CAPITULO I EL NACIMIENTO
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Esta es una de tantas historias jamás relatadas de la JUNGLA DE ASFALTO, que como muchas, quedaría en el anonimato, o tal vez sería publicada; yo nunca he vivido situación idéntica, más pensé en escribirla para llevar a la gente a través de esta historia ficticia las condiciones de vida de miles de niñas y adolescentes que viven en los llamados barrios bravos de nuestra Ciudad de México, más hay historias reales aún más crudas las cuales nos dejarían con un nudo en la garganta, que ni sacadas de mi imaginación como esta que estoy a punto de relatar serían siquiera comparables.
ROXANA es concebida en el año 1970 en algún lugar de la Ciudad de México.
Esa noche hacía frío, el viento soplaba tan helado que era capaz de congelar el mismo infierno, la noche era lúgubre y silenciosa más que cualquier otra noche atrás, a lo lejos se oían las risotadas de ebrios y prostitutas, conversaciones sonoras, ruidos de autos y patrullas en persecución de maleantes; esa noche era especial, como de costumbre las calles lucían sucias, el aire era rancio con olor a drenaje de las alcantarillas, mezclado con olor olores familiares de drogas, sexo y alcohol.
En la esquina de un oscuro callejón, CASANDRA una vulgar prostituta, de piel blanca y cabello largo teñido de rubio, exagerado maquillaje, vestida con una minifalda roja de licra, un liguero viejo que había comprado en una barata del tianguis cercano a su vecindad, un top negro que dejaba ver su cuerpo amoratado por el frío, su piel luce un tatuaje en
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Forma de rosa, que surge del ombligo hasta el monte de Venus, sus pies cubiertos por unas zapatillas sucias y gastadas por el ajetreo diario.
Pasadas las 12:00 de la noche se acercó a su esquina de trabajo que compartía con otras con otras seis mujeres, un auto del año color negro con vidrios polarizados que dejó estupefactas a todas las sexo servidoras; se abrió ligeramente el vidrio del asiento trasero dejando al descubierto la silueta de un hombre caucásico, vestido de traje, no mal parecido, Casandra se acercó y preguntó con un acento característico de alguien de su oficio y lugar:
- ¡¿Quiubos mi Rey, Pa'onde vas tan solito?! - Casandra masticando un chicle y recargándose con su brazo sobre la ventanilla del lujoso auto
El hombre sin articular palabra abrió la puerta del auto e hizo una seña con la mano a Casandra para que abordara tan elegante unidad; se dirigieron a un hotel muy concurrido de mala fama mientras Casandra insistía en romper el hielo con su nuevo y adinerado cliente:
- ¿Hace rete harto frío verdá? - sonriendo nerviosa, mirándolo
El hombre sin articular palabra solo se inmuta a prender un puro, mientras continúa ignorando sus comentarios. Llegando al lugar, el chofer vestido de traje, un hombre blanco y delgado de cabello negro abre la puerta y bajando el Señor del auto toma a Casandra del brazo, para llegar a la recepción del hotelucho, pide una habitación y subiendo unas escaleras viejas que crujían al igual que todo el edificio, se dirigieron a la habitación designada , al abrir la puerta miles de cucarachas huyen del lugar, las paredes lucían un tapiz de flores mal pegado, pintarrajeadas con grafitis y el ambiente con un hedor a orines , mezclado con esencia de lavanda que pretendía eliminar tan mal olor, con un escalofriante rechinido se cerró la puerta, Casandra se acercó
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A su cliente con intención de besarlo, más el sujeto la arrojó a la cama apolillada diciéndole con voz cavernosa:
- ¡Desnúdate! -
Casandra se desnudó con un poco de temor, raro en ella acostumbrada al trato agresivo de su clientela, el tipo a pesar de ser muy atractivo, su mirada fija y lasciva lo hacía parecer un psicópata sacado de una película de terror, de esos que en cualquier momento sacaría un cuchillo para apuñalarla.
