Reencuentro (Oneshot)

Summary

En san Valentín, Jimin se reúne con su amigo para ayudarlo a encontrar un buen regalo para su pareja, lo que nunca imagino era reencontrarse con su ex novio.

Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

Parte 1

Llego al fin el esperado San Valentín, una festividad llena de felicidad, amistad y amor, sobre todo lleno de chocolate. Sea en forma de bombones, tartas o galletas, siempre habrá un surtido en sus casas en esta fecha, para así regalar a esa persona especial.

Para Jimin es un día lleno de recuerdos tristes y dolorosos. Dos años atrás su pareja y él iban a celebrar este día esperado, pero un mensaje hizo cambiar los planes. Que te terminen en un día como este fue jodidamente cruel por su parte.

Meses después, encuentra varios anuncios y su rostro en todas las redes sociales. ¿Cómo podría superarlo si no paraba de verlo en todas partes?

Pero a pesar de ello, decidió pasar toda la mañana al centro comercial con su amigo Taehyung para ayudarlo a encontrar algún chocolate ideal para su pareja.

Y ahí estaba, esperando su llegada con su cabello rojo y bien peinado, su camiseta de color blanco y unos tejanos algo desgastados.

Su amigo acababa de llegar con su cabello rubio, una camisa blanca y unos pantalones negros, lucia un look formal pero desenfadado al mismo tiempo.

El centro comercial estaba decorado con lucecitas de color rojo y rosa y con muchas decoraciones románticas. El lugar desprendía un aire romántico por todas partes y eso a Jimin no le gustaba nada. Además, de que estaba repleto de parejas.

Empezaron caminando por el lugar observando los escaparates y tiendas que encontraban. Y de vez en cuando entraban en alguna por si encontraban lo que Taehyung buscaba, bueno, mas bien no sabia que comprarle, solo pensó en algunas galletas ya que estos dulces le recordaban a su novio, pero por desgracia no encontraba ninguno ni nada que le convenciese. Por lo que su amigo pensó en otra alternativa.

—¿Y si le haces unas galletas caseras?

—Sabes lo mal que cocino. Imposible hacer unas galletas decentes en tan poco tiempo.

Si, era cierto. Era pésimo en la cocina y como estuvo tan ajetreado en sus estudios y su trabajo, no pudo comprar ni buscar nada para esta festividad. Así que, a ultima hora, pidió a Jimin acompañarlo.

Necesitaba urgentemente algo con chocolate. Sean galletas, bombones o lo que sea ¡Pero ya!

Pasando enfrente de una peculiar tienda, se encontraba un chico de tez pálida, cabellera azabache, camiseta negra y una chaqueta grisácea. Repartía muestras gratuitas de lo que parecía un nuevo tipo de bombón, de pistacho y chocolate negro.

Se trataba de Yoongi, el ex novio de Jimin.

Después de tanto tiempo ¿Cómo era posible encontrarse con él ahí? Se suponía que estaba en el extranjero.

Ninguno de los dos pudieron pronunciar ninguna palabra, solo se quedaron observándose con una mirada de añoranza. Si, se echaban mucho de menos pero ninguno se atrevía a demostrarlo. Se suponía que habían terminado. Su relación acabo en nada. Entonces, ¿Qué hacían ahí mirándose como pasmarotes? Obvio, aun se querían.

Aun así, para Jimin, el dolor aun permanecía en su corazón, debido a ese encuentro se agrando todavía mas. Hasta que el pelirrojo no pudo mas y sus lagrimas salieron a flote. Ese acto hizo que tanto Taehyung como Yoongi se preocupasen.

El azabache no podía hacer nada, estaba trabajando y aunque no quería, tenia que atender a sus clientes y comentar del nuevo producto que acababan de lanzar.

Mientras el rubio fue el único quien se acerco a su amigo a consolarlo y acariciando su espalda, le acompaño a fuera del lugar.

Ya en las calles, decidieron ir a una cafetería donde no estuviera muy concurrida, para así estar mas tranquilos.

Jimin dejo de llorar pero seguía con los sentimientos a flor de piel por lo que su amigo decidió llamar a su novio. Era el único que podría ayudarlos en esta situación.

El pelirrojo no dijo nada, se quedo estático sentado en una de las mesas mientras esperaba a su amigo Jungkook.

Aun así, no podía evitar tener muchos pensamientos sobre la situación que minutas atrás sucedió.

¿A que había venido? Si había llegado a la ciudad, ¿Por qué no le aviso que estaba aquí? ¿Al menos le importaba? ¿Se había olvidado de él? ¿Aun le quería?

