Chapter 1
AR abrió los ojos, el aire se siente tranquilo, mientras los canticos celestiales se escuchan alrededor, elegantes. Preciosos. Terminó de frotarse los ojos, y cuando lo hizo, vio a Dios, luego extendió sus manos hacia el, queriendo ser cargado. Dios, sonrió suavemente y lo tomo en brazos. -Eres tan bello hijo mío, que puedo verlo en tí, como lucharas porqué yo esté bien.- Dios le dió un pequeño beso, antes de que su sonrisa desapareciera. Miguel, entro a la sala, sus dos espadas en su cadera, la dorada tenía escrita en Hebreo Antiguo "La voluntad de Dios es la luz", mientras que la otra, era una inversión perfecta. Su filo no era dorado, era azul, como los bellos cielos del paraíso. Y también tenía escrito "La luz es la voluntad de Dios." Dios, bajo suavemente a AR, con cuidado, sentandolo al lado de su trono.
Las puertas del templo se abrieron, los querubines callaron el cantó al sentirlo. El está ahí, cuya presencia era la soberbia sin fin ni comienzo. Todo el aire se volvió pesado, como si estuviera electrificado con energía divina, listo para explotar y dejar cenizas a su paso.
-Padre, yo merezco esa corona- Grito el con furia y soberbia, Dios, manteniendo la calma absoluta como siempre respondió -No te atrevas a hablar asi en mi presencia.- Dios claramente sabía que esto pasaría. El sonrió y grito con arrogancia y soberbia -No!! Tu no te atrevas a hablarme así en mi presencia!! Yo me alzare más allá de las estrellas, y cargaré con la corona del altísimo!! Me sentaré en el trono, y mostraré que mi voluntad es mejor que la tuya!!- Dios agachó la cabeza y dijo. -Has tomado tu decisión, Lucero.- Miguel, desemvaino sus espadas "Shiiiiing" susurraron los filos de las espada, cuales eran capaces de cortar la oscuridad con firmeza. "El" miró a Miguel y con una voz cubierta de determinación arrogante dijo. -Que así sea.- Antes de también sacar su espada.
Miguel salió disparado hacia el, nadie vio que Miguel se haya movido tan rápido, tan feroz, tan listo. Las espadas cortaron el aire con un "Swooosh!!!" Antes de impactar en un "Craaaashh" sacando chispas de entre los filos, cuales eran pequeños estrellitas brillantes ante el inocente y pequeño querubín, AR, quien observaba con tranquilidad, sus ojos prematuros miraban, sin entender, sin saber. Sin decir nada. Por su parte.
Miguel rápidamente agilizó un movimiento rápido, y cortó el pecho de "El" quien cayó de rodillas, sangrando por su arrogancia. Dios miró a Lucifer, a "El" directamente y le dijo con calma. - Caerás al mundo, por intentar sobreponerte ante mi voluntad, cuya cura las heridas, Pero detiene la arrogancia y la crueldad.- Lucifer miró a Dios, y luego a Miguel, quien guardó sus espadas, antes de con un movimiento, expulsar a Lucifer de los canticos, del cielo de estrellas bellas que alguna vez fue su hogar.
AR grito, despertando, agitando la cabeza, antes de sisear un "Sssss" y ver sus heridas.
-Mierda, necesito... Curarme esta mierda.- AR se puso de pie, caminó hacia el kit de primeros auxilios que estaba en la alacena, el televisor encendido con el canal de las noticias que decía. -Otra vez aquí. Y la dudas llegan y se quedan 'Quien es este héroe tan retorcido'? 'Por que no muestra su identidad'? Y porque desapareció tan rápidamente, todo eso y más en las próximas noticias.- AR se puso un poco de colonia purificadora en la herida, para matar las bacterias, pero eso, no lo salvó del ardor extremo que lo hizo gritar "Hijo de perra!!!" Antes de ponerse una curita en las heridas pequeñas, y otra envolviendo su abdomen, el cual tenía una cicatriz grande en el centro, se envolvió antes de respirar agitadamente "Ha, ha, ha".
