𝐌𝐲 𝐆𝐨𝐨𝐝 π‹π¨π―πž | 𝐌𝐞𝐱𝐩𝐞𝐫

Summary

Omegaverse Mafia Mexper NO SE BUSCA ROMANTIZAR NADA CON ALGÚN TEMA FUERTE. NO APTO PARA PERSONAS SENSIBLES. SI NO TE GUSTA Γ‰STE CONTENIDO, PORFAVOR NO LO LEAS.

Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Chapter 1

El perfume del pecado se mezclaba con el incienso caro y los tragos derramados. La mansiΓ³n de China no dormΓ­a nunca, y mucho menos esa noche.

PerΓΊ estaba en el cuarto de espera, observando su reflejo en el enorme espejo dorado. TenΓ­a el cuello adornado con una delgada cadena de oro, el pecho descubierto bajo la camisa entreabierta y el cabello oscuro peinado hacia atrΓ‘s como a su jefe le gustaba.

TenΓ­a dieciocho aΓ±os, pero ya se sentΓ­a muerto desde los quince.

Fue a esa edad cuando China lo comprΓ³. No con afecto, ni con promesas falsas, sino con dinero. Dinero sucio, lo tomΓ³, lo marcΓ³ como suyo y lo convirtiΓ³ en lo que hoy era: Una herramienta.

Un cuerpo que servΓ­a para complacer, para sellar tratos, para endulzar alianzas.

β€”Hoy no tienes que acostarte con nadie β€”dijo una voz desde la puerta interrumpiendo sus pensamientosβ€” solo quΓ©date cerca del jefe. Quiere que te vean, que recuerden que te tiene.

Era uno de los hombres de seguridad, PerΓΊ asintiΓ³ sin emociΓ³n. Ya no preguntaba nada, ni siquiera por quΓ©.

A veces lo usaban en fiestas cuando los socios extranjeros visitaban. Otras simplemente lo mantenΓ­an como una amenaza silenciosa, una advertencia de lo que era capaz de hacer China si alguien desobedecΓ­a.

No podΓ­a decir que no. No podΓ­a amar. No podΓ­a huir.

Y sinceramente ΒΏA quiΓ©n podrΓ­a amar alguien como Γ©l? Su cuerpo tenΓ­a huellas invisibles de manos extraΓ±as. Su alma estaba tan rota que ya ni siquiera dolΓ­a, solo ardΓ­a de vez en cuando, en noches como esa cuando recordaba lo que era vivir sin cadenas.

Los tacones de una secretaria resonaban en el pasillo, mΓΊsica de jazz se filtraba desde el gran salΓ³n, la fiesta habΓ­a empezado.

β€”Vamos muΓ±eco β€”le dijo otro de los guardias con media sonrisaβ€” China quiere que todos recuerden que sigues siendo suyo.

PerΓΊ caminΓ³ con calma sin mirar atrΓ‘s. EntrΓ³ al salΓ³n iluminado como una joya sucia. Hombres y mujeres importantes reΓ­an, brindaban, negociaban y en el centro de todo, en un trono de cuero estaba Γ©l.

China, su dueΓ±o, su carcelero. Fumando en silencio con los ojos rasgados posados solo en Γ©l.

PerΓΊ se colocΓ³ a su lado como siempre.

Y sin saberlo aΓΊn, esa noche no serΓ­a como las otras.

Porque entre la multitud, un alfa lo miraba con una intensidad diferente, uno que no conocΓ­a, uno que no pertenecΓ­a a ese cΓ­rculo, uno que no se riΓ³ ni bebiΓ³, solo lo mirΓ³ y por primera vez en aΓ±os, el corazΓ³n de Perú…

Se sintiΓ³ vivo.

.

.

.

El sol apenas se asomaba entre las cortinas de la mansiΓ³n cuando PerΓΊ despertΓ³.

El lugar estaba en completo silencio, algo poco comΓΊn. No habΓ­a mΓΊsica, ni pasos, ni voces en los pasillos. Solo la calma tensa que anunciaba algo importante.

Minutos despuΓ©s, la puerta de su habitaciΓ³n se abriΓ³.

Era China.

β€”Hoy no tienes que bajar si no quieres β€”dijo sin mirarloβ€” viene una visita... Importante.

PerΓΊ alzΓ³ la vista desde la cama sorprendido. China nunca le decΓ­a β€œNo es necesario” Siempre habΓ­a una orden, una indicaciΓ³n precisa, incluso cuando no hablaban mucho. Esta vez sin embargo no lo miraba con la usual frialdad de siempre, lo dijo y se fue, eso viniendo de Γ©l, era casi... Amable.

Sospechoso.

No bajΓ³, se quedΓ³ en el balcΓ³n que daba al jardΓ­n interno observando desde arriba.

No pasΓ³ mucho tiempo antes de que los autos negros entraran por la reja principal. La seguridad se activΓ³, los hombres de traje y gafas oscuras se movilizaron como un enjambre entrenado.

Y entonces apareciΓ³ EspaΓ±a.

Alto, de porte elegante y una sonrisa ladina que contrastaba con la expresiΓ³n severa de China que lo esperaba en las escaleras. EspaΓ±a era todo lo que un alfa debΓ­a ser. Seguro, dominante, pero con un aire de calidez que incomodaba a PerΓΊ. Porque no parecΓ­a tener la necesidad de aplastar a nadie para hacerse respetar.

Y a su lado bajando del segundo auto...

MΓ©xico.

No tendrΓ­a mΓ‘s de 21 aΓ±os. VestΓ­a de forma sencilla, pero cada paso suyo transmitΓ­a fuerza. Sus ojos eran duros, oscuros, pero no vacΓ­os. Observaban todo con atenciΓ³n, como si midiera riesgos incluso en la brisa.

β€”ΒΏQuiΓ©n es ese...? β€”murmurΓ³ PerΓΊ desde arribaβ€”.

