🌊capítulo 1🌊
Narra_____ - 8 años
Siempre llueve en la Isla Karmine y no lo digo como metáfora. Llueve todos los días.
Doc Arven solía bromear diciendo que el cielo estaba tan triste por esta isla que lloraba sin parar quizás tenía razón.
Vivíamos en una pequeña cabaña a las afueras del pueblo. Lejos del ruido, del humo, de las voces borrachas era un lugar tranquilo... si ignorabas los gritos que a veces llegaban con el viento.
Doc Arven me crió como si fuera suya.Me contaba cuentos, me enseñaba a leer etiquetas, me hablaba de hierbas como si fueran personas con personalidades distintas.
-¿Cuál usarías para bajar la fiebre de un niño? -me preguntó una vez mientras cruzábamos el mercado, cubiertos por una capa vieja y húmeda.
-La hoja de salvia morada -le respondí sin pensarlo.
-¿Y si tiene tos también?
-Le añado miel de manglares rojos. Y calor -dije. Él rió.
-Eres lista ______.... demasiado para esta isla -murmuró, revolviéndome el cabello.
Estábamos escogiendo hierbas, como siempre, cuando lo vi.
Uno de esos hombres esa mirada vacía.
Vi cómo Doc Arven me empujaba suavemente hacia un lado.
-Corre.
-¿Q-qué...?
-Corre ahora, mi niña. No mires atrás.
El ruido seco que hizo todo cambiar....
Un disparo.
Mi corazón se detuvo.
-¡Doc Arven...! -quise gritar, pero no pude. Mi voz se quebró.
Lo vi caer no corrí porque era valiente, corrí porque no podía con el dolor.
Corrí... porque él me lo pidió.
Lluvia,piedras resbalosas y un pasos tras de mí.
-¡Pequeña...! ¡No te escondas! -gruñó el hombre que me seguía.
Llegué a un callejón sin salida. El pecho me ardía. No había salida mis piernas temblaban.
-Vaya, vaya... -dijo una voz rasposa detrás de mí-. Qué suerte la mía. Eres toda mía ahora- justo cuando todo parecía terminado...
-A tu edad, persiguiendo niñas...-La voz no era la del bandido.
Era otra, firme y enojada.
-Me das asco.
Alguien cayó del tejado el bandido no dijo nada más. Solo se oyó un golpe, como si la lluvia lo hubiera traído. Cabello oscuro, lentes negros, una camisa amarilla. El bandido apenas pudo girarse cuando el impacto lo lanzó contra el suelo.
No entendí lo que pasó. Solo sentí que alguien se arrodillaba frente a mí.
-¿Estás bien? ¿Dónde están tus padres?
Lo miré, con los ojos llenos de lágrimas. No podía hablar. Solo... negué con la cabeza.
No tenía a nadie el me miró a través de sus lentes oscuros
-Tch... -murmuró, antes de agacharse y cargarme con cuidado en sus brazos.
No lloré....No grité. Solo... me aferré a él.
---A bordo del Oro Jackson--
Subimos a un barco inmenso. Había hombres con voces fuertes, risas, olor a madera y sal.
-¿Trajiste... una niña? -preguntó un tipo con gafas y cabello rubio.
-¿Dónde la encontraste Scopper? -añadió otro.
-Estaba sola... no tenía a nadie -explicó el hombre que me salvó. Lo llamaban Scopper.
El más grande con bigote de la sonrisa amable, se arrodilló frente a mí.
-Shhh... tranquila, pequeña -dijo el hombre del bigote, acercándose a mí con una sonrisa amable-. Todo va a estar bien, ¿sí?
Lo miré con algo de miedo. Pero había algo en su sonrisa que me hizo sentir... menos sola.
Fue entonces cuando sentí una mirada. Me giré.
Un niño de cabello rojo fuego me observaba desde detrás de un barril de madera. Tenía la misma edad que yo, creo.... Nuestros ojos se encontraron.
No dijimos nada.
Antes de que Scopper me llevara al camarote, seguí mirándolo. Él también.
Hasta que la puerta se cerró detrás de mí.
Él me miraba, con sorpresa... con algo que no supe cómo describir....Pero sentí...curiosidad supongo...
_Narradora_
Shanks estaba escondido detrás de un barril, intentando evitar las tareas que Rayleigh le había encargado, cuando la vio.
Una niña empapada, aferrada a Scopper, con la mirada perdida entre el miedo y la tristeza.Sus ojos se encontraron por un instante... y algo se movió dentro de su pecho.
No sabía qué era. Solo sintió que quería verla sonreír,estar con ella.
Y que, sin conocerla.
Ya quería protegerla....