Prólogo
Han pasado siete años. Siete largos años desde que lo vi. Desde entonces he tenido que huir, vivir con miedo, esconderme. Han sufrido personas importantes para mí.
Vayamos donde vayamos, él nos encuentra. Y sin embargo, nosotros no podemos dar con él. Como si hubiera un destino macabro que no quisiera que le atrapemos. Como si ese mismo destino macabro se burlara de nosotros.
La mayoría de las veces no duramos ni un mes en el mismo lugar. Nos encuentra y tenemos que huir. De nuevo.
Cuando surgió la loca idea de esconderme en un internado masculino, haciéndome pasar por un chico, no creí que fuera en serio. Pero aquí estoy, preparándome para salir hacia mi nuevo escondite. Me miro al espejo y casi no me reconozco, ¿ese es mi reflejo?
Me pregunto cómo podré mentir sobre mi identidad, cómo haré para que no me descubran. En ninguno de los anteriores colegios me he llevado bien con nadie, todo lo contrario, y aquí... aquí no sólo iré a clases, también tengo que convivir. ¿Cómo hemos llegado hasta esto? Solamente buscábamos un lugar para esconderme...