Un chico de cabellera castaña con mechas verdes, conjunto completamente negro, algunos pressings en las orejas y labios, fue presente ante la cafetería e inmediatamente se sentó junto con Jimin y Taehyung.

Él ya sabia de la situación que anteriormente sufrieron ellos dos e intento calmarlos.

Conocía a Yoongi y sabia que tenia muy buena razón para hacer lo que hizo, aun así no podía perdonarlo aun por hacer sufrir a su amigo.

El ambiente era algo incomodo por lo que decidió romper el silencio mostrando tres bolsitas llenas de galletas caseras decoradas con lazos de colores.

—Feliz san Valentín—. Felicito dándoles uno a cada uno e inmediatamente lo abren con una linda sonrisa en la cara. Pero Jimin inmediatamente se le borro su sonrisa después de ver el contenido de su regalo.

—¿Por qué a mi me das las que están quemadas?

Ante aquella pregunta, el rubio dio un buen codazo en las costillas de Jungkook. Definitivamente no fue muy sutil con la situación. No fue con mala intención, solo quería crear un momento gracioso, pero definitivamente no le salió nada bien.

—Lo siento, Jimin.

—Esta bien… —Sin siquiera tocarlas, las devolvió a su original dueño, envolviéndolas. El castaño guardo las galletas en la bolsa que anteriormente las había guardado. De nuevo, un silencio incomodo envolvió el ambiente pero no duro mucho ya que Jungkook decidió hablar del tema.

—El hecho de que haya vuelto, probablemente signifique algo. Creo que seria bueno que hablaras con él.

—¿Cómo? No tengo su numero ni su dirección. —Definitivamente, después de la ruptura, perdieron todo contacto con el otro.

—La ciudad es pequeña, si os habéis encontrado una vez, probablemente os lo encontrareis de nuevo. Si eso pasa, aprovecha el momento y habla con él. Se que te hizo mucho daño, pero conocemos muy bien a Yoongi, debió de haber un motivo por el cual hizo lo que hizo.

—¿Cuál motivo, Jungkook? Nos traiciono a los tres. —Pronunció Taehyung con un tono de enojo. Definitivamente no le gustaba nada hablar de ese tema al igual que Jimin.

Aun así, Jungkook tenia toda la razón, Yoongi se merecía al menos dar alguna explicación.

Aunque parecía que solo empeoro la situación, aligero un poco el ambiente. Aun así seguía algo decaído, por lo que Taehyung decidió que se relajaran un poco en un bar bebiendo algo de alcohol.

Se había hecho tarde, el sol ya se había escondido en el horizonte hacia un par de horas y los tres se dirigían hacia sus casas. Jungkook sujetaba a su novio posicionando su brazo por sus hombros, ya que este estaba borracho y ya se le notaba que tambaleaba al caminar.

—¿Estarás bien volviendo solo a casa?

—Por supuesto, no estoy tan borracho. —Observa a su amigo rubio—. Además, ya tienes suficiente con tu novio.

Jungkoook sonrió. Si es que, cuando Taehyung bebía se volvía algo infantil.

—¡Una copa mas, porfis! —Insistió mientras abrazaba a su novio.

—Ya es suficiente, es hora de ir a casa.

—¡No! —Pucherea de forma tierna. Si, definitivamente bebió demasiado.

Poco después se despidieron y Jimin se dirigió hacia su hogar. Un edificio algo antiguo pero muy bien estructurada como para vivir decentemente. Su casa estaba en el segundo piso, solo tenia que subir las escaleras unos cinco minutos y ya llegaba a su casa.

Se llevo una sorpresa cuando vio a alguien sentado delante de la puerta, con su cabeza hundida en sus piernas impidiendo ver su rostro, aun así, el pelirrojo lo identifico de inmediato.

—¿Yoongi?

Quien iba a decir que se encontrarían tan pronto.

Al escuchar la dulce y melodiosa voz que definitivamente el azabache reconocía perfectamente, se levanto a paso apresurado.

—¿Qué haces aquí?

—Necesito hablar contigo.

Los dos se quedaron callados y estáticos en el lugar, sintiendo sentimientos encontrados.

El menor no podía apartar la mirada de esos ojos felinos y sus labios, que se moría por besar.

—Jimin.

Esa voz hizo que Jimin saliera de su trance e inmediatamente se posiciono hacia la puerta para abrirla, mientras que el contrario se aparto entendiendo de inmediato que no quería hablar con él.

El pelirrojo introdujo las llaves en el cerrojo y las volteo de un lado para al fin entrar en su hogar, pero Yoongi impidió cerrar la puerta poniendo un pie en el umbral.