El sujeto se arrojó sobre ella desgarrando su ropa interior, así como las medias y liguero y en un acto casi animal, la poseyó lascivamente en total oscuridad.
Al amanecer, Casandra despertó agotada y bastante adolorida, se levantó tambaleante dirigiéndose al baño, vomitó sobre la taza, se lavó la cara, regreso a la habitación para tomar su ropa restante y vestirse, no había rastro de su cliente, sólo encontró sobre la cama un fajo de billetes de alta denominación, más del costo normal que ella cobraba por noche, tomó entonces el dinero, se vistió y salió a las 9:00 de la mañana, antes de salir de la habitación vio una cadena de oro en el piso , la recogió leyendo en ella el nombre de Edward, se la colgó en el cuello y salió del hotel, fue como si hubiera perdido la noción del tiempo y ya no había más que hacer que dirigirse a su domicilio, tomó un taxi frente al hotel, para un par de horas después llegar a una vecindad con aspecto de abandonada, las paredes con varias capas de pintura de varios colores descascarados uno sobre otro, basura por doquier y un perro muerto, buscó las llaves que se encontraban debajo de una maceta resquebrajada, abrió el viejo portón oxidado y atravesando un patio de concreto, subió las escaleras con barandal oxidado y al dar el último paso se encontró con botellas de cerveza vacías, la puerta abierta con los vidrios rotos, los trozos de vidrio aún tirados en el piso que al pasar
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Estos rechinaron bajo las suelas de sus zapatillas, así también encontró gotas de sangre ya seca que había quedado escurrida la noche anterior; eran señas claras de que alguien había entrado a su casa forzando la puerta para robar, más que robarían si no tenía más que un catre regalo de unas vecinas, un cajón de refrescos que hacía de mesa de noche y un perchero apolillado donde colgaba unos vestidos extravagantes y descoloridos por el paso de los años y los cuales usaba para irse a trabajar a diario; hacía mucho tiempo que se dedicaba al oficio de la prostitución, desde que tenía 14 años , debido a que su madre la había abandonado a ella y a sus seis hermanos y hermanas menores y no había tenido otra elección ni modo de vida que irse a las calles explotando al máximo su juventud y belleza de aquel entonces; antes le resultaba más fructífero su trabajo, pero ahora que ya era mayor y su cuerpo había cambiado , volviéndose flácido y obeso, por lo que difícilmente se le acercaban clientes, o tenía que conformarse con viejos gruñones malolientes o borrachos en lugar de hombres ejecutivos de renombre; pero qué más podía hacer, era su única escuela y además tenía que mantener a su proxeneta y a sí misma.
Exaltada le vino a la mente la imagen de su amante de cabecera, entró y lo vio borracho, tirado sobre el catre con una botella vacía en la mano, a este tipo lo había conocido una noche de tantas cuando una de sus compañeras al pelearle la esquina de trabajo, la golpeó casi hasta matarla y este tipo en su defensa se la llevó a vivir con él como su protegida y amante a su actual vivienda.
El tipo de un aspecto sucio, con la cara llena de cicatrices por el acné de su juventud, con el pelo largo y apelmazado, de cuerpo delgado casi esquelético y su piel adornada con tatuajes de demonios y de mujeres desnudas en su pecho; así como cicatrices de balazos y puñaladas, un clásico tipo de esos que se topa todos los días y a todas horas, un vulgar ladrón, drogadicto y alcohólico, un fanfarrón cualquiera, que busca pelea solo por sentirse más hombre, un macho golpeador de mujeres y posible asesino en potencia, solo sintiéndose avalentonado por la euforia
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Causada por el alcohol y drogas que consume, solo así tenía el suficiente coraje para enfrentar a quien sea; ya que en su sano juicio era el hombre más cobarde que puede existir, escondido bajo su careta de tipo malo para intimidar a sus oponentes y evitar con sus fanfarronadas posibles confrontaciones.
Casandra no sentía amor alguno por este tipo, solo compasión y agradecimiento por haberla salvado de una muerte segura.
