Octubre 27
Primer día de la búsqueda y ya vamos mal. El caso de Amelia Rosales. Un crimen inexplicable. Siento que me vuelvo loco. La escucho y la veo en todas partes. ¿Cómo puede una niña de 15 años tener tanto poder sobre mí? Su hermosa piel blanca y su pelo largo y negro como una oscuridad tremenda.
Mi nombre es el detective Lorence y, desde que me enteré de este caso, he tenido extrema ansiedad y pesadillas que no me dejan dormir. Hoy empezamos la búsqueda junto a mi colega, el doctor Herbert, un compañero leal, confiable y muy astuto. Juntos descubriremos la verdad de Amelia y el responsable de esta horrible muerte. O mejor dicho, asesinato.
Empezamos con su casa, el lugar perfecto para saber más del padre de Amelia, el señor Rosales, y de la vida de Amelia en general. La casa era grande, amplia, pero aislada de la ciudad, lo cual nos pareció raro. Al entrar, la casa era vieja y los pisos de madera porosa y café profundo, que rechinaban cada vez que daban un paso. Las paredes eran finas, por lo que se podían escuchar conversaciones fácilmente.
El señor Rosales nos recibió en la puerta con una expresión deprimida. Sus ojos estaban agotados e hinchados como si no hubiera dejado de llorar. Nos comentó que solo él y Amelia vivían allí, ya que su mujer había sido asesinada años antes. Temía que la persona responsable de la muerte de su esposa fuera la misma que la de su hija.
Al principio pensábamos que él era uno de los mayores sospechosos, hasta que nos comentó cómo Amelia había tenido una pelea con su novio, Cole, un día antes de su muerte. Lo curioso de este caso es que el cuerpo no había sido descubierto todavía, pero ya sabíamos que ella estaba muerta… porque ella misma me lo había dicho. Obviamente, el doctor Herbert no sabía, y yo no sabía si decirle; pensaría que estaba loco.