El Usurpador
El nombre de Warner Noctarys corría por el imperio como una enfermedad lenta
no gritaba
no atacaba de frente
se deslizaba de boca en boca hasta instalarse en el miedo
En las tabernas se decía que había robado la corona
que había mandado matar a un linaje entero
que no conocía la piedad
que disfrutaba ver arder ciudades mientras el resto del mundo dormía
Algunos juraban haberlo visto caminar entre cadáveres sin bajar la mirada
otros decían que sus órdenes eran firmadas sin dudar
como si la sangre no pesara en sus manos
Nadie se detenía a pensar por qué el imperio seguía en pie
nadie preguntaba cuántas fronteras no cayeron
nadie quería saber el precio real
En lo alto del palacio negro Warner observaba el mundo que lo odiaba
no llevaba corona
nunca la usaba cuando no había testigos
El viento arrastraba su capa oscura y a su lado Lost permanecía inmóvil
el lobo negro era una sombra viva
ojos atentos
cuerpo tenso
lealtad absoluta
Decían que era una bestia infernal
que anunciaba muerte
pero Warner sabía la verdad
Lost no atacaba sin razón
no abandonaba
no traicionaba
—hoy también mienten sobre mí— murmuró Warner sin apartar la vista del horizonte
Lost levantó apenas las orejas
era suficiente
Más abajo el imperio respiraba
luces encendidas
hogares intactos
vidas que seguían existiendo gracias a decisiones que nadie agradecería jamás
A kilómetros de allí Cleo se encontraba frente a un espejo que no lograba devolverle calma
la seda del vestido pesaba
no por su valor sino por todo lo que representaba
—dicen que el emperador arrasó Aldren— comentó una voz a su espalda
Cleo no respondió de inmediato
sabía que Aldren había sido evacuada
sabía que la orden había sido una mentira necesaria
sabía muchas cosas que el mundo ignoraba
Aun así el miedo encontraba la forma de entrar
Porque amar a un hombre al que todos llaman monstruo no es sencillo
porque escuchar los rumores una y otra vez deja marcas
porque el silencio también duele
Cleo caminó hasta la ventana
desde allí podía ver la torre más alta
sabía que Warner estaba ahí
siempre lo estaba cuando el imperio hablaba demasiado
Lo recordaba distinto
más humano
más cercano
sus manos firmes volviéndose cuidadosas al tocarla
su voz baja cuando solo ella escuchaba
Y aun así
ese mismo hombre era capaz de ordenar guerras
—en qué te estás convirtiendo— susurró sin saber si hablaba con él o consigo misma
En la torre Lost se puso de pie
un sonido bajo escapó de su garganta
Warner comprendió al instante
algo se estaba moviendo
no fuera
sino dentro del imperio
—ya comenzó— dijo
La guerra no siempre empieza con espadas
a veces empieza con palabras bien dichas
con rumores precisos
con el miedo correcto sembrado en la persona equivocada
Warner Noctarys lo sabía mejor que nadie
Si quería proteger el imperio
si quería proteger a Cleo
tendría que seguir siendo el villano de la historia
aunque eso significara perderla
aunque eso significara perderse a sí mismo