Rotos los dos

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Summary

En este mundo donde crecer duele más de lo que deberia, un grupo de 4 adolescentes se enfrenta a la vida sin filtros. A través de sus ojos descubrimos la crudeza de su entorno, como las cosas difíciles que los obligan madurar antes de tiempo, y los vínculos que aunque frágiles pueden significar su propia salvación

Genre
Drama
Author
Hunter
Status
Ongoing
Chapters
9
Rating
n/a
Age Rating
16+

1.

...

Mis ojos se entreabrieron lentamente y de inmediato sentí un intenso dolor de cabeza tanto que sentía que podría explotar en algún momento y tanto que podría hacerme llorar, la habitación no me parecía conocida era muy brillante y el aire muy limpio como para ser mi casa o si quiera mi habitación. Estoy en el hospital, no se porque, ni como llegue aqui, no recuerdo nada pero no puedo evitar notar las heridas que recorren mi cuerpo, algunas parecen graves por las vendas que las cubren mientras que otras son solo minimas, las más grandes siendo una gran venda cubriendo la mayoría de mi pecho, mi tobillo el cual está cubierto por vendas y mi cabeza igualmente protegida por vendas. Mientras mis ojos recorren la habitación, noto una figura dormida en una silla con su mano aferrándose a la sabana que me cubre, es Jack, mi mejor amigo, ese chico que tenía ojeras y sus ojos siempre a medio cerrar como si el cansancio fuera parte de su identidad, y ese chico por el que sentía cosas que prefiero no explicar por lo raro e incómodo que resulta.

—¡Hunter! Por fin despiertas.

Inmediatamente los ojos de aquel chico que parecia tener un corazón vacío, se llenaron de lagrimas y en un impulso, sus brazos se enredan alrededor del chico sobre la cama de hospital. Esto es algo nuevo, para los dos, algo que ninguno imagino recibir. Nunca.

—Estuviste en coma, 3 días.

—Jack...

Sus ojos se llenan de lágrimas igualmente ante el "abrazo" de ese chico tan serio y frio, algo que veía tan lejano y algo que tanto había anhelado. No solo un abrazo de él, de cualquiera, solo un abrazo, solo algo que le brindará calidez. Y sin molestarse en contenerse más, sus lágrimas caen descontroladamente por sus mejillas, no solo por el dolor físico en sus costillas o en su cabeza, si no también por algo más.

—Te encontré casi muerto, y...

No se que paso, no recuerdo nada antes de despertar aqui y aunque trato de recordar y concentrarme, el dolor en mi cabeza es tan abrumador como para poder pensar en otra cosa. Jack parece seguir hablando, lo cual no escucho mucho lo que dice, no por que no quiera si no que mis oídos zumban y es un sonido tan fuerte que me está volviendo loco. El rostro de Jack parece preocupado y angustiado mientras habla, sus ojos siguen húmedos con lágrimas que aún lucha por contener, me resulta tan raro verlo asi que me resulta casi aterrador por que eso significa que es una situación seria, de la cual apenas puedo comprender lo que pasa.

—Te dejaré descansar. Vendré a visitarte algunas veces en la semana.—Indica Jack secándose las lágrimas obligadas a quedarse en su lugar, demasiado orgullosas como para hacerse lugar entre las mejillas del chico.—

—La madre de Sara, ella me ayudó en esto del hospital así que supongo que vendrá a menudo, o al menos eso me dijo.

Jack finalmente se levanta de la silla y toma su mochila, sacando un peluche en forma de conejo ya algo desgastado por los años, pero lleno de recuerdos de la felicidad que me fue arrebatada sin previo aviso.

—Gracias, gracias Jack. Por todo.—musita, abrazando el conejo de peluche contra su pecho manteniendo la mirada en el—

—De nada. Vendré pronto.

Ese chico sale de la habitación de hospital con su mente repleta de pensamientos sobre él, pensamientos llenos de amargura, pero una pequeña parte de ellos también hay un sentimiento totalmente diferente que se niega a reconocer.

E inmediatamente cuando Jack se va, las lágrimas vuelven a caer por mis mejillas deslizándose por ellas descontroladamente, enterrando mi cara en la almohada intentando ahogar mis sollozos, tal como lo hacía en casa. Odio ser tan débil e impotente, y más delante de Jack, realemente-

—¡Hunter! Por fin despiertas, ¿como estas? ¿Te duele algo?

—Estoy bien, gracias.

Nada de igual sin él, o al menos para ellos no lo es, nadie nota ni le importa su desaparición, solo ellos, solo ellos lo extrañan, hasta más que sus propios padres. Su ausencia es algo que les afecta a los tres, pero en especial a él.

—Y... ¿Como esta Hunter?—pregunta Sam—

—Bien, supongo que bien.

—Si, Jack tiene razón. Yo lo fui a visitar y se veía... Bien, se veía bien. —De todas formas, mi madre dijo que me avisará cualquier cosa.

—¿Pero que pasó? ¿¡Que mierda pasó para que acabará ahí!? —exige saber Sam, aunque ninguno de los tres está seguro de lo que paso—

Él no puede concentrarse en clases, algo completamente raro en él. Su mente está llena de pensamientos Sobre ese chico en la cama del hospital. ¿Como estará Hunter? ¿Se sentirá mejor? ¿O peor? Necesito ir a verlo al hospital, después de clases pero-

—Jack, ¿estas bien?—Susurra—

—Si, ¿por que?

—No te vez concentrado.

—Estoy bien, gracias Sam.

Tengo la necesidad de verlo, de saber cómo está, de saber si se siente bien. Cada que le mando un "¿Como estas?" por mensaje, siempre me contesta un "Estoy bien" acompañado de miles de emojis como si eso pudiera causar alguna diferencia aunque este a punto de morir, ¿como mierda no me voy a preocupar por él? ¿Realmente piensa que eso me hará sentir mejor?

Lo único que me mantiene cuerdo ahora es la tranquilidad que me da el fumar, ahora estoy fumando más que nunca, es lo que hago cuando estoy intranquilo. Tal vez este sea el... Cuarto..? Se que Hunter me regañaria por fumar tanto a "mi corta edad", pero es en este momento realmente lo necesito. Lo necesito a él. Sin él nada tiene sentido, sin el no puedo parar de pensar si valdrá la pena seguir. Él, es vital para mi. Para vivir.