Capitulo 1 : Cuando la pregunta era un juego
Hubo un tiempo en que la vida parecía tan simple como dibujar con lápices de colores. Un tiempo en
que corríamos con las rodillas raspadas, los cachetes rojos, y un universo entero escondido en la
imaginación. Y siempre, tarde o temprano, llegaba esa pregunta que los adultos hacían como quien
deja caer una piedra en un lago para ver las ondas que provoca:¿Qué querés ser cuando seas grande?
Esa frase. Ese sonido. Ese misterio.
Quizás la escuchaste en la cocina, mientras alguien revolvía una olla.
O en la escuela, cuando la maestra pedía que la escribiéramos en un cuaderno.
Tal vez en una reunión familiar, entre risas, sobremesa y expectativas que no entendías del todo.
Lo cierto es que esa pregunta tenía un poder especial: abría puertas.
Puertas que todavía no existían, pero ya podías ver.
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De chicos respondíamos con una seguridad que hoy nos sorprende.
Bombero. Doctora. Bailarina. Policía. Astronauta. Veterinaria.
O algo más simple: "quiero ser feliz", aunque no tuviéramos todavía el lenguaje para decirlo.
Y si hoy nos detenemos un segundo —ahora, en este presente lleno de responsabilidades,
cansancios, deseos, heridas y esperanzas— quizá valga la pena preguntarnos:
¿Por qué soñábamos eso?
¿Qué había detrás de aquel sueño?
¿Era admiración? ¿Era amor? ¿Era escape? ¿Era magia?
¿Era una forma inocente de decir qué tipo de persona queríamos ser en el mundo?
A veces, el sueño de la infancia hablaba de nuestra esencia, esa que todavía sigue viva aunque a
veces esté un poco dormida.---
Hoy, ya grandes —o intentando serlo— nos encontramos con otra pregunta, que puede doler o
iluminar, según el día:
¿Lo que deseaba ese niño o esa niña… es lo mismo que quiero hoy?
La respuesta puede ser un sí tímido, un no rotundo, o algo más complejo, como casi todo lo que
sucede en la adultez.
Porque crecer nos cambia.
La vida nos moldea, nos rompe, nos repara.
Pero hay algo que no desaparece: esa chispa inicial, esa intuición, esa primera forma de imaginar
quién podríamos llegar a ser.Por eso, este capítulo es un retorno.
Un viaje hacia antes.
Un abrazo a esa versión chiquita que miraba el mundo con ojos enormes y un corazón sin miedo.
Queremos encontrarnos con ella.
Queremos escucharla.
Queremos preguntarle, una vez más, con respeto y con ternura:
¿Qué querías ser cuando fueras grande?
¿Y qué me querés decir hoy, desde aquel sueño primero?
Porque a veces el futuro no se construye avanzando…
se construye volviendo, recordando, recuperando la brújula que dejamos caer en el camino.
Este es el inicio del viaje.
Un viaje hacia vos.
Hacia lo que fuiste… y hacia lo que todavía podés ser.