Slayers Of Malegth

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Summary

Una pequeña historia que vio la luz cómo un simple ejercicio de escritura, pero que se convirtió en algo que agarró forma. Ambientada en una Britania medieval y fantástica del siglo 7. La isla está asechada por un grupo de criaturas malignas y muy peligrosas conocidas como las Gordus Malegth, cuyo mayor enemigo son los "destructores" que para éste momento, están casi extintos.

Status
Ongoing
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
16+

Capítulo 1: El Último Destructor


Ésta es la historia de un guerrero, su nombre era Ronald Juliusson, un destructor de bestias Kilométricas. Éstos monstruos eran conocidos como Gordus Malegth, criaturas de gran tamaño y peso capaces de agrietar el suelo con sólo sentarse, con sus rugidos y eructos infernales provocaban terror a los humanos y su cantar hacía sangrar sus oídos. No había ningún hombre que se les resistiera y por muchísimo tiempo así fue, hasta que uno logró lo imposible, soportar el golpe, el rugido y el cantar.

—¡Que hombrecillo tan valiente!—exclamó la Gordus Malegth.

—No serás capaz de aguantar ni un segundo contra ella—afirmó otra bestia, apoyando a su comandante.

Ronald no se inmutó, no le dio señales a las bestias de que estuviese pensando dar marcha atrás. Respiró profundo y con seguridad les preguntó:

—¿Por qué no lo averiguamos?

Y de esa manera, fue cómo Ronald fue capaz de salvar a un pueblo aterrorizado de ser completamente devorado por las Gordus Malegth. Un héroe silencioso que hizo el trabajo que nadie más podía llevar a cabo.

—Es una verdadera lástima, había oído que las bestias que deambulaban por ésta zona eran bastante fuertes, esperaba mucho más de ustedes—expresó Ronald decepcionado, mientras ejercía presión con su pie sobre la cabeza de una de las bestias de gran tamaño y peso que aún seguía retorciéndose en el suelo, poco a poco iba aplicando mucha más fuerza contra su cabeza, lo que provocó que explotara en mil pedazos y que varios trozos de carne saliesen disparados por todos lados.

Ronald veía con desilusión y asco los cuerpos de las bestias que había asesinado, un anciano se estaba acercando lentamente y cojeando a donde el estaba parado.

—No había visto a un destructor en mucho tiempo, desde que era pequeño, muchas gracias por salvarnos—agradeció el anciano, con lágrimas resbalando de sus arrugadas mejillas—Dime, ¿aún hay otros cómo tú?

Ronald permaneció en completo silencio, contemplando la infinidad de cuerpos desmembrados esparcidos por todo el campo y que poco a poco iban contaminando el césped. Pasaron unos cuantos segundos hasta que por fin respondió.

—No, desgraciadamente soy el único que queda.—dijo Ronald con pesar mientras se alejaba lentamente y se dirigía a las montañas.

Los destructores son guerreros únicos en su clase, son capaces de enfrentar por si solos a un ejército entero de Gordus Malegth y salir victoriosos. Cabe destacar, que hoy día están prácticamente extintos, de no ser porque Ronald aún sigue vivo. Sin embargo, debido a su ausencia durante unos cuantos siglos, surgió un grupo de guerreros que se hicieron llamar así mismos ''Cazadores'' , con habilidades excepcionales pero nunca al nivel de los destructores, necesitando de varios para ser capaces de hacerle frente a las Gordus Malegth. Una especie de remplazo para poder lidiar con la sobrepoblación de éstas bestias de gran tamaño.

El Reino de Sussex es uno de los más peligrosos en cuánto a éste tipo de criaturas se refiere, razón por la cuál posee más cazadores que el resto. Ronald escala la montaña con facilidad, gracias a su agilidad y condición genética, en la cima se encuentra una pequeña cabaña, rudimentaria pero lo suficientemente cómoda para llamarla Hogar. Allí él descansa y se recupera hasta el siguiente día.

Ronald se levanta de la cama, con los primeros rayos de luz de la mañana que entran por la ventana de su habitación. Al salir, se encuentra un pequeño barril con agua limpia, con el se lava la cara y se alista para ir de cacería, coge su arco y flechas y se sumerge en lo más profundo de la montaña, hace frío, la niebla cubre por completo el bosque sin posibilidad de ver absolutamente nada, Ronald intenta atinarle a un venado pero falla. Si así lo quisiera, iría tras él usando solo sus manos, pero por alguna razón, decide obtener su alimento igual que un hombre común.

De igual manera, no regresaría con las manos vacías. 2 conejos bastarían para alimentarse, además de unas verduras que logró conseguir hace un par de días. Con todo eso prepararía un estofado muy nutritivo.

No transcurría mucho tiempo para que la calma que Ronald estaba experimentando en ese momento se desvaneciera. Una Legión Cazadora había subido la montaña y encontrado la cabaña, la suave brisa que se deslizaba por debajo de la piel dejó de soplar en el instante que llegaron. Ronald, sale con toda la calma del mundo, frente a la puerta se encontraba un hombre corpulento, que medía unos 2 metros y medio, tenía el rostro deformado por cicatrices de todos los tamaños.

Ronald observa al hombre detenidamente, él no era tan alto pero tampoco podría decirse que era un enano, poseía un cuerpo bastante fuerte y tonificado, se había recortado la barba y tanto sus ojos como su cabello eran de color marrón. A pesar de la diferencia de tamaño y músculo, en ningún momento Ronald se sintió amenazado, ¿por qué lo haría? ellos podrán ser cazadores, pero él era un destructor. el último de su clase.