El peso de un Crimen

All Rights Reserved ©

Summary

Un chico con un corazón noble, que solía ser querido y adorado por su familia y amigos, una noche ocurrio una tragedia de la cual el fue el único testigo arruino su vida. Un joven cuyo cuál era alguien querido y admirado, intenta resolver un crimen que no recuerda, un crimen del cual es señalado como responsable, la culpa, la locura, el peso de sus pecados lo consume y lo mata sin remedio alguno, sin embargo, huir es inútil, ya que en su intento por demostrar su inocencia descubrira que algo más grande lo acecha.

Status
Ongoing
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
18+

CAPITULO 1: UN VIEJO RECUERDO

14/04/2019

Sigo intentando olvidar lo que pasó, las dudas aún me despiertan por las noches, esa voz se repite cada noche, el tiempo se siente detenido, los días se ven grises, sigo sin descifrar cómo fue que ocurrió, es difícil de procesar pero no de entender, ¿Por qué el?, ¿Por qué yo?, continuo levantándome cada mañana para intentar seguir con mi vida, pero de alguna forma algo me mantiene ligado a aquello, me he propuesto a llegar al fondo de esto, aunque no sé cómo lo haré, no es la gran cosa ni difícil de entender que eh perdido a alguien muy importante, después de todo no dejo de ser un estúpido, no dejo de ser el mismo idiota de siempre, para todos soy Roower el perdedor, pero para las pocas personas que aún confían en mi sigo siendo solo Roow, haber estado ahí y no recordar nada con exactitud que pasó es un dolor de muelas.

Por suerte tuve en ese entonces a mi mejor amigo, que no me ha abandonado, o al menos, no por ahora, aparte de que es el único que se ha dispuesto a ayudarme a resolver este caso, el caso que la ley dejó en el olvido, el caso que nadie quiere resolver por qué creen que yo fui el culpable, no llevo mucho con esto pero con lo poco que tengo me dan esperanzas para descifrar lo de aquella noche y para poder quitarme está horrible sensación de sentirme perseguido por su fantasma, de sentirme manchado con su vida, pero me jure a mi mismo que haría lo posible por arreglarlo todo, aunque ya han pasado 5 meses…

Atte: Roower Stofswer


No pude seguir tranquilo, decidí que volvería al lugar donde todo sucedió, la inquietud crecía con cada día, la noche llegó y me arme de valor para ir a aquella casa, me prepare y parti, camine sobre el oscuro y frío bosque, los sonidos de la naturaleza llenaban el solitario ambiente y la luna con su nulo brillo mi camino iluminaba, mi corazón se aceleraba y mis manos del miedo temblaban, aunque era obvio, valió la pena la caminata porque llegué, por fin estaba nuevamente parado frente a la puerta de aquel hogar que una vez fue suyo, sin embargo sabía que ya era tarde para el arrepentimiento y la culpa.

Abrí la puerta y lentamente entre, ver todo el lugar otra vez era nostálgico, recordar aquellos momentos era doloroso y pesado para lo que ya había sufrido, ver sangre en el suelo era realmente incómodo, ingresé por completo y explore el lugar con la intención de buscar pistas pero no tuve éxito y al final me rendí, estando ya en la entrada para irme escuché un susurro, una voz seca y desconocida se había oído detrás de mí, lentamente gire la cabeza pero no había persona alguna, nuevamente esa extraña voz resonó de entre la oscuridad, pisadas se acercaban a mi, un escalofrío recorrió mi cuerpo, quise creer que solo era mi imaginación así que di la vuelta y abrí la puerta, sin previo aviso un mareo me hizo caer, estando en el suelo intentaba levantarme, sentía mi cuerpo débil y con la vista borrosa ví a un sujeto, estaba frente a mi cara, se podía apreciar sus ojos era huecos, su piel pálida y putrefacta, su rostro se notaba esquelético, prácticamente daba la pinta de alguien muerto, finalmente en cuestión de segundos quedé inconsciente, no sé cuánto tiempo pasó pero desperté, los rayos del sol amaneciente entraban por mi ventana, al abrir los ojos me di cuenta que me encontraba en mi habitación, al ver eso quedé confundido, no era posible que hubiera podido regresar a casa.

—¿Que mierda paso?.—Me pregunte, desconcertado—Se supone que yo estaba en... —Exclamé.«No es posible que haya logrado volver a casa»

Me levanté aún sin fuerzas, no podía comprender de ninguna manera como fue que volví, sin embargo si algo me daba alivio era saber que al menos me encontraba bien, sin saber qué haría decidí volver a la escuela, mucho tiempo que deje de ir, 4 meses, desde que todos me dieron la espalda no volví a poner ni un solo pie en ese lugar, claramente ahí, no, no solo ahí, en cualquier lugar era despreciado, entre ellos estaban los que se hicieron llamar amigos alguna vez, pero bueno, nada es para siempre, me bañé y me aliste para ir, justo antes de salir de mi pieza, me ví en el espejo y observé a un chico totalmente demacrado, los que antes fueron los ojos más brillantes que expresaban mi felicidad, ahora solo eran ojos tristes y vacíos de tantas lágrimas derramadas, aquel espejo me reflejaba a un joven abandonado y cansado, me observe durante unos minutos pero recordé que se me hacía tarde, di un suspiro profundo y salí de mi casa, mientras caminaba recordaba cuando todo era fácil, me desconecte por un momento del mundo real y me adentre en mi memoria, ver la vida feliz que solía tener me hacía un nudo en la garganta, hasta que escuché esa voz, la reconocía claramente, era la de el, era esa persona que nunca se olvido de mi, detube el paso y me quedé estático mientras escuchaba el eco de su voz acercándose a mi, gire mi cabeza hacia atrás y nuevamente estaba lo tenía en frente, el corazón se me ablandó por un momento, mil llantos y lágrimas estaban a punto de salir, trate de ser fuerte y me contuve, pero escucharlo nuevamente me derrumbó por dentro.