HabΓ­a algo en ese alfa que lo hizo incorporarse un poco mΓ‘s, sosteniΓ©ndose de la baranda. No por miedo… Sino por una sensaciΓ³n extraΓ±a.

Curiosidad.

β€”Γ‰l es MΓ©xico β€”le dijo una de las mucamas que pasaba por detrΓ‘sβ€” EspaΓ±a lo recogiΓ³ de la calle cuando era un crΓ­o, lo ha criado como si fuera su hijo. Ahora es su mano derecha.

β€”ΒΏHijo...? β€”repitiΓ³ PerΓΊ intrigadoβ€”.

β€”No de sangre, pero sΓ­ de lealtad. Se matarΓ­a por EspaΓ±a.

PerΓΊ no respondiΓ³. ObservΓ³ cΓ³mo MΓ©xico caminaba detrΓ‘s de su jefe, cΓ³mo intercambiaba una mirada rΓ‘pida con China y luego recorrΓ­a con la vista todo el lugar como un soldado entrenado.

Y sin previo aviso, MΓ©xico levantΓ³ la cabeza hacia el balcΓ³n.

Y lo vio.

Sus miradas se cruzaron.

No hubo palabras. No hubo gestos, solo una chispa leve, un contacto fugaz, pero lo suficientemente fuerte como para que PerΓΊ se apartara de inmediato, con el corazΓ³n acelerado sin razΓ³n aparente.

β€”Tsk... Maldita sea β€”murmurΓ³ apoyΓ‘ndose contra la paredβ€”.

ΒΏPor quΓ© le temblaban los dedos?

Γ‰l no amaba, Γ©l no sentΓ­a, Γ©l no miraba a los alfas. Mucho menos a uno con esa mirada... Tan distinta a la de todos los demΓ‘s.

.

.

PerΓΊ no tenΓ­a intenciΓ³n de bajar. Se quedΓ³ en el segundo piso, entre las sombras del balcΓ³n interno, asomado con indiferencia, como si la reuniΓ³n que se desarrollaba abajo no tuviera nada que ver con Γ©l.

VestΓ­a un polo blanco holgado, tan liviano que el aire lo hacΓ­a pegarse a su piel mojada. Acababa de salir de la ducha. Su cabello negro aΓΊn goteaba en ondas suaves sobre su frente y nuca. Llevaba puestos unos shorts de licra negros, cortos apenas cubriΓ©ndole los muslos. Estaba descalzo con los pies pequeΓ±os, suaves, limpios… Bonitos.

Era una imagen domΓ©stica, casi tierna. Pero tambiΓ©n peligrosa.

Desde abajo, MΓ©xico lo notΓ³ de inmediato.

Mientras EspaΓ±a hablaba con China, Γ©l escaneaba el lugar como siempre lo hacΓ­a. Estaba entrenado para detectar riesgos, patrones, movimientos fuera de lugar. Lo que no esperaba era ver algo o alguien que le hiciera detenerse por completo.

AllΓ­ estaba.

Ese omega.

En el balcΓ³n, ajeno al mundo con la luz del sol filtrΓ‘ndose entre las cortinas. No estaba maquillado ni provocando… Pero era imposible no mirarlo.

El blanco del polo resaltaba su piel trigueΓ±a, el cabello mojado le daba un aire rebelde y esa expresiΓ³n serena, como si nada pudiera tocarlo, lo hacΓ­a aΓΊn mΓ‘s llamativo.

LevantΓ³ la vista, sus ojos se encontraron.

MΓ©xico no desviΓ³ la mirada.

Tampoco sonriΓ³, no era ese tipo de alfa.

Solo lo mirΓ³ como si estuviera calculando algo o si viera mΓ‘s allΓ‘ del cuerpo bonito y los pies descalzos. Como si pudiera oΓ­r lo que callaba y eso fue lo que incomodΓ³ a PerΓΊ.

Se girΓ³ de inmediato regresando a su habitaciΓ³n sin una palabra. El corazΓ³n como la primera vez latΓ­a de forma desordenada. Se odiΓ³ por eso.

β€”No es nada β€”se dijo en voz baja, cerrando la puerta tras de sΓ­β€” solo es otro maldito alfa.

Pero aΓΊn podΓ­a sentir esa mirada en su piel. Como una promesa que no entendΓ­a, como una amenaza disfrazada de interΓ©s.

.

.

PerΓΊ pensΓ³ que ya se habrΓ­an ido.

El silencio en la casa le daba esa impresiΓ³n, solo se escuchaban algunas puertas lejanas cerrΓ‘ndose, el eco del piso reluciente bajo sus pies descalzos y su propio aliento tranquilo mientras bajaba las escaleras con paso lento.

TenΓ­a hambre o al menos sed y antojo.

Papaya. Necesitaba algo fresco, dulce, algo que no supiera a esta casa.

EntrΓ³ a la cocina sin apuro, su polo blanco aΓΊn colgaba amplio sobre sus hombros. El short de licra seguΓ­a adherido a su piel como una segunda capa, el cabello mojado ya empezaba a secarse en ondas dejΓ‘ndole mechones suaves sobre el rostro, se pasΓ³ una mano por el cuello y abriΓ³ la refrigeradora.

SacΓ³ la papaya madura que habΓ­a dejado escondida dΓ­as antes. SabΓ­a que nadie mΓ‘s la tocarΓ­a, a nadie le interesaba lo que PerΓΊ comΓ­a.

Mientras la cortaba con calma encendiΓ³ la licuadora. AΓ±adiΓ³ agua y un poco de azΓΊcar, el sonido del motor rompiΓ³ el silencio.

Y cuando lo apagó… SintiΓ³ la presencia.

β€”Sabe bien eso β€”dijo una voz masculina, profunda al otro lado de la cocinaβ€”.

PerΓΊ se tensΓ³.

