Winter bear (Oneshot)

Summary

Taehyung nos cuenta como conoció y vivió con Jungkook dándonos una valiosa lección. Él era como un loro azul, realmente único y especial, no había nadie como él. ¿Podrá algún día volar hacia mi? Ya no. Deseo que mis días fueran buenos, pero es difícil si no esta a mi lado. Como un oso de invierno, dormita bajo tierra esperando a mi encuentro. • Basado en la canción Winter bear • Pareja principal Taekook/Kooktae • Con un toque de Vhope Créditos a mi persona por la portada 💖

Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
13+

Oneshot

Cuando lo vi por primera vez, lucia el cabello despeinado y el delantal lleno de manchas de café, y aun así mantuvo una linda sonrisa cuando me atendía. Era preciosa.

Su rostro estaba muy rojo debido a la vergüenza y se notaba el nerviosismo en su tono de voz, aun así me pareció encantador ese chico nuevo de mi cafetería habitual.

Desde ese día, venia todos los días solamente por verlo. Veía como cada día rompía alguna taza o derramaba café en algún cliente, era obvio lo nuevo que era en ese tipo de trabajo.

Un día, mis amigos me convencieron, aunque era mas bien una obligación, a tener una cita a ciegas en la cafetería Euphoria, la misma que solía ir frecuentemente. Mi mayor sorpresa fue encontrarme a él, el chico que solía observarlo y al que de alguna forma me atraía.

Este me sonreía de forma dulce mientras me observaba sentarme justo delante suyo. Con algo de timidez, se presento. Jeon Jungkook dice que se llama, un hermoso nombre a mi parecer.

―Kim Taehyung―. Me presente.

Él respondió con su brillante sonrisa a la que no me cansaba de ver y empezamos a contarnos sobre nosotros, de nuestra vida en general.

Así descubrí que era hijo del dueño de esa cafetería y su nombre se debía a la canción que una vez él compuso. En cambio yo le conté que era hijo de un empresario y que prácticamente había heredado la empresa, dándome muy poco tiempo para mi, pero siempre encontraba algún hueco para ir en esa cafetería.

Estuvimos horas y horas hablando, estábamos muy cómodos el uno con el otro y acabamos la cita bastante tarde en la noche.

Jungkook fue muy amable conmigo, me acompaño a casa y abrió la puerta de la cafetería cuando salimos.

Fue una de las mejores citas que tuve con él.

Desde entonces no dejamos de vernos, quedando bastante a menudo.

Solíamos quedar en el cine, en algún restaurante, en alguna cafetería o incluso en alguna exposición, a petición mía, por supuesto.

Eran solamente quedadas amistosas, queríamos tomarnos el tiempo para conocernos bien.

Un día, decidí dar un paso mas y organice una cita un tanto romántica, con velas en medio de la mesa dando ese toque que enamoraría a cualquiera, una cena no tan deliciosa como imagine que quedaría y lo mas importante, terminar la velada con una película romántica.

No salió exactamente como imagine pero mi objetivo fue todo un éxito.

Desde entonces, empezamos a salir.

Al principio, lo hacíamos en secreto, era algo pronto para decidir contarlo a todos, pero con el tiempo lo hicimos.

Nuestros amigos se alegraron de nuestro noviazgo, definitivamente podíamos contar con ellos.

Lo mas difícil fue contarlo a nuestros padres y presentarnos ante nuestros suegros.

Por mi parte, si fue difícil contarle sobre mi sexualidad y que por ello estuvimos meses sin hablarnos, definitivamente la noticia de que tenia una pareja seria como un balde de agua congelada para ellos. O eso creí.

Al principio no les hizo mucha gracia aquella noticia, pero al conocer mejor a Jungkook, le cogieron cariño en poco tiempo.

Jungkook era alguien que aunque era algo torpe y vergonzoso en algunas ocasiones, era muy bueno en algunas actividades. Como cuando una vez desafío a Yoongi, un amigo suyo que es muy bueno en básquet, a un una partida de ese mismo deporte y ganando en el proceso.

Era increíble.

Por parte de su familia, eran mas abiertos y sociables, a la que entre por la puerta se me balancearon encima mío, no solo sus padres sino también sus dos hermanos mayores a los que se alegraron mucho de verme.

Enseguida me dieron una cálida bienvenida y me trataron como de la familia.

Su madre me enseñaba fotografías de Jungkook cuando era pequeño, avergonzándolo en el proceso.

Su casa desprendía una calidez familiar que yo apenas experimente en mi niñez y agradecí enormemente por conocerlo.

Nuestra relación iba muy bien y con el tiempo dábamos mas pasos adelante.

Un año después, decidimos vivir juntos y mas adelante casarnos.

Seria una ceremonia pequeña e intima, invitado solo a la familia y los amigos mas cercanos.

Era tan feliz.

Él llevaba un smoking completamente blanco, mientras que yo lo llevaba de color verde. Estábamos guapísimos.

La ceremonia lo celebramos en el juzgado pero nos desbocamos totalmente en el restaurante donde cenábamos y montamos una fiesta. Todos bebieron y disfrutaron de aquel día. Fue muy divertido, sobre todo ver algún amigo descontrolarse con la bebida y acabando haciendo barullo.

