Prefacio
Oh Sehun
Un nuevo empleo en una gran cuidad. Estaba emocionado por comenzar a trabajar en la empresa de Industrias Park Inc., luego de tomar tantas entrevistas, exámenes médicos y entregar tantos papeles que ni yo mismo sabía que tenía o para qué servían. Había esperado dos meses completos para obtener mis resultados luego de que las capacitaciones terminaran, y; por fortuna, había acreditado cada especialidad que la compañía ofrecía.
Industrias Park Inc., es una empresa de música, básicamente; un lugar donde tus ídolos favoritos trabajan y se desempeñan, por eso tantos exámenes, estudios, papeles y tanto tiempo de espera; es una inversión enorme para entrar ya que debes asistir sin paga durante ese lapso de tiempo para tomar cursos intensivos de inglés, japonés, chino, gestión financiera, publicidad, manejo, seguridad privada y otras cosas para tomar a algún grupo a tu cargo, agendar entrevistas, ser chofer, o… simplemente: manager.
Yo soy un licenciado en marketing, tengo experiencia, un título y una cedula que lo respaldan, además, ya he aprobado todos los cursos de la empresa por lo que ahora tengo muchos más estudios que lo avalan, conocimientos en campo y demás. Por ser mi primer día, un guardia de seguridad me esperaba afuera, un hombre de unos cuarenta y tantos años al que ya conocía bien, después de todo, era el encargado de recibir y escoltar a los aspirantes. Me sorprendía que, en todo este tiempo, no me hubiera topado con un solo artista en los pasillos de la empresa, pero asumía que podía ser debido a que las clases se daban en la planta baja; todavía no conocía el resto del edificio. Eso cambiaría hoy.
—Buenos días señor Sehun, ¿emocionado? —pregunto el hombre, abriendo la caja de botones para digitar la contraseña.
Hoy firmaría el contrato, recibiría mi primer pago por adelantado y mejor aún, conocería a mi jefe, al CEO, al señor Park Chanyeol, ya que sería él quien me asignara a mi primer grupo de idols a cargo. Me toque el estómago, soltando un suspiro lleno de nervios mientras asentía.
—Demasiado nervioso, diría yo. —le respondí, acercándome a él cuando me lo indico.
—Verá que le irá de maravilla, fue el único contratado y eso es porque fue excepcional, ahora… acérquese, este es el código de la entrada. —me mostró los 6 dígitos a teclear y entonces, la puerta se abrió.
Me aseguré de aprendérmelos bien, y durante el camino al ascensor por donde él me indico, lo memorice. De todos modos, lo anote en mi teléfono mientras la caja de metal subía al último piso. Me gustaba la formalidad del lugar, sobre todo porque los aromas no se mezclaban entre sí, aun siendo un alfa no detectaba a ningún omega cerca, y eso en verdad era un alivio porque significaba que ellos tampoco me notaban a mí. No es que fuese molesto o algo por el estilo, sino que quería centrarme en mi trabajo, me había costado mucho conseguirlo y tener distracciones no estaba en mis planes ahora. Primero lo primero, después quizá, la familia.
Me sorprendí cuando nadie más subió al ascensor, pero no lo pensé mucho cuando, luego de un par de minutos, las puertas volvieron a abrirse y una hermosa joven de cabellos rubios, claramente extranjera, me recibió con un perfecto idioma local. La seguí cuando me lo indicó, dándome el paso cuando abrió unas enormes puertas de caoba oscura en donde se dejó ver una enorme oficinal pulcra, muy hermosa y minimalista, tenía mis colores favoritos y, detrás del enorme escritorio repleto de papeles, en una silla de cuero bastante elegante; se posaba un hombre alto que hablaba por teléfono, que, aunque el tono de su voz sonaba firme y algo seco, su semblante era calmado y su hermoso rostro lucía sereno.
Me incline para saludarlo cuando él me observó, sonriendo a medias cuando volvió la vista a los papeles en la mesa. —Te llamaré después y espero obtener mejores noticias, adiós. —colgó sin más y, su rostro serio se tornó en uno amigable. —Eres Oh Sehun, ¿verdad? —asentí en respuesta y él me invitó a tomar asiento en una de las sillas al frente, poniéndose de pie para estrechar mi mano.
Un alfa.
Lo supe ante el tacto de nuestras manos, además, su semblante y su enorme tamaño me lo dijeron también, mediamos casi lo mismo, aunque me sentí pequeño al notar algunos pocos centímetros extra de él sobre mí. Tenía un porte maravilloso, un traje gris que le quedaba perfecto, el cabello despeinado con gracia que hasta lucia elegante, labios rosados y una hermosa piel acaramelada que dejaba ver pequeñas pecas decorando sus mejillas; nariz grande y orejas sobresalientes que solo lo hacían lucir mejor aún.