GirΓ³ lentamente. MΓ©xico estaba apoyado en el marco de la puerta, los brazos cruzados, observΓ‘ndolo con una mezcla de curiosidad y algo que PerΓΊ no supo descifrar.

β€”ΒΏNo se habΓ­an ido? β€”preguntΓ³ PerΓΊ sin ocultar su molestiaβ€”.

β€”No, EspaΓ±a sigue conversando con tu jefe. Me aburrΓ­ y vine a explorar.

MΓ©xico no se moviΓ³, pero su mirada bajΓ³ lentamente por el cuerpo de PerΓΊ. No de forma vulgar, sino como si analizara cada detalle sin apurarse. Sus pies descalzos, la piel hΓΊmeda del cuello, el jugo aΓΊn espeso dentro de la licuadora.

β€”No deberΓ­as caminar asΓ­ por la casa β€”comentΓ³ Γ©l con tono neutroβ€” te vas a resfriar.

β€”Esta casa es mΓ­a mΓ‘s que tuya β€”replicΓ³ PerΓΊ sirviΓ©ndose el jugo en un vaso altoβ€” aunque eso no signifique nada.

MΓ©xico arqueΓ³ una ceja, no esperaba que hablara asΓ­. Estaba acostumbrado a omegas tΓ­midos, dΓ³ciles… No a uno que lo mirara directo a los ojos aΓΊn vestido como si acabara de salir de la cama.

β€”ΒΏQuieres? β€”preguntΓ³ PerΓΊ, levantando el vaso un pocoβ€” no te ves muy alfa si te mueres de calor y no tomas nada.

MΓ©xico sonriΓ³ por primera vez, una sonrisa corta, casi imperceptible. Se acercΓ³.

β€”Solo si lo sirves tΓΊ.

PerΓΊ sirviΓ³ otro vaso sin decir nada y se lo extendiΓ³, cuando MΓ©xico lo tomΓ³, sus dedos rozaron los de PerΓΊ. Un simple contacto y apenas un segundo.

Pero para PerΓΊ, fue como si le hubieran encendido la piel.

β€”Gracias β€”murmurΓ³ MΓ©xico bebiendo despacioβ€”.

Silencio, jos cruzados, cuerpos cerca, jugos en mano y de fondo, el aire denso de una mansiΓ³n donde nada era casua y la mΓΊsica l.

β€”No estΓ‘ mal β€”dijo MΓ©xico probando otro sorbo del jugoβ€” no pensΓ© que supieras hacer esto.

β€”ΒΏCreΓ­as que los omegas solo sabemos estar calladitos y en posiciΓ³n? β€”respondiΓ³ PerΓΊ con una sonrisa irΓ³nica mientras se apoyaba en la barraβ€”.

MΓ©xico soltΓ³ una risa baja, autΓ©ntica.

β€”Lo pensΓ© por un segundo β€”admitiΓ³β€” pero ya veo que hablas y muerdes.

β€”Solo si me provocan β€”dijo PerΓΊ con una ceja levantada aunque habΓ­a un brillo juguetΓ³n en sus ojosβ€”

No recordaba la ΓΊltima vez que habΓ­a bromeado asΓ­ con alguien. Tal vez… Nunca.

MΓ©xico dejΓ³ el vaso a un lado y se apoyΓ³ tambiΓ©n en la barra frente a Γ©l. Ya no lo miraba como al omega del jefe. Lo miraba como a alguien… Curioso. Interesante, vivo.

β€”ΒΏY siempre estΓ‘s asΓ­? ΒΏTan malhumorado? β€”preguntΓ³β€”.

β€”No estoy malhumorado, estoy funcional. Hay una diferencia β€”respondiΓ³ PerΓΊ, encogiΓ©ndose de hombrosβ€” pero bueno… TΓΊ eres el hijo adoptado de EspaΓ±a ΒΏNo? QuΓ© suerte tienes.

β€”Suerte nada. Me encontrΓ³ a los 9 aΓ±os robando una cartera, me rompiΓ³ la cara y luego me llevΓ³ a su casa.

PerΓΊ soltΓ³ una risa suave tapΓ‘ndose la boca.

β€”ΒΏTe rompiΓ³ la cara? ΒΏAsΓ­ empezΓ³ su paternidad?

β€”SΓ­. Me dijo que si querΓ­a vivir con Γ©l tenΓ­a que ganarme el pan con los dientes y que no volviera a correr como idiota si no sabΓ­a a quiΓ©n le estaba robando.

β€”Dios, suena como mi abuela.

Ambos rieron, la tensiΓ³n que los envolvΓ­a minutos atrΓ‘s desapareciΓ³ poco a poco, reemplazada por algo cΓ‘lido y ligero. Una especie de burbuja fuera del mundo mafioso que los rodeaba.

β€”ΒΏY tΓΊ? β€”preguntΓ³ MΓ©xico despuΓ©sβ€” ΒΏSiempre has estado aquΓ­?

PerΓΊ bajΓ³ un poco la mirada y se quedΓ³ en silencio. El jugo se acababa, la risa tambiΓ©n.

β€”Desde los quince. β€”su voz fue mΓ‘s bajaβ€” me "Compraron" Como si fuera una propiedad.

MΓ©xico no dijo nada al inicio, pero su expresiΓ³n cambiΓ³. Ya no era curiosidad. Era comprensiΓ³n y algo parecido a rabia, muy bien disimulada.

β€”No es justo β€”murmurΓ³β€”.

β€”No lo es β€”asintiΓ³ PerΓΊβ€” pero uno aprende a no pensar mucho. Comer, dormir, hacer lo que te dicen y no esperar nada. AsΓ­ duele menos.

MΓ©xico lo mirΓ³ por unos segundos mΓ‘s, en silencio.

β€”DeberΓ­as hablar mΓ‘s, me agrada cΓ³mo suenas cuando no estΓ‘s a la defensiva.