Después de aquello, vivimos nuestras vidas, convirtiendo el paso del tiempo un una vida de lo mas cotidiana y mundana, enfriando cada vez mas nuestra relación.

Los momentos felices, dulces y divertidas cada vez eran mas lejanas.

Pasaron al menos diez años y nuestra relación se enfrió tanto que incluso acabe encontrando una amante.

Me arrepiento de ello.

Jungkook por su parte estaba por pedirme el divorcio.

No llego a hacerlo.

Una noche, salió de la cafetería un poco mas tarde de lo normal. Tenia prisa de volver a casa ya que no le gustaba lo oscuro que se puso, podría ser peligroso, y estaba haciendo bastante frio.

Con las prisas, no vio el semáforo rojo cuando paso por el paso de cebra y acabo atropellado por un camión. El conductor no le vio e inmediatamente, después del accidente, llamo a emergencias.

Todo fue tan rápido…

Horas después, los médicos me llamaron, comentándome lo sucedido.

Yo estaba en una reunión muy importante y estaba por no contestar por ello, pero sabia que tendría que ser realmente importante para que me llamasen en ese momento, por lo que acabe respondiendo esa llamada.

Acabe escuchando una terrible noticia.

Jungkook, mi querido esposo, al que acabe por ignorar por completo, acabo falleciendo de forma tan inesperada.

Esa noche apenas dormí, sollozando como nunca había hecho.

Después de aquello decidí cortar lazos con mi amante, no tenia ánimos para seguir con ello.

¿Por qué? ¿Por qué nuestra relación acabo tan mal? Estábamos tan enamorados…

Nos habíamos acostumbrado tanto a la presencia del otro que no apreciamos nada de lo que teníamos. Lo que tenia.

No tenia un esposo, tenia un compañero de vida que estuvo ahí cuando mas lo necesitaba durante mucho tiempo ¿Y como lo pague? Ignorándolo por completo y siéndolo infiel.

Me sentía tan culpable…

Él era como un loro azul, realmente único y especial, no había nadie como él.

¿Podrá algún día volar hacia mi? Ya no.

Deseo que mis días fueran buenos, pero es difícil si no esta a mi lado.

Como un oso de invierno, dormita bajo tierra esperando a mi encuentro.

Solo puedo decirle: Buenas noches, que descanses… para siempre.

De vez en cuando me lo imagino que aun esta vivo, me regala una sonrisa y un “hola” para que así mis días malos no sean nada para mi. Al pensar en él, me da fuerzas para seguir adelante.

Fue muy difícil para mi superarlo pero con ayuda de mis amigos, lo logre.

Hoseok, muy buen amigo mío y uno de mis ex, hacia meditación y me convenció para que lo hiciera yo también.

Al principio me pareció de lo mas absurdo, no solo hacerlo, sino por la experiencia que me contaba él. Me parecía como un cuento chino.

Hasta que lo probé.

En mi casa solitaria, me acomode, cerré mis ojos y escuche atentamente un audio que Hoseok me envió por teléfono.

Vi a Jungkook, como si estuviera en frente mío. Me sonreía. No pude evitar sollozar, decirle lo mucho que sentía por todo y lo mucho que le quería.

―Esta bien, no tienes porque disculparte. Yo también te quiero, Taehyung―. Me contesto sin dejar de sonreír, contagiándome en el proceso. Y nos abrazamos.

Después de aquello, Hoseok me recomendó tirar o incluso quemar todas sus fotografías.

Parecía una locura e incluso quedaría como alguien que no le importase la muerte de un ser querido. Pero no es cierto.

Él me conto que si guardabas las fotografías de algún difunto, entonces no le dejas partir ni reencarnarse, por lo que le obligabas a quedarse en el mundo terrenal donde absorbía tu energía.

Mi instinto me decía que llego la hora, de que al fin, dejar partir a mi esposo y empezar una nueva vida. Así hice, quemando sus fotografías.

Mientras, monte una pequeña hoguera en el patio de mi casa y tiraba todas las imágenes que tenia, mantuve una pequeña conversación con Hoseok.

―Haces bien. Estoy seguro que Jungkook te lo agradecería―. Sonrió.

―Gracias, Hoseok. No sabría que hubiese hecho sin ti―. Él me sonríe de vuelta.

―No tienes por que. Lo he hecho porque sabia que necesitabas ayuda, Tae―. Los dos volvimos a observar el fuego y decidí seguir con la conversación.

―¿Crees que algún día podre volver a estar con Jungkook?

―Por supuesto. En la siguiente vida probablemente seréis realmente felices juntos.

No pude evitar sonreír con sus palabras tan alentadoras y despacio acaricio sus dedos con los míos. Este me corresponde y decide tomar acción para que nos tomamos las manos sin despejar la vista de la hoguera.

No se que me deparara en el futuro, pero definitivamente aprovechare cada hora, cada minuto y cada segundo que pase con mis seres queridos.

No me permitiré cometer el mismo error.

Seguiré adelante y seré feliz este con quien este.