Casandra se dirigió hacía el baño que estaba dividido por una cortina sucia y enmohecida, que en realidad era una sábana vieja y roída que ya no se usaba, guardó entonces el fajo de billetes en la caja del agua del retrete que hacía siglos que lo habían limpiado o arreglado, olía a orines y en el suelo había papel de baño usado en todas partes , si escondía el dinero ahí su galán no lo encontraría ya que si su galán en turno lo encontraba, además de gastarlo comprando droga o alcohol, o se lo podría ir a gastar en mujerzuelas, ya que el estaba con ella porque era un mantenido como lo había sido siempre.
Casandra se quitó la ropa y abrió la regadera de la cual salió agua helada que al caer sobre su cuerpo la hizo temblar, hacía meses que no tenían gas ni energía eléctrica, porque lo que obtenía ella de su trabajo, apenas le alcanzaba para comer, y como el patán de su galán no la apoya económicamente o si llegaba a hacerlo a cabo de dos minutos se lo pedía de vuelta para gastarlo en sus vicios; Casandra continuo bañándose recordando lo que había sucedido la noche anterior, mientras tarareaba una canción que había escuchado en el transporte público.
Minutos después Casandra se termina de bañar, se dirige al cuarto, se viste, y comienza a ordenar un poco la casa, su galán se despierta súbitamente sobresaltado por el ruido que hace ella al jalar los pesados huacales conteniendo discos viejos, ropa, herramientas oxidadas, piezas automotrices que el guarda por si alguna vez llegaran a hacer falta, su
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Galán tomando un arma que guarda en el bolsillo de sus pantalones le apunta
Tomando un arma que guarda en el bolsillo de sus pantalones le apunta a la cabeza a Casandra quien asustada suelta la toalla que cubre su cuerpo, dejando ver la belleza que se le escapa con los años; el tipo aún mareado reacciona ante la súplica de Casandra con voz temerosa.
- ¡Noooo... no me mates Javieeerr sooy Casiiii... Casandra... reacciona por favoooorrr! - Casandra aterrada de miedo
Javier al reconocer la voz se frota los ojos con el puño de la mano, baja el arma para guardarla de nuevo diciendo:
- Oooooh pus pinche Casandra me espantastes... con tu pinche ruido...staba soñando queras un matoonn...- Javier
- Achis achis y esa cadenita que?... ladronde la comprastes o que... haber presta ta chida! - Javier intentando arrebatarsela del cuello
- Nel pastel Javier es mía..yo me la encontré - Casandra
- Naaaaa... trai pa'ca - Javier jalándole la cadena que cuelga del cuello de Casandra hasta que logra arrancársela del cuello
- ¡Damelaaaa! - Casandra enojada
- ¡Pinche cadena chafa ya se rompió... ten tu chingadera! - Javier aventándole en la cara un trozo de la cadena a Casandra....
- Mejor vete y traime unas Caguamas bien elodias pa'la seee - Javier volviéndose a acostar en el catre
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Casandra aun asustada levanta la toalla del piso, se viste, toma las botellas de cerveza, las mete en una bolsa de plástico y sale a la calle dirigiéndose a la tienda de la esquina, para comprar las cervezas, piensa en vender la cadena, pero mejor la guarda por si algún día se enferma y no tiene dinero para las medicinas; pasa por un puesto de quesadillas y al percibir el aroma se despierta su apetito, se acerca cautelosa al puesto con la intención de pedir fiado:
La mujer que atiende el puesto es Doña Flor, es una mujer de edad avanzada, de voz chillona, es corpulenta, de tez morena clara, de cabello corto negro y algo canoso y viste con una blusa de color rosa y falda de color blanco, y encima de su ropa usa un mandil de flores.
