Yenifer y lex

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Summary

Yenifer es una chica femenina y romántica que se enamora perdidamente del misterioso empleado de una tienda de discos. Con vestidos rosas y corazón de mariposa, visita Retro Sounds cada día solo para ver a Lex, quien parece sacado de sus sueños más perfectos. Pero cuando finalmente se conocen de verdad, Yenifer descubre que el amor es mucho más complicado y hermoso de lo que jamás imaginó. Entre secretos musicales, primeras veces, y una amistad que se convierte en familia, dos corazones aprenderán que a veces el amor llega de las maneras más inesperadas. Una historia sobre encontrar tu lugar en el mundo, la valentía de ser quien eres, y descubrir que el hogar no es un lugar, sino una persona. ⚠️ Aviso de derechos de autor Esta historia es creación original mia y está protegida bajo "Todos los derechos reservados". No copies, adaptes, traduzcas, vendas ni publiques esta historia ni sus personajes en ninguna plataforma. Gracias por respetar mi trabajo y por apoyar mis historias ❤️

Genre
Lgbtq
Author
Carolin
Status
Ongoing
Chapters
21
Rating
5.0 1 review
Age Rating
16+

Entre vinilos y suspiros

Yenifer ajustó su vestido rosa pastel por tercera vez en cinco minutos, sus uñas perfectamente decoradas con pequeñas flores brillando bajo la luz del sol. El gloss de labios sabor fresa hacía que sus labios lucieran como pétalos húmedos, y cada paso que daba en sus zapatillas blancas era calculado para mantener su imagen impecable.

—¿Estás segura de que está trabajando hoy? —murmuró Camila, su mejor amiga, mientras ajustaba su propio outfit. Aunque no tan femenina como Yenifer, también llevaba un vestido, aunque más casual.

—Claro que sí —respondió Yenifer con una sonrisa nerviosa—. Los martes siempre está ahí. Lo he estado... observando —se sonrojó al admitirlo.

Sofía, la tercera del grupo, rió suavemente mientras se acomodaba el cabello en una coleta alta.

—No puedo creer que llevemos dos semanas viniendo a "Retro Sounds" solo para que puedas suspirar por Lex desde lejos.

El corazón de Yenifer se aceleró al escuchar su nombre. Lex. Incluso la forma en que sonaba era perfecta. Alto, misterioso, con esos ojos que parecían guardar secretos y ese cabello que siempre caía perfectamente desordenado sobre su frente. La forma en que sus manos se movían entre los vinilos, como si cada disco fuera una pieza de arte... Yenifer suspiró inconscientemente.

—¿Recuerdas qué te dijo la segunda vez que hablaron? —preguntó Camila mientras se acercaban a la entrada de la tienda de discos.

—Me preguntó si me gustaba Arctic Monkeys después de ver que tenía una de sus canciones de fondo de pantalla —Yenifer sonrió al recordarlo—. Y cuando le dije que sí, me recomendó otros álbumes. Su voz es tan... suave.

—Suave pero no muy grave —observó Sofía—. Tal vez aún no le ha cambiado completamente la voz. Algunos chicos desarrollan tarde.

Yenifer asintió, aunque en realidad eso le parecía encantador. Lex tenía algo diferente, algo que lo hacía único entre todos los chicos que conocía.

La campana de la entrada tintineó cuando abrieron la puerta. El aroma familiar de los vinilos viejos y el incienso de sándalo las recibió como siempre. Yenifer sintió mariposas en el estómago al ver la figura familiar detrás del mostrador, organizando algunos CD's nuevos.

—Ahí está —susurró, tratando de no sonar demasiado emocionada.

Lex llevaba una camiseta holgada de una banda que Yenifer no reconocía, jeans oscuros y zapatillas Converse gastadas. Su cabello castaño claro estaba un poco más largo que la semana pasada, cayendo suavemente sobre sus hombros delgados. Tenía una concentración adorable mientras ordenaba los álbumes, mordiendo ligeramente su labio inferior.