Su respiración pesaba como un yunque mientras salía de sus pulmones, que contenían el aliento y buscaban aire desesperadamente.
La comisura de los ojos de AR se llenaron de lágrimas y comenzaron a caer. -Casi te falle, padre... Por favor,no perdones mi acto tan estúpido de haber perdido. Pero os ruego que permita que mis hermanos puedan entrenar está carcasa humana. Y yo pueda proteger a estos seres inofensivos ante amenazas tan colosales. Y defender tu reino, de los maliciosos que intentan tomar la corona.- AR cayó de rodillas, llorando, antes de sentir un calor abrazador en su pecho, un calor como estar cerca de una cálida fogata en el tranquilo bosque. Se puso de pie, temblando, antes de caminar y tomar su teléfono y llamar a sus amigos -Oigan, estoy bien, no se preocupen, vale? Están bien ustedes?- Antes que varios mensajes llovieron rápidamente como un rayo. "Oh por Dios, gracias maldita sea, Ariel, gracias por avisarnos, si estamos bien." "Gracias Maldita sea, chicos, por favor, les comunicó, el jefe le agradece a Ariel que haya reaccionado tan rápido, y dijo que no trabajaremos en la zona porque sospecha que habrán más peligro, dice que la próxima semana ingresaremos." AR respondió -Vale, me debo ir, estoy cansado y tengo ganas de dormir.-
Los chicos rápidamente respondieron "Descansa, bro, te veremos la próxima semana." AR apagó su teléfono, antes de caminar hacia su habitación y abrir la puerta, la cual rechino con un "Mhiiiiiiii" Pelucita. Entro corriendo rápidamente como sus patitas cortas lo permitían. AR se acostó en la cama, cual era suave como la oveja y su lana, Pelucita, escaló las sabanas colgantes en los bordes. Como un humano escalando una montaña, llegó y se acostó al lado de AR muy cómodamente. AR sonrió suavemente, antes de caer dormido. Caer en el vacío de su mente.
Cuya, no pensaba más que en algo simple. Algo que le quitaba ese dolor de encima. La lujuria. Ese calor de pasión, ese calor temporal en cuerpos humanos.
AR estuvo en sus sueños reviviendo ese pecado, reviviendo esa consciencia que no lo mataba, le recordaba que, el era un pecador, que por eso se esfuerza tanto. Ser puro.
El primer recuerdo fue de esa mujer, cabello negro, ojos marrones, que entregó el cuerpo en un acto tan intenso como temporal, se podía escuchar el "plap, plap, plap" que resonaba en la conciencia de AR, quien estaba sudando, quien embestía con brutalidad y sin perdón.
Otro recuerdo lo inundó, como una piscina siendo llenada toda de golpe.
Ese chico, quien jadeaba con cada embestida recibida, cada nalgada que sonaba con un fuerte "Tap!!!" Sus súplicas por más fuerza, por más velocidad. Taladraban la mente de AR, como una perforadora a una pared. AR no nublo su mente, fue consciente de todo, de cada gemido, cada sonido de carne contra carne.
Esto era tan pesado parala consciencia de AR, quien nos excuso, no mintió. No intento nada, pues sabía que, Dios y sus hermanos lo veían desde el cielo, sentía vergüenza por el, culpa por ser así. Por no haber hecho algo más, este acto era tan grotesco, un insulto a Dios...
Pero AR, sabía algo que le ardía peor que el jugo de limón en una herida... Dios lo perdonaría fácilmente... Lo dejaría pasar a sus brazos, y para AR... Eso es imperdonable, por lo que le prometió algo a Dios, lucharia por el, por los humanos, por todos, para exiliarse, para limpiarse de los pecados y regresar al cielo. Tan y como se fue aquella vez.