Me gustó de inmediato, y por primera vez en mi vida, titubee un poco porque este hombre me puso nervioso. —Si… señor, digo, soy yo, Oh Sehun, gracias por recibirme y por la oportunidad de trabajo. Su agencia es de las más famosas por su excelente labor, me esforzaré por estar a la altura.
Él sonrió, haciéndome sonrojar. —El gusto es nuestro Sehun, tener a un empleado excepcional como tú es maravilloso y es lo que nos hace crecer cada día más como empresa. —hojeo un par de hojas dentro de un folder manila y, nuevamente me miro. —Admiro mucho los resultados de tu preparación para el examen de ingreso, tuviste notas perfectas tanto en la práctica como en la teoría, me sorprendí mucho. Tenía tanto tiempo que no conocía a alguien así, gracias por elegir Industrias Park para colaborar. —tan solo asentí y él prosiguió. —Espero que te sientas cómodo aquí, si tienes alguna duda, comentario, sugerencia o cualquier cosa que necesites, no dudes en venir a mi oficina, estoy aquí para todos; tu nuevo grupo será asignado al finalizar tu turno, por tanto, te dejare en buenas manos, ¿me acompañas?
Me puse de pie cuando me invitó a hacerlo, guiándome fuera de la oficina donde un chico bajito, delgado y de piel pálida que contrastaba perfecto con sus cabellos tan negros como la noche, vestido de jeans y una playera negra junto a un gafete que dictaba su nombre: “Byun Baekhyun, asistente de manager”, se posaba como esperándonos.
—Buen día señor Park. —dijo con una voz tan dulce y melodiosa. Un omega. —Señor Oh, es un gusto conocerlo, mi nombre es Byun Baekhyun y seré su asistente personal.
Aquello me sorprendió un poco, porque creía que el asistente sería yo, de algún grupo, claro; pero me agradó de inmediato contar con ayuda para poder hacer mi trabajo aun mejor. —Sehun, él será tu asistente personal, te mostrará las instalaciones, hará llegar tu sueldo para que le des tus cuentas de banco y al finalizar el día te presentara con el grupo a tu cargo para que vayas acoplándote.
Asentí dándole las gracias, lamentándome en secreto cuando tuve que ver a ese guapo hombre adentrarse de nuevo en su oficina, perdiéndolo de vista. Igualmente, me giré hasta el omega y lo seguí cuando me indicó hacerlo. Subimos de nuevo hasta el ascensor y escuché todo lo que tuvo para decirme con atención, dedicándole una sonrisa amplia.
—Es grato tener rostros nuevos en la empresa. —comentó. —El último manager al que asistí era un omega terrible que se la pasaba insultándome, tú no eres así ¿verdad?
Me reí. —Claro que no, soy muy paciente, pero me gusta hacer un buen trabajo; de antemano me disculpó si llegara a parecer muy frío y distante. Nací con una cara de pocos amigos.
Baekhyun asintió, soltando una risita al mismo tiempo que las puertas se abrían. Gente iba y venía con charolas en mano, cafés, charlando amenamente y buscando un asiento. Estábamos en la cafetería, y aquello me alegro. Por los nervios, no había desayunado nada y ahora sentía el estómago bien vacío. Nos adentramos al lugar y él me explicó los menús de la semana: comida bien variada y rica, la verdad se me hizo agua la boca. Tomamos una charola y, después de perder la vergüenza de servirme tanta comida cuando vi que Baekhyun se sirvió por tres, encontramos una mesa y tomamos asiento, comenzando una plática trivial entre ambos.
—¿No te morirás de hambre, Byun? —otro chico bajito y de cabellos negros cortos, tomo asiento al lado de mi ahora asistente, una charola con menos comida que las nuestras.
Baekhyun rodó los ojos y se giró a verlo. —Buenos días Kyungsoo, él es Oh Sehun, el nuevo manager a cargo del grupo a debutar.
El chico, que ahora sabía que se llamaba Kyungsoo, me miró e hizo una reverencia. Él no llevaba gafete, en cambio lucía muy formal y elegante, pulcro, casi podía asegurar que olía a limpio. —Buenos días Oh Sehun, soy Do Kyungsoo, manager a cargo de Red Velvet.
Me atragante antes de poder estrechar su mano por encima de la mesa. El omega me ayudo dándome golpecitos en la espalda, mientras el manager me ofrecía agua. Me recompuse con un suspiro luego de llamar la atención de todo el mundo ahí. Genial, ya había hecho la vergüenza del día en mi nuevo empleo. Tenía que recordar el lugar donde estaba y con la gente que me iba a topar; estas personas eran importantes; demasiado. Trabajaban con personas que creías solo verías en televisión, gente a la que veías bailar, cantar y actuar en tus programas favoritos, y, como verdadero fanático de las pastelitos; casi me muero al recordar de qué agencia eran ellas.
