Prólogo
Exhala agotada por décima vez en los últimos 20 minutos, aun no se acostumbra a esta nueva vida fitness que decidió adoptar como propósito de año, es el típico de ahora si comprometerse a hacer ejercicio al menos 4 veces por semana y hasta ahora lo ha cumplido cabalmente y se siente muy orgullosa de ello.
Aunque el comienzo de la primavera no se lo hizo muy fácil, el calor intenso de esos primeros días primaverales le hizo modificar la hora en la que acostumbraba salir a correr. De las 11:00 am ahora lo hace a las 5:00 pm lo hizo con doble intención, en primer lugar, para no tener un golpe de calor y en segundo para así poder presenciar frente a ella las hermosas puestas de sol primaverales, una como la que justo ahora esta presenciando frente a ella.
Saca el celular de su bolsillo para ver la hora y saber si es momento de emprender el camino de regreso. Al encenderse su pantalla ve con cierta alarma que tiene ocho llamadas perdidas, dos son de su hermano, tres de su mejor amiga y otras tres de números que no conoce. No las escucho porque a ella siempre le ha gustado evitar distracciones cuando corre y su familia y amigos lo saben, debe de haber pasado algo verdaderamente importante para que le hubieran marcado con esa insistencia.
Siente como se acelera su corazón, tener tantas llamadas perdidas no debe ser por algo bueno. Hace tres respiraciones profundas para tratar de calmarse, lo consigue un poco, aunque no del todo.
Sus manos comienzan a transpirar y a tener un leve temblor “¡Cálmate, quizá no es nada malo!” se repite esto muchas veces para tratar de calmarse, aunque en el fondo sabe que eso no es verdad, las noticias malas vuelan.
Entra al chat con su amiga, es la única que aparte de marcarle, le ha enviado mensajes.
“Amiga, por favor en cuanto veas este mensaje llámame”
Ese mensaje en lugar de traerle algo de tranquilidad la deja igual y si se puede, aún más intranquila. Decide que lo que sea que le tenga que decir será mejor que se lo diga estando en su casa, por si acaso. Camina lo más rápido que puede hacia su casa, el corazon de nuevo comienza a latirle con mucha rapidez. Cuando le faltan dos cuadras para llegar a su casa ha comenzado a correr sin que se dé cuenta.
Cuando llega a su casa esta completamente agitada, respira profundamente para tranquilizarse y con su mano temblando introduce la llave en el cerrojo. Las luces de la sala están prendidas. Al llegar ahí ve a su familia y su amiga con rostros preocupados que la voltean a ver de la misma manera en cuanto entra.
-¿Qué pasa? ¿Por qué me llamaron con tanta insistencia? ¿Paso algo malo?-Por un momento que le parece eterno solo hay silencio por parte de todos, esa “respuesta” hace que se le comiencen a humedecer los ojos. De repente su amiga la abraza y eso la desconcierta aun más, esta apunto de hacer las mismas preguntas, pero la voz de su mamá la detiene.
-Hija…lo siento tanto…acabamos de enterarnos de que tu novio ha tenido un accidente iba en su coche, y tuvo un choque con otro auto.-Cuando escucha aquello siente como como si perdiera el piso, como si ya no estuviera en su cuerpo, comienza a perder fuerza en sus piernas tanto que su amiga tiene que sostenerla por ambos brazos para que no se caiga, la dirige entre ella y su hermano a un sillón, se deja caer prácticamente sin fuerzas sobre el. Comienzan a caerle lagrimas incontrolables por sus mejillas, ni si quiera quiere formular la siguiente pregunta que le esta martillando en este momento la cabeza, pero tiene que hacerlo. Exhala profundamente y la hace entre lágrimas.
-¿El esta bien? – De nuevo nadie le responde en seguida y eso hace que se triplique el nudo en su estomago.-¡¿Esta bien?!-Su voz se transforma en un grito desesperado. Voltea a ver a todos para ver si alguno por fin le responde esa maldita pregunta. Ninguno lo hace, su amiga se sienta a su lado, le aprieta la mano, la mira a los ojos y niega con la cabeza, en seguida dice algo que la termina de romper en mil pedazos.
-No amiga, nos avisaron que…ha…fallecido.-Al escuchar esas palabras siente como su alma se desconecta de su cuerpo, comienza a temblar y a gritar, siente una inmensas ganas de salir corriendo, y abrazarlo por última vez.