PerΓΊ parpadeΓ³, no supo quΓ© responder de inmediato, nadie le decΓ­a ese tipo de cosas. Nadie se tomaba el tiempo de decirle que les agradaba algo de Γ©l sin esperar algo a cambio.

β€”Pues... Si haces mΓ‘s jugo, quizΓ‘ hable mΓ‘s seguido β€”bromeΓ³ MΓ©xico retomando el tono relajadoβ€”.

β€”Oh, entonces ni lo sueΓ±es β€”respondiΓ³ PerΓΊ con una sonrisa pequeΓ±aβ€” esto era una excepciΓ³n, no pienses que te vas a acostumbrar.

Pero en el fondo, ya algo habΓ­a cambiado.

Y aunque Γ©l no querΓ­a admitirlo por primera vez en mucho tiempo no le molestaba que un alfa estuviera cerca.

China apareciΓ³ en la puerta de la cocina con un vaso de licor en la mano y esa sonrisa ladeada que siempre ponΓ­a cuando estaba de buen humor.

β€”Oh, Perú… β€”musitΓ³ con voz arrastradaβ€” veo que ya conociste a MΓ©xico...

Se acercΓ³ tranquilamente y pasΓ³ un brazo por los hombros del mexicano dΓ‘ndole un par de palmadas.

β€”Ellos se van a quedar por un tiempo, espero y hagas sentir cΓ³modo al mexicano como lo sabes hacer siempre ΒΏEh?

Luego se apartΓ³, tomΓ³ la botella de vino que reposaba sobre la mesa y se girΓ³ hacia la salida.

β€”Ya sabes, Perú… Haz bien tu trabajo como lo sueles hacer β€”soltΓ³ una risa seca antes de salir del ambiente con el sonido de sus pasos alejΓ‘ndose entre eco y maderaβ€”.

El silencio volviΓ³ con fuerza a la cocina,

PerΓΊ bajΓ³ la mirada y dejΓ³ el vaso vacΓ­o sobre la mesa. Su rostro antes animado se tensΓ³ al mirar hacia un lado, con un dejo de disgusto pintado en sus gestos.

No dijo nada.

Mientras miraba a un lado, sus ojos comenzaron a cristalizarse. No querΓ­a llorar, no ahΓ­, no frente a nadie. TragΓ³ saliva y parpadeΓ³ varias veces intentando contenerse. Fue entonces cuando sintiΓ³ unos brazos rodearlo por detrΓ‘s envolviΓ©ndolo con cuidado.

Su cuerpo se tensΓ³ al instante, alarmado, pero al girar ligeramente el rostro, lo vio.

MΓ©xico lo abrazaba por la espalda, con los ojos cerrados, tranquilo como si no hubiese nada mΓ‘s que hacer en ese momento que sostenerlo asΓ­.

β€”Tranquilo… β€”susurrΓ³ el mexicano con voz bajaβ€” no voy a hacerte nada.

Su tono no tenΓ­a intenciΓ³n alguna mΓ‘s que calmarlo, como si entendiera sin necesidad de preguntas. Como si no quisiera respuestas, solo darle un momento de pausa.

PerΓΊ sintiΓ³ el calor de los brazos que lo envolvΓ­an y por primera vez en mucho tiempo, permitiΓ³ que su cuerpo se relajara. CerrΓ³ los ojos con suavidad y dejΓ³ que la presiΓ³n del abrazo lo sostuviera.

Un suspiro profundo escapΓ³ de sus labios, como si cargara aΓ±os de cansancio y dolor.

No necesitaba palabras. Solo ese contacto silencioso que decΓ­a:

β€œNo estΓ‘s solo.”

MΓ©xico mantuvo los ojos cerrados, sin mover ni un mΓΊsculo, ofreciendo su presencia como un refugio seguro.

El corazΓ³n de PerΓΊ latΓ­a con fuerza, pero no era el latido de miedo o de angustia habitual. Era un latido que poco a poco aprendΓ­a a confiar.

Y asΓ­, abrazados en aquella cocina iluminada por la tenue luz de la tarde, ambos encontraron un respiro entre la tormenta que los rodeaba.

β€”Lo odio β€”dijo PerΓΊ con la voz entrecortadaβ€” lo odio... No me gusta hacer esto... β€”su voz temblΓ³β€”.

β€”Entonces dile que no quieres hacerlo mΓ‘s...

β€”No puedo... No puedo, MΓ©xico. No puedo negarme a nada, siempre tengo que dormir con un cuchillo o un arma bajo mi almohada por si se le ocurre matarme por algo que no hice bien. Tengo que acostarme con cada tipo que me dice, si no lo hago me mata o me deja sin comer

El cuerpo de MΓ©xico se tensΓ³ apenas. No por miedo, sino por la rabia contenida que se le clavΓ³ como un hierro ardiendo en el pecho. ApretΓ³ con suavidad el abrazo, como si con eso pudiera proteger a PerΓΊ de todo lo que ya le habΓ­an hecho.

β€”PerΓΊ... β€”susurrΓ³, pero no sabΓ­a quΓ© decir. No existΓ­a palabra que calmara ese tipo de dolorβ€”.

El peruano se aferrΓ³ a los brazos que lo rodeaban, por fin cediendo, como si su cuerpo por fin aceptara que podΓ­a descansar un poco.

β€”Yo no quiero esto... No quiero... β€”sus labios temblabanβ€” yo solo querΓ­a tener una vida tranquila... Una donde no tuviera que ofrecer mi cuerpo para sobrevivir. Pero nunca la tuve. Nunca.

MΓ©xico cerrΓ³ los ojo, sintiΓ³ un nudo en la garganta.

β€”No tienes que volver a hacerlo β€”dijo con firmezaβ€” ya no, no mientras yo estΓ© aquΓ­.

β€”No digas eso, porque todos lo dicen y luego se van... O peor β€”su voz se quebrΓ³ aΓΊn mΓ‘sβ€” se quedan solo para usarme tambiΓ©n.

