Star knight

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Summary

Oíd, estrellas que vagáis en la noche eterna. Cantad conmigo la historia de un destino roto por la guerra, de promesas hechas a los cielos y del precio que los mortales pagan por creer en los dioses. Pues no todo aquel tocado por la luz fue creado para salvar, y no toda caída nace del pecado. Hay relatos que no buscan redención, solo ser recordados. Cada nuevo canto será entregado a las estrellas los días miércoles.

Genre
Action
Author
Krma
Status
Ongoing
Chapters
3
Rating
n/a
Age Rating
16+

Temporada 1 - El origen del traidor

Esta historia no trata sobre un héroe que salvó al mundo.

Trata sobre un niño al que el mundo le falló primero.


Capítulo 1 — La cabaña junto al mar

El sonido de las olas rompiendo contra las rocas llegaba hasta la cabaña como un murmullo constante, casi hipnótico. El mar estaba tranquilo esa noche, reflejando un cielo cubierto de estrellas que parecían observar en silencio aquella pequeña vida junto a la costa.

La cabaña no era grande ni lujosa. Sus paredes de madera estaban desgastadas por el tiempo y la sal, pero en su interior reinaba un calor acogedor. El fuego de la chimenea iluminaba el lugar con una luz anaranjada que bailaba suavemente, proyectando sombras largas que se deslizaban por el suelo.

Sentada cerca del fuego, una mujer sostenía un libro viejo entre las manos. No lo leía realmente; la historia ya vivía en su memoria.

—Hace mucho tiempo —decía con voz suave—, dos héroes se alzaron contra los demonios y liberaron al reino del caos.

Frente a ella, un niño de apenas cinco años la escuchaba con total atención. Sus ojos brillaban con una ilusión pura, una que solo existe antes de que el mundo enseñe su crueldad. Cada palabra encendía su imaginación.

—¿Y no tuvieron miedo? —preguntó.

La mujer sonrió con ternura.

—Claro que sí. Pero aun con miedo, eligieron proteger a los demás.

El niño apretó los puños, como si grabara esas palabras en lo más profundo de su ser.

A unos pasos de distancia, una niña pequeña dormía envuelta en mantas. Su respiración era tranquila, ajena a todo. El niño la miró de reojo y luego volvió la vista a su madre.

Parecía una noche común.

Demasiado común.

El estruendo llegó sin aviso.

La puerta vibró violentamente, la vajilla tintineó y el fuego de la chimenea se agitó como si hubiera sentido miedo. El padre del niño se levantó de golpe, tomando su espada apoyada contra la pared.

—Quédense atrás —ordenó con firmeza.

No alcanzó a dar un solo paso.

La puerta estalló en pedazos y una figura enorme irrumpió en la cabaña. Cuernos retorcidos emergían de su cabeza, su piel era de un rojo carmesí enfermizo y su cuerpo estaba cubierto de músculos antinaturales. Pero lo que más aterrorizaba eran sus ojos: un azul brillante, frío, inhumano.

Un demonio.

—¡Krma! —gritó la madre— ¡Escóndete ahora!

El niño reaccionó por instinto. Corrió hacia su hermana, la levantó con cuidado y la escondió dentro del armario. Cerró la puerta y se colocó frente a ella, temblando, con los brazos extendidos, como si su pequeño cuerpo pudiera detener lo imposible.

No sabía que aquel sería el último acto de inocencia de su vida.

Sus padres lucharon.

El choque del metal, los gritos, la sangre salpicando el suelo… todo ocurrió demasiado rápido. La madre cayó primero, abatida sin oportunidad de defenderse.

—¡No! —quiso gritar Krma, pero su voz no salió.

El padre, herido de muerte, reunió las últimas fuerzas que le quedaban y atravesó al demonio con su espada. El brillo azul de los ojos de la bestia se apagó lentamente, tornándose carmín antes de extinguirse por completo.

El hombre cayó de rodillas, rodeado de sangre. Alzó la mirada y encontró los ojos de su hijo.

—Protege… a tu hermana… —susurró.

Luego, su cuerpo se desplomó.

El silencio fue absoluto.

Krma permaneció inmóvil. No lloró. No gritó. Sabía que si lo hacía, su hermana vería lo que jamás debía ver.

Abrió el armario con cuidado, cubrió los ojos de la niña y la cargó contra su pecho.

—Todo va a estar bien —le susurró, aunque sabía que era mentira.

La cabaña comenzaba a arder.

El niño salió corriendo, sin mirar atrás. Mientras las llamas consumían el único hogar que había conocido, Krma huyó hacia la oscuridad de la noche, cargando no solo a su hermana… sino el peso de una promesa silenciosa que marcaría su destino para siempre.


Nota del autor: Gracias por leer, nos vemos el próximo miércoles ✨⭐🔥