MATIAS DUBAN Y SUS AMISTADES

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Summary

Matías Dubán tiene 14 años y vuelve a la escuela después de la cuarentena, pero todo es distinto. Nuevas caras, amistades inesperadas, sentimientos que no entiende y un primer amor que lo desordena todo. Entre la escuela, la iglesia, su familia y sus recuerdos, Matías intenta descubrir quién es realmente, mientras aprende que crecer también duele, confunde... y a veces enamora.

Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
5.0 1 review
Age Rating
16+

Capítulo 2: Domingo temprano

Matías se despertó temprano y fue a la casa de su mejor amigo, Kevin. Apenas llegó, Kevin le preguntó si iba a ir a la reunión de monaguillos. Ambos servían como monaguillos en la Iglesia Católica, así que Matías le respondió que sí.


Se sentaron a charlar un rato, hablando de sus compañeros y de cómo les había ido en la escuela durante la semana. Después de un rato, Matías dijo:


Bueno, vamos preparándonos para ir a la reunión.


Se cambiaron y fueron juntos a la iglesia. Al llegar, saludaron a los demás y se sentaron. Kevin miró a su compañera Katherine, que como siempre lo molestaba, y junto con Matías comenzaron a reírse. Eso provocó que la madrina Rosita los retara y les pidiera silencio porque iba a hablar.


Aun así, Matías y Kevin no podían dejar de reírse. Lucas, otro compañero, les reprochó la actitud. Matías se enojó y lo miró muy mal. Poco después, la reunión terminó y cada uno se fue a su casa.


De camino, Matías llegó nuevamente a la casa de Kevin y le confesó que odiaba a Lucas, que a veces no lo soportaba por cómo era.


Encima mañana es domingo -dijo Matías-. En la misa seguro me va a obligar a hacer cosas que no quiero hacer... y como soy tan bueno, voy a decir que sí.


-No le hagas caso -le respondió Kevin-. Él no manda sobre vos.


Matías siguió su consejo, se fue a su casa y se acostó a usar el celular. En ese momento le llegó un mensaje de un número desconocido. Preguntó quién era y la persona le respondió que se llamaba Ángela. La agregó y se quedaron hablando casi toda la noche.


Cuando Matías se dio cuenta de la hora, decidió dormir porque al día siguiente tenía que ir a la iglesia. Se acostó, pero solo durmió dos horas. Al despertarse, se preparó rápido y llamó a Kevin, pero no le contestó. Así que decidió ir solo, muy temprano.


Al llegar a la iglesia, se encontró con la señora que siempre abría temprano. Matías le dijo que él se encargaba de abrir todo. Ella le respondió que iba a buscar algo a su casa y que luego volvía.


Mientras abría una de las puertas, Matías vio a un chico de ojos azules acercarse a la iglesia.


-Hola, buenos días. ¿Tan temprano por acá? -le preguntó.


-No sabía a qué hora venir -respondió el chico-. Soy nuevo en el barrio, vine de Brasil hace poco. Allá iba a la iglesia y quería conocer esta.


-Viniste muy temprano, pero mejor así -dijo Matías-. ¿Me ayudás a abrir?


Entraron juntos y comenzaron a abrir la iglesia.


-¿Cómo te llamás? -preguntó Matías.


- Elías. ¿Y vos?


-Matías Dubán.


Elías le preguntó a Matías dónde quedaba el baño.


Matías le dijo:

-Salís por esa puerta, vas al fondo y vas a ver dos baños separados.


El chico salió, pero no encontró nada. Al rato volvió y le dijo:


-Mati, no encuentro el baño.


Dale, vení, te muestro dónde es.


Lo acompañó hasta el baño. El chico entró y Matías se quedó mojándose un poco el pelo y acomodándoselo. Cuando terminó, salió, y justo detrás de él salió Elías, que se resbaló y cayó.



Matías se dio vuelta enseguida, volvió a entrar al baño, lo ayudó y le dijo:


-¿Estás bien?


-Sí, estoy bien -respondió el chico.

Matías lo ayudó a levantarse. Elías lo miró fijamente a los ojos y le acomodó el pelo. Cuando estaba por decirle algo, apareció Lucas.


-Matías, acá estabas -dijo, mirándolos raro.


Lucas lo agarró del brazo y agregó:


-Vamos.


-Suerte, Mati -le dijo Elías antes de irse.


Matías se fue con Lucas a prepararse y le dijo que era muy temprano, que no hacía falta apurarse.


-Siempre decimos eso y después se nos pasa la hora -respondió Lucas.Mientras Matías se preparaba, notó que no venía casi nadie de los monaguillos. Solo estaban él y Lucas, porque la mayoría no iba a la misa de las 6:30.


Matías se puso la túnica blanca y Lucas le ató en la cintura un hilo de color morado. Luego salió del cuarto, fue al altar a buscar la cruz y la vela. Después llegó Yoselin, se vistió rápido y fue a buscar la otra parte de la vela. Todo quedó listo para la misa.


Se pusieron en fila porque ya venían el padre y los litúrgicos. Empezó la misa y caminaron hacia el altar. Matías llevaba la vela y vio a Elías sentado casi al frente. Elías le guiñó el ojo y Matías hizo la reverencia al subir al altar.


La misa avanzó y, cuando terminó, bajaron. Matías intentó sacarse la túnica, pero se había olvidado de desabrochar el botón del cuello y quedó atrapado. Justo llegó Kevin y Lucas le pidió que lo ayudara. Kevin lo ayudó a soltarse.


-Kevin, tengo que contarte algo -dijo Matías.

Lo agarró del brazo y lo llevó afuera. En ese momento chocó con Yoselin.


-¿Qué pasa, Matías? -preguntó ella.


-Vi a un chico tan lindo -dijo Matías.


-¿Eh? ¿Quién? -respondió Yoselin.


Justo en ese momento pasó el chico, saludó con la mano y dijo "hola" y "chau" antes de irse.


Matías se dejó caer y dijo:

-Qué hermosooo...


Kevin se rió junto con Yoselin y dijo que bueno.

-¿Vuelven a subir a la segunda misa, la de las 7:30? -preguntó kevin.


Ay, no -dijo Matías.


-Yo tampoco -respondió Yoselin.


Le tocaba a Kevin, que no había subido en la primera misa. La misa ya estaba por comenzar, así que Kevin entró.


Yoselin y Matías se sentaron a hablar.

Matías le contó a Yoselin que anteayer un chico desconocido lo había llevado en su auto a tomar helado hasta el Puente de la Amistad.


-¿Estás loco? ¿Cómo vas a subirte con un desconocido? -le dijo Yoselin.


-No es tan desconocido, ahora es conocido -respondió Matías-. Es del mismo colegio al que entro ahora.


-Bueno, estás acá y no te hizo nada -dijo Yoselin.


-Y si-respondió Matías.


Luego se levantó para ir a ver si la misa ya había comenzado. Pasaron las horas y la misa terminó. Kevin bajó, se cambió, y Matías le dijo:


-Vamos ya.


Matías y Kevin se fueron rápido y salieron de la iglesia. Durante el camino hablaron. Matías le contó lo que había pasado con el chico del auto, que se llamaba Félix.


-Entonces tiