El precio del deseo |In-hun|

Summary

𝙀𝙇 𝙋𝙍𝙀𝘾𝙄𝙊 𝘿𝙀𝙇 𝘿𝙀𝙎𝙀𝙊 ❝En el juego del deseo, nadie escapa sin pagar un precio❞ En donde Gi-hun es vendido por su esposo a un Alfa desconocido. >Inicio: 5/01/2025 >Final: 13/01/2025 |Gi-hun x In-ho| El juego del calamar AU OMEGAVERSE 2025|sxphie91

Genre
Drama
Author
Sophie
Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Chapter 1

Sean bienvenidos a esta pequeña aventura mía. Realmente estoy emocionada por empezar esta historia corta, hacía tiempo no me sentía tan inspirada por un ship como ahora, lo cual es genial. Espero disfruten mucho de esta historia como yo al escribirla, si no te gusta el ship o el omegaverse por favor abstente de comentar, simplemente no lo leas, para los que, si desean sumergirse, son bienvenidos.

-sxphie

...

Gi-Hun sentía que algo estaba por ocurrir.

Sentía una extraña presión en el pecho y un sudor frío recorría su frente y nuca, tal vez debido al calor insoportable de la casa o por el hecho de que su esposo llevaba días sin poner un pie allí. 

Estaba preocupado, tanto que fue inevitablemente a buscarlo en las comisarías cercanas y luego a los hospitales de la zona, temiendo lo peor, pues a pesar de que su Alfa solía desaparecer a veces, nunca lo hizo por tantos días y ya era extraño.

Por un momento pensó que tal vez Sang-Woo ya lo había abandonado, tal vez fue por otro omega, uno que le diera ese calor del que tanto hablaba, ese que supuestamente ya no podía darle, pues cambio demasiado en esos años, ya no era el mismo Gi-Hun al que conoció, el ingenuo que siempre le daba todo de si, que siempre lo atendía por sobre sus propias necesidades. Tampoco es que Sang-Woo mereciera esa versión suya, él mismo lo había roto con sus actos.

Suspiro, decidió que por esa noche ya no lo esperaría, ya no más.

La casa era pequeña, no había aire acondicionado por lo que hacía demasiado calor, afuera llovía, la luz se había ido, y estaba solo.

Siempre estaba solo.

No paso mucho tiempo antes de quedarse dormido, abrazándose a sí mismo y con las marcas del cansancio en su cara. 

Un golpe brusco fue lo que lo despertó, parpadeó varias veces puesto que la luz de la vela que dejo encendida no alumbraba lo suficiente, una húmeda mano estaba en su hombro, zarandeándolo para despertarlo y no fue hasta que se dio cuenta de quien se trataba que se exalto, parpadeo y se alejó por instinto.

—Gi-Hun, soy yo, regresé—La voz familiar de su Alfa llegó a sus oídos, sin embargo, eso no fue suficiente para hacerlo confiar.

—¿Y crees que eso me importa ahora? Por mi puedes largarte de nuevo.

Aunque quisiera que no fuera así, le dolía el pecho, después de todo, Sang-Woo era su Alfa y su lobo no lo dejaba estar tranquilo, una parte suya quería acercarse y abrazarlo, pero ya no era el Gi-Hun de hace un año, el mismo que siempre le rogaba por atención, por aunque sea una mirada de afecto.

—Ocurrió algo, escúchame, no hay demasiado tiempo.

Fue allí que Cho se acercó más, y la tenue luz de la vela pudo descubrir en su rostro golpes, cortadas pequeñas y una ruptura en sus lentes. Esto finalmente alerto al omega, haciendo que se acercara y le tomara el rostro con cuidado, viendo las heridas de su alfa y tratando de instintivamente desprender feromonas para calmarlo.

—¿Qué es lo que te ocurrió? —Preguntó, preocupado pues algunas cortadas eran profundas, como si fueran causadas por un objeto cortante y no solo por los golpes que a simple vista se notaban.

Además de estar todo lastimado, Sang-Woo estaba mojado por la lluvia, y además de eso no traía la misma ropa con la que se había ido.

—Me metí con gente peligrosa, Gi-Hun. Hice cosas que no debí haber hecho y ahora te necesito, o moriré.

El Alfa parecía alterado como jamás lo había visto, asustado era demasiado, pero se veía que no estaba bien. Con sus manos, sujetó entonces el rostro de Gi-Hun mientras se acercaba y lo miraba con aquellos ojos que alguna vez lo enamoraron con locura, oh, su Alfa que antes lo trató diferente, por un momento pensó que ese Sang-Woo del que se enamoró en su adolescencia había regresado, pero apenas olfateó el aroma de otros Alfas entrar a la casa, supo que algo no andaba bien y que ese sentimiento de peligro cada vez era más fuerte.

