Perseguido por tí
Mi casa puede parecer mi dulce y cómodo hogar, pero tras sus ventanas no hay un lindo sol o patio, hay demonios.
¿Desde cuándo aparecieron? ¿Desde que dejé de ser yo y pasé a preocuparme por cómo me ven?
Esos demonios tienen nombres: inseguridad, presión, ira, frustración, y hay uno tímido, que no suele tener pinta de malo; su cara dice tristeza.
No sé cuánto tiempo tendré que aguantarlos. Ya no puedo salir, no puedo socializar, me siento... En mi propio ataúd, pero mucho más grande.
Un ataúd que tiene un baño; un baño que tiene un espejo; un espejo en dónde todavía no me puedo mirar. Me da repulsión.
Y antes de conocer a otra persona esos demonios me la quitan y la descuartizan delante mío.
Son lo peor.
¿Cuándo acabarán conmigo también?