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Haneul estaba tirada en su cama, el teléfono en la mano, mirando la pantalla con esa mezcla de frustración y calentura que ya le era familiar. Los mensajes enviados a Jungkook hacía horas seguían en “enviado”, sin ni siquiera el bendito check azul. Sabía exactamente qué estaba pasando: su novio estaba otra vez enviciado en ese maldito juego. Lo que fuera esta semana. Los mismos gritos, las mismas risas lejanas de Jin y Taehyung a través del micrófono, las mismas excusas de “una partida más y paro”.
Esto tenía que parar.
Se levantó de golpe, el corazón latiéndole fuerte. Fue al baño, se duchó rápido pero con cuidado, dejando que el agua caliente le relajara los músculos tensos. Se secó, se puso crema en las piernas y en el pecho, se miró al espejo un segundo: el pelo húmedo cayéndole por la espalda, los labios un poco hinchados de tanto morderlos de impaciencia. Se decidió.
Abrió el armario, sacó uno de los polos negros oversized de Jungkook —ese que olía a él, a colonia fresca — y se lo puso con un short debajo. Agarró las llaves, el celular y salió.
El departamento de Jungkook no quedaba lejos; quince minutos caminando a paso rápido. Saludó al recepcionista con una sonrisa tensa, subió al ascensor y marcó el piso. Cuando llegó al 345, tecleó la contraseña que se sabía de memoria (la fecha en que se conocieron, obvio) y entró sin hacer ruido.
Se quitó los zapatos en la entrada. La sala estaba a oscuras, solo una luz tenue salía del estudio. Escuchó las voces: Jin regañando a Jungkook por haber insultado al equipo contrario, Taehyung riéndose como loco. Haneul sonrió para sí misma. “Idiota”, murmuró.
Caminó descalza hasta el estudio. Jungkook estaba hundido en su silla gamer, la luz azul del monitor iluminándole la cara concentrada, los auriculares puestos, los dedos volando en el teclado. Camiseta negra ajustada, pantalón de chándal gris que marcaba demasiado bien lo que había debajo.
Haneul se acercó despacio y le tocó el hombro.
“¡Qué mierda!” Jungkook se sobresaltó, se quitó los auriculares de golpe y giró la cabeza. Sus ojos se abrieron al verla. “Ho-hola, Han…”
“¿Solo eso dirás?” respondió ella, cruzando los brazos debajo del pecho, haciendo que el polo se subiera un poco más.
Jungkook parpadeó, tratando de procesar. “Kook, te estuve mensajeando y llamando hace horas.”
“Perdón, amor, no vi el celular, lo juro.”
“¿En serio?”
“Sí, lo lamento, ¿sí?”
“¡Es mentira!” se escuchó la risa de Jin por los auriculares abiertos. “¡Cállate, hyung!” le gritó Jungkook, rojo hasta las orejas.
Haneul suspiró. “¿Me esperas? Termino esta partida y si quieres podemos ver la película que desees, ¿sí?”
“Bien. Te espero. No tardes, eh.”
“Sí, sí.”
Haneul cerró la puerta del estudio y fue a la sala. Prendió la televisión, puso una película romántica cualquiera —ni siquiera prestó atención al título— y se sentó en el sofá. Pasó una hora. Una maldita hora. Jungkook no salía.
Se paró furiosa, miró el reloj en el celular. “Se supone que vine aquí para estar con él, no a pudrirme en el puto sofá.”
Volvió al cuarto de Jungkook. Abrió el armario, buscó entre su ropa y sacó otro polo —este más largo, negro con el logo de algún grupo que le gustaba—. Se quitó la toalla que llevaba puesta desde la ducha (no, espera: se había vestido antes de salir, pero ahora se sacó todo: el short, el polo, el sostén, las bragas. Quedó completamente desnuda un segundo, la piel erizada por el aire fresco del departamento. Se puso el polo de él. Le llegaba por la mitad del muslo, pero si se inclinaba un poco… se veía todo.
Caminó de nuevo al estudio. Esta vez no tocó la puerta. La abrió despacio.
Jungkook seguía jugando, hablando con los chicos. No la vio entrar de inmediato.
