Despertar
Era muy temprano por la mañana, un invierno amable me permitió tomar una ducha rápida, el cuerpo entumido agradeció el calor del agua resbalando sobre mi piel, un movimiento casi mecánico y preciso, eficiente y de pronto me dí cuenta que esa neblina mental, no estaba ahí, había una diminuta rasgadura en ese adormecimiento emocional que tenía meses invadiéndome como un huésped no deseado pero a la vez un viejo conocido.
Me miraba la punta de los pies mientras el agua caía sobre mi cabeza y me obligué a salir por la diminuta grieta, una sensación de incomodidad me invadió pero confié en que sería temporal, el vapor se acumulaba en una nube caliente, casi asfixiante, mi cuerpo resentía adolorido todos estos meses de batalla contra un enemigo invisible, no… yo era el propio enemigo.
De pronto lo entendí, esta vez nadie vendría a rescatarme, solo me quedaba intentar despertar mi poder, ese que por amor, por decepción y por comodidad había decidido poner a dormir, me mantenía viva pero sin esa luz interior que calentaba mi corazón.
Los días se habían convertido en semanas y después meses que culminaron en un año, pronto sería primavera otra vez y yo no sabía en qué exactamente se me había ido todo un año.
Mentira… sí lo sabía.
Sobrevivir… Levantarme cada mañana sabiendo que la batalla que yo estaba luchando no era esta vez contra un enemigo poderoso, era contra mí misma y todas las mentiras que me había dicho para poder ocultar mi poder, para aprisionarlo.
Tiempo atrás había sido una bruja tejedora de historias, protectora de los animales y hechicera de la música… hoy solo era una humana incapaz de ver los colores en el viento, ciega ante esos seres fantásticos de cuento que todavía rondan por ahí, en un mundo donde los dragones aún se esconden en cuevas, los lobos rondan por los bosques y los unicornios aún existen.
Cerré la llave de la ducha y caminé hacia afuera envuelta en una toalla blanca, mullida y agradecí el suave tacto contra mi piel.
A penas había podido salir colándome por entre esa abertura y respiré… tome una bocanada de aire sintiéndome todavía temerosa pero con la determinación de no volver a apagar mi luz.