Prólogo
Algunas personas caminan sin saber hacia dónde. Otras esperan. Otras simplemente no regresan. En estos relatos no hay certezas ni explicaciones. Hay decisiones tomadas a medias, recuerdos incompletos y silencios que pesan más que los hechos.
Los lugares existen solo mientras alguien los habita. Una habitación, un camino, una puerta. A veces basta con estar frente a ella. Cada historia es un instante detenido. Lo que ocurre antes o después importa menos que el momento en que algo cambia, casi sin notarse.
Leer estos cuentos no es avanzar. Es detenerse.