—Lo siento, todavía me estoy acostumbrando. —susurré, tomando el resto de mi agua antes de volver a mirarlos. —Soy Oh Sehun, el gusto es mío. —él sonrió fingidamente, pero no volvieron a hablar del tema y la plática continuó, por lo que me adentre y forme parte de la misma. —¿es realmente complicado trabajar aquí?, durante la formación muchos de mis compañeros desistieron por cansancio, admito que también me resulto pesado, pero más por el transporte que otra cosa.
—¿Te vienes en metro? —hablo Baekhyun, sorprendido. Asentí. —Tendremos que cambiar eso, necesitas un auto, no puedes arriesgar tu integridad. El grupo al que manejaras ya esta formado, el principio de su agenda ya está hecho y ya han ganado fama, además, si te llaman a horas de la noche no podrás tomar el metro.
Asentí. No había considerado eso, la verdad todavía no meditaba nada de lo que estaba pasando y todavía era desconcertante. Fruncí el ceño cuando me di cuenta también, “el nuevo grupo ya está hecho”, no tomaría a unos rookies ni nada por el estilo, sino chicos que ya tenían una canción, un baile, una coreografía… no los tomaría desde cero, ya tenía el principio de mi trabajo hecho.
—¿Quién es el grupo? —inquirí. Por la formación, no había tenido tiempo de revisar nada sobre nuevas celebridades a punto de debutar, y nadie me decía nada. Además, el guapo Park Chanyeol aseguró dos veces que se me diría al finalizar el turno.
—No te preocupes, el día pasa rápido y lo sabrás cuando menos te lo esperes.
Luego de la comida, Baekhyun me dio el resto del tour por la empresa. Subimos y bajamos varias veces por el ascensor, conocí incluso el sótano bajo el estacionamiento subterráneo, conocí absolutamente todo; y cuando vi el salón de prácticas con el fondo azul con nubes, quise llorar. Crecí viendo a mis girl groups subiendo sus ensayos en ese salón, y estar ahí ahora era un sueño hecho realidad. Mi esfuerzo había dado frutos preciosos.
Estaba feliz y emocionado. Por ser mi primer día, mi turno terminaba a la 1 en punto, así que cuando Baekhyun me llevo al penúltimo piso del edificio, debajo del piso de Chanyeol, suspire. Contuve mis lágrimas cuando me mostro una oficina medianamente grande, con vista a la ciudad, por ahora vacía porque parte de mi trabajo sería decorarla; ya que era mía.
—No te mentiré, —dijo de pronto, detrás de mí. —no pasarás mucho tiempo aquí después de los primeros conciertos, el meet and great, y todo eso… pero si es importante darle un toque personal para que, cuando tengas que rendir cuentas y salarios, no te sientas tan atrapado.
Asentí. —Estaré bien, parte de mi formación es la contaduría. —aseguré, aunque claro, todavía no había pasado por la experiencia dentro de la empresa, solo algo mínimo que, ciertamente, no creía que fuera ni la mitad de lo que viviría aquí. —Estaré bien mientras pueda dormir al menos 6 horas.
El omega se rio, tocándose el vientre y tomando asiento en uno de los pequeños sofás de la oficina. —Me alegro de escuchar eso, te seré útil estos 3 meses que me quedan, después, tendrás que apañártelas solo… ya tengo mi primera labor y es conseguirte un auto, tu pago está listo en efectivo en el cajón del escritorio. El señor Park lo puso ahí personalmente, tuvo una junta importante y me comento que sería su forma de desearte un buen día y “nos vemos mañana”.
—¿tres meses? —pregunte, encontrando el sobre regordete justo donde dijo que estaría. —¿te vas?
—Oh sí, no puedo tener gemelos aquí ¿o sí? —sonreí. Estaba preñado, aunque no se le notaba mucho; debí haberlo sabido. —Me tomaré 5 meses después del nacimiento. Mi esposo también, así que tendrás que lidiar con todo tu solo, por suerte volveré eh.
Conte el dinero; sabía que no había problema con nadie, es decir, todo el mundo ganaba muy bien y necesidad de robar no había, mucho más con un omega embarazado que ya tenía todo resuelto como para tomarse 5 meses por maternidad. —Te lo agradezco Baekhyun, trataré de hacer menor tu esfuerzo aquí.
—Ah, no te preocupes. Es parte de mi trabajo, mientras no tenga que cargar nada y me dejes dormir, estaré bien.
Asentí. Él se fue luego de un rato cuando su vejiga lo presionó. La comida ya había hecho reposo, por lo que también salí en busca del lavabo. No demore mucho, tan solo una meada y listo; por lo que no pude demorar más de cinco minutos; por lo cual era imposible que no me hubiese dado cuenta de alguien entrando a mi oficina con un ramo así de enorme. Gerberas rosas y rojas junto a preciosos girasoles; un ramo enorme; en verdad enorme. Cuando lo tomé, apenas cabía entre mis dos brazos contra mi pecho, encontré una nota entonces, y; no se si fue por la impresión o algo más, pero la nota me dio escalofríos… ¿Quién había hecho esto?
“te espere por tanto tiempo, y no te soltaré… no de nuevo”