β€”No soy todos, PerΓΊ β€”le susurrΓ³ con una dulzura graveβ€” no soy ese cabrΓ³n que te hizo dormir con miedo. No soy nadie que quiera tocarte si tΓΊ no lo quieres. Yo solo... Solo quiero que estΓ©s bien.

PerΓΊ girΓ³ apenas su rostro hacia Γ©l, con los ojos rojos y hΓΊmedos, como si aΓΊn no creyera que esas palabras pudieran ser reales.

β€”ΒΏY por quΓ© harΓ­as eso por alguien como yo?

MΓ©xico lo mirΓ³ de frente sin apartar la vista.

β€”Porque tΓΊ vales mΓ‘s de lo que te hicieron creer y si nadie te lo ha demostrado, entonces dΓ©jame ser el primero.

PerΓΊ tragΓ³ saliva. Su corazΓ³n latΓ­a como una estampida. No dijo nada, solo bajΓ³ la cabeza y por primera vez en mucho tiempo, permitiΓ³ que las lΓ‘grimas cayeran, sintiΓ©ndose... A salvo. Aunque fuera por un instante.

β€”Mierda que vergΓΌenza... β€”dijo el peruano pasando sus manos por su rostroβ€” solo finje que Γ©sto no pasΓ³ jamΓ‘s

MΓ©xico lo mirΓ³ sin soltarlo del todo, pero aflojando el abrazo con respeto, sonriΓ³ con un poco de ternura, pero sin burlarse.

β€”Nah... No voy a fingir que no vi nada. Te abriste, lloraste, dijiste la verdad... ΒΏY sabes quΓ©? No hay vergΓΌenza en eso.

β€”Claro que la hay... β€”PerΓΊ se tapΓ³ mΓ‘s el rostro, hundiendo los dedos en su cabelloβ€” me quebrΓ© como un idiota. Encima contigo...

β€”ΒΏEncima conmigo quΓ©? ΒΏCrees que me voy a reΓ­r o usarlo en tu contra?

β€”No lo sΓ© β€”dijo el peruano bajitoβ€” estoy acostumbrado a que todos lo hagan...

MΓ©xico suspirΓ³, se agachΓ³ un poco para quedar a su altura y le apartΓ³ suavemente las manos del rostro, sin forzar, solo tocΓ‘ndolo con la yema de los dedos.

β€”MΓ­rame, no lo harΓ© jamΓ‘s.

PerΓΊ lo mirΓ³ dudando, sus ojos seguΓ­an hΓΊmedos, pero tambiΓ©n tenΓ­an algo nuevo. Una pizca de esperanza.

MΓ©xico sonriΓ³ leve, intentando aligerar el ambiente sin minimizar lo vivido.

β€”AdemΓ‘s... Lloras bonito, cabrΓ³n.

β€”Β‘MΓ©xico! β€”PerΓΊ lo empujΓ³ con suavidad en el hombro, rojo de vergΓΌenzaβ€” quΓ© idiota eres...

β€”Lo sΓ© β€”dijo riendoβ€” pero ya te hice reΓ­r un poco ΒΏNo?

PerΓΊ bajΓ³ la cabeza, sonriendo dΓ©bil pero genuino.

β€”Solo promΓ©teme que no le vas a decir esto a nadie β€”murmurΓ³β€”.

β€”Lo juro β€”dijo MΓ©xico alzando la mano como si firmara un pacto sagradoβ€” esto queda entre nosotros. Tu corazΓ³n estΓ‘ a salvo conmigo, carnal.

Y por primera vez, PerΓΊ creyΓ³ que tal vez no estaba tan solo como pensaba.

β€”ΒΏSabes quΓ©? β€”MΓ©xico lo mirΓ³, con una chispa en los ojosβ€” vΓ­stete, te llevo a pasear.

PerΓΊ frunciΓ³ el ceΓ±o, parpadeando confundido.

β€”Yara... β€”dijo con su jerga, arqueando una cejaβ€” ΒΏTΓΊ...? β€”seΓ±alΓ³ con incredulidad a MΓ©xico que asintiΓ³ sin perder la sonrisaβ€” ΒΏA mΓ­?

β€”SΓ­, a ti pe’ β€”repitiΓ³ MΓ©xico en tono burlΓ³n imitΓ‘ndole el acento a propΓ³sitoβ€” ΒΏQuΓ© crees? ΒΏQue no sΓ© sacar a pasear a alguien o quΓ©?

β€”ΒΏY a dΓ³nde vas a llevarme? β€”PerΓΊ lo mirΓ³ con los ojos entrecerradosβ€” no me vayas a salir con que es a un lugar para hacerme reΓ­r con tus chistes idiotas...

β€”Β‘Claro que no! β€”respondiΓ³ MΓ©xico, cruzΓ‘ndose de brazos con fingida indignaciΓ³nβ€” bueno, tal vez un poquito. Pero es en serio, te quiero sacar de aquΓ­. Aunque sea por unas hora, no para olvidar... Pero para respirar.

PerΓΊ guardΓ³ silencio. MirΓ³ sus propias manos por un momento, luego lo mirΓ³ a Γ©l. La propuesta parecΓ­a simple, pero se sentΓ­a como un respiro despuΓ©s de aΓ±os de ahogo.

β€”ΒΏY quΓ© gano yo?

β€”Mi compaΓ±Γ­a que es invaluable β€”respondiΓ³ MΓ©xico con una sonrisa socarronaβ€” ademΓ‘s... No tienes nada que perder ΒΏNo?

PerΓΊ se quedΓ³ unos segundos en silencio. Finalmente suspirΓ³, se levantΓ³ despacio de la cama.

β€”Ya, ya... Dame diez minutos, no mΓ‘s...

β€”Diez minutos peruanos o diez minutos reales, porque si son peruanos, ya sΓ© que es media hora.