—Jimin, por favor, déjame entrar.

—¡Déjame en paz! Tu y yo no tenemos nada. —Exigió nervioso, le partía el corazón esta situación.

—No he venido para que volvamos. Solo quería contarte lo que paso. Por favor.

Un silencio fue presente y Jimin empezó a tranquilizarse después de escuchar esas palabras. Sabia que no estaba mintiendo. El silencio no duro mucho ya que fue interrumpido por el azabache.

—Juro que después de esto me iré.

Y esas palabras fueron suficientes para que Jimin flaqueara y le convenciera de dejarle entrar.

Poco a poco, abrió la puerta y Yoongi entro observando el lugar con detenimiento. No había cambiado nada, excepto que ya no estaban las fotografías en que ellos compartían unas hermosas y memorables momentos.

Jimin cerro la puerta por lo que no había vuelta atrás y tendría que escuchar lo que tenia que decir el azabache.

Una vez en la entrada, los dos se quitaron los zapatos y se pusieron las zapatillas de estar por casa, guardando las de la calle en la entrada.

Se ubicaron inmediatamente hacia el comedor, donde podrían tener una conversación mas adecuada y estarían mas cómodos.

Yoongi se siento en la silla delante de la mesa del comedor.

Jimin, antes de imitarlo, pregunta:

—¿Quieres tomar algo? Tengo Soju en la nevera.

—Vale —Le contesta levantando los hombros ligeramente.

Definitivamente no era buena idea volver a beber para una conversación seria y aun menos con tu ex, pero estaban realmente nerviosos.

El ruido al abrir la nevera y algún que otro cristal chocando fue presentes y el azabache formulo una frase que hacia un rato quería formular.

—Te queda genial el cabello rojo.

—Gracias. —No le vio pero juraba que se había sonrojado con su comentario.

El pelirrojo volvió con un par de Sojus, una lata de cerveza y un vaso.

—¿Te vas hacer Somek?

—Sabes que es mi bebida favorita.

El azabache sonrió de lado. Extrañaba esa calidez y confianza que le transmitía Jimin en esos momentos.

Dejo las bebidas en la mesa e inmediatamente se sentó justo al lado de Yoongi. Abrió la botella y se lo dio a su compañero, acto seguido abrió la suya introduciendo su contenido en el vaso, solo un par de dedos, y lo termino de llenar con la cerveza.

Dio un sorbo y empezó a hablar.

—Y… ¿Qué querías decirme?

Yoongi estaba nervioso, verlo después de dos años hacia que empezara a recordar viejos recuerdos.

Recuerdos en que pasaban tiempo juntos en la universidad o en casa de uno de ellos.

Momentos de intimidad, compartiendo su cariño y sobre todo, mezclando sus cuerpos.

Bebió de su Soju, dejando que el liquido le quemase la garganta, definitivamente era eso lo que necesitaba antes de hablar y enfrentarse a Jimin.

Así es como acabo contado todo lo que sucedió.

Hace dos años atrás

Estaba preparando los últimos preparativos en mi casa para pasar el mejor San Valentín juntos. Planeaba decorar mi casa con dulces decoraciones de color rosa y rojo, como a ti te gusta Jimin. Una mesa bien preparada con la mejor cubertería y un menú perfecto para ese día iba hacer una noche inolvidable, pero todo se estropeo por una llamada de Jin, mi manager.

—Yoongi, no hay tiempo, acabo de firmar un contrato con una discografía muy importante en Estados unidos y te necesito ahora mismo en el aeropuerto. Ahora te vengo a recoger.

Y colgó. Sin esperar ninguna respuesta. ¿Qué podía hacer? Estaba muy confundido. Y definitivamente ese era la oportunidad que estaba esperando. Mi sueño se iba a cumplir al fin.

Pero… ¿a que precio?

Entonces… decidí guardar todo. La decoración, los cubiertos… todo. Excepto la comida. Te la deje en la mesa, sin ninguna nota… creí que era mejor así.

Jin cumplió lo que menciono y enseguida vino, con su cabello morado y su look elegante.

Sin que pudiera protestar, recogió toda mi ropa y mis pertenencias apresuradamente y los posiciono en las maletas.

De alguna forma imagine que pasaría algo así.

Jin podría ser mi manager, pero era impulsivo en algunas ocasiones importándole una mierda la opinión de los demás. Y eso me afecto.

Una vez recogido todo, nos dirigimos al aeropuerto.

Una vez allí, dimos todos los datos y en un pestañear de ojos ya estábamos dentro del avión.

