Chapter 1
Este es mi caso, por fin es mi caso...
Necesito saber quien es el chico de la hacha ¿sera un chico joven? Todos sospechan que no es de este pais, que es un europeo, ¿sera latinoamericano? Todos apuntan a los latinoamericanos cuando se tratan de asesinatos al menos aquí en California.
He pasado noches sin dormir, todos dicen que es un chico de 1.80, con cabello café castaño claro, las victimas que han sobrevivido no quieren hablar del chico o me mencionan a los otros chicos ¿Que voy a hacer?
Solo tengo un mes para descubrir quien es, son las 5 de la mañana, no he dormido ni un segundo, escribiendo en el mural que tengo de este asesino, el primer caso fue en Michigan, despues, se le vio en a las afueras de Detroid, el 3 asesinato es en Ohio (si que este chico ama viajar) para al final terminar en Toronto, ha asesinado a 40 personas en al menos 4 años, 10 por año.
Todos esos asesinatos conectan en como han sido asesinados, los asesinos seriales se representan por tener “indices de conducta” tener ciertos patrones con respecto a las victimas como por ejemplo John Wayne Gayce su patron eran chicos jovenes “atractivos a su gusto” hacia la misma tactica tanto con sus trabajadores, personas que se encontraba en la calle que se aprovechaba de su vulnerabilidad.
En mi boca, cerrando y abriendo, mordiendo el lapicero, esperanzada por tener algo que valiera la pena, algo que pudiera dar a él. Habia 2 chicos además de él. Uno que usaba la sudadera amarilla con un pasamontañas y un chico de chaqueta naranja.
¿Seran que los 3 esten conectados? Podria ser pero ninguno tiene tactica como tal, necesito una prueba de donde pueda llevar a él.
-Este caso me esta llevando a la locura- agarre la taza que estaba de lado del mural de pizarra que habia hecho.
Habia volteado a ver mi habitacion, estaba hecho un desastre, la ropa tirada por todos lados, pizza que no habia comido desde hace horas, tazas de café que podria jurar que unas tienen moho.
-Tengo que hacer algo con esto- deje el lapicero y la taza en la mesa, separe ropa que tenia que lavar, tendi, sacudi la cama, arregle mi cama, guarde la pizza en el refrigerador, en topers, lave los trastes.
Tarde 1 hora para limpiar mi cuarto y la sala vivia en un departamento pequeño así que no creo que sea tanto el problema. Estaba lavando la ropa que probablemente tendria que planchar si no se secaba para la mañana siguiente.
...
Poco a poco el sueño me empezo a ganar era algo que no se lo deseaba a mi mayor enemigo, termine de lavar la ropa, ponerla en la centrifugadora, para al final tenderla en unos ganchos que tenia, dejarlas en la ventana para que se secaran mas rapido. Me acoste en mi cama.
-¿Que hago aquí? Era un bosque uno bastante espeluznante, queria correr, gritar pero sabria que nadie me haria caso.
-¡Shh! tenemos que asesinarla Hoodie- ¿quien era hoodie?
¿Quien era Hoodie? ¿Que queria de mi? ¿Por qué era tan importante? Muchas preguntas y pocas respuestas. Escuche como forjeaban mi puerta.
-Tenemos que asesinarla, nos dara problemas- por fin abri los ojos.
Era cierto venian por mi los desgraciados, tenia miedo, agarre con una mochilla mi ropa, que parecia estar humeda, mi investigacion, solo dejaria los textos que estaban en la pizzara, las fotos me las llevo.
¿Que querian de mi? ¿Era por mi cuerpo? No tenia el mejor cuerpo del mundo, si era por la investigacion no lo dejaria, era mi sueño ser una periodista, ser reconocida, tenia un mes para demostrarle a Joe que podia con este caso y no lo defraudaria.
Como una hija no defrauda a su padre...
....
Capítulo 1:
Hace unas semanas había entrado al mundo del periodismo, aunque solo me encargaba de documentar el día: reportes del clima, sucesos menores. Pero no quería quedarme ahí. Mis sueños eran ser una periodista famosa que descubriera cosas que ni la policía era capaz de desentrañar.
Hace una semana se descubrieron cadáveres en cuatro zonas distintas. Todos tenían algo en común: cortes de hacha, el mismo tipo de herida, la misma sangre regada ahí. El arma era algo difícil de rastrear, como si se tratara de algo... anómalo.
Querían darle el caso a mi compañera Harper, pero tuvo un accidente. Hoy me llamó Joe para discutir qué tema de esta semana iba a tratar. Lo voy a convencer para que me dé el caso a mí. Esperemos que me lo dé; si no, esto será mi perdición.
Había llegado al edificio de Joy-Entertainment, donde nos dedicábamos a dar noticias, subir foros o blogs sobre los escándalos de la semana, sucesos, política, famosos. Tenía demasiada hambre. Cuando entré, la recepcionista estaba hablando con Joe. Él, al verme, me dedicó una sonrisa y se acercó.
Joe era un joven de 33 años, apenas con canas y un traje semiformal.
—Quiero platicarte de un caso contigo. Es de mera exclusividad —Joe entrelazó su brazo con el mío.
—Vale —Subimos al ascensor.
—Hay un caso de seis homicidios que se han descubierto en los primeros cuatro meses de lo que va del año. Quiero que lo abordes todo. Necesitamos ganar rating a los chicos de “Dream”. Tenemos poca información —Me pasó la carpeta.
En la carpeta había partes de los casos, la poca información que tenían sobre los homicidios. No había un patrón como tal de a quién podría asesinar: había chicos, chicas, señores mayores. Todos compartían una cosa: su muerte fue con un hacha.
—Necesito saber quién es el asesino. Su pasado, cómo se viste. Necesito todo eso antes de un mes. Es para mayo, así que necesito que te apures. Si esa persona te vigila, llama a la policía —Se volteó y me agarró de los brazos—. Tienes tu oportunidad. No nos decepciones —Me miró, emocionado. En eso, la puerta se abrió de par en par.
Eso clavó una espina en mi pecho. Estaba tan sorprendida que apenas procesaba todo lo que Joe me había dicho. Mientras él seguía hablando sobre la competencia, yo ahora tenía una tarea más difícil: hacer el caso, cubrir el caso. Tenía dos semanas para reunir la información y dos semanas para documentarla. Era una locura. Pero este reto... lo podría pasar.