Capítulo 1, responsabilidad
Tras las clases, Leuf salió cansado de la universidad, no tenía ganas de estudiar, solo quería ir a casa y descansar. Se le habían hecho las clases muy largas y aburridas, perfectamente podía distraerse con otros compañeros y hablar mientras los profesores explicaban, sin embargo, no le parecía correcto porque aunque no tuviera ganas de estudiar, al menos respetaba el trabajo de los demás, o eso parecía. Caminaba de forma discontinua hacia la salida del recinto, el tiempo no era muy bueno para salir de paseo, así que tenía una excusa para su padre al llegar a casa.
Leuf era alto y flaco, llevaba siempre el uniforme de universidad porque le obligaban estar allí con aquella vestimenta, era igual que las demás pero algo resaltaba en él y era un colgante con una joya roja que colgaba de su cintura, era pequeño pero brillaba hasta en la oscuridad. Leuf llevaba siempre ese colgante inconscientemente y los profesores no quisieron nunca confiscar ese colgante que llevaba para no causar problemas según decían los rumores. No obstante, Leuf seguía caminando discontinuamente por el cansancio, estaba cerca de salir después de aquella tortura hasta que, de repente, una persona le llama a su espalda.
— ¡Leuf, tenemos que hablar!-. Leuf se giró por curiosidad e identificó al profesor de matemáticas con una cara de pocos amigos.
— ¿Por qué ahora, profesor Hulteny? Me están esperando en casa para almorzar, ya hablaremos mañana-. Rechistó Leuf con un tono de desinterés pero Hulteny no le importaba lo que le respondiera. Mientras seguía hablando Leuf y saliendo del recinto a la vez, cuando Leuf dejó su espalda sin vigilar, Hulteny aprovechó a correr rápidamente a por Leuf para capturarlo (Su velocidad para Leuf parecía la de un rayo), lo atrapó y le arrastró hacia dentro del edificio tirándole de la mejilla fuertemente. Leuf gritaba de agonía y euforia.
— ¡¿Qué te pasa?! ¡¿Quieres pelea o algo?!-. No servía de nada lo que decía Leuf porque Hulteny lo ignoró hasta llevarlo a un aula.
Ambos se sentaron frente a frente, Hulteny al sentarse empezó a buscar algo entre los cajones de la mesa que había. Leuf preguntó molesto.
— ¿De qué tenemos que hablar, eh?-. Al terminar la pregunta, Hulteny estampó contra la mesa con fuerza un papel con un tono serio.— De esto-. Leuf inspeccionó rápidamente el papel y se dio cuenta que era su último examen de matemáticas que había hecho, estaba corregido y su nota era de 2.5.
— ¿Qué coño es esto, Leuf?- Leuf respondió sin interés.- Un examen-. Hulteny lo miraba muy molesto y decepcionado, insistió.- ¿Ya está, un examen solo?-. Leuf asintió con la cabeza sin interés, el profesor Hulteny al instante decidió sacar 3 papeles más que, por supuesto, eran anteriores exámenes de matemáticas suspendidos. Leuf ya se preocupó un poco.
— ¿Tantos son los que suspendí?- Respondió Leuf con un tono chulesco pero por dentro sentía algo de preocupación.
— Sí, has suspendido todos los exámenes de matemáticas que te he puesto- Leuf preguntó con una postura muy coloquial al profesor Hulteny.
— ¿Y dónde está el problema?- Hulteny al escuchar esta pregunta explotó de enfado.
— ¡¿Qué dónde está el problema?! ¡Vamos, no me toques los cascabeles Leuf, sabes perfectamente que el problema es que vas a suspender matemáticas!-. Leuf se mantuvo firme y respondió serenamente.
— ¿Y qué? Tengo otras asignaturas que si o si están aprobadas, si las apruebo, las matemáticas no se me harán un problema-. Hulteny se tranquilizó un poco pero aún seguía muy enfadado con Leuf.
— Aunque tengas las demás asignaturas aprobadas, eso no te garantiza que te vaya el plan bien, si sigues así, algún día te cobrará la vida factura por no hacerte responsable de tus acciones y obligaciones- Leuf ya se estaba aburriendo, contestando.
— Sí, sí, que tengo que ser responsable, todo el mundo me lo dice pero me pregunto ¿Hace falta ser responsable para llevar una buena vida? Dicen que matemáticas es una responsabilidad pero veo que pocos en las prácticas pueden usar la magia de las matemáticas ¿Entiendes? Para qué sobrellevar una responsabilidad si al fin de cuentas no va a servirme para nada, así que realmente sí estoy siendo responsable de mis acciones para llevar una buena vida- Argumentó Leuf levantándose de la silla y saliendo del aula pero Hulteny le dice una última cosa.