Haneul se acercó por detrás, puso las manos en sus hombros y, sin decir nada, pasó una pierna por encima y se sentó en su regazo, de frente a él, a horcajadas. Jungkook la sostuvo instintivamente de la cintura, pero no dejó de mirar la pantalla.
“¿Qué—?” empezó a decir, pero Haneul ya estaba besándole el cuello. Besos suaves al principio, luego chupones húmedos, mordidas suaves que lo hicieron jadear bajito.
“¿Qué estás haciendo?” susurró él, la voz temblorosa, intentando concentrarse en el juego.
Haneul no respondió. Solo movió una mano y apartó uno de los auriculares, dejando la oreja de Jungkook expuesta. Se inclinó y le susurró directo al oído, voz ronca:
“Este es tu castigo por ignorarme.”
Siguió besándole el cuello, chupando más fuerte, dejando marcas rojas. Al mismo tiempo, empezó a mover las caderas en círculos lentos, rozándose contra la erección que ya se notaba bajo el pantalón de chándal. Jungkook soltó un jadeo ahogado, los ojos entrecerrados.
De golpe, Haneul se detuvo en su movimiento circular sobre el regazo de Jungkook. Él abrió los ojos de inmediato, jadeando un poco, la confusión y el deseo mezclados en su mirada. La vio bajarse con gracia felina, arrodillándose entre sus piernas abiertas, justo frente a la silla gamer que todavía vibraba con los ecos lejanos de los gritos de sus amigos por los auriculares abandonados.
Jungkook la miró fijamente, el pecho subiendo y bajando rápido.
"Han... ¿qué estás...?"
murmuró, pero su voz se quebró cuando ella metió las manos en la cintura de su pantalón de chándal y los bóxers.
Él se alzó instintivamente un poco del asiento, ayudándola sin pensarlo, dejando que bajara la tela hasta sus tobillos. Su polla saltó libre al aire fresco de la habitación, dura como una roca, venosa y gruesa, la punta ya brillante con una gota de precum que resbalaba despacio por el glande rosado e hinchado.
Haneul se lamió los labios al verlo así, expuesto y palpitante por ella. Extendió una mano y la rodeó con los dedos, sintiendo el calor ardiente de la piel suave sobre la dureza debajo. Empezó a moverla despacio, de arriba abajo, el movimiento fluido y rítmico, apretando un poco más en la base para hacer que Jungkook soltara un gemido ahogado. "
Shh... no hagas ruido todavía",
susurró ella con una sonrisa traviesa, mirando hacia arriba para clavar sus ojos en los de él. "
Tus amigos podrían oírte... o tal vez eso es lo que quieres, ¿eh? Que sepan lo que te estoy haciendo."
Jungkook se mordió el labio inferior con fuerza, poniendo una mano sobre su propia boca para contener los sonidos. Los gritos de Jin y Taehyung seguían saliendo por los auriculares en el suelo:
"¡Jungkook, qué mierda, responde! ¿Estás afk o qué?"
Pero él ya no escuchaba nada. Solo sentía la mano de Haneul acelerando, el pulgar rozando la punta sensible cada vez que subía, esparciendo el líquido preseminal por toda la longitud para que resbalara mejor. "
"Joder, Han... eso se siente tan bien",
gruñó bajito, los ojos entrecerrados de placer puro.
Ella no se detuvo. Se inclinó más cerca, el aliento caliente contra la piel expuesta, y sacó la lengua para lamer despacio la punta, saboreando el sabor salado y ligeramente amargo. Jungkook se tensó entero, un espasmo recorriéndole el cuerpo. Haneul sonrió contra él y abrió la boca más, metiéndosela poco a poco, centímetro a centímetro, hasta que la mitad de su longitud desapareció en el calor húmedo de su garganta. Succiono fuerte, la lengua plana contra la parte inferior, moviéndose en círculos lentos mientras subía y bajaba la cabeza.
Jungkook soltó un gemido ronco, olvidando por un segundo la mano en su boca. "
Ah... mierda, sí... así, amor..."