β€”Β‘CΓ‘llate! β€”le lanzΓ³ una tela, sin mucha fuerzaβ€” tΓΊ espera nomΓ‘s.

MΓ©xico atrapΓ³ la tela con una risa. Lo observΓ³ caminar hacia las escaleras con pasos algo cansados pero decididos y no pudo evitar pensar que sΓ­, tal vez esa salida no iba a cambiar el mundo... Pero podrΓ­a cambiarle el dΓ­a.

Minutos despuΓ©s, PerΓΊ saliΓ³ del baΓ±o con el cabello aΓΊn hΓΊmedo, una casaca delgada y su tΓ­pica mirada a medio camino entre la desconfianza y el fastidio.

β€”Ya estoy β€”dijo secamenteβ€” pero que conste que si me aburro, me regreso.

β€”Ya, ya, seΓ±orito β€”dijo MΓ©xico mientras se ponΓ­a de pie y tomaba las llavesβ€” te prometo que no es una cita romΓ‘ntica… A menos que tΓΊ quieras, claro.

β€”Sigue hablando y me voy solo β€”gruΓ±Γ³ PerΓΊ pero una pequeΓ±a curva en la comisura de sus labios lo delatabaβ€”.

Ambos salieron al exterior. El sol ya caΓ­a, tiΓ±endo el cielo de un naranja tibio. MΓ©xico lo guiΓ³ sin decir mucho, solo con una sonrisa. Caminaron por unas calles tranquilas y alejadas del bullicio de la ciudad, hasta que se detuvieron frente a un mirador que daba a un valle profundo con un rΓ­o serpenteando entre las montaΓ±as. No habΓ­a nadie mΓ‘s.

β€”AquΓ­ β€”dijo MΓ©xicoβ€” este es mi lugar cuando no quiero que el mundo me joda.

PerΓΊ se quedΓ³ mirando el paisaje en silencio, el viento suave le revolvΓ­a el cabello, no dijo nada durante un buen rato. MΓ©xico no lo interrumpiΓ³.

β€”Hace aΓ±os que no veΓ­a algo asΓ­ β€”murmurΓ³ PerΓΊ finalmenteβ€” siempre estoy encerrado o vigilado o huyendo.

β€”Lo sΓ© β€”respondiΓ³ MΓ©xico en voz bajaβ€” no lo mereces.

PerΓΊ lo mirΓ³ de reojo, con la mandΓ­bula apretada.

β€”No digas eso si no sabes todo lo que hice.

β€”No importa lo que hayas hecho β€”dijo MΓ©xico ahora mΓ‘s serioβ€” nadie merece vivir con miedo cada vez que respira, nadie merece vivir con un cuchillo debajo de la almohada.

El peruano bajΓ³ la mirada, sintiΓ³ que algo se le atoraba en la garganta.

β€”Yo solo… AguantΓ© porque pensΓ© que asΓ­ debΓ­a ser, que si me mataban, al menos morirΓ­a habiendo hecho lo que me ordenaron. Porque no valΓ­a nada ΒΏEntiendes?

MΓ©xico se acercΓ³ un poco mΓ‘s sin tocarlo.

β€”Eso no es verdad, tΓΊ vales mucho y si no puedes verlo todavΓ­a, yo te lo voy a recordar cada maldito dΓ­a que sea necesario.

PerΓΊ apretΓ³ los puΓ±os, el viento soplaba mΓ‘s fuerte ahora. TragΓ³ saliva y cuando hablΓ³, su voz fue apenas un susurro.

β€”Tengo miedo.

β€”Lo sΓ©.

β€”No sΓ© vivir sin miedo.

β€”Entonces aprende de a pocos. Empieza hoy.

PerΓΊ lo mirΓ³, por primera vez en mucho tiempo sus ojos se llenaron de lΓ‘grimas sin contenerlas. MΓ©xico no dijo nada mΓ‘s, solo le ofreciΓ³ su silencio y su presencia y en medio de aquel atardecer, por un instante el miedo se sintiΓ³ un poco menos grande.

β€”Yyy... CuΓ‘ndo es tu cumpleaΓ±os β€”pregunto PerΓΊ tirΓ‘ndose al suelo por el pastoβ€”.

β€”ΒΏMi cumpleaΓ±os? β€”repitiΓ³ MΓ©xico mirΓ‘ndolo desde arriba mientras PerΓΊ se acomodaba en el pastoβ€” el 16 de septiembre ΒΏPor quΓ©?

β€”Mmm... β€”el peruano alzΓ³ una ceja, entrecerrando los ojos mientras apoyaba las manos tras la nucaβ€” ΒΏVirgo y fiestas a lo grande no?

β€”AsΓ­ es β€”respondiΓ³ MΓ©xico con una media sonrisa bajando al suelo tambiΓ©nβ€” fiesta nacional, mariachis, fuegos artificiales… ΒΏY tΓΊ? ΒΏCuΓ‘ndo es el tuyo?

β€”28 de julio.

β€”ΒΏLeo y fiestas verdad?

β€”AjΓ‘ β€”asintiΓ³ PerΓΊβ€” aunque no tan escandalosa como la tuya.

β€”ΒΏY por quΓ© no me lo habΓ­as dicho antes?

β€”Yara... ΒΏPa' quΓ©? Ni lo celebrΓ© β€”respondiΓ³ encogiΓ©ndose de hombrosβ€” pasΓ³ como cualquier dΓ­a.

MΓ©xico lo mirΓ³ con una expresiΓ³n que cruzaba entre fastidio y ternura.

β€”Pues no debiΓ³ pasar como cualquier dΓ­a, es tu cumpleaΓ±os, carajo.

β€”ΒΏY quΓ© ibas a hacer tΓΊ? ΒΏMandarme un pan con vela desde tu paΓ­s?

β€”Β‘No! β€”riΓ³ MΓ©xicoβ€” te habrΓ­a ido a buscar, te llevo pastel, te canto, te doy tu abrazo con piΓ±ata si quieres.