— Es un buen argumento pero ¿Entonces, cómo lo he logrado yo y los demás teniendo una buena vida?-. Leuf miró sobre su hombro a Hulteny y después se fue del aula, dejando a Hulteny muy preocupado.
—La magia de las matemáticas desde siempre ha sido difícil, casi nadie ha podido dominarla de lo exigente y complicado que es sobrellevarlo. Los que han logrado dominar la magia de las matemáticas se les llama “los elegidos” pero no creo en esa mierda, Hulteny lo habrá logrado con muchísima suerte, si me demostrara que lo ha hecho sin suerte, no me lo creería ni borracho, además, no creo que sea posible tener una buena vida teniendo esa responsabilidad tan inútil que solo te retrasa—. Reflexionó en su mente Leuf, sabía perfectamente que era imposible para él aprobar matemáticas, para ello se ciñe a las otras asignaturas. Sin embargo, aquella discusión lo dejó pensando en todo el trayecto, no se le quitaba de la mente aunque estuviera cansado.
Llegó a casa algo menos cansado porque había dormido a la vuelta (le había recogido el chofer de su padre), le esperaban en la mesa todos los miembros de su familia, por lo que se veía a primera vista, eran una familia de clase alta, su padre era muy robusto y alto, no se dejaba intimidar por nadie. La madre de Leuf era algo más amigable pero era muy estricta con Leuf porque dentro de muy pocas horas iba a ser su cumpleaños. Ambos estaban contentos porque verían a su hijo cumplir los 18 años, la mayoría de edad. Su padre, Kehim, le indicó su sitio, Leuf tenía una cara neutra y, como tenía también hambre, no negó el almuerzo. Kehim empezó la conversación.
— ¿Cómo te ha ido la universidad, Leuf?-. Leuf era siempre muy sincero y poco responsable, ni siquiera se tomaba el tiempo de cambiarse de ropa, siempre almorzaba con el uniforme de la universidad puesto.
— Como siempre, Padre-. Kehim lo miraba siempre serio cuando hablaban de estudios porque Kehim es profesor de matemáticas, sabía magia matemática, era uno de “los elegidos”- ¿A qué te refieres con “Como siempre”?- Mientras hablaban, la madre, Vyla, trajo la comida que había cocinado, ambos hombres agradecieron mucho.
— Me refiero a que es aburrido–. Al escuchar Kehim y Vyla la palabra aburrido se preocuparon.
— ¡¿Aburrido?! ¡Si tu hermano siempre decía que era un lugar muy divertido!- Exclamó Vyla pero Leuf argumentó enfurecido– ¡Mi hermano es otra persona y yo soy otra persona, no somos para nada iguales!- Ambos se asustaron y dejaron el tema del hermano por un lado, Kehim preguntó por curiosidad a Leuf.
— Leuf ¿Las matemáticas van bien?-. Al escuchar esa pregunta, Leuf explotó silenciosamente, cogió toda la comida que le gustaba de la mesa y se los llevó al cuarto corriendo impotente. Su padre intentó pararlo pero no pudo.
Entró a la habitación, cerró la puerta con suavidad, se sentó en la cama y empezó a comer todo con agonía para no recordar el último recuerdo que tenía de su hermano.
Se terminó todos los platos y no desaparecía, así que decidió refugiarse en su cama con impotencia, quitándose el colgante de la cadera para verlo de cerca.
—No puedo contarle a papá lo de mi situación con matemáticas, si lo supiera, me mataría, él es uno de los elegidos y no puede enterarse de que su hijo desprecia las matemáticas ¡No puedo!-. De pronto, su móvil empieza a vibrar, lo mira y es una misión, sabía que no podía rechazarla así que cogió la llamada.
Kehim estaba en el otro lado de la puerta, no sabía si entrar de golpe o entrar tocando la puerta, decidió tocar la puerta primero pero de pronto, la puerta se abrió en sus narices, dijo Leuf.
— Ya me hablarás, tengo una misión pendiente-. Su padre no dijo ni una palabra y Leuf se dirigió neutralmente a la salida. Apuntó a la dirección que tenía que ir, antes de partir de un salto, lo frenó su padre.
— ¡Leuf... Cuídate!-. Este no se giró pero escuchó y después de ello, desapareció instantáneamente, realmente iba a toda velocidad hacia la dirección, era un recinto algo pequeño pero había un monstruo, unignorento.
Estaba cerca del recinto y escuchó un grito de mujer, se apresuró y vió un pez humanoide que iba a comerse a la mujer que estaba en el suelo indefensa. Al instante, Leuf golpeó al monstruo con mucha velocidad, haciéndolo retroceder bastante.
