Capitulo 10: La paciencia es una virtud

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Summary

Este es un capítulo especialmente grande porque estuve algo flojo en el anterior. Así que, esto sea una forma de recompensar eso.

Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
5.0 1 review
Age Rating
18+

Chapter 1

AR camino tranquilamente y se sentó en el sofá. El aire estaba tranquilo, cálido, suave y acogedor, como una cama al regresar cansado de trabajar entre freidoras. AR saco su teléfono y comenzó a jugar videojuegos, en específico un juego de Five night at Freddy's, creado por un fan. Claro, AR le gustaba los juegos difíciles y de terror. Y está mezcla era un encanto. El juego se llamaba "A wild night" y claro, fue increíble. Aunque muy frustrante.

AR estaba jugando, hasta que, perdió y se enojo totalmente. -¡Maldita sea, es muy difícil jugar este juego!- Grito con irritación, antes de extender su mano y volver a tomar su teléfono y volver a comenzar una vez más.

El ruido de fondo era de bocinas por las ventanas de cristal algo sucios por la lluvia de hace unos dias atrás. "Biiiip!" Sonaba una bocina, y luego "Tuuuuup!" Otra bocina. Claramente, AR no se podía consentrar con tanto ruido entrando le por los oídos. A lo que se puso de pie y abrió la ventana, solo para ver el trafico de hoy. -Vaya mierda, no pensé que pasará algo tan estúpido como el tránsito.- Cerro las ventanas y fue a su habitación a buscar unos audífonos.

Los cuales eran de cable, eran de un color blanco, con una pequeña y fija cajita plástica rectangular y lisa en medio, con un botón que se movía fácilmente con suavidad.

Las gomitas de los audífonos en si, eran suaves, se adaptaban al interior de los oídos. -No puedo olvidarme de usar estas bellezas.- Dijo para si mismo, antes de acostarse en la cama tranquilamente y comenzar a jugar una vez más.

El juego era entretenido, además el jugo lo mantenía alerta mientras lo bebía, claro que lo mantenía alerta, después de todo, era pulpa suave de naranja, mezclada con químicos suaves que la endulzaban para que el paladar sintiera la dulzura de la fruta como si la hubiera tomado.

AR jugo durante largo rato, pasando ratos de frustración que rápidamente desaparecían, irá hirviente la cual dejaba de burbujear cuando volvía a comenzar, y una determinación inquebrantable, como la espadas que usa Miguel para entrenar.

Entonces, con unos últimos segundos y apuntó de perder cerca de el final del juego, ganó milagrosamente. -¡Oh por Dios, gracias, maldita sea, gracias!- Grito con emoción al cielo mientras celebraba. Aunque esa celebración se fue por la borda al ver que, el protagonista fue asesinado brutalmente por los animales antropomorficos. La mandíbula de AR cayó, claramente sorprendido por el final. Sin haberse esperado ese giro de la trama. -¡¿Que demonios fue eso?!- Pregunto hacia si mismo, como un eco en la cueva que simplemente no recibía respuesta, solo la misma pregunta "¿Que demonios fue eso?" AR agitó la cabeza y miro el reloj. Eran las 21:27 pm por lo que comería algo rápido y se iría a comer.

Por lo que fue a su heladera, y tomo unos tomates, tomo unos panes de ayer, un poco de sal y aceite y comenzó.

Tomo un cuchillo afilado, el cual, comenzó a cortar el pan, sacudiendo y sacando fácilmente las migajas las cuales se esparcian alrededor del pan partido en dos.

Luego, con un movimiento que se vería brutal en películas de terror sobre comida, AR abrió el pan en dos y luego se giro al tomate fresco, el cual parecía sudar por como su cáscara estaba empapada de agua. Claro, era simplemente el frío descongelando se, aunque AR comenzó a reírse mientras la cortaba en rodajas dentro de un plato. El ruido de fondo desapareció, siendo reemplazado por autos que se movían ágilmente por las calles, Pelucita estaba escondida por ahí. Tal vez otra vez se escondió en su caja de cartón favorita.

AR puso unas rodajas de tomate dentro del pan, luego, las rocío suavemente con el aceite, el cual se escurría con tranquilidad, y luego lanzo algo de sal, para darle un toque agrio a este manjar. Cerro el pan, y todo eso, solo por un sándwich de tomates. AR comenzó a reírse y dijo hacia el aire. -Mira esto, soy todo un chef profesional, me merezco una estrella Michelin por esto.- Antes de que su mano cobrará vida y tomara el sándwich, llevándose lo a la boca. Mordiendo lo, masticando lo como si fuera lo último en el mundo. -Maldita sea, esto esta exquisito!!!- Exclamó sonriente y feliz AR mientras daba un mordisco más grande y masticaba con emoción.

Después de haber comido un poco, comenzó a caminar hacia su habitación, sus pasos sigilos de forma inconsciente al estar descalzo. Llegó al umbral y entro, cerrando la puerta suavemente, antes de dar un gran salto y caer sobre la cama suave, se estiró, y bostezó. Pensando en que haría mañana. Sus ojos se cerraron, se nublaron, y luego, un color vacío, oscuro, y tan tranquilo. AR abrió los ojos, y simplemente estaba sentado, atado, y frente a el, comenzaron a encenderse las luces, en línea en una dirección. Y cuando la última se encendió, ahí estaba el sentado.

