Prólogo
La habitación estaba en silencio, a excepción de los susurros de una voz suave. A Seungmin le gustaba leer en su habitación, solo, sin que nadie interrumpiera.
Era como un ritual que llevaba a cabo, bajo la luz de la luna. Se sentía correcto así, leyendo en voz baja cada carta.
El sobre era blanco, sellado por una pegatina de luna que tanto le gustaba a él. La retiró con cuidado y la pegó en la cabecera de su cama.
No tenía remitente, ni quién la había escrito, su única intención era existir entre sus manos y ser escuchada.
Había algo en esa letra que reconoció al instante.
No recordaba con exactitud cuando empezaron a aparecer estas cartas, pero lo que sabía es que llegaban en el momento justo. Con una letra pulcra, ligeramente inclinada, con trazos firmes pero también con cierta inseguridad.
"Para Seungmin:
Quiero felicitarte por el lanzamiento de tu nuevo álbum. Desde que te sigo, tus canciones no han sido más que mi salvación y me acompañan cuando más lo necesito. Tus canciones ponen palabras donde muchos se nos dificulta expresar lo que sentimos. Si alguna vez dudas de ti, recuerda que hay alguien que nunca dudaría de ti. Espero tus próximos lanzamientos, no te esfuerces demasiado.
Escrito con mucho cariño ^^".
Cerró los ojos un segundo, apoyando la espalda en la cabecera de la cama.
Sin exigencias. Sin expectativas. Solo con gratitud.
La carta terminaba ahí. Sin firma.
Seungmin dobló el papel con cuidado, como si fuera a romperse, y lo guardó junto a las demás. No sabía quién era la persona que le escribía, ni por qué esas palabras tocaban algo profundo en él.
Entre miles de voces de sus fanáticos, esa era la única que se sentía más genuina.
Aún no lo sabía, pero entre sus dedos, sostuvo el inicio de una historia que esperaba desde hace años florecer.