΓ³ suavemente las manos del rostro, sin forzar, solo tocΓ‘ndolo con la yema de los dedos.
βMΓrame, no lo harΓ© jamΓ‘s.
PerΓΊ lo mirΓ³ dudando, sus ojos seguΓan hΓΊmedos, pero tambiΓ©n tenΓan algo nuevo. Una pizca de esperanza.
MΓ©xico sonriΓ³ leve, intentando aligerar el ambiente sin minimizar lo vivido.
βAdemΓ‘s... Lloras bonito, cabrΓ³n.
βΒ‘MΓ©xico! βPerΓΊ lo empujΓ³ con suavidad en el hombro, rojo de vergΓΌenzaβ quΓ© idiota eres...
βLo sΓ© βdijo riendoβ pero ya te hice reΓr un poco ΒΏNo?
PerΓΊ bajΓ³ la cabeza, sonriendo dΓ©bil pero genuino.
βSolo promΓ©teme que no le vas a decir esto a nadie βmurmurΓ³β.
βLo juro βdijo MΓ©xico alzando la mano como si firmara un pacto sagradoβ esto queda entre nosotros. Tu corazΓ³n estΓ‘ a salvo conmigo, carnal.
Y por primera vez, PerΓΊ creyΓ³ que tal vez no estaba tan solo como pensaba.
βΒΏSabes quΓ©? βMΓ©xico lo mirΓ³, con una chispa en los ojosβ vΓstete, te llevo a pasear.
PerΓΊ frunciΓ³ el ceΓ±o, parpadeando confundido.
βYara... βdijo con su jerga, arqueando una cejaβ ΒΏTΓΊ...? βseΓ±alΓ³ con incredulidad a MΓ©xico que asintiΓ³ sin perder la sonrisaβ ΒΏA mΓ?
βSΓ, a ti peβ βrepitiΓ³ MΓ©xico en tono burlΓ³n imitΓ‘ndole el acento a propΓ³sitoβ ΒΏQuΓ© crees? ΒΏQue no sΓ© sacar a pasear a alguien o quΓ©?
βΒΏY a dΓ³nde vas a llevarme? βPerΓΊ lo mirΓ³ con los ojos entrecerradosβ no me vayas a salir con que es a un lugar para hacerme reΓr con tus chistes idiotas...
βΒ‘Claro que no! βrespondiΓ³ MΓ©xico, cruzΓ‘ndose de brazos con fingida indignaciΓ³nβ bueno, tal vez un poquito. Pero es en serio, te quiero sacar de aquΓ. Aunque sea por unas hora, no para olvidar... Pero para respirar.
PerΓΊ guardΓ³ silencio. MirΓ³ sus propias manos por un momento, luego lo mirΓ³ a Γ©l. La propuesta parecΓa simple, pero se sentΓa como un respiro despuΓ©s de aΓ±os de ahogo.
βΒΏY quΓ© gano yo?
βMi compaΓ±Γa que es invaluable βrespondiΓ³ MΓ©xico con una sonrisa socarronaβ ademΓ‘s... No tienes nada que perder ΒΏNo?
PerΓΊ se quedΓ³ unos segundos en silencio. Finalmente suspirΓ³, se levantΓ³ despacio de la cama.
βYa, ya... Dame diez minutos, no mΓ‘s...
βDiez minutos peruanos o diez minutos reales, porque si son peruanos, ya sΓ© que es media hora.
βΒ‘CΓ‘llate! βle lanzΓ³ una tela, sin mucha fuerzaβ tΓΊ espera nomΓ‘s.
MΓ©xico atrapΓ³ la tela con una risa. Lo observΓ³ caminar hacia las escaleras con pasos algo cansados pero decididos y no pudo evitar pensar que sΓ, tal vez esa salida no iba a cambiar el mundo... Pero podrΓa cambiarle el dΓa.
Minutos despuΓ©s, PerΓΊ saliΓ³ del baΓ±o con el cabello aΓΊn hΓΊmedo, una casaca delgada y su tΓpica mirada a medio camino entre la desconfianza y el fastidio.
