Chapter I
En un reino llamado Arcanum Vale donde lo único que realmente importa son las clases de magia y sus distintos poderes.
En un pueblo pequeño de ese reino, nací yo: Ashen
Mi magia era débil, casi nula. Yo no tenía ninguna marca de magia como el resto. Para los estándares de mi reino eso era el significado de ser alguien realmente inútil.
Siempre fui duramente molestado debido a esto, porque no tener magia significaba no ser nadie en este mundo.
Por más que lo intentaba mi magia no despertaba. Es lo mismo que tanto siga intentando. Porque aquí no importa quien seas, cuánto ames , como pienses o cuánto lo intentes, si tu poder es bajo tu vida también lo es.
Los que nacen con gran poder, nacen bendecidos.
En cambio nosotros nacimos condenados
Mi vida siempre ha sido pésima y decepcionante.
Hasta que un día dio un giro inesperado.
Era una mañana como cualquier otra, el sol brillaba con una calma casi burlona, mientras nubes grises se acumulaban lentamente en el cielo como si presintiera algo que yo aún no lo había percibido.
Caminaba por el mercado del pueblo, con la cabeza abajo evitando miradas, como siempre.
En Arcanum Vale incluso el aire parecía juzgarte si no tenías magia. Los niños de clases superiores hacían pequeñas demostraciones de sus distintas magias solo para poder humillar a los de clases inferiores. Yo solo apretaba los puños con fuerza.
Ese día, sin embargo, algo se sentía distinto.
No mejor,
solo... distinto
El ambiente se volvió pesado , casi denso.
Los murmullos comenzaron antes de que yo me diese cuenta.
-La realeza...
-Es él en persona...
-El príncipe...
Mi corazón se detuvo cuando el silencio cayó de golpe en el lugar.
Levante la mirada. Y ahí estaba Soren.
El príncipe de más alto nivel registrado hasta el momento, heredero del trono, cabellos rubios como el oro, medianamente largo, una trenza pequeña que adorna de un costado y el resto de hebras sueltas con ciertas ondulaciones. Ojos claros como la miel. Piel blanca, siempre sin imperfecciones. Alto de alrededor de 1.86. Parecía que brillará con solo existir.
Una boca pequeña, labios rojos y pecas.
Una cara digna de ser el heredero del trono. Cualquiera caería ante dicha tentación.
Magia pura recorriendo su cuerpo como si fuese una presencia viva. No necesitaba demostrar nada; Su poder se sentía, presionando el pecho, robando el aliento.
Sus ojos eran fríos, atentos.. Peligrosos.
Nunca antes había estado tan cerca de alguien como él.
Alguien que nació bendecido.
Alguien que nunca debería cruzar su destino con el mío.
Pero entonces ocurrió .
Por primera vez en toda mi vida sentí algo arder dentro de mí. No había luz, ni fuego.
Fue una sensación antigua, profunda, como si algo que hubiese dormido por años me hubiera reconocido.
Soren se detuvo
Y cruzó mirada con la mía
Me miro, pero no como se mira a alguien inferior, no con desprecio. Sino como si acabase de encontrar algo que no debería existir
Ese fue el momen
Ese fue el momento exacto en que mi vida dejó de pertenecerme.
-Tú eres..? -Me dijo mirándome fijamente como si quisiera ver más allá de mí, una mirada aterradora pero al mismo tiempo es como si algo me llamase.
- Y-yo? Soy Ashen - Dije tartamudeando con miedo pero con curiosidad
El silencio que siguió fue pesado.
Demasiado, más de lo que me hubiese gustado.
Soren dio un paso hacia mí.
Pero fue suficiente para que mi pecho se contrajera con fuerza.
—Ashen… —repitió mi nombre en voz baja, como si probara su sonido—. No tienes marca.
Tragué saliva.
Claro que no la tenía. La marca mágica era lo primero que aparecía en los niños con poder.
Yo nunca tuve nada.
—No soy nadie, príncipe —murmuré, bajando la mirada—. Mi magia es nula.
Algo cambió en su expresión.
No burla.
No desprecio.
Confusión.
De pronto, el aire vibró.
