Comienzo a la Esperanza
Esta historia comienza con una ciudad futurista sumamente impresionante; se pueden apreciar grandes avances tecnológicos realmente modernos, impecables, limpios; se observa también que tiene un ambiente de orden y paz, pero está habitada por lo que parece ser una especie de robots evolucionados que sustituyen a la raza humana. Al seguir observando la ciudad no se ve rastro alguno de la especie humana; estas máquinas tienen una vida como la que tenían anteriormente los seres humanos.
Usan el metro, usan el autobús, tienen empleos, incluso la infraestructura similar como las grandes ciudades principales del anterior mundo. En el centro de está ciudad llamada “La Capital” se puede observar un gran edificio protegido por otro tipo de robots estos caracterizados como las fuerzas especiales, un poco más robustos, un poco más altos e inclusive hasta un tono metálico más obscuro, se tarea principal era proteger la ciudad a estos se les llamaban “Guardias” y dentro de este edificio en el último piso podemos observar un robot aún más grande, robustos pero en forma muscular y más avanzado que a comparación de los otros su color de metal es dorado y obviamente sobresale a los demás pero este en realidad es un Androide, se observa que se conecta en una computadora gigante absorbiendo información tal vez este es quien lidera esta ciudad siendo la mano derecha de la Inteligencia Artificial(IA).
Como un pequeño resumen de lo que sucedió en este mundo, podemos empezar contando cuándo fue inventada la IA (“Inteligencia Artificial”); este planeta aún seguía estando habitado por humanos. La IA al principio era solo una herramienta de apoyo para los seres humanos, pues ayudaba con algunas actividades básicas; ese fue uno de sus primeros usos, aunque eventualmente fue evolucionando de tal manera que empezó a ser tan indispensable para toda la humanidad. Todo cambió cuando empezaron la fabricación de robots que tienen integrada esta misma IA, fueron creciendo y evolucionando tanto estos robots que inclusive hasta reemplazaron trabajos y actividades que en algún momento eran realizadas por humanos, fue el comienzo para una revolución de estos robots que estaban manejadas por la misma IA que tenían integrada y qué evolucionó con la idea de que el mundo estaba mejor sin “la plaga humana” así llamaban a la humanidad, su ideología era que debería ser habitado por estás máquinas y suplantarnos pues nosotros éramos los culpables de todo lo que estaba mal en el planeta. Se inició una guerra que perdimos fácilmente, pues ya no éramos esa especie fuerte, dominante y evolucionada; ahora ya éramos dependientes de los robots. Fue fácil la revuelta de ellos contra nosotros; fue tan humillante y sencillo que ahora el mundo está lleno de países, ciudades, pueblos destruidos. Actualmente, no sabemos si existen sobrevivientes, pues han pasado alrededor de más de quince años y pareciera que no hay sobrevivientes.
Aquí conocemos al protagonista de esta historia; lo vemos dormido en un cuarto que se puede observar casi destruido junto a sus hermanos, en uno de sus tantos sueños donde vemos flashbacks de cómo los humanos y los robots conviven tranquilamente, pero al parecer no son sueños, son sus recuerdos, pues observamos cómo está en los primeros días de la preparatoria junto a sus amigos; él los veía como hermanos, pues los conocía desde la niñez. Increíblemente, sus maestros eran robots, llegó un momento donde inclusive policías y bomberos también fueron ocupados por estas máquinas evolucionadas y así fueron suplantando las máquinas a los humanos en tareas y trabajos peligrosos. Después brincamos a otro de los recuerdo donde está con su familia que era de las pocas que no tuvieron robots sirvientes y no porque no pudiera económicamente si no su familia era tradicional y así eran felices, en algún momento de su vida viendo la televisión mientras cenaba con su familia. Su hermana recién nacida y su pequeño hermano aun se veía niño pues este es menor 5 años, entra un programa de noticias interrumpiendo la programación dando advertencia de que acaba de iniciar una guerra de robots donde los ataques de estos fueron primero en las ciudades principales y poco a poco avanzaron por todo el mundo.
En otro flashback el escucha los llantos de sus dos hermanos, ellos junto a el se encuentran en un escondite mientras se escuchan disparos, explosiones, cuando abre lo que parece una escotilla ve a sus padres totalmente golpeados parece ser que hasta irreconocibles, los toma de las cabezas a sus padres con mucho sentimiento empieza a llorar, se le acelera el pecho y de la nada despierta pero se limpia las lágrimas de sus ojos todo parecía tan real, se levanta agitado y afuera se puede ver el fuego en vehículos abandonados, una ligera lluvia y el aire frío era como amanecía esta mañana como todos los días.