βYa estoy βdijo secamenteβ pero que conste que si me aburro, me regreso.
βYa, ya, seΓ±orito βdijo MΓ©xico mientras se ponΓa de pie y tomaba las llavesβ te prometo que no es una cita romΓ‘nticaβ¦ A menos que tΓΊ quieras, claro.
βSigue hablando y me voy solo βgruΓ±Γ³ PerΓΊ pero una pequeΓ±a curva en la comisura de sus labios lo delatabaβ.
Ambos salieron al exterior. El sol ya caΓa, tiΓ±endo el cielo de un naranja tibio. MΓ©xico lo guiΓ³ sin decir mucho, solo con una sonrisa. Caminaron por unas calles tranquilas y alejadas del bullicio de la ciudad, hasta que se detuvieron frente a un mirador que daba a un valle profundo con un rΓo serpenteando entre las montaΓ±as. No habΓa nadie mΓ‘s.
βAquΓ βdijo MΓ©xicoβ este es mi lugar cuando no quiero que el mundo me joda.
PerΓΊ se quedΓ³ mirando el paisaje en silencio, el viento suave le revolvΓa el cabello, no dijo nada durante un buen rato. MΓ©xico no lo interrumpiΓ³.
βHace aΓ±os que no veΓa algo asΓ βmurmurΓ³ PerΓΊ finalmenteβ siempre estoy encerrado o vigilado o huyendo.
βLo sΓ© βrespondiΓ³ MΓ©xico en voz bajaβ no lo mereces.
PerΓΊ lo mirΓ³ de reojo, con la mandΓbula apretada.
βNo digas eso si no sabes todo lo que hice.
βNo importa lo que hayas hecho βdijo MΓ©xico ahora mΓ‘s serioβ nadie merece vivir con miedo cada vez que respira, nadie merece vivir con un cuchillo debajo de la almohada.
El peruano bajΓ³ la mirada, sintiΓ³ que algo se le atoraba en la garganta.
βYo soloβ¦ AguantΓ© porque pensΓ© que asΓ debΓa ser, que si me mataban, al menos morirΓa habiendo hecho lo que me ordenaron. Porque no valΓa nada ΒΏEntiendes?
MΓ©xico se acercΓ³ un poco mΓ‘s sin tocarlo.
βEso no es verdad, tΓΊ vales mucho y si no puedes verlo todavΓa, yo te lo voy a recordar cada maldito dΓa que sea necesario.
PerΓΊ apretΓ³ los puΓ±os, el viento soplaba mΓ‘s fuerte ahora. TragΓ³ saliva y cuando hablΓ³, su voz fue apenas un susurro.
βTengo miedo.
βLo sΓ©.
βNo sΓ© vivir sin miedo.
βEntonces aprende de a pocos. Empieza hoy.
PerΓΊ lo mirΓ³, por primera vez en mucho tiempo sus ojos se llenaron de lΓ‘grimas sin contenerlas. MΓ©xico no dijo nada mΓ‘s, solo le ofreciΓ³ su silencio y su presencia y en medio de aquel atardecer, por un instante el miedo se sintiΓ³ un poco menos grande.
βYyy... CuΓ‘ndo es tu cumpleaΓ±os βpregunto PerΓΊ tirΓ‘ndose al suelo por el pastoβ.
βΒΏMi cumpleaΓ±os? βrepitiΓ³ MΓ©xico mirΓ‘ndolo desde arriba mientras PerΓΊ se acomodaba en el pastoβ el 16 de septiembre ΒΏPor quΓ©?
βMmm... βel peruano alzΓ³ una ceja, entrecerrando los ojos mientras apoyaba las manos tras la nucaβ ΒΏVirgo y fiestas a lo grande no?
βAsΓ es βrespondiΓ³ MΓ©xico con una media sonrisa bajando al suelo tambiΓ©nβ fiesta nacional, mariachis, fuegos artificialesβ¦ ΒΏY tΓΊ? ΒΏCuΓ‘ndo es el tuyo?
β28 de julio.
βΒΏLeo y fiestas verdad?
