Capitulo 1
Jack Cooper
Jack comenzó sus primeros días en la Milicia como fusilero, aún era joven cuando se enlistó por primera vez, tendría alrededor de 19 años, lleno de sueños y esperanzas que llenaban su cabeza, un momento de su vida en el que se sentía invencible, aunque era normal para los de su edad en especial aquellos que recién ingresaban, pronto el ejército se encargó de moldearlo y de darle un sentido de realidad, de acoplar su visión del mundo a algo más realista, era un soldado, las probabilidades de morir en combate eran de un 90 % a 1, su desempeño en la batalla y sus habilidades serían las que dictarían su supervivencia al final del día, la esperanza sería su último recurso al que aferrarse cuando se encontrará cara a cara con la muerte.
Mientras aún se dedicaba a trabajar en los campos de sus padres, Jack Cooper había soñado muchas veces con ser un piloto, y entró a la Milicia con esa espectativa, su padre le advirtió desde un principio que tal decisión en realidad no dependía de él, Jack era un civil que no había tenido experiencia militar antes, por lo cual no era un activo a considerar, probablemente lo irían a aceptar como una unidad de bajo rango, y así fue. Jack se sintió un poco decepcionado al principio, pero los aceptó, su padre le había dicho anteriormente que si quería alcanzar su sueño tendría que luchar y esforzarse el doble para conseguirlo, y Jack estaba dispuesto a lograrlo.
Los primeros días después de meterse en el servicio militar, sucedieron dentro de una escuela apartada de la base Miliciana que se encontraba en Harmony, Jack Cooper se vio involucrado en sesiones de Adiestramiento militar intenso que no solo los preparaba para luchar en tierra sino también les enseñaba de todas las posibles amenazas que podrían encontrarse allí fuera, el estudio de conocimiento del enemigo fue crucial, así como aprender a usar las armas básicas, conocer los reglamentos y los criterios por los cuales la Milicia se regía, había muchos conceptos a tener en cuenta, y éste tipo de enseñanza le permitió a Jack solidificar sus bases. Hubieron varias sesiones de entrenamiento que pusieron a prueba todas las capacidades de los Novatos, los hicieron sudar más de una vez pero les sirvió para acondicionar su cuerpo al movimiento y acción constante.
Explotando sus habilidades al máximo para llevar sus límites de esfuerzo físico y mental a un nuevo nivel, estaba claro que no se comparaba a una batalla real pero los sargentos se esforzaron en hacer de la experiencia lo más allegada posible. Después de unos meses de entrenamiento puro y duro, los novatos fueron trasladados al cuartel de la Milicia para recibir la instrucción de Fusileros, la unidad más básica de la Milicia, la diferencia con el adiestramiento general fue la intensidad de los entrenamientos, el uso de armas, otras cosas a tener en cuenta como la posibilidad de ser trasladados en naves y el condicionamiento astronauta en el caso de que sean trasladados por el espacio de un planeta a otro.
Durante esos días, Jack se mantuvo centrado en su rutina, hizo algunos amigos nuevos dentro del cuartel, al fin y al cabo de tanto tiempo que pasaba con sus compañeros era raro que no se llevarán bien en algún momento, y aquellos que tuvieran mala leche desde un principio, Jack directamente los evitaba, para no tener conflictos cuando incluso lo incitaron en varias ocasiones, no es que tuviera miedo, sabía como defenderse, pero simplemente no quería tener problemas, se había esforzado mucho y no quería arruinar su carrera de adiestramiento por culpa de unas peleas dentro del cuartel. El desafío de adaptación a la vida militar fue una lucha constante, si bien todos estaban allí para luchar por la misma causa, nadie le garantizaba a Jack que todos serían compañeros buena onda, siempre se encontraría con alguien que no compartía su visión u opinión sobre las cosas, siempre habría desacuerdos.