Puso una mano en la cabeza de ella, enredando los dedos en su pelo húmedo y suave, no para empujar, sino para guiarla con ternura al principio. Haneul aceleró el ritmo, chupando más profundo, dejando que la saliva se acumulara y resbalara por los costados, haciendo sonidos obscenos y húmedos que llenaban la habitación. Cada vez que lo sacaba casi por completo, lo miraba a los ojos, los suyos brillando con lágrimas por el esfuerzo, y luego se lo tragaba de nuevo, hasta que la nariz rozaba el vello púbico recortado de él.
Él empezó a temblar, las caderas moviéndose involuntariamente hacia arriba, follándole la boca con embestidas cortas y controladas. "
Eres tan buena en esto... joder, me vas a matar así",
jadeó, la voz ansiosa y quebrada. Haneul gemía alrededor de su polla, las vibraciones enviando ondas de placer directo a sus bolas tensas. Lo sacó un momento para respirar, un hilo grueso de saliva conectando sus labios hinchados con la punta palpitante.
"Te gusta, ¿verdad? Verte así, todo duro y desesperado por mí",
susurró ella, masturbándolo rápido con la mano mientras lamía los costados, trazando las venas con la lengua.
Jungkook no aguantó más. Apagó el audio del micrófono de golpe con la mano libre, quitó los auriculares y los tiró al suelo sin importarle nada. Agarró la cabeza de Haneul con las dos manos y empujó más profundo, metiéndosela hasta el fondo de la garganta.
"Eres una loca... ¿cómo te atreves a hacerme esto mientras estoy con los chicos, eh?"
gruñó, la voz ronca y demandante, pero con ese tono de adoración que solo ella provocaba. Embestía despacio al principio, sintiendo cómo su garganta se contraía alrededor de él, las lágrimas rodando por las mejillas de Haneul mientras lo tomaba todo.
Ella lo miró con ojos vidriosos, las manos en los muslos de él para estabilizarse, dejando que la follara la boca como quisiera. "
"Mírate... tan bonita con mi polla en la garganta, tragándotela toda como una buena chica",
murmuró él, sacándola despacio para que viera el desastre: saliva por todos lados, la polla brillando, roja e hinchada. Limpió una lágrima de su mejilla con el pulgar y la besó en la frente un segundo.
"Te amo por esto, Han... pero no pares ahora."
Haneul no paró. Volvió a metérsela, chupando con más fuerza, la mano bajando para masajear sus bolas pesadas y llenas, rodándolas entre los dedos mientras succionaba la punta. Jungkook jadeaba fuerte, la cabeza echada hacia atrás contra el respaldo de la silla, los músculos de los abdominales contrayéndose con cada movimiento. "
"Sí... así... no pares, amor... me voy a correr si sigues..."
Pero ella no quería que se corriera todavía. Lo sacó de golpe, dejando que palpitara en el aire, y se levantó un poco para besarlo en la boca, compartiendo su propio sabor con él en un beso profundo y desordenado.
Jungkook gruñó contra sus labios y la levantó en brazos sin esfuerzo, llevándola al sofá del estudio. La sentó en el borde y se arrodilló frente a ella, abriéndole las piernas con manos firmes.
"Ahora me toca a mí... has sido tan mala",
murmuró, besándole el interior de los muslos, subiendo despacio hacia su centro. Haneul ya estaba empapada, los jugos resbalando por sus pliegues hinchados y rosados, el clítoris asomando duro y sensible.
Él lamió despacio desde abajo hasta arriba, saboreándola entera, la lengua plana contra su coño. Haneul gritó, arqueándose contra el sofá.
"Ah— Jungkook... sí...
" Él succiono su clítoris con fuerza, metiendo dos dedos curvados dentro de ella, encontrando ese punto esponjoso que la hacía temblar. "
Estás tan mojada... todo esto por chupármela, ¿eh? Dime cuánto te gusta, preciosa. Dímelo."
Movía los dedos rápido, follándola con ellos mientras su lengua giraba en círculos alrededor del botón sensible.
"Me encanta... me vas a hacer venir así",
jadeó ella, las manos en su pelo, tirando suave para guiarlo. Jungkook gruñó contra ella, vibrando todo su cuerpo.