β€”Me da risa tu voz en modo serenata β€”dijo PerΓΊ cubriΓ©ndose la cara con un brazo para ocultar una sonrisaβ€” pero no me molestarΓ­a que me cantes.

β€”Entonces lo harΓ© ya verΓ‘s, te pienso celebrar aunque sea con dos meses de atraso ΒΏTe gustan los tamales?

β€”Claro ΒΏQuiΓ©n le dice que no a un tamal?

MΓ©xico lo observΓ³ un rato en silencio con una sonrisa mΓ‘s suave.

β€”Pues prepΓ‘rate, peruano. Para el prΓ³ximo 28 de julio no vas a quedarte sin fiesta. Aunque me toque irte a buscar descalzo por la sierra.

PerΓΊ dejΓ³ escapar una pequeΓ±a risa aΓΊn con los ojos cerrados, como si por fin se sintiera tranquilo.

β€”SerΓ­a la primera vez que alguien se acuerda sin que yo lo diga.

β€”Ahora ya somos dos...Y yo no me olvido.

MΓ©xico lo mirΓ³ con atenciΓ³n sin interrumpirlo, la forma en que PerΓΊ giraba esa pequeΓ±a flor entre los dedos con la vista perdida en el cielo, lo conmovΓ­a.

β€”Mi gente es la que celebra mi cumpleaΓ±os… β€”dijo el peruano en voz bajaβ€” Yo no tanto…

Hubo un momento de silencio entre ambos. El viento movΓ­a las hojas de los Γ‘rboles y una que otra nube pasaba lentamente por encima, MΓ©xico se acomodΓ³ de lado apoyando el peso en un codo con la mirada clavada en Γ©l.

β€”ΒΏY por quΓ© tΓΊ no? β€”preguntΓ³ sin tono de juicio, solo con curiosidad sinceraβ€”.

PerΓΊ se encogiΓ³ un poco de hombros todavΓ­a sin mirarlo directamente.

β€”No sé… Supongo que porque a veces siento que no hay mucho que celebrar. Estoy vivo, sí… Pero no sΓ© si siempre lo estoy viviendo bien.

MΓ©xico tragΓ³ saliva con dificultad, sus dedos se tensaron contra el pasto queriendo decir muchas cosas pero cuidando cada palabra.

β€”EstΓ‘s aquΓ­, PerΓΊ. Eso ya es un montΓ³n y si tΓΊ no celebras que existes, al menos dΓ©jame hacerlo yo.

PerΓΊ soltΓ³ una risa suave sin burla como si no lo creyera del todo pero le gustara escucharlo.

β€”Te estΓ‘s volviendo bien cursi ΓΊltimamente.

β€”TΓΊ me estΓ‘s volviendo asΓ­ β€”respondiΓ³ MΓ©xico con una sonrisa cansadaβ€” y no me molesta.

Entonces sin pedir permiso, MΓ©xico estirΓ³ el brazo y le quitΓ³ con cuidado la flor que tenΓ­a entre los dedos. La colocΓ³ detrΓ‘s de su oreja como si fuera algo importante.

β€”Ya estΓ‘s decorado, ahora sΓ­ parece que estΓ‘s de cumpleaΓ±os.

β€”Tonto… β€”murmurΓ³ PerΓΊ, con una sonrisa que intentaba ocultar pero no podΓ­a evitarβ€”.

β€”Pero un tonto que va a seguir apareciendo, aunque tΓΊ no celebres nada te aviso por si te quieres ir preparando.

PerΓΊ cerrΓ³ los ojos como si ese momento de paz fuera suficiente por ahora y quizΓ‘ lo era.

PerΓΊ abriΓ³ los ojos de golpe y mirΓ³ a MΓ©xico.

β€”Β‘Tu cumpleaΓ±os!

β€”ΒΏQue tiene mi cumpleaΓ±os? β€”Mexico lo mirΓ³ confundidoβ€”.

Peru empezΓ³ a emocionarse y zamaquear a MΓ©xico de los hombros emocionado.

β€”Β‘Ya wey! Me estΓ‘s asustado

PerΓΊ no dijo nada, simplemente sonreΓ­a y soltaba gritos ahogados dejΓ‘ndose caer de nuevo en el pasto.

MΓ©xico se quedΓ³ mirΓ‘ndolo con las cejas fruncidas aΓΊn sacudiΓ©ndose el efecto del zamarreo.

β€”ΒΏQuΓ© te pasa? ΒΏTe dio el sol muy fuerte o quΓ©? β€”preguntΓ³ mientras se incorporaba un poco mΓ‘s para observarlo mejorβ€”.

PerΓΊ tenΓ­a las mejillas levemente sonrojadas por la emociΓ³n y una risa contenida que apenas podΓ­a disimular.

β€”Β‘Tu cumpleaΓ±os, idiota! β€”dijo al fin como si fuera la revelaciΓ³n del sigloβ€”.

β€”AjΓ‘... ΒΏY quΓ© con mi cumpleaΓ±os? β€”repitiΓ³ MΓ©xico, sin entender a quΓ© iba todo estoβ€” no me digas que tambiΓ©n tΓΊ me vas a hacer una fiesta sorpresa y ya la arruinaste...

β€”Β‘No, huevon! β€”PerΓΊ se cubriΓ³ el rostro con ambas manos, luego se las quitΓ³ y lo mirΓ³ como si acabara de tener una epifanΓ­aβ€” es que... No sΓ©. Me di cuenta de que es en dos semanas.

MΓ©xico parpadeo.

β€”ΒΏEso es lo que te tenΓ­a como loco?

PerΓΊ asintiΓ³ con entusiasmo.

β€”SΓ­, porque tΓΊ sΓ­ vas a celebrar cada cosa mΓ­a... Hasta cuando me da hambre y se me antoja algo, pero yo...

