Chapter 1
Marea baja, alardea bruscamente incluso con sus franjas olas rozando mis dedos expuestos, se pronuncia de forma discreta, y al rozarte se dispara una lluvia de sabores, frágil, dulce, amargo y sin duda siendo una ola.
–¿Qué dice la ola? –preguntó con una voz chillona, remarcando su duda y su expresión curiosa, tomando mi mano con fuerza junto a sus gordos y pequeños dedos, llegando a enterrar sus uñas desaliñadas dentro de mi piel.
–La ola nos saluda, desea conocernos, está emocionada. ¿Deseas conocerla?
Un pequeño eco interfiere entre su clara afirmación, aunque, sin importar la respuesta final, ya la sabía. Damos unos pasos, ella tambalea, yo la sujeto, seguimos avanzando, la ola parece recibirnos entre sus frías historias y sus duras memorias, azotandonos con rudeza, pero yo no caigo, ella sí.
–Me he caído, sujetame hermana, no me dejes aquí.
Ella eleva su voz, en busca de mi calor, la observó, la situación es aterradora, su voz se pronuncia por debajo de las olas, aún puedo ver sus ojos firmes sobre mí, entonces, extiendo mi mano hacia ella, estira su pequeña mano, la sujeto y avanzamos. Volteo hacia atrás, sin embargo ya no hay inicio que haya trazado nuestra ruta, parecemos rodeadas entre este extenso mar, azulino, tan claro, turbio pero confundido, sin embargo, ya no lo veo.
¿A dónde ha ido?, no lo comprendo, nunca llegué a soltarla, aunque tampoco recuerdo haberla tomado, me cuestiono si realmente la tome, observó mis manos, y ella habla. Escucho su voz, no su presencia, el tacto se hace incoherente, parece resonar en mi cabeza, preguntó entre susurros si es mi consciencia, así que decide enseñarle a mi mente frágil donde está.
–Estoy aquí.
Mis labios se mueven, mi boca parece gesticular sus palabras y mis cuerdas vocales parecen entonar de forma más cruda su voz antes pura. Mis manos ahora recorren mi cuerpo, que parece ser suyo, entonces me desgarro, un pedazo de piel, y otro, y otro tras otro, hasta que la veo, ella está aquí, conmigo.