"Eres una atrevida... viniendo aquí a seducirme mientras juego. ¿Querías que te follara delante de los chicos? ¿Que te escucharan gemir mi nombre?"
Metió un tercer dedo, estirándola, el pulgar presionando su clítoris mientras chupaba los pliegues con hambre.
Haneul no podía formular palabras coherentes, solo gemidos needy y altos. Su coño se contraía alrededor de sus dedos, los jugos chorreando por su mano. Jungkook sacó los dedos despacio, los lamió limpios mirándola a los ojos, y luego la giró de lado en el sofá. Se posicionó detrás de ella, la polla dura rozando su entrada. "
"Esto era lo que querías, ¿verdad? Que te folle duro... que te llene hasta el fondo."
Entró de una sola embestida profunda, gruñendo al sentir cómo lo apretaba. Haneul gritó su nombre, las paredes internas pulsando alrededor de su grosor. Él empezó despacio, saliendo casi por completo y volviendo a entrar hasta las bolas, sintiendo cada centímetro de su calor húmedo. "
"Joder, estás tan apretada... tan perfecta para mí",
murmuró contra su cuello, besándola ahí mientras embestía. Sus manos bajaron a sus tetas, masajeándolas, pellizcando los pezones duros hasta hacerla arquearse más.
Aceleró el ritmo, las embestidas volviéndose duras y rápidas, el sonido de piel contra piel llenando la habitación. "
Aquí el que manda soy yo... no vuelvas a interrumpirme así, ¿entendiste?"
Le dio una nalgada fuerte, el culo de ella enrojeciéndose bajo su palma.
"Dilo, Han."
"Tú... tú mandas...."
"Buena chica."
Otra nalgada, más suave esta vez, y luego la puso en cuatro sobre el sofá, el culo en pompa, la cara pegada al cojín. Entró de nuevo, arremetiendo con fuerza, las bolas golpeando contra su clítoris hinchado en cada thrust. Haneul gemía descontrolada, bajando una mano para tocarse, frotando círculos rápidos en su botón mientras él la follaba sin piedad.
Jungkook sentía su orgasmo acercándose, el coño de ella apretándolo como un vicio. "
Me vas a hacer venir, amor... tan apretada, tan mojada..."
Se salió de golpe, se masturbó rápido encima de su abdomen y se corrió con un gruñido largo y gutural. Tiras calientes y espesas de semen salpicaron su piel, desde el ombligo hasta debajo de las tetas, pintándola blanca y pegajosa. Él temblaba, los ojos cerrados, el pelo revuelto y sudoroso, gotas bajando por su abdomen definido y marcado.
Haneul lo miró, todavía jadeando, su propio orgasmo estallando solo de verlo así: vulnerable, hermoso, suyo. Se tocó más rápido y vino fuerte, gritando su nombre mientras sus jugos chorreaban por sus muslos.
Jungkook se inclinó y la besó suave por todo el rostro: frente, mejillas, nariz, labios.
"Eres mala... viniendo a seducirme así",
murmuró con una sonrisa, besándola sonoramente en la mejilla. "Ahora los chicos me van a matar por ghostearlos."
Haneul se rio, agarrándole las mejillas y besándolo profundo.
"No vuelvas a ignorarme por un juego, ¿entendiste?"
"Perdóname, amor... no volverá a pasar."
Se acurrucó contra sus pechos, abrazándola fuerte.
"Pero si cada vez me sorprendes así... tal vez lo haga a propósito."
"¡Oye, tonto!"
Le dio un golpecito juguetón.
Jungkook se levantó, trajo papel del baño y limpió con cuidado el semen de su abdomen, besando cada centímetro limpio. Tiró el papel y se acostó a su lado, atrayéndola contra su pecho sudoroso.
"¿Cortaste la llamada?"
preguntó ella, la cabeza en su pectoral.
"Sí... no podía concentrarme con ellos gritando y tú gimiendo mi nombre."
Sonrió.
"Imbécil... ¿otra ronda?"
Jungkook la giró boca arriba, besándola lento.
"Todas las que quieras, Han... pero esta vez despacito, hasta que me supliques por más."
Y con eso, empezó de nuevo, susurrándole te amos mientras la llenaba una vez más.