—Dios, es tan guapo —murmuró Yenifer, fingiendo revisar unos vinilos de pop de los 80's mientras lo observaba de reojo.

—¿Vas a hablarle esta vez o solo vamos a fingir que buscamos música por una hora? —la retó Camila con una sonrisa traviesa.

—No lo sé... ¿qué le digo? No puedo llegar y decirle que me gusta, ¿verdad?

Sofía puso los ojos en blanco.

—Pregúntale por algún disco, tonta. Es su trabajo.

En ese momento, Lex levantó la mirada y las vio. Yenifer sintió como si el aire se hubiera ido de sus pulmones cuando esos ojos la miraron directamente. Lex sonrió – una sonrisa pequeña pero genuina – y levantó la mano en un saludo casual.

Yenifer se las arregló para devolver el saludo, aunque estaba segura de que su cara había tomado el mismo color que su vestido rosa.

—Te vio, te saludó, definitivamente le gustas —susurró Camila emocionada.

—¿Tú crees? —Yenifer se mordió el labio, una costumbre que tenía cuando estaba nerviosa—. Pero es tan... no sé, tan cool. Seguro le gustan las chicas que saben de música, no las que escuchan pop mainstream como yo.

—Hey, no digas eso —la regañó Sofía—. Taylor Swift es genial y él lo sabe. Además, te recomendó esas bandas porque le importa lo que pienses.

Mientras sus amigas seguían dándole ánimos en voz baja, Yenifer no podía dejar de observar a Lex. Había algo en su manera de moverse, en como sus manos delgadas manejaban los discos con tanto cuidado, en la forma suave en que tarareaba una canción que sonaba de fondo. Era diferente a los otros chicos de la escuela, menos... brusco, tal vez. Más sensible.

—Está mirando hacia acá otra vez —murmuró Camila.

Efectivamente, cuando Yenifer levantó la vista, Lex estaba observándolas con curiosidad, como si quisiera acercarse pero no se atreviera. Sus mejillas parecían ligeramente sonrojadas, aunque tal vez era la luz cálida de la tienda.

—Creo que deberíamos irnos —dijo Yenifer de repente, sintiéndose abrumada—. No quiero que piense que soy una acosadora o algo así.

—¿Qué? ¡No! Acabamos de llegar —protestó Sofía.

Pero Yenifer ya estaba caminando hacia la salida, su corazón latiendo tan fuerte que estaba segura de que se podía escuchar por toda la tienda. Al pasar cerca del mostrador, escuchó la voz suave de Lex:

—Que tengan un buen día, chicas.

Yenifer se detuvo un segundo, giró hacia él y logró susurrar un "Igualmente" antes de salir prácticamente corriendo de la tienda, seguida por sus amigas que reían y la regañaban al mismo tiempo.

Ya en la calle, con las mejillas rojas y el corazón aún acelerado, Yenifer se recargó contra la pared.

—Soy un desastre —murmuró.

—Eres adorable —la corrigió Camila—. Y él definitivamente se fijó en ti. ¿Viste cómo te miraba?

—Sí, como si fuera un bicho raro que viene a su tienda cada semana sin comprar nada.

—No, como si fueras la chica más bonita que ha visto en su vida —insistió Sofía—. La próxima semana tienes que hablarle en serio.

Yenifer suspiró, mirando hacia la ventana de "Retro Sounds" donde podía ver la silueta de Lex volviendo a su trabajo.

—Tal vez... tal vez sí —murmuró, preguntándose qué sería lo que haría que un chico tan perfecto como Lex se fijara en una chica como ella.

Lo que no sabía era que detrás de esa ventana, Lex también suspiraba, preguntándose cómo acercarse a la chica de los vestidos bonitos que hacía que su corazón latiera más rápido cada vez que entraba a la tienda.