A mitad del segundo año desde que Jack se había metido en el servicio, un nuevo grupo de novatos recién salidos del adiestramiento general, llegó al cuartel, si bien la mayoría estaban destinados a pasar por la formación de Fusileros, hubo un tipo en específico que llegó para recibir el entrenamiento básico, pero su oficio no sería ser parte del cuerpo de batalla, sino de la parte mecánica de la Milicia, estaba allí por voluntad de sus superiores, para recibir un entrenamiento adecuado en caso de que tuviera que defenderse, éste hombre era un ingeniero mecánico recientemente recibido, que había estado trabajando en otras empresas y talleres en la ciudad para comprender mejor el trabajo al que dedicaría toda su vida.
El hombre a simple vista parecía tener unos 23 años, tenía un cuerpo robusto y musculoso, su presencia era intimidante, parecía el típico estereotipo de matón, sin embargo al cabo de unos días de llegar al cuartel y acondicionarse dentro del grupo, los novatos se dieron cuenta que era lo contrario a un matón, era muy serio, reservado, solitario, de pocas palabras, obedecía todas las órdenes que le dieran incluidas las más rigurosas, era demasiado exigente consigo mismo, pero como todos los que estaban allí, estaba dando lo mejor de él para poder servir a la Milicia y aportar con su granito de arena a la guerra que se estaba librando entre la Milicia y el IMC.
Desde el momento en el que aquel grandote entro en el cuartel y se hizo su lugar junto con los demás, Jack lo noto, se sintió diferente de los demás soldados, había algo en la forma de su rostro, sus gestos, su voz o su forma de hablar que lo distinguían, al principio pensó que era su imaginación pero pronto se dió cuenta que no era el único que lo notaba, el tipo no se bañaba en las duchas junto con los demás, casi siempre lo veía entrando cuando todos salían, algo que directamente llamo la atención de Jack, sin embargo después de un tiempo simplemente lo tomo como algo normal y se centro en sus asuntos como todos los demás.
No era propio de Jack meter la nariz en la vida de los demás, por lo cual simplemente siguió su camino, aunque considero la posibilidad de acercarse amistosamente al Mecánico algún día, si bien al principio no intercambiaron muchas palabras, Jack dolía observarlo de lejos, notando lo dedicado, concentrado y decidido que era el hombre, lo que Jack llegó a respetar mucho. Al principio el Mecánico no se percató de las miradas de Jack, pero en cuando lo hizo, y vale mencionar que Jack no era muy disimulado que digamos, ambos comenzaron a robarse miradas durante el entrenamiento o el tiempo libre; y pronto esas miradas se convirtieron en palabras, cuando el Mecánico decidió acercarse un día, con la excusa de ayudar a Jack con un generador del cuartel que estaba funcionando mal, intercambiaron algunas palabras, y pronto comenzaron a hacer más estrecha su cercanía, casi como si fueran imanes, se juntaban durante ciertos ejercicios, tareas dentro del cuartel y los almuerzos, donde tenían pequeñas charlas sobre la monotonía de sus vidas como novatos.
Hasta que un día en particular, durante el almuerzo y mientras que Jack terminaba su comida y estaba a punto de salir del comedor, completamente metido en sus pensamientos rutinarios, noto en la lejanía en una mesa apartada de los demás a Jim, el tipo estaba sentado comiendo su racion y haciendo algunas notas en una libreta, posiblemente sobre sus próximas tareas. En ese momento, Jack sintió una extraña punzada de simpatía por Jim, y como si la atracción fuera magnética, decidió acercarse lentamente.
-Oye - dijo Jack mientras se sentaba frente a Jim, el cual levanto la cabeza de sus deberes y miró a Jack con cierta sorpresa que se dibujó en su rostro durante unos instantes y luego volvió a su expresión sería de siempre, recomponiendo se. -Hey - respondió Jim con el mismo ánimo, se quedaron en silencio durante unos minutos, ambos estaban ansiosos, no sabían de que hablar, no había de qué hablar.
-Eres mecánico, ¿verdad?- Pregunto Jack, reanudando nuevamente el hilo d la conversación, a éstas alturas era una pregunta demasiado obvia, pero Jack quería sacar un tema de conversación de una vez por todas y empezar a preocuparse menos por lo absurdo que pudiera sonar. Jim asintió lentamente, con una sonrisa en reconocimiento.