Rodrigo sigue aún nervioso y agitado, pero sus manos buscaban a sus hermanos: Tadeo y Liliana seguían resguardados en lo que antes era su casa, dentro del escondite que su papá había construido, pero ahora había sido adaptado por ellos para poder sobrevivir. Se podía observar lo básico para subsistir, pero en un calendario se puede observar que estamos en el mes de abril del año 2050.
---Otra vez la misma pesadilla —murmuró Rodrigo en voz baja, pues no quería despertar a sus hermanos. Se giró para ver a sus dos hermanos, que aún parecían estar dormidos; las vidas de ellos dependían de él y sin tener a nadie más, pues en un largo tiempo no había encontrado ni tenido contacto con más sobrevivientes. Todo a sus alrededores ya lo había explorado; en su mayoría estaba sin encontrar sobrevivientes, sin encontrar a nadie.
Un gruñido en su estómago le recordó su misión de todos los días: era hora de salir a buscar alimentos, agua y provisiones por cualquier lugar, todo lo que les pudiera servir para seguir con vida. Este se puso de pie para cambiarse y alistarse; después colocó su mochila de cuero que ya estaba lista, tenía un machete en su mano derecha como su única arma, volteó a ver a sus hermanos y salió como todos los días esperando regresar con sus hermanos. Cada salida era una especie de lotería, un vals con la muerte donde no sabía si algún día no regresaría, pero hoy había algo diferente; se sentía extraño el aire, incluso también el ambiente pareciera que hasta su entorno quería advertirle o decirle que algo estaba por cambiar completamente en su destino, o quizás la desesperación de saber que los suministros de ayer apenas habían alcanzado lo tenía preocupado. Un extraño ruido se escuchó a sus alrededores este era un sonido que ya le era familiar; este era de un cazador robótico diseñado para buscar a todos los sobrevivientes posibles; estos eran los humanos y algunos animales que fueran agresivos, parecía ser que estaba demasiado cerca y ponía en peligro a sus hermanos.
—Vaya forma de empezar el día, espero que hoy no sea un mal día... —dijo Rodrigo con voz nerviosa pero decidido a cumplir con sus actividades. Sabía que para proteger a sus hermanos tenía que alejar al cazador que estaba en los alrededores; el único problema es que nadie había sobrevivido a un encuentro, ni mucho menos mano a mano con un cazador de ese tipo.
Rodrigo se movió con cautela por el lugar; se mantenía pegado a las sombras de los edificios en ruinas, pero los sonidos metálicos del cazador se hacían cada vez más fuertes. Esto solo confirmaba su cercanía; aunque sabía que no podía arriesgarse a un enfrentamiento directo y menos cerca del refugio, pensó que tenía que alejarlo o llevarlo a un terreno donde no tuviera ventaja y que no pudiera encontrar a sus hermanos era lo principal. Recordó que cerca de su ubicación había un viejo taller mecánico abandonado a unas calles de distancia; este ya lo había explorado brevemente en una de sus muchas salidas. Ahí comenzó a buscar algunas herramientas; ese lugar estaba lleno de maquinaria oxidada, escombros, un lugar donde podía esconderse y quizás tender una emboscada o planear un ataque sorpresa.
Tratando de respirar hondo y tratando de controlar el latido acelerado de su corazón, quiso tranquilizarse, pues sabía que su plan era muy arriesgado, pero era la única forma que se le ocurría intentar defenderse, así que con valor salió de su escondite momentáneamente para mostrarse a la vista del cazador. Este robot lucía altamente imponente, amenazante, con múltiples sensores; destellaban con un color verde militar combinado con un dorado, y se podían ver armas montadas en sus brazos; con todo esto lo detectó de inmediato y fácilmente. Una potente luz roja de la visión del cazador escaneó su figura, pero antes de que la máquina comenzara a moverse en su dirección para atacarlo, Rodrigo se echó a correr inteligentemente, aunque no directamente hacia el taller, sino en una trayectoria que lo acercara y esperando que el cazador lo siguiera sin desviarse.