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Lex cerró la tienda a las siete en punto, como siempre. El calor del verano aún se sentía pesado en el aire cuando comenzó a caminar las tres cuadras hacia la casa que compartía con su tía Carmen. Se quitó la camiseta holgada apenas cruzó la puerta, suspirando de alivio al sentir el aire acondicionado contra su piel.

—¿Cómo estuvo el día en la tienda? —gritó Carmen desde la cocina, donde el aroma de algo delicioso se mezclaba con el sonido de sartenes.

—Bien —respondió Lex, dirigiéndose a su habitación para cambiarse por un top más fresco y unos shorts de mezclilla. A pesar de que su ropa siempre era andrógina, en casa se permitía usar piezas más cómodas para el calor.

Cuando bajó a la cocina, Carmen la miró con esa sonrisa que siempre tenía cuando estaba a punto de hacer algún comentario.

—Necesitas un corte de pelo, cariño —dijo, acercándose para revolver el cabello castaño que ya le llegaba a los hombros—. Se está poniendo muy largo.

Lex se encogió de hombros, aunque secretamente le gustaba como se veía su cabello así. Le daba esa apariencia ambigua que tanto le servía en la tienda.

—Tal vez la próxima semana.

—¿Tal vez? —Carmen rió—. Lex, pareces un personaje de esas bandas de rock que tanto te gustan. Aunque... —hizo una pausa, estudiando el rostro de su sobrina—. Supongo que no está tan mal. Te da personalidad.

Lex se sentó en una de las sillas altas de la barra de la cocina, tomando un vaso de agua helada. Sus piernas largas colgaban cómodamente; a sus 17 años ya medía casi 1.75, más alta que la mayoría de las chicas de su edad, y definitivamente más alta que cierta chica de vestidos rosas que no podía sacarse de la cabeza.

—Tía —dijo después de un momento—, ¿alguna vez te ha gustado alguien que... no sabes si le gustas?

Carmen dejó de revolver lo que estaba cocinando y se giró hacia ella con una ceja levantada.

—Ah, ¿así que hay alguien especial? —sonrió pícaramente—. ¿Es alguien del instituto?

—No exactamente —Lex sintió sus mejillas calentarse—. Es... viene a la tienda a veces. Es muy bonita y dulce, pero no sé si... bueno, no sé qué piensa de mí.

—¿Y por qué no se lo preguntas?

—Es complicado —murmuró Lex, recordando esos ojos brillantes que la miraban con curiosidad cada vez que entraba con sus amigas—. Ella piensa que soy... algo que no soy.

Carmen frunció el ceño, pero antes de que pudiera preguntar más, Lex se levantó de la silla.

—Voy a practicar un rato —anunció, cambiando de tema.

Subió las escaleras de dos en dos hacia su habitación, donde su guitarra acústica la esperaba recargada contra la pared. La tomó con cariño, sus dedos encontrando automáticamente las cuerdas familiares. Siempre que estaba confundida o nerviosa, tocar la ayudaba a aclarar sus pensamientos.

Comenzó a rasguear suavemente una melodía que había estado componiendo, y sin darse cuenta, empezó a cantar en voz baja:

"She walks in wearing flowers in her hair,

And I pretend I'm someone I'm not there,

Pink dress spinning like a summer dream,

Nothing's ever quite the way it seems..."

Su voz, suave y melodiosa, flotó por la habitación mientras pensaba en Yenifer. Se preguntaba qué pasaría si la chica de los vestidos bonitos supiera la verdad. ¿Seguiría mirándola con esos ojos llenos de curiosidad? ¿O saldría corriendo y nunca volvería a "Retro Sounds"?

Lex suspiró, apoyando la guitarra contra su regazo. Tal vez Carmen tenía razón sobre el corte de pelo. Tal vez era hora de ser más honesta sobre quién era realmente.

O tal vez... tal vez podía seguir siendo Lex un poco más, solo hasta encontrar el valor para decirle la verdad a la chica que hacía que su corazón cantara canciones que aún no sabía cómo terminar.