Regreso de un Sol

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Summary

El regreso de una luna trajo heridas. El regreso de un sol amenaza con quemarlo todo.

Genre
Romance
Author
Layla
Status
Ongoing
Chapters
21
Rating
n/a
Age Rating
18+

PROLOGO

Hace seis años

LÚA

—¿Estás lista?

Emma estaba junto a ella en la habitación, esperando las indicaciones de la wedding planner.

Desde hacía un par de horas Lúa no sabía nada del mundo exterior. No tenía idea de lo que ocurría fuera de aquella habitación; para eso estaban Emma y la organizadora. Dios santo, Emma era su ángel de la guarda, porque sin ella ese día habría sido un fracaso.

Para empezar, parecía que el cielo se caería a pedazos.

Desde temprano había comenzado a llover y no parecía querer detenerse. Por fortuna, la recepción estaba planeada en el lobby del hotel, un lugar hermoso. La ceremonia, en cambio, sería al aire libre… o al menos eso estaba previsto. Todo se solucionó —no sin antes imaginar los peores escenarios— cuando lograron trasladar el evento a uno de los salones del hotel. Costó una cantidad considerable, pero Lúa habría pagado cualquier cosa con tal de que ese día fuera perfecto.

—Todo está listo. Los invitados ya están en el salón —dijo la mujer de traje negro, sin levantar la vista de la tableta donde revisaba el itinerario.

Lúa buscó los ojos de Emma y le sonrió, pidiéndole sin palabras un poco de tranquilidad. Tenía las manos sudorosas, el corazón desbocado, como si fuera a salírsele del pecho. Aun así, estaba decidida a casarse con Matt.

Todo en su vida parecía perfecto en ese momento.

Ojalá pudiera compartir esa felicidad con sus padres. Ojalá estuvieran allí para verla casarse con la persona que más amaba.

Sacudió la cabeza para borrar esos pensamientos. No era momento de ponerse triste.

Hoy no.

Hoy era el día.

Todo estaba ocurriendo tan rápido que apenas podía contener la emoción. Aunque siempre decía que odiaba los cuentos de hadas, la idea de vestirse de blanco, la decoración, el anillo en su dedo… todo le parecía maravilloso.

Todo estaba perfecto.

Por fin tendría aquello que tanto había buscado con Matt: una casa, una familia, quizá una mascota.

—Estoy nerviosa —confesó.

—No te preocupes, todo va a salir bien —respondió Emma, acomodando el voluminoso vestido blanco.

En ese momento Lúa se arrepintió de haber aceptado la ayuda de su abuela para elegir el vestido. Era demasiado dramático, pesado, difícil de mover. Aun así, no podía negar que se sentía hermosa. El maquillaje, el peinado… todo parecía sacado de un sueño.

No sabía qué estaba pensando cuando aceptó, pero amaba el dramatismo de aquel diseño estilo princesa.

—¿Estás molesta porque me caso?

Aún recordaba aquella conversación en la sala de su departamento, mientras limpiaba las heridas de Matt tras una pelea clandestina. Le había pedido que dejara eso, que ya no era un adolescente. Tal vez esa charla lo hizo recapacitar, porque de pronto le pidió matrimonio… y ella aceptó sin pensarlo.

Claro que aceptaría. Era lo que siempre había querido.

—No, estoy muy contenta por ti y por Matt —mintió Emma.

Nunca le había agradado del todo, pero aun así había ayudado a organizar la boda.

—Gracias por estar aquí —dijo Lúa.

Emma la abrazó con fuerza.

—Siempre estaré a tu lado.

Pasaron varios minutos en silencio. La ceremonia debía haber comenzado hacía más de veinte minutos.

Lúa empezó a desesperarse.

Emma salió de la habitación y la dejó sola. Lúa caminó hasta la ventana. Afuera, la lluvia seguía cayendo con fuerza. El clima era horrible. La temperatura parecía descender y el miedo comenzó a instalarse en su pecho.

Odiaba la lluvia.

Prefería el sol, incluso cuando quemaba la piel. Cualquier cosa era mejor que una tormenta. El sonido del agua golpeando el cristal, el olor a tierra mojada… todo la llevaba de regreso a aquel accidente.

—¿Estás bien?

Emma había regresado. Lúa asintió, aunque sus manos comenzaron a inquietarse.

—¿Todo está bien? —preguntó al notar su expresión.

Emma no respondió.

—¿Emma?

Entonces entraron sus abuelos. Sus rostros eran tan serios como el de su amiga.

Algo estaba mal.

—Lúa… hay algo que tienes que saber.

No le gustó el tono. Ni la presencia de sus abuelos allí.

—Luego me dicen. Tengo que casarme con Matt —dijo apresurada—. Él… yo…

No iba a llorar. No iba a arruinar su maquillaje.

—Cariño…

No.

Tenía que ir con Matt.

Él se lo había prometido.

—No quiero escuchar nada.

—Lúa…

Ya lo sabía. Algo dentro de ella lo sabía.

—Tenemos que ir al salón. Ya hicimos esperar demasiado a los invitados.

Su voz comenzó a quebrarse.

—Lúa, cariño… Matt no ha llegado.

La noticia cayó como un golpe seco.

—No… él me dijo que vendría. Me dijo que se casaría conmigo. Tal vez solo se le hizo tarde. Está lloviendo…

Nadie dijo nada.

El sonido del teléfono rompió el silencio.

—Les dije que iba a llegar —murmuró, viendo el nombre de Matt en la pantalla.

Respondió con manos temblorosas.

—No puedo hacer esto.

—Matt…

—Escucha, bonita. Sí quiero casarme contigo, pero tengo una pelea. ¿Podemos dejarlo para otro día?

—Esto no es una cita, Matt. Es nuestra boda. Por favor.

—Siempre…

—¡No me digas bonita si no vas a estar aquí en media hora!

Silencio.

“Tenemos que abordar”.

Todo se derrumbó.

—Matt, no te vayas…

—Es una oportunidad de oro.

—Por favor…

—Tengo un avión que abordar.

Y colgó.