— Energíaconocitto, velocidad aumentada-. Susurró Leuf, se sentía más ligero que nunca, se abalanzó contra el monstruo, esquivó el primer golpe pero la patada que venía segunda no se lo esperaba y le golpeó de lleno al monstruo, tras ello, atacó de nuevo Leuf pero esta vez el monstruo bloqueó el ataque y contraatacó, con un golpe en la cabeza de Leuf, Leuf contrarrestó el daño y pateó en la cara por inercia de la fuerza de aquel puñetazo que, salió bien, hizo retroceder al monstruo, este se estaba cansando y Leuf también, iban empatados.
Elignorentoempezó a atacar esta vez con un puñetazo directo pero Leuf lo esquivó por poco, pero le castiga agarrando el uniforme y estampando a Leuf de forma brusca, le estampó tres veces hasta que Leuf pudo romperle el brazo y alejarse de él, tenía la batalla ganada, el monstruo gritaba de dolor, se abalanzó rápidamente para finalizar esto hasta que de pronto, Leuf sintió una energíaignorentodemasiado potente que le penetraba la piel, se giró hacia el origen de esa energía pero no había nadie, recordó al instante que tenía cerquísima a su enemigo, se giró y lo golpeó de una forma muy dolorosa, retrocedió de manera brusca Leuf, le sangraba la cara muchísimo, vio el puño del monstruo que estaba punzante de energíaignorento. No le quedaba más fuerzas a Leuf y se cayó al suelo, el monstruo se acercó a Leuf, sabía que iba a ser rematado pero, por alguna razón, el monstruo no lo hizo y decidió hacer algo más duro, torturarlo. Lo cogió del uniforme y empezó a estamparle por todos sitios, le pateaba con mucha fuerza.
Al final, lo arrojó hacia un árbol, estaba muy ensangrentado. De repente, la misma sensación de energíaignorentoapareció pero más cerca, provenía de un hombre de piel pálida y con un pelo muy espinoso y rojo. Vestía con ropa cómoda y no llevaba ningún accesorio, más bien, no debía tenerlos porque no le resultaba útil en su supervivencia, sus extremidades estaban pintadas de negro, negro como el vacío, pero había algo que lo destacaba en ese momento, estaba como Leuf, destrozado. Se movía como podía y estaba muy ensangrentado, se le notaba muy cansado.
—Joder, no tengo tiempo, si me pillan haciendo esto, me matarán al instante tanto a mi como al chiquillo-. Pensaba el hombre ensangrentado, de pronto, ejecutó una técnica muy compleja que le envolvía su mano izquierda de energíaignorento, al instante, se abalanzó a una velocidad inhumana contra Leuf sin importar el resultado, cuando lo rozó mínimamente, se esfumó. Elignorentocon el que estaba peleando Leuf se percató de algo raro pero dedujo que no era nada y decidió acabar con la vida de Leuf aplastándole la cabeza. A unos milímetros de que el puño del monstruo golpeara la cabeza del chico, instantáneamente, la mano de Leuf paró drásticamente el ataque del monstruo, sorprendiendo al monstruo al acto. Elignorentopor seguridad, se apartó del chico rápidamente y cuando se alejó, Leuf se levantó frotándose el pelo, haciendo que se tiñera de un rojo carmesí, aún no había levantado la cabeza, sus heridas se estaban recuperando y las extremidades se estaban volviendo negras. Al terminar el proceso de transformación, Leuf levantó la cabeza mirando al monstruo con una sonrisa.
— Joder, vaya mierda de cuerpo que me he cogido, pero era lo que había...—. Entonces, el monstruo se abalanzó contra “Leuf” para atacar, pensando que era un despertar. A unos milisegundos de ser golpeado, “Leuf” hizo desprender mucha energía con un color negro, ese poder no era de Leuf, era del de otra persona...
Eso hizo que se abrumara el monstruo y con esa ventaja, atacar. Sacó dos rebanadoras, una en cada mano para hacer cortes rápidos a mucha velocidad en todas direcciones hacia elignorento, quedando descuartizado. Se paró quien estaba controlando a Leuf internamente secamente y puso las rebanadoras en su cadera haciendo un ruido característico de una piedra chocando con otra de manera perfecta, haciendo un “jaque-mate” al oponente. El alma delignorentosalió del cuerpo y se rompió por la mitad.
— Ya está, ya me quité esa escoria de encima, estoy muy cansado y debilitado, no-no- pue- puedo más—. Y a los segundos de terminar esa frase, quien lo manipulaba se ausentó, haciendo de que el Leuf real se desmayara, además, desapareció las manchas negras de sus extremidades. Lo único que identificó antes de desmayarse fueron las piernas de varias personas corriendo hacia él, voces agitadas, su pulso, su cumpleaños y un recuerdo de su hermano.