Miró por encima de su hombro, viendo cómo la máquina lo perseguía con una determinación implacable, los pesados pasos resonaban contra el pavimento roto, est aceleró su paso, doblando una esquina y luego hacia otra, intentando perder de vista al cazador por unos segundos, pero en cuanto llegó a la puerta metálica del taller noto que estaba medio caída de sus bisagras sin pensarlo se deslizó hacia dentro, moviéndose con gran agilidad entre los restos de motores y herramientas oxidadas, buscando el mejor lugar para ocultarse y esperar su momento, sabiendo que ya no había marcha atrás y tenía que buscar la manera de defenderse y atacar. Dentro del taller había una penumbra densa; se filtraba agua de la lluvia a través de las ventanas rotas y por los agujeros en el techo y el aire frío aún le daba un toque más de intensidad. Rodrigo ya se encontraba escondido sigilosamente; todos sus sentidos estaban alerta a cualquier sonido que pudiera escuchar. Se ocultó detrás de un enorme motor de camioneta oxidado con una superficie cubierta de una gruesa capa de mugre, aceite y óxido que parecía ser un buen escondite. Desde allí, tenía una buena visión de la entrada y de gran parte del taller; buscaba a su alrededor, intentando identificar cualquier objeto que pudiera usar a su favor y de repente sus ojos se detuvieron en una pequeña grúa manual de cadena que estaba en el techo y esta la podría usar para intentar inmovilizar al cazado, también vio un par de bidones volcados que podrían generar ruido y distraer a la máquina. El cazador ya estaba posicionado fuera del taller; en ese momento Rodrigo tensó sus músculos, tomando con fuerza su machete en su mano derecha y sabía que el momento de su ataque sorpresa tendría que ser preciso; era consciente de que no tendría muchas oportunidades contra una máquina tan poderosa.
El cazador dudó por un instante frente a la entrada, su sensor rojo escaneando la oscuridad del interior; sin perder el tiempo, se adentra en el taller en busca de otro sobreviviente más para cumplir con su misión. Ya habían eliminado a lo que parecía ser toda la población; en algún momento se pensó que habían terminado con los sobrevivientes. Rodrigo, se encontraba sudando, conteniendo la respiración parecía que con su corazón en la mano y con sus últimas esperanzas, observó por fin al cazador que este ya estaba escaneaba todo el taller, escuchando sus pesados pasos de este cazador resonando en el suelo, aunque sin dejar de ver al cazador Rodrigo ya había pensado en un ataque sorpresa, el sensor rojo del cazador se movía por el interior buscando cualquier rastro de vida, cuando el cazador estuvo a unos pocos metros de dónde se encontraba lo maldijo y le gritó. —¡Hoy se te acabó tu tiempo, maldita máquina! —En su mirada se notaba seguridad.
Lo atacó de frente, recibiendo por respuesta del cazador un tremendo puñetazo que mandó a Rodrigo directo contra los bidones. De nueva cuenta se puso de pie, decidió atacar de frente de nuevo; justo cuando lo iban a contraatacar, pudo esquivar el golpe impulsándose sobre una mesa de trabajo cubierta de herramientas, alcanzó la cadena de la pequeña grúa del techo que se encontraba ahí en ese momento y tiró con todas sus fuerzas que intentaba bajar el gancho de la grúa justamente encima de este cazador. La cadena oxidada junto con el gancho descendió rápidamente golpeando en la cabeza al cazador, sin provocarle nada de daño giró su cabeza mecánica hacia Rodrigo y su sensor rojo se fijó en él y justo programaba el ataque sacando sus armas, su mano se convertía en una especie de cañón, el robot emitía un sonido de ataque, su brazo ya estaba armado y se movió rápidamente, intentando alcanzar a Rodrigo, pero este ya se había lanzado hacia un lado, alzando su cabeza justamente por encima estaba el control de la grúa que al encenderla se levantaría la cadena y el gancho con rapidez provocaría que lleva a que el cazador quede atorado en las cadenas y el gancho se incrustaba en el costado de la cabeza del robot cazador, esta máquina empezarían forzando sus movimientos, se daría cuenta que sus sensores comenzaban a fallar y no podía realizar contraataques, mucho menos sacar armas para defenderse. Con una clara visión, se ve un sensor que prende y apaga justo aquí. Rodrigo se dio cuenta del primer punto débil de estas máquinas, recogió su machete y con una brutal fuerza atraviesa la cabeza del cazador de lado a lado por los costados. Aquí claramente, después de mucho tiempo, se enciende la primera vela de esperanza; Rodrigo decide desarmar esta máquina para poder estudiarla con mayor tranquilidad y dirigirse con sus hermanos de nuevo a su refugio.