-Siempre me pareció fascinante- continuó Jack. -Puedes contarme más al respecto?-
Así comenzó una larga conversación, y entre sus charlas, e intercambio de opiniones, Jack supo que el nombre de éste Mecánico tan peculiar, era Jim. Jack vio en Jim un amigo, en el fondo sabía que entre ellos había algo más allá de una relación profesional. Tenían muchas cosas en común, pensaban similar salvó algunas diferencias de opinión inofensivas, sus sueños de alguna forma eran similares, mientras que Jack quería ser piloto, Jim quería dedicarse a reparar y construir Titanes, le apasionaban tanto como a Jack, por lo cual, cuando estaban solos durante su tiempo libre o en el almuerzo solían hablar infinitamente sobre los distintos modelos de titán, Jim le contó a Jack sobre el origen de los Titanes de combate, le explicó sobre los primeros modelos de titán, entre ellos el Atlas, Ogre y Stringer, de los cuales nacieron los modelos ION, Scorch, Monarch, Tone, Legión, Ronin y Northstar, Jim conocía las características de cada uno y había tenido la suerte de trabajar como ayudante en la sede de una de las corporaciones que se dedicaban a fabricar Titanes desde cero.
Gracias a este conocimiento Jack supo un poco más sobre los Titanes, incluso Jim le pregunto un día cual sería su titán ideal si algún día tuviera la oportunidad de elegir, Jack pensó que el ION se ajustaba mejor a sus capacidades, aunque en realidad no tenía idea, en su mente Jack pensaba que cualquier titán que le dieran él intentaría adaptarse, puesto que ya de por sí la idea de convertirse en Piloto desde su posición era algo lejano, de alguna forma se sintió un poquito envidioso de Jim, puesto que el hombre al tener más conocimientos y más importancia dentro del campo, terminaría llegando a cumplir sus sueños más rápido que él.
Durante el almuerzo, Jack solía ver a Jim ayudando a los soldados en la cocina, a veces limpiando, el tipo hacia todo tipo de oficios dentro del cuartel, si no estaba entrenando, posiblemente estaba en sus clases como asistente del cuartel mecánico, en la cocina, o haciendo cualquier otra cosa relacionada con su profesión,Jack noto rápidamente que tenía conocimientos extra, como electricista,ingeniería en sistemas, entre otras cosas, al principio Jack pensó que era genial, luego Jim le confesó que en realidad se debía a la ansiedad, toda la vida de Jim había sido un entrenamiento y estudio constante, ni bien termino los estudios básicos se metió en la universidad y cuando terminó sus estudios avanzados comenzó a trabajar para desempeñar mejor su papel, un ejemplo en vida de la obsesión y dedicación.
Jack fue una de las pocas personas en decirle directamente a Jim, que se calmara un poco, vivía constantemente acelerado y preocupado por el futuro, no tenía idea de la presion que los padres de Jim ejercieron sobre el o por cuánto tiempo se prolongó, pero era seguro que Jim tenía un trauma con volverse inútil y obsoleto y estaba obsesionado con llenarse de conocimientos en caso de que si algo dejaba de funcionar le podría seguir operando, en parte también era una forma de sobrevivir al mundo en constante cambio en el que vivían, pero también lo llenaba de un profundo estrés porque nunca se quedaba con una sola opción o nunca podía disfrutar completamente de la profesión que tenía en el Presente, por lo cual Jack lo ayudo a ver ésa realidad, y aunque haya sido sutil, un concejo entre amigos, Jim se mostró eternamente agradecido.
Eran las palabras que necesitaba, Jack era ese tipo de persona que Jim necesitaba en su vida, un tipo seguro con una confianza inquebrantable que le sonreía e iluminaba su camino cuando el mundo se cernía como una oscuridad implacable. Por mucho que Jim intentara luchar contra pensamiento, no pudo evitar sentirse atraído por la naturaleza tranquila de Jack y su genuino interés en conocerlo mejor. Más allá de lo extraño que fuera a ser a veces, Jim sentía que podía apoyarse en el hombro de Jack, que podía demostrar debilidad y el hombre no lo juzgaria ni tampoco se aprovecharía de él, era un amistad de interés mutuo y genuino, algo que Jim no había tenido en mucho tiempo, y que se sentía realmente agradecido de tener.