-Oh, eres tu, que demonios quieres, Lucifer?- Pregunto AR con desdéño en su voz, claramente despreciando la presencia de la maldad absoluta. Lucifer rio, una risa estruendosa, burlona. -Vaya, ¿tu eres mi hermano menor, no? Ja, Dios no siempre fue creativo creando.- Comentó con desprecio y asco al decir "Dios." AR intento levantarse, las cadenas se agitaron y lo sostuvieron en la silla con un "Clink-clink Clink-clink" -¡¡¡No te atrevas a hablar así de mí padre, maldito traidor hijo de puta!!!- Grito AR con furia en su voz, mirando directamente a los ojos a Lucifer, quien se reía de el. Y le pregunto. -Si eres tan hijo de Dios, ¿Por qué estás aquí, en la tierra, mi mundo de pecados y odio?- AR lo miro y le dijo. -¡A ti no te incumbe lo que mierdas haga yo con mi puto libre albedrío!"

Lucifer se rió, antes de aparecer repentinamente detrás de la silla de AR y hacerlo mirar hacia el frente, las imágenes pasaron, lentas, dolorosas, culposas. Gemidos, suspiros, exasperación, desesperación, y ese "plap, plap, plap" que AR conocía muy bien. -¿Esto es lo que hizo Dios? ¿Un pecador?- Se burló. AR se apartó de su mano y le dijo. -El me hizo así sabiendo que pasaría y que decisiones tomaría como alguien imperfecto, no como tú, que tuviste la perfección y te desviaste como una pluma al viento.- Lucifer apretó los dientes, dándole un puñetazo a AR en la cara, fue firme, poderoso, doloroso. AR sangró por el labio inferior cortado y Lucifer, claramente irritado le respondió. -Su trono, su corona. El cielo y todo me pertenece a mí, yo debería estar más arriba del altísimo, yo debería estar más arriba de las estrellas, no el!!!- AR se burló. -¿Vas a llorar, puta marica de mierda?- Lucifer lo miro y le dijo. -No olvides que eres, Ariel, tu simplemente eres un lujurioso sin nada que te respaldé.- Lucifer camino hacia la silla más allá. Y se sentó y le dijo. -Cuando te encuentre frente a frente, te haré llorar porqué Dios te salve.- Todo se volvió negro, AR despertó sudado otra vez. Miro su teléfono cargando en la mesita de luz, la hora eran "8:47 am" agitó su cabeza rápidamente,intentando olvidarse de ese terrible sueño. Luego se estiró, y se levantó de la cama. Para ir al baño a ducharse. Entró debajo de la lluvia plástica. Y comenzó a bañarse. El agua cae sobre su cabello. El cual se volvió suavemente pesado, hasta no poder cargarse en si mismo. Su piel estaba empapada, con las gotas pequeñas que eran un balde de agua fría para despertarlo por completo. Luego de bañarse. Fue a desayunar, tomando un café simple y sin esfuerzo, le sirvió comida a Pelucita, quien estaba esperando ser servida y cuando recibió la comida, celebró con un "¡Mauuu!" Totalmente alegre y contento, antes de comenzar a devorar con hambre la comida. AR salió del complejo de departamento y comenzó a correr hacia el gimnasio, las calles no estaban tan llenas como hace unos días, pero la poca gente que había. Caminaban con tranquilidad. AR llegó al gimnasio y entro. Dónde, el señor entrenador lo esperaba, su etiqueta llevaba el nombre de "Gutiérrez" y le dijo. -Llegas a tiempo muchacho, vamos a comenzar. Quiero que comiences a correr en esa caminadora, y que luego cargues un peso que puedas. Quiero verte explotar tus músculos. AR sonrió ampliamente y le dijo con un tono desafiante. -Entonces, haya voy, entrenador.- Antes de ir corriendo a la caminadora y encenderla, se subió a la cinta y encendio la máquina, AR se sorprendió a ver la cinta girar lentamente. Luego, comenzó a ver y aumento la velocidad, solo para comenzar a trotar suavemente, su aire salía y entraba de sus pulmones que contenían unos segundos el aire antes de soltarlo rápidamente. Su piel comenzó a sudar caliente mente, y luego AR encendió más fuerte la máquina, aumentando su velocidad. Comenzó a correr rápidamente, respirando únicamente por la boca, cansándose muy rápido por la falta de aire. Antes de rápidamente, salir disparado fuera de la máquina por haberse detenido. Gutiérrez se acercó y le dijo. -No, no, y ¡No! Muchacho joven, y tan estúpido como un burro. Escucha, debes respirar por la nariz, y soltar por la boca, entiendes, sopenco?- AR se rasco la nuca, avergonzado de recibir esa instrucción. -Oh, vale, gracias.- se puso de pie de un salto, antes de ir a la máquina apagarla y encenderla una vez mas, está vez, respirando por la nariz y luego soltando ese aire caliente por la boca. Era más fácil respirar. Cuando termino los 30 minutos de carrera, sus piernas temblaban. -No siento las piernas.- Dijo, mientras Gutiérrez se mantenía impacible y le ordeno. -Vamos, vagabundo, no te hice entrar a mi gimnasio por vago, te hice entrar por esperanza a tí.- AR corrió rápidamente y comenzó a levantar pesas, sus músculos trabajaban, se afirmecian, temblaban, se rompían ligeramente. Toda una tarde de cansancio y pesadez, y AR a las "16:47 pm" estaba temblando de pies a cabeza. Gutiérrez reviso el horario. Ya era hora de cerrar ya que tenía otro trabajo que hacer. -Vale, ya puedes irte, muchacho.- AR rio débilmente, temblando como una gelatina. Se subió a un colectivo, ya no tenía ganas de correr y gastar más energía que no tenía. Llegó al complejo de departamento y subió las escaleras, aunque fueron más una tortura que simples escaleras. Llegó a su departamento y lo abrió, entrando y sentándose en el sofá respirando agitado, totalmente cansado y con los músculos adormecidos.