- ¡Buenas Doña Flor! - Casandra
- Ni tan buenas mija, sta re flojo no he vendido casi nada - Doña Flor quejándose
- ¡¿Y eso?! -
- Sepa la bola, pero pus espero que se componga -
- Vera que si Doñita no se agüite -
- Oiga, este..pus quería yo pedirle un favor, a ver si se puede -
- ssss haber dime -
- No sea malita y présteme unas quesadillas, sque estuvo re floja esta semana, no hubo muchos clientes, y ya me anda de hambre, ¿Hágame la valona no?, hoy por mí y mañana por usté -
- Hay mija... sss... ta bueno... te las presto a ti no al guevon del Javier ¿He?.. Son pa'ti... no le des nada a ese cabrón mantenido -
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- Nel Doñita... es más me las voa comer aquí ire - Casandra comiéndose una quesadilla
- Nombre pus así si mija... ten ira comete otra esta yo te la invito -
-Gracias Doñita, sies usté a todo dar...muchas gracias -
- Ya sabes mija cuando se te ofrezca-
Después de comer Casandra va a la tienda a comprar las cervezas para Javier, entra a la tienda, la atiende Don Pascual; Don Pascual es un Señor de edad avanzada de cabello cano, voz ronca, de tez morena, viste pantalón de vestir color café y una camisa guayabera blanca.
- Buenas Don Pascual - Casandra
-Buenas mija... ¿Cómo stas ?- Don Pascual
- Bien Don... ¿Y usté? -
- Pus aquí pasándola nomas... Que vas a llevar? -
- Deme dos Frías por fas -
- ¿Tan temprano ya va tomar tu viejo ? -
- Ya sabe ques pa la cruda -
- Pus así dice ya al rato esta otra vez cayéndose de borracho -
- Pus si Don pero pus que le hace... ¿Cuánto le debo? -
-Son 50.00 varos mija -
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- ¿Tanto? -
- Ya me debes dos de la otra vez -
- Ta bueno Don...Ay sta...Pero pus apúnteme estas dos...¿No?... se las pago pa la otra-
- No mija ora si nos e puede -
- Chale Don...Bueno... tons na más me llevo una -
- Ándale pues-
-Gracias Don... cuídese-
-Tu igual mija -
Casandra regresa a la vecindad, de regreso en el cuarto... al entrar Javier le arrebata a Casandra la bolsa de cervezas, abre una de las botellas con desesperación y le da unos tragos, sale del cuarto cerrando de un portazo, baja por las escaleras y se pierde de vista en la calle.
- Chales ni adiós me dijo -
Casandra se acuesta en el catre para quedarse profundamente dormida. Al llegar la noche y como de costumbre hecha una autómata se arregla para salir y llegar a su acostumbrada esquina para ponerse a trabajar.
Después de varios días quizás meses, una de tantas noches Casandra se siente mareada, se desmaya, sus compañeras la llevan al médico, el cual tenía mala fama de ser depravado, por lo que lo habían demandado años atrás y metido a la cárcel por sus abusos contra pacientes, y causa de eso le cancelaron su licencia para ejercer su profesión por lo cual trabaja clandestinamente en un local al fondo de un oscuro callejón a
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Donde llevan a Casandra para ser Atendida, el ex médico es el Doctor Ramón Sarmiento, él es un hombre alto, muy delgado de nariz larga aguileña, de tez blanca, calvo y usa lentes y viste una bata vieja de color blanco y pantalón azul.
- Buenas Doc. Ay le traimos a la Casy que dio el azotón - Rubí
Rubí es otra prostituta compañera de Casandra, Rubí es una mujer joven de cabello rojizo, de voz suave, tez blanca, delgada y de buen cuerpo, viste un vestido amarillo muy ajustado que realza sus curvas y zapatillas plateadas.
- Ay se la dejamos Doc. Dele una checadita a ver que tiene, ay la manda pa su casa cuando ya esté mejor.- Rubí
Sale Rubí del local y deja a Casandra con el ex médico
Comienza a revisarla colocándole una mano en el pecho con el estetoscopio mientras acaricia suavemente su seno con la otra mano
- ¡¿Ora Doc. No se pase...sáquese!...- Casandra le da un manotazo para que la suelte
- ¡Ora si na más es tantito!... - Doc.