βAjΓ‘ βasintiΓ³ PerΓΊβ aunque no tan escandalosa como la tuya.
βΒΏY por quΓ© no me lo habΓas dicho antes?
βYara... ΒΏPa' quΓ©? Ni lo celebrΓ© βrespondiΓ³ encogiΓ©ndose de hombrosβ pasΓ³ como cualquier dΓa.
MΓ©xico lo mirΓ³ con una expresiΓ³n que cruzaba entre fastidio y ternura.
βPues no debiΓ³ pasar como cualquier dΓa, es tu cumpleaΓ±os, carajo.
βΒΏY quΓ© ibas a hacer tΓΊ? ΒΏMandarme un pan con vela desde tu paΓs?
βΒ‘No! βriΓ³ MΓ©xicoβ te habrΓa ido a buscar, te llevo pastel, te canto, te doy tu abrazo con piΓ±ata si quieres.
βMe da risa tu voz en modo serenata βdijo PerΓΊ cubriΓ©ndose la cara con un brazo para ocultar una sonrisaβ pero no me molestarΓa que me cantes.
βEntonces lo harΓ© ya verΓ‘s, te pienso celebrar aunque sea con dos meses de atraso ΒΏTe gustan los tamales?
βClaro ΒΏQuiΓ©n le dice que no a un tamal?
MΓ©xico lo observΓ³ un rato en silencio con una sonrisa mΓ‘s suave.
βPues prepΓ‘rate, peruano. Para el prΓ³ximo 28 de julio no vas a quedarte sin fiesta. Aunque me toque irte a buscar descalzo por la sierra.
PerΓΊ dejΓ³ escapar una pequeΓ±a risa aΓΊn con los ojos cerrados, como si por fin se sintiera tranquilo.
βSerΓa la primera vez que alguien se acuerda sin que yo lo diga.
βAhora ya somos dos...Y yo no me olvido.
MΓ©xico lo mirΓ³ con atenciΓ³n sin interrumpirlo, la forma en que PerΓΊ giraba esa pequeΓ±a flor entre los dedos con la vista perdida en el cielo, lo conmovΓa.
βMi gente es la que celebra mi cumpleaΓ±osβ¦ βdijo el peruano en voz bajaβ Yo no tantoβ¦
Hubo un momento de silencio entre ambos. El viento movΓa las hojas de los Γ‘rboles y una que otra nube pasaba lentamente por encima, MΓ©xico se acomodΓ³ de lado apoyando el peso en un codo con la mirada clavada en Γ©l.
βΒΏY por quΓ© tΓΊ no? βpreguntΓ³ sin tono de juicio, solo con curiosidad sinceraβ.
PerΓΊ se encogiΓ³ un poco de hombros todavΓa sin mirarlo directamente.
βNo sΓ©β¦ Supongo que porque a veces siento que no hay mucho que celebrar. Estoy vivo, sΓβ¦ Pero no sΓ© si siempre lo estoy viviendo bien.
MΓ©xico tragΓ³ saliva con dificultad, sus dedos se tensaron contra el pasto queriendo decir muchas cosas pero cuidando cada palabra.
βEstΓ‘s aquΓ, PerΓΊ. Eso ya es un montΓ³n y si tΓΊ no celebras que existes, al menos dΓ©jame hacerlo yo.
PerΓΊ soltΓ³ una risa suave sin burla como si no lo creyera del todo pero le gustara escucharlo.
βTe estΓ‘s volviendo bien cursi ΓΊltimamente.
βTΓΊ me estΓ‘s volviendo asΓ βrespondiΓ³ MΓ©xico con una sonrisa cansadaβ y no me molesta.
Entonces sin pedir permiso, MΓ©xico estirΓ³ el brazo y le quitΓ³ con cuidado la flor que tenΓa entre los dedos. La colocΓ³ detrΓ‘s de su oreja como si fuera algo importante.
βYa estΓ‘s decorado, ahora sΓ parece que estΓ‘s de cumpleaΓ±os.
βTontoβ¦ βmurmurΓ³ PerΓΊ, con una sonrisa que intentaba ocultar pero no podΓa evitarβ.