MΓ©xico lo mirΓ³ por un momento largo y una sonrisa lenta y honesta se fue dibujando en su rostro.

β€”No necesito que me celebres, cabrΓ³n. Me basta con que estΓ©s conmigo.

β€”Β‘Nooo! β€”se quejΓ³ PerΓΊ, cubriΓ©ndose la cara de nuevoβ€” Β‘Eso suena muy triste! DΓ©jame hacerte algo bonito este aΓ±o, algo que sea solo para ti Β‘Me rehΓΊso a no devolverte nada!

β€”ΒΏY quΓ© vas a hacer? β€”bromeΓ³ MΓ©xico cruzando los brazosβ€” ΒΏVas a hacerme una serenata con zampoΓ±as? ΒΏUn pastel con ajΓ­?

PerΓΊ lo mirΓ³ con intensidad.

β€”Voy a hacer lo que sea, pero este aΓ±o... Vas a tener el cumpleaΓ±os mΓ‘s bonito de tu vida. Te lo juro por mi tierra.

MΓ©xico abriΓ³ la boca para responder, pero luego se quedΓ³ callado. Esa promesa dicha con tanta seguridad y con los ojos brillΓ‘ndole le hizo algo en el pecho. Algo bueno.

β€”Entonces... β€”dijo al fin fingiendo indiferencia mientras le quitaba un pastito del cabello a PerΓΊβ€” supongo que este aΓ±o sΓ­ voy a querer cumplir aΓ±os.

PerΓΊ simplemente se puso de pie de un salto y comenzΓ³ a dar pequeΓ±os brincos de alegrΓ­a con una risa suave que le escapaba entre dientes. HacΓ­a tanto tiempo que no se sentΓ­a así… Tan liviano, tan vivo y mucho mΓ‘s tiempo aΓΊn desde que se permitΓ­a mostrarse feliz delante de alguien.

A Γ©l no le interesaba nadie y nunca le interesaba nadie, no sentΓ­a curiosidad por las personas, ni por sus vidas, ni por sus mundos. Pero MΓ©xico… MΓ©xico tenΓ­a algo, ago que lo hacΓ­a sentir especial, visto, querido sin pedirlo, lo trataba con una dulzura que nadie mΓ‘s le habΓ­a ofrecido y eso lo desarmaba.

MΓ©xico lo observaba en silencio sonriendo. Apenas lo conocΓ­a, sΓ­, pero habΓ­a algo en PerΓΊ que se le estaba metiendo muy dentro del pecho, como una llama chiquita que amenazaba con crecer.

PerΓΊ se girΓ³ de pronto y sin dudarlo, se lanzΓ³ a sus brazos. MΓ©xico lo atrapΓ³ con torpeza, riendo un poco ante el impulso pero sin soltarlo.

β€”Pero es en dos semanas β€”dijo PerΓΊ, mirΓ‘ndolo con una sonrisa tranquila y los ojos llenos de brilloβ€” mejor llΓ©vame a conocer a tu gente.

MΓ©xico se quedΓ³ en silencio, sorprendido. PerΓΊ no parecΓ­a del tipo curioso, ni mucho menos sociable. Era reservado, algo seco, como si estuviera acostumbrado a guardar todo dentro. Pero ahora estaba ahΓ­ en sus brazos pidiΓ©ndole eso como si en el fondo sΓ­ quisiera pertenecer.

β€”ΒΏMi gente, eh? β€”respondiΓ³ MΓ©xico con una ceja levantadaβ€” ΒΏY si no te caen bien?

β€”No me interesan. Quiero conocerte a ti… β€”respondiΓ³ PerΓΊ apoyando la frente suavemente contra la suyaβ€” y tΓΊ vienes con ellos ΒΏNo?

MΓ©xico tragΓ³ saliva sintiendo cΓ³mo algo se le apretaba bonito en el pecho.

β€”EstΓ‘ bien β€”dijo al fin sonriendoβ€” pero prepΓ‘rate. Mi gente es intensa, escandalosa y te van a querer abrazar apenas te vean.

β€”Mientras no se enamoren de mí… β€”bromeΓ³ PerΓΊ con un tono seco pero juguetΓ³nβ€”.

β€”Muy tarde, ya hay uno que lo hizo β€”respondiΓ³ MΓ©xico en voz baja sin pensarloβ€”.

PerΓΊ lo mirΓ³ en silencio unos segundos, pero no respondiΓ³, solo sonriΓ³ con esa media sonrisa que a MΓ©xico ya le estaba empezando a encantar.

Esa noche acamparon juntos, bajo un cielo cargado de estrellas. PerΓΊ se acurrucΓ³ cerca de MΓ©xico, y aunque no dijo nada, el solo hecho de estar tan cerca hablaba por Γ©l. MΓ©xico lo cubriΓ³ con su manta y lo dejΓ³ quedarse dormido sobre su hombro, mientras pensaba en lo mucho que estaba cambiando todo… Y lo rΓ‘pido que estaba empezando a importarle ese hombre que, hasta hace poco, parecΓ­a no querer a nadie.


















ContinuarΓ‘...

Holaaa, lo sΓ©. Se preguntarΓ‘n algunos "ΒΏQue hace Γ©sta historia acΓ‘?" Puesss, por el miedo que Wattpad me lo borre, voy a comenzar a publicar acΓ‘ tambiΓ©n. No sΓ³lo estΓ‘ historia, sinΓ³ otras historias mΓ‘s que tengo en mente.

Y sobretodo que contendran algunas escenas, ya saben, por eso mejor lo publicΓ³ acΓ‘.

Y para los que no me conocen. Me pueden encontrar en Wattpad cΓ³mo:

@Maxia21

No se olviden de votar o comentar, eso me pondrΓ­a feliz al saber que les estΓ‘ gustando la historia.

πŸ’“ Los amo

(Disculpa por cualquier error ortogrΓ‘fico).