-¿Estaba en una carrera, verdad? ¿Estaba en una maldita carrera de autos? ¿Me mintió? El me dijo que ya las había dejado.-Sus palabras vienen cargadas de rabia y tristeza al mismo tiempo.
-Si, hija, parece que si estaban en una competencia clandestina de autos.- Al escuchar esa confirmación siente una mezcla entre enojo y tristeza “¡Me mintió! Siguió con esas estúpidas carreras en las que nunca me gusto que participara, ¿en que otras cosas me habrá estado mintiendo?”. Ese pensamiento es constante en su mente, pero sabe que le perdonaría que le haya mentido con tal de volver a ver sus hermosos ojos y esa sonrisa que le hacían olvidar cualquier dia malo, ahora solo siente un vacío enorme que no tiene idea si algun dia desaparecerá.
Laura se sienta sobresaltada en su cama, esta empapada en sudor y siente su corazón acelerarse en su pecho.
-¿Qué pasa amiga? ¿Tuviste esa pesadilla otra vez?-La voz de Vicky la sobresalta un poco, cuando se acostumbra a la oscuridad logra ver la silueta de su mejor amiga, a su lado.
-Si, de nuevo soñé con un choque en el que fallece un tal Damián que al parecer es mi novio.-La recurrencia de ese sueño a perturbado mucho a Laura, pero lo que la tranquiliza aunque sea un poco es que no conoce a ningún Damián y espera nunca hacerlo, ha decidió que para su paz mental, se mantendrá alejada de todos los Damianes.
-Pues tal vez algo te quiere decir eso sueños, quizá el amor de tu vida sea un Damián.
-Ojala que no, porque entonces el amor de mi vida me dejaría sola demasiado pronto y no deseo para nada pasar por algo así.
-Bueno o tal vez sea que has estado demasiado estresada por el examen de admisión del Art Studio, ya te he dicho que no deberías estarlo, eres muy buena escritora.
-¡El examen!- Mira la pantalla de su celular, son las 7:00 am, hoy es el examen y tienen que estar en el Art Studio a las 8:00. Se levanta de la cama precipitadamente y comienza a vestirse apresuradamente, voltea a ver a su amiga quien se ha vuelto a acostar, como si no tuvieran nada que hacer. Al verla, Laura le avienta una almohada que le cae directo a la cara a Vicky.
-¡Oye! ¿Por qué la agresividad?
- Porque debemos de empezar a alistarnos, te recuerdo que tu también tienes el examen de admisión hoy.
-Lo sé, por eso vine a dormir a tu casa para repasar el temario para el examen, nos la pasamos toda la noche estudiando y se que nos va a ir de maravilla ¡no hay de que preocuparse!
-Pues de todos modos, es hora de levantarse ¡Arriba!- Abre las cortinas de su cuarto, dejando entrar los primeros rayos de sol, los cuales caen directo en el rostro de Vicky, lo que la hace por fin levantarse.
-¡Ya voy, ya voy!-Laura sonríe al ver a su amiga, no puede evitar sentirse nerviosa, esa escuela es la escuela de sus sueños. Estuvo mucho tiempo rogándole a sus papás que la dejaran entrar a esa escuela, y no piensa desaprovechar la oportunidad de entrar a la escuela de sus sueños.
Toma su mochila, abre la puerta y echa el decimo vistazo a su celular para ver la hora: las 7:50.
-¡Apúrense ya nos tenemos que ir, faltan 10 minutos, bajen ya!- Grita un tanto desesperada, pocos segundos después aparece su hermano y Vicky saliendo de sus respectivos cuartos. Ve como Guillermo le cede el paso a Victoria y como ella se pone como un tomate ante este mínimo gesto de caballerosidad de parte de su hermano ¡No entiende que le ve a Guillermo! Y no cree entenderlo jamás.
-Vamonos pues.- Guillermo agarra las llaves de la camioneta y se sube a ella, seguido por ellas.
Cuando están de camino al Art Studio sus nervios se incrementan, anhela con todo su corazón que en su futuro este entrar a la mejor escuela de arte del país, y también desea que nunca conozca a ningún Damian y si conoce alguna vez a uno se jura a si misma que se mantendrá lo mas lejos que pueda de el, solo por si acaso.