Capitulo 1
En el corazón del bosque encantado, se escuchaban ruidos húmedos y apasionados que rompían el silencio de la noche. A lo lejos, se podía ver a una pareja entregada al amor salvaje: un hombre de cabello rubio y porte atlético, y una elfa de belleza etérea con pechos grandes y exuberantes. Ambos gemían con abandono, perdidos en el éxtasis.
El caballero se movía con ritmo ferviente, deleitándose en la sensación de su pene deslizándose dentro de la elfa. Podía sentir su humedad envolvente, lo apretada que estaba su concha alrededor de él, un calor irresistible que lo volvía loco. Los dos estaban empapados en sudor, sus cuerpos brillando bajo la luz filtrada de la luna a través de las hojas.
Sus ojos se posaron en los pechos grandes y redondos de ella, perfectos y tentadores. Sin dudar, los tomó en su boca, chupándolos con intensidad, succionando los pezones endurecidos mientras ella arqueaba la espalda. Eso hizo gemir aún más fuerte a la elfa, un sonido que resonaba como un hechizo en el bosque.
Ella lo miró: el hombre era bastante guapo, con un físico esculpido que la atraía irresistiblemente. Lo besó en la boca con urgencia, sus lenguas entrelazándose en un baile febril. Ambos sentían que iban a llegar al clímax, una oleada imparable de placer construyéndose en sus cuerpos.
El hombre aceleró el ritmo, desesperado por correrse dentro de ella, llenándola con su esencia. Pero la elfa no quería eso; temía la probabilidad de quedar embarazada, un riesgo que no podía ignorar en su mundo mágico. Antes de que pudiera decirle que se detuviera y lo hiciera fuera, el orgasmo los golpeó a ambos con fuerza brutal. La elfa soltó un grito agudo de puro éxtasis, y el hombre gruñó en respuesta, dejando toda su semilla adentro, inundándola por completo en ese momento de rendición total.