βPero un tonto que va a seguir apareciendo, aunque tΓΊ no celebres nada te aviso por si te quieres ir preparando.
PerΓΊ cerrΓ³ los ojos como si ese momento de paz fuera suficiente por ahora y quizΓ‘ lo era.
PerΓΊ abriΓ³ los ojos de golpe y mirΓ³ a MΓ©xico.
βΒ‘Tu cumpleaΓ±os!
βΒΏQue tiene mi cumpleaΓ±os? βMexico lo mirΓ³ confundidoβ.
Peru empezΓ³ a emocionarse y zamaquear a MΓ©xico de los hombros emocionado.
βΒ‘Ya wey! Me estΓ‘s asustado
PerΓΊ no dijo nada, simplemente sonreΓa y soltaba gritos ahogados dejΓ‘ndose caer de nuevo en el pasto.
MΓ©xico se quedΓ³ mirΓ‘ndolo con las cejas fruncidas aΓΊn sacudiΓ©ndose el efecto del zamarreo.
βΒΏQuΓ© te pasa? ΒΏTe dio el sol muy fuerte o quΓ©? βpreguntΓ³ mientras se incorporaba un poco mΓ‘s para observarlo mejorβ.
PerΓΊ tenΓa las mejillas levemente sonrojadas por la emociΓ³n y una risa contenida que apenas podΓa disimular.
βΒ‘Tu cumpleaΓ±os, idiota! βdijo al fin como si fuera la revelaciΓ³n del sigloβ.
βAjΓ‘... ΒΏY quΓ© con mi cumpleaΓ±os? βrepitiΓ³ MΓ©xico, sin entender a quΓ© iba todo estoβ no me digas que tambiΓ©n tΓΊ me vas a hacer una fiesta sorpresa y ya la arruinaste...
βΒ‘No, huevon! βPerΓΊ se cubriΓ³ el rostro con ambas manos, luego se las quitΓ³ y lo mirΓ³ como si acabara de tener una epifanΓaβ es que... No sΓ©. Me di cuenta de que es en dos semanas.
MΓ©xico parpadeo.
βΒΏEso es lo que te tenΓa como loco?
PerΓΊ asintiΓ³ con entusiasmo.
βSΓ, porque tΓΊ sΓ vas a celebrar cada cosa mΓa... Hasta cuando me da hambre y se me antoja algo, pero yo...
MΓ©xico lo mirΓ³ por un momento largo y una sonrisa lenta y honesta se fue dibujando en su rostro.
βNo necesito que me celebres, cabrΓ³n. Me basta con que estΓ©s conmigo.
βΒ‘Nooo! βse quejΓ³ PerΓΊ, cubriΓ©ndose la cara de nuevoβ Β‘Eso suena muy triste! DΓ©jame hacerte algo bonito este aΓ±o, algo que sea solo para ti Β‘Me rehΓΊso a no devolverte nada!
βΒΏY quΓ© vas a hacer? βbromeΓ³ MΓ©xico cruzando los brazosβ ΒΏVas a hacerme una serenata con zampoΓ±as? ΒΏUn pastel con ajΓ?
PerΓΊ lo mirΓ³ con intensidad.
βVoy a hacer lo que sea, pero este aΓ±o... Vas a tener el cumpleaΓ±os mΓ‘s bonito de tu vida. Te lo juro por mi tierra.
MΓ©xico abriΓ³ la boca para responder, pero luego se quedΓ³ callado. Esa promesa dicha con tanta seguridad y con los ojos brillΓ‘ndole le hizo algo en el pecho. Algo bueno.
βEntonces... βdijo al fin fingiendo indiferencia mientras le quitaba un pastito del cabello a PerΓΊβ supongo que este aΓ±o sΓ voy a querer cumplir aΓ±os.
PerΓΊ simplemente se puso de pie de un salto y comenzΓ³ a dar pequeΓ±os brincos de alegrΓa con una risa suave que le escapaba entre dientes. HacΓa tanto tiempo que no se sentΓa asΓβ¦ Tan liviano, tan vivo y mucho mΓ‘s tiempo aΓΊn desde que se permitΓa mostrarse feliz delante de alguien.