—Hola Roow. —Esbozó una sonrisa sutil—¿Cómo has estado? —pregunto.

—¿Ian?, no puedo creer que seas tú —Contesté—No sabes que gusto me da verte, de verdad me hacías falta.—Comenté, con la voz quebrada.

—Yo también te he extrañado mucho, extrañaba mucho a mi amigo. —Expresó, Ían.

Mis ojos temblaban y mi cuerpo se resistía, necesitaba abrazarlo fuerte, de verdad me ahogaba con mis propios gritos atorados en la garganta, sin embargo él se percató de eso y se acercó, me envolvió fuertemente con sus brazos, era el momento, no podía aguantarlo a más y los llantos salieron.

—Shh, tranquilo tranquilo, ya pasó todo —Dijo Ían, estrechándome contra su pecho—Estoy aquí, ya no llores, no estás solo. —Hablo, con un tono suave.

—Ían… Me siento vacío por dentro, siento que me consume, ya no tengo fuerzas, no aguanto más el peso de está culpa. —Susurre, con la voz quebrada.

—Lo sé, me tienes a mi, no te preocupes, ya pasó todo, no volverás a cargar con este peso tu solo, recuerda que cuentas con mi apoyo. —Dijo con firmeza.

Sus brazos se sentían calidos, era definitivamente la compañia que necesitaba, después de unos minutos nossoltamos y continuamos caminando mientras seguíamos charlando, definitivamente no podía creer que nuevamente tenía conmigo a Ían, después de todo, su amistad es algo que en verdad necesitaba, pasando un rato llegamos a la escuela, ingresando al plantel, nos encontramos un grupo de chicos que al parecer no les agradaba mucho verme otra vez, todos me miraban con odio, algunos con miedo y otros con decepción.

—Tranquilo, todo va a estar bien, yo te protegeré, no te preocupes. —Prometió Ian.

—Descuida, voy a estar bien, todo saldrá bien... —Respondí, en voz baja.

No preste atención a las miradas juzgonas de los otros estudiantes y continúe, mientras me dirigía a mi aula, pensaba de qué manera tomarían mi regreso, aunque era claro, tal como suponía, apenas abrí la puerta, sus ojos se clavaron en mí, como si dagas fueran, ignore y me senté en mi lugar, el ambiente era silencioso, pero no tanto, podía escuchar mi nombre susurrarse, era de esperarse, la tensión se mantuvo en el aula hasta que el profesor entró e inmediatamente se percató de que estaba ahí, su rostro lo decía todo, estaba impresionado, pero no feliz.

—Joven Stofswer, usted ha faltado demasiado, hace 4 meses que no asiste, no se que hace aquí y no me interesa, vaya a dirección, ahora mismo. —Ordenó el profesor, alzando la voz.

Fui a dirección y el director habló conmigo un buen rato, de suerte comprendió mi situación y al final perdono mis faltas.

—Roower Stofswer, entiendo que la ha pasado mal en este tiempo y solo por eso le daré otra oportunidad, con la condición de que no se vuelva a repetir. —Determinó el director.

—Muchas gracias director, de verdad se lo agradezco. —Replique.

Volví a clases y todo transcurrió con normalidad, tuve leves mareos pero no les di la más mínima importancia, el día acabó y el cielo se había nublado, no ví a Ian en la salida, por ningún lado, supuse que ya se había ido por lo cual yo también me fui, volví a casa, estando ya en mi puerta, sentí una fuerte incomodidad, una vibra extraña junto a una brisa fresca se hicieron presentes, me sentía observado, sabía que no era algo bueno así que me gire hacia atrás, tenía razón, alguien me estaba viendo a lo lejos, estaba bajo un poste, no se distinguía si era hombre mujer, vestía de negro, su rostro era imposible de ver, no aparte la mirada ni un segundo, al igual que aquel sujeto no se movia.

Sin embargo, un auto interrumpió el momento pasando frente a mí, inmediatamente el o ella, desapareció, por fin reaccione y entre, cerré la puerta y suspiré profundamente, asome por la ventana y efectivamente ya no se encontraba afuera, no iba a esperar a que estuviera otra vez por lo cual ya no quise comer nada y fui a recostarme, subí las escaleras y entre a mi habitación, estando en cama, me preguntaba una y otra vez quién era ese sujeto y quién era aquel hombre esquelético que había visto el día anterior, quise dormir un rato, estaba cansado, pero tenía la cabeza llena de dudas, me cuestionaba constantemente, no sé cómo, ni en qué momento, quedé dormido, empecé a soñar, recuerdo muy bien mis sueños, al principio eran normales y comunes, solo simples recuerdos de momentos que pase junto a mis amigos y junto a…el, todo iba bien hasta que de la nada, voces comenzaron a escucharse, eran como susurros y sin darme cuenta, estaba frente a un espejo, el ambiente era oscuro y con una ligera iluminación azul, estaba en medio de la nada, mientras me observaba en ese espejo, ese reflejo dejó de ser mío, en su lugar estaba él, después de tanto tiempo que vivi atormentando por la culpa, finalmente lo ví, su apariencia era aterradora, estaba podrido, estaba…muerto, comencé a llorar pero el reflejo cobró vida y…

—De tu cabeza jamás voy a salir, estaré ahí hasta el día en que te pudras y te esperaré en el infierno. —Exclamó con desprecio.

Next Chapter