- ¿Tantito?... Le voa cobrar a 200.00 la manoseada he? -
- ¿Porque tan caro?... jajá bueno ya estuvo... ¿Cuéntame que te pasó? -
- Nada Doc. na más me bajó el azúcar... no he cenado.. Pero pus Ya me siento mejor... ya me voy pa mi cantón- Casandra
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- ¿Porque tan rápido... mamacita?.. Mejor te invito cenar y de ahí nos vamos pa mi Cantón...Ora no quiero dormir solito -
- Nel Doc. usté na más calienta el boiler y no se mete a bañar...y luego ni me quiere pagar-
- Ta bueno pues... Son 50.00 varos de la consulta-
- Naaa...Si ni me hizo nada... ni me dio nada.... no sea rata-
-Porque no quieres -
- Ta bueno Doc. ya me voy-
-Sale pues... naa más cómprate unas vitaminas y yasta como nueva vas a quedar -
-Sale y vale Doc... ay nos vidrios-
Casandra se va del local hacia su casa, Días después Casandra sigue con el malestar, se marea, l dan nauseas, antojos.
- Chales creo que estoy pastel-
Casandra preocupada sospecha que está embarazada, se siente llena de emoción por estar embarazada, pero preocupada porque sabe que el bebé sólo le dará problemas y más gastos, y además no puede hacerse cargo, así que decide ir con una partera para practicarse un aborto.
La partera que también se hace llamar la bruja de Catemaco, más bien es una experta estafadora, quien se aprovecha de los problemas de la gente para sacarles dinero, inventándoles males o enfermedades que solo ella puede aliviar con sus poderes mágicos y psíquicos y con ayuda de los espíritus del más allá;
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La gente ingenua le paga cualquier cantidad de dinero con tal de que ella los sane de dichos males; cuando una persona presenta en verdad una enfermedad o mal muy avanzado y no puede hacer nada, finge un desmayo, simplemente se niega a atenderlos con cualquier pretexto de origen extra normal.
La casa de la conocida bruja- partera esta hecha de madera pintada en color negro, decorada por fuera con muñecas viejas y sucias que lucen aterradoras, así como de artefactos raros que cuelgan del techo y paredes los cuales según ella usa de protección contra los malos espíritus; Casandra llama a la puerta, le abre una señora de edad avanzada, de espalda encorvada con cabellos largos y canosos enmarañados, su tez es de color morena muy oscura labios y ojos prominentes, de nariz larga y afilada, viste un túnica negra que le cubre todo el cuerpo hasta los pies, y se apoya al caminar con un bastón largo el cual está decorado con calaveras de plástico y plumas, su nombre es Carmela la Bruja de Catemaco.
- ¡Entra! - Carmela con una voz apagada y rasposa
Entrando a la casucha hay una mesa redonda cubierta con un mantel oscuro, en el centro una bola de cristal y alrededor de la habitación muchos anaqueles apolillados con frascos conteniendo hierbas y partes de animales, la habitación está iluminada de largas velas de diferentes tamaños y colores, en el centro de la habitación un fogón con leña chamuscada, se puede percibir un olor incienso, mezclado con carne podrida, cera quemada y azufre.
-¡Siéntate!- Carmela mostrándole una silla junto a la mesa
Carmela empieza a barajar un mazo de cartas y a sacar 12 de ese mazo y las comienza a extender en la mesa una por una, mientras mira de vez en cuando fijamente a Casandra esperado a que diga algo o pregunte algo y así comenzar a hacer su show de hechicera estafadora.
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- Estoy panzona y vengo a que me saque al chamaco- Casandra con voz angustiada
-Ta gueno... acuéstate en el catre de allá pa revisarte- Carmela señalando detrás de una cortina mientras deja las cartas en la mesa
Casandra camina hasta el fondo del cuarto se acuesta en el catre y Carmela comienza a tocarle el vientre, mientras le frota un ramo de hierbas por todo el cuerpo para después echarlo al fuego.
