Amor imposible
Lo que nunca debió sentirse
En Berk, donde los dragones volaban libres y la paz parecía eterna, Hipo sentía que su corazón no estaba en calma.
Astrid reía junto a los demás, fuerte, valiente, como siempre. Todos la admiraban. Todos la respetaban.
Y él… él la amaba.
Pero había algo más.
Alguien más.
Ella no era una guerrera famosa ni una jefa en entrenamiento. Era solo una chica de Berk, amiga de Astrid desde pequeñas, con una sonrisa tranquila y una mirada que siempre parecía entenderlo todo.
Hipo nunca quiso sentir eso por ella.
Nunca debió.
—¿Estás bien? —preguntó ella, acercándose mientras Chimuelo dormía a sus pies.
—Sí… solo pensando —respondió Hipo, evitando mirarla demasiado.
Porque cuando la miraba, el mundo se le desordenaba.
Astrid apareció a lo lejos, observándolos sin decir nada. Algo en su pecho se apretó. No sabía por qué, pero lo sentía: algo estaba cambiando.
Esa noche, mientras Berk dormía, Hipo entendió una verdad dolorosa:
Algunos amores nacen donde no deberían existir.
Y cuando eso pasa… alguien siempre termina con el corazón roto.
(Fin del capítulo 1)