Miedo.
Cuando te dije «te amo», no fue algo forzado o sin querer; no fue parte de esas palabras que simplemente salen mientras, muy al fondo, muere el sentimiento y la expresión.
Aunque signifiquen tanto, cuando te dije «te amo» rompí una barrera: ese tipo de protección que estuve cuidando por muchos años. Muchos años en donde tuve la dicha antes con un chico; alguien que intentó pertenecer en mi alma cuando era más joven. Casi entregué todo de mí; infortunadamente, todo terminó en ese «casi».
Ahora, quiero que seas tú. Quiero tenerte y amarte aunque incluya una lejanía entre ambos. Deseo todas las noches el querer tocarte; quiero sentirte junto a mí. Quiero que tu alma y la mía se fusionen. Quiero que, en el resto de la existencia, solo seamos tú y yo.