Pasaron algunos meses más en el entrenamiento, hasta que finalizados los dos años, los Fusileros comenzaron a involucrarse en misiones, al principio fueron sencillas, algunas eran misiones de reconocimiento, en su mayoría simulacros, aún no los desplegaban en el campo, pero les eran suficientemente útiles para pasar de simples entrenamientos a acción real, durante ese tiempo Jack estuvo ocupado con sesiones intensas de entrenamiento, preparándose para las misiones de reconocimiento, no había nada más en su mente que superar éstas pruebas para poder ser admitido de una vez por todas dentro del programa del ejército y entrar en acción o en combate, no hubo tiempo libre solo para descansar y recuperar energías, y en todo ese tiempo, tanto Jack como Jim dejaron de verse o de hablar, no porque quisieran, sino porque sus oficios los requerían y lamentablemente no ejercían en la misma profesión.
Cuando las misiones de prueba más brutales finalizaron, Jack tuvo un tiempo crucial para pensar en su mismo, y en ese tiempo libre, recordó a Jim, los recuerdos de sus últimas interacciones en los meses que estuvieron juntos volvieron a su mente como una lluvia llena de alegría, soltó una risita y luego se dió cuenta que no había visto a su colega en mucho tiempo, algo que se le hizo raro, frunció el ceño confundido y pregunto a alguno de sus compañeros, allí fue que se enteró que Jim había terminado su periodo de entrenamiento y había sido aceptado como parte del equipo de ingenieros de la Milicia, por lo cual lo habían sacado del cuartel y lo habían transportado a la base principal, él conocimiento de ésta información desanimó un poco a Jack, puesto que no había tenido el tiempo de despedirse ni felicitar a Jim por eso, pero por otro lado, se sintió feliz de que haya podido seguir su camino, y le deseaba lo mejor.
Sin embargo, mientras esperaba los resultados de su última misión que decidiría su destino, no pudo dejar de pensar en Jim, preguntándose cómo había sido su admisión, que tanto le había llevado, desconocía completamente esa parte de su entrenamiento, nunca le había preguntado y Jim tampoco le había dicho... en ese momento se sintió un poco estúpido porque entre ellos realmente no había más que una relación de camaradería; Jack soltó un suspiro cuando se dió cuenta que estaba teniendo pensamientos ansiosos e hizo a un lado todo eso y se concentro en lo bueno.
Curiosamente, Jim atesoraba los momentos que había tenido con Jack en su corazón, lamentablemente por falta de tiempo en su profesion no había tenido tiempo de acercarse a hablar con Jack o desearle suerte, pero se hizo una nota mental, después de todo, ese hombre había influido positivamente en él, le había dado un enfoque nuevo entre tanta confusión, estaba agradecido con él y se lo haría saber, cueste lo que que le cueste, puesto que a pesar de que eran personas muy diferentes en el papel, Jack un fusilero impetuoso y el un ingeniero mecánico del tipo más introvertido que existia, había una química innegable que ninguno de ellos podía ignorar.
Algo especial había nacido entre ellos, por lo cual, cuando Jim se enteró, de puro preguntar a sus compañeros y observar, que Jack había sido admitido dentro del cuerpo de los merodeadores como un Fusilero, le envío un mensaje a través de los intercomunicadores, felicitándolo y dándole ánimos de seguir adelante, Jack recibió ese mensaje y una sonrisa iluminó su rostro al saber que Jim estaba al tanto, y que aún lo recordaba, ambos amigos siguieron viéndose de vez en cuando desde el momento en que fueron admitidos en el ejército, sabiendo que ahora sus destinos estaban conectados, y que tenían un mismo objetivo a pesar de trabajar en áreas diferentes.
Poco sabían lo que les aguardaba, pero estaban preparados para afrontarlo, juntos.