Un pulso invisible recorrió el espacio entre nosotros, y sentí ese ardor en mi interior volver con más fuerza.
Mis manos comenzaron a temblar.
Soren lo sintió.
Sus ojos se abrieron apenas, lo justo para delatar su sorpresa. Al igual que la mía
—Eso… —susurró— no es ausencia.
Levanté la vista de golpe.
—¿Q-qué…?
Antes de que pudiera terminar, él extendió la mano hacia mí.
No me tocó.
No aún.
—Ashen —dijo con una firmeza peligrosa—, lo que sea que duerme dentro de ti…
no debería existir en Arcanum Vale.
Y supe, en ese instante, que conocer al príncipe Soren no iba a salvarme.
Iba a condenarnos a ambos.
En ese momento tomó mi mano con decisión, sentía esa calidez de su poder. Dejando mi mano roja de la innumerable fuerza que tenía. Me llevo a dentro de la carroza, nos dirigimos al centro del reino, al castillo.
Hubo un silencio incómodo durante todo el viaje hasta que Soren habló:
-Así que, Ashen, cierto?
-Correcto su majestad..- Le respondí asustado porque no sabía aún qué era lo que quería de mí.
-Siendo sincero -Dijo con voz pícara- tienes una cara muy linda, ¿nunca te lo han dicho?
-¿Q-qué? Oh ehm, no - Dije sin entender del todo la razón de su comentario.- Perdón pero, me gustaría preguntar el porqué estoy aquí con usted, Príncipe Soren
-Ah, sobre eso. Es ciertamente complicado de explicar pero poco a poco te irás dando cuenta de todo lo que tienes que entender. -Me dijo mirándome fijamente, acercándose a mí lado
¿Quieres empezar a entender algunas cosas desde ya..?- Susurró a mi oído mientras con su mano derecha empezó a tocar mi pecho subiendo la mano hasta mi rostro, un poco sudado y sucio por el calor y el polvo del pueblo en donde vivo.
-Príncipe Mmhm, ¿Qué se supone que estás haciendo? - Le dije asustado y sorprendido por la situación, mientras entre cerraba los ojos con fuerza.
-Tú querías saber porque estabas acá, ¿no?-Respondió Soren a mi pregunta mientras empezó a acercarse más a mi rostro, casi como si buscará besarme. No quería pensarlo de esa forma, mis pensamientos estaban bastante nublados en ese momento pero fue inevitable. No pude aguantar el poner mis manos en su pecho para que no se acercará más.
-*Tock Tock* Su alteza, hemos llegado
-Tch, vamos Ashen baja después de mí- Se alejó, bajando de la carroza. En ese instante pude tomar un respiro adecuadamente, mi corazón latía con fuerza porque aún no entendía qué era lo que estaba intentando hacer con esos actos.
Bajé de la carroza, un poco tembloroso por toda la situación.
Llegaron lo que parecían ser sirvientas, empezaron a limpiar mi rostro y manos, así mismo mis zapatos.
-Su alteza, así que es él? -Le dijo una de ellas a Soren- Desea que lo lleve a la habitación asignada del huésped?
-Correcto, es él, él que tanto he buscado durante estos años. Por favor guíalo por mí adecuadamente. Prepáralo para la gran cena con la familia
-Sí, su alteza
Entre al castillo siendo dirigido por dos mujeres hacía una habitación en donde habían decenas de vestuarios.
-Joven Ashen, por favor tenga la libertad de elegir el atuendo con el que se sienta más cómodo. Todo esto es para usted. -Dijo la mujer con una mirada sutil y una sonrisa cálida.
-¿Perdón? ¿Qué dijo? Tiene que estar equivocada, ¡como esto podría ser mío! -Respondí sorprendido por las palabras de ella- Por favor pueden explicarme que quieren de mí? Yo no soy nadie para este mundo
-Oh joven entiendo su confusión pero lamentablemente no puedo responder eso. Su majestad hablará con usted en su debido momento. Por ahora trate de relajarse, el baño está listo para usted. Por favor aséate y luego elija su vestuario para la cena de la familia real.
-¿¡Qué!?