PROLOGO
Park Jimin nunca ha besado a nadie. A sus veintidós años sueña en silencio con ese primer beso. Sus cabellos rosados, su complexión delicada y sus ojos que parecen guardar mil secretos lo convierten en un enigma para muchos en la universidad. Pero lo que pocos saben es que, tras su timidez y su cálida sonrisa , late la pasión de un artista.
Bajo el peso del apellido de su padre, sinónimo de imperios publicitarios y elegancia corporativa, latía el pulso de un artista oculto. Sus manos, destinadas a firmar contratos multimillonarios, temblaban por el ansia de un pincel de tinta, de un zumbido eléctrico que su progenitor jamás aprobaría. En lugar de campañas de marketing, soñaba con lienzos de piel, un lenguaje silencioso que gritaba rebeldía contra el destino que le habían impuesto, un destino que olía a café de oficina y papel satinado, y no a pigmento y desinfectante.
Por eso estudia Administración y Dirección de Empresas, igual que su hermano mayor, Park Seokjin. Pero mientras Seokjin carga con la responsabilidad como una corona, Jimin la siente como una jaula.
Su fuerza interior la saca del apoyo incondicional de sus dos grandes amigos, Lee Soah y Jung Hoseok amigos desde infantil y vecinos. Si alguien conocía de verdad a Jimin eran ellos.
Hace dos años conoció a Jeon Jungkook. Y no puede sacarlo de su corazón. De manera desesperada, silenciosa, obsesiva.
Dos años observándole. Dos años contando sus risas, memorizando el sonido de sus pasos, soñando con una conversación que jamás han compartido.. No es miedo al rechazo. Es miedo a desaparecer del todo si lo intenta y falla.
Porque Jimin padece una timidez que se convierte en ansiedad, en pánico escénico ante cualquier interacción social no planeada. Y Jungkook… Jungkook es todo lo contrario a sus 23 años, capitán del equipo de baloncesto, estrella universitaria, es bisexual y abiertamente promiscuo.
Pero Jimin no es el tipo de chico que el pelinegro tiende a elegir. Jungkook no repite. No se enamora. Porque Jeon ya no cree en el amor. Solo en el éxito. En la empresa que montará con sus dos únicos amigos, Min Yoongi y Kim Namjoon. En la vida que construirán juntos, lejos del pasado. Ahora, con el último año de Jungkook a punto de comenzar, Jimin sabe que el tiempo se le acaba. Este año no será de miradas furtivas ni de fantasías en la oscuridad. Este año, tendrá que hacerse ver. Tendrá que hacerse oír. Aunque su voz tiemble.
Jimin sabe: si no actúa ahora, lo perderá para siempre.
Y cuando lo mira siempre se pregunta… ¿Aún queda sitio en tu corazón para mi?.