- Mmmmmm....no... (Mientras mueve las cenizas de las hiervas con su palo...como si viera lago entre ellas)...este chamaco ya está muy crecidito ya ni con yerbas sale... no pus vas a tener que parirlo-
-¡¿Y ora que hago...?!- Casandra aún más angustiada
-pus no ay di otra... críalo o regálalo cuando nazca... tu sabrás-
Doña Carmela le abre la puerta invitándola a salir; le extiende la mano para que le de dinero alguna propina por la consulta, Casandra le da un billete y sale de la casa de la bruja cerrando la puerta tras de sí.
Casandra solo desea una cosa morir en ese momento, junto con el chamaco, sintiéndose sola, con una enorme ira que la consumía, odiando profundamente al bastardo o bastarda que lleva en el vientre.
Al pasar de los meses Casandra continúa trabajando como de costumbre, y continuando con sus vicios habituales, fumando, alcoholizándose y drogándose sin importarle su salud o la del estorbo que lleva en el vientre, ese parásito que se alimenta de su ser, haciéndola parecer cada día más y más gorda, tan gorda como una ballena, mucho más de lo habitual, así continúa trabajando hasta el día del parto.
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Un día cualquiera Casandra caminaba de regreso a casa por un callejón abandonado, comenzó a sentir como su útero se expande más y más; una contracción tras otra seguidas de intensos dolores punzantes, sabiendo así que el momento finalmente había llegado, finalmente podría expulsar de su cuerpo a ese engendro despreciable, a ese parásito que la había convertido en un una monstruosidad obesa y deforme; vio un montón de bolsas de basura , compuesta por estopas con thiner y desperdicios de comida, se tiró al montón de porquería que le sirvió de lecho para dar a luz, después de muchas horas de exhaustivo dolor finalmente se oyó un llanto intenso que era emitido por un infante, en este caso por una linda bebé recién nacida, una linda niña de tez blanca y cabello claro como la miel, con un par de enormes ojos color azul intenso, un tanto hinchada y ensangrentada; Casandra la vio por un instante y sin sentir mayor remordimiento se levantó tambaleante del suelo con las piernas ensangrentadas, se quitó la chamarra se la envolvió a modo de pataleta en medio de las piernas y camino casi a rastras lejos de aquel solitario y oscuro callejón, abandonando a su suerte a la indefensa criatura, abandonandola, dejándole como única dote la cadena de color dorado con el nombre de Edward, sin importarle el llanto desesperado de su hija que cada vez eran más lastimeros y suplicantes; se alejó para siempre, perdiéndose en el horizonte de las calles malolientes y aún desérticas mientras llegaba el amanecer.
Así fue como esa pequeña niña vio la luz del mundo por primera vez, una luz que sé nublaba poco a poco desde el primer día en que nació, Desde ese día Casandra no volvió a ver a su hija y poco le importó que iba a ser de ella.
Pasaron los años y una noche como otras trabajando a Casandra se la llevó un cliente a una casa abandonada, el tipo completamente ebrio y drogado la ató a la cama, la violó y golpeó repetidamente hasta casi matarla y para terminar la mutiló, cortándole los senos, Casandra quedó ahí torturada y malherida en una sucia habitación de aquel viejo hotel,
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Donde finalmente murió víctima de una sobre dosis así como por la abundante pérdida de sangre, se quedó ahí por más de 5 días sin que nadie supiera de ella, hasta que finamente el fuerte hedor a carne podrida alertó a los vecinos quienes encontraron el cadáver de Casandra y dieron parte a la policía, quienes no pudieron identificar a la occisa, ni capturar al culpable de tan horrible crimen; se llevaron el cuerpo a una fosa común, arrojándola con una pila de cadáveres en descomposición, ese fue el final de la vida de Casandra, asesinada y olvidada.
Javier se fue de la vecindad y no se supo más de él, quizás murió también por sobredosis, o cirrosis hepática o en alguna pelea callejera, igual que todas aquellos miserables que como ellos, vivieron y murieron sin dejar rastro, finalmente devorados por la JUNGLA DE ASFALTO.