Se removió, tratando de moverse, pero Cho lo agarró con fuerza del rostro, obligando a que no se moviera de ese sitio.

—Sang-Woo, ¿qué es lo que ocurre? —Trató de averiguar, ya desesperado porque observo de reojo unas figuras en el pasillo de la casa.

—Shh, tranquilo. Escucha, vas a estar bien—Aseguró, la misma mirada la seguía sosteniendo y eso ya asustaba al omega que seguía tratando de salirse del agarre que cada vez era más fuerte—Mira, voy a solucionar esto, te sacaré de esto, solo dame tiempo.

Gi-Hun no tenía ni la menor idea de a lo que se refería, pero saboreo el miedo, la ansiedad, el pánico de no saber quiénes eran esos tipos que estaban en su casa y porque su esposo le decía todo eso como si lo fueran a llevar a algún lugar lejano en donde correría peligro.

—Suéltame ya mismo, quiero irme—Comenzó a expulsar feromonas por la ansiedad removiéndose todavía con la esperanza de que su esposo lo soltara.

—Deja de ser un maldito miedoso y presta atención.

El Alfa utilizó a medias la voz para hacerlo obedecer, cosa que no funcionó, pues ya no estaba tan apegado a él como para que le afectara. 

Gi-Hun ya no era el mismo, y eso Sang-Woo debía entenderlo, antes que nada, porque si bien lo quería y seguía a su lado, ya no sería sumiso. No sabía de qué era capaz realmente Cho.

—¿Qué carajos hiciste ahora, ah? —exigió saber, molesto.

 Sang-Woo no estaba para soportar eso, tenía que ser breve y no discutir con el terco del omega ahora que parecía tener esa actitud insoportable de nuevo.

—Mira, hice una mala inversión. Pedí dinero prestado y ahora debo mucho, son gente peligrosa, iban a matarme si no lo hacía.

—Mierda Sang-Woo, explicate de una vez.

Ya estaba harto de no entender, la situación era horrible, estaba desorientado por el sueño, los extraños en su casa, su esposo allí tratando de decirle alguna mierda que no entendía ni un poco y ese malestar creciendo en su vientre, esa misma sensación de peligro de antes.

—Tendrás que ir con ellos, Gi-Hun. 

El omega sintió su cuerpo débil, sus manos sudorosas y su mente en blanco apenas escucho aquella barbaridad.

Al principio pensó que se trataba de una broma del mal gusto, pero la presencia de esos extraños en su casa, la expresión sería de su Alfa y todo comenzaba a encajar.

Allí fue cuando realmente sintió pánico.

De algún lado, no supo siquiera de donde, sacó las fuerzas para zafarse del agarre del otro e intentar salirse de la habitación, esquivo a uno de los hombres y trató de ir a la puerta, pero, sin embargo, uno de estos lo sujeto del brazo, lo tiró al piso y sujetó con fuerza del cabello para hacerlo alzar la mirada.

—¿Seguro que es este? Se ve bastante grande.

Gi-Hun trató de soltarse a toda costa, pero ese tipo alto no lo dejaba siquiera moverse, le dolia el agarre y el cuerpo, pues cayo muy fuerte. Observó a su esposo salir de la habitación, viéndolo desde arriba y allí se dio cuenta de que se lo llevarían, a quien sabe dónde para quien sabe que, probablemente lo matarían por la deuda o venderían, aunque ya tenía casi cuarenta.

—Es él—Aseguró Cho, caminando hacía un lado, observando como aún trataba de liberarse del agarre de ese tipo.

Gi-Hun solo sabía que estaba en peligro y que su lobo le rogaba que hiciera uso de las feromonas para pedirle ayuda a su Alfa, que a pesar de que nunca lo había marcado en el cuello, si lo impregnaba siempre de su aroma, vivían juntos, hace años que estaban en pareja y ahora se sentía traicionado por quien debería cuidarlo,

Sin más opciones, dio su brazo a torcer,

—Por favor, Sang-Woo. Ayúdame, no dejes que me lleven con ellos.

Rogó, mirando a los ojos de aquel al que decía amar a pesar de todo, y tuvo la esperanza de que este en serio no lo dejara ir, de que peleara con esos Alfas por ponerlo a salvo. Lo espero, en serio lo espero, sin embargo, jamás ocurrió nada.

Cho Sang-Woo le dio la espalda.

Sus ojos inevitablemente se cristalizaron, se sintió más débil y tonto que nunca en la vida.

Entonces sintió un trapo húmedo sobre su boca, aspiro el olor de inmediato y cayó dormido al rato, mareado y sintiendo la mayor traición de su vida.