Ahí tuve una conversación con Jin al que nunca olvidare jamás.

—Déjalo. Es mejor así. Además, hay mas peces en el mar. En Estados unidos seguro encontraras a alguien mejor que Jimin.

Esas palabras me dejaron helado.

¿Cómo podía decir eso?

Los próximos meses y años que estuve en esa ciudad fueron extremadamente ocupadas. Con las grabaciones, las ediciones, las sesiones de fotos, fueron momentos desenfrenados y en poco tiempo conseguí la fama que siempre soñé.

Pero no estabas, Jimin.

Por mucho que me empeñara a salir con otras personas y olvidarte, no pude.

No podía olvidar los mejores momentos que pase contigo. Como cuando nos encerramos los cuatro juntos y jugamos a verdad o reto, fue ahí que nos dimos cuenta de lo que sentíamos por el otro, al igual con Jungkook y Taehyung.

También como cuando empezó a nevar y me obligaste a salir de casa, con millones de capas de ropa para evitar resfriarnos, solamente para jugar en la nieve. Tengo que reconocer que me lo pase muy bien aquel día.

O como cuando me regalaste ese collar tan peculiar que al final acabo en el estomago de Holly. La tuvieron que operar. Ella salió bien de la operación, pero el collar ya no tanto…

Actualmente

Jimin no pudo evitar producir una linda risa cuando escucho su relato, una risa al que el azabache adoraba, le encantaba esa melodiosa sonrisa.

Si, haber viajado durante horas, le valió la pena.

Esa risa ceso y lo sustituyo una voz neutral.

—Yo tampoco pude olvidarlo. Pasamos el mayor tiempo de nuestra juventud juntos. Han pasado muchos años desde que nos conocimos. —Y era cierto, desde su adolescencia hasta que se tuvieron que separar, estuvieron juntos cada maldito segundo que pasaba.

El aprecio que sentían era mutuo y se esparcía por el aire que respiraban. Despacio juntaron sus manos demostrando el amor que sentían, pero segundos después Jimin las separo.

—Fue muy doloroso… ir a tu casa y ver que no estabas, solo comida en la mesa, sin ningún mensaje… y después ver un mensaje en Kakaotalk dejándome, así, sin mas… —Comento con el rostro lleno de dolor.

—Jimin…

—Y todo por culpa de Jin. —Eso ultimo le descoloco a Yoongi, era algo que no esperaba, menos cuando vio al contrario tragar en seco todo el contenido del Somek que había preparado.

—Pero, Jimin… —Reacciono intentando, en vano, de detenerlo.

—Apenas conozco al maldito de Jin por lo que no tengo derecho a juzgarlo, ¡pero me separo del amor de mi vida! —Protesto levantándose de la silla y en una evidente borrachera. No era de emborracharse tan fácilmente, pero esto era el afecto de las otras copas que tomo anteriormente, y esta ultima era la gota que derramo el vaso.

—Jimin, relájate. —Yoongi le imito posicionándose delante suyo. Y tenia que admitir que le gusto lo ultimo que menciono su pareja—. Espera, ¿de verdad soy el amor de tu vida?

-Obvio. —Contesto posicionando su brazo en su hombro acercándose mas y con la otra agarro del cuello de la camisa—. Bésame. —Definitivamente ya no estaba cuerdo.

—Estas borracho.

—Me vale una mierda. —Y le beso. Junto sus labios con el contrario con necesidad y pasión.

Era el claro ejemplo de que si nadie lo hace, lo haces tu.

Yoongi intentaba resistirse, no quería aprovecharse de Jimin a pesar de saber lo salvaje que se ponía cuando estaba borracho.

Era tentador, pero no podía.

—Jimin, por favor, no creo que sea adecuado hacer esto. —Pronuncio después de separarse.

El pelirrojo puchereo en un modo infantil por lo que Yoongi decidió llevarlo a su habitación, le sentó en colchón, le ayudo a quitarse su ropa para después hacer que entrara en su cama y acomodarlo para que durmiera. Le posiciono bocabajo y acerco una papelera cerca para que en cualquier momento de la noche pudiese desecharlo todo el alcohol de su organismo.

Volvió al comedor, limpio todo de la mesa, quitando las botellas de Soju y la lata de cerveza. Dejo el lugar incluso mas limpio que antes.

Como ya era muy tarde decidió dormir en el sofá, no quería molestar y aun menos aprovecharse de Jimin.

Lo quería como era no para echarle un polvo, no había vuelto para eso.

Cometió un error y esta vez conservaría y apreciaría mas a Jimin aunque solo fuese simples amigos, eso era suficiente para él.