Aire tóxico
Emerge la furia polutiva de su ambiente
urbanizado y controlado por esa simiente
asquerosamente humana.
Burlón, el bullicio de los bares abandona
exteriores y soñares; solamente perdona
a las zonas que masacra.
Los ancianos, pululantes, petulantes,
entre seres ignorantes van delante
ante su “cracia” se ríen.
Ríase la “cracia”, de los gobernantes
que ella misma elige.
Y los críos, vigilantes, expectantes,
acechantes, aberrantes, maleantes,
ante su “cracia” se ríen.
Ríanse en desgracia de esos arrogantes
de su misma estirpe.
¡Arde en llamas la ciudad soñada!
¡Lluvia, escribe tras la piel infante!
Todos quieren su papel mojado;
Ácido, en su lluvia rebosante.