A Γ©l no le interesaba nadie y nunca le interesaba nadie, no sentΓa curiosidad por las personas, ni por sus vidas, ni por sus mundos. Pero MΓ©xicoβ¦ MΓ©xico tenΓa algo, ago que lo hacΓa sentir especial, visto, querido sin pedirlo, lo trataba con una dulzura que nadie mΓ‘s le habΓa ofrecido y eso lo desarmaba.
MΓ©xico lo observaba en silencio sonriendo. Apenas lo conocΓa, sΓ, pero habΓa algo en PerΓΊ que se le estaba metiendo muy dentro del pecho, como una llama chiquita que amenazaba con crecer.
PerΓΊ se girΓ³ de pronto y sin dudarlo, se lanzΓ³ a sus brazos. MΓ©xico lo atrapΓ³ con torpeza, riendo un poco ante el impulso pero sin soltarlo.
βPero es en dos semanas βdijo PerΓΊ, mirΓ‘ndolo con una sonrisa tranquila y los ojos llenos de brilloβ mejor llΓ©vame a conocer a tu gente.
MΓ©xico se quedΓ³ en silencio, sorprendido. PerΓΊ no parecΓa del tipo curioso, ni mucho menos sociable. Era reservado, algo seco, como si estuviera acostumbrado a guardar todo dentro. Pero ahora estaba ahΓ en sus brazos pidiΓ©ndole eso como si en el fondo sΓ quisiera pertenecer.
βΒΏMi gente, eh? βrespondiΓ³ MΓ©xico con una ceja levantadaβ ΒΏY si no te caen bien?
βNo me interesan. Quiero conocerte a tiβ¦ βrespondiΓ³ PerΓΊ apoyando la frente suavemente contra la suyaβ y tΓΊ vienes con ellos ΒΏNo?
MΓ©xico tragΓ³ saliva sintiendo cΓ³mo algo se le apretaba bonito en el pecho.
βEstΓ‘ bien βdijo al fin sonriendoβ pero prepΓ‘rate. Mi gente es intensa, escandalosa y te van a querer abrazar apenas te vean.
βMientras no se enamoren de mΓβ¦ βbromeΓ³ PerΓΊ con un tono seco pero juguetΓ³nβ.
βMuy tarde, ya hay uno que lo hizo βrespondiΓ³ MΓ©xico en voz baja sin pensarloβ.
PerΓΊ lo mirΓ³ en silencio unos segundos, pero no respondiΓ³, solo sonriΓ³ con esa media sonrisa que a MΓ©xico ya le estaba empezando a encantar.
Esa noche acamparon juntos, bajo un cielo cargado de estrellas. PerΓΊ se acurrucΓ³ cerca de MΓ©xico, y aunque no dijo nada, el solo hecho de estar tan cerca hablaba por Γ©l. MΓ©xico lo cubriΓ³ con su manta y lo dejΓ³ quedarse dormido sobre su hombro, mientras pensaba en lo mucho que estaba cambiando todoβ¦ Y lo rΓ‘pido que estaba empezando a importarle ese hombre que, hasta hace poco, parecΓa no querer a nadie.
ContinuarΓ‘...
Holaaa, lo sΓ©. Se preguntarΓ‘n algunos "ΒΏQue hace Γ©sta historia acΓ‘?" Puesss, por el miedo que Wattpad me lo borre, voy a comenzar a publicar acΓ‘ tambiΓ©n. No sΓ³lo estΓ‘ historia, sinΓ³ otras historias mΓ‘s que tengo en mente.
Y sobretodo que contendran algunas escenas, ya saben, por eso mejor lo publicΓ³ acΓ‘.
Y para los que no me conocen. Me pueden encontrar en Wattpad cΓ³mo:
@Maxia21
No se olviden de votar o comentar, eso me pondrΓa feliz al saber que les estΓ‘ gustando la historia.
π Los amo
(Disculpa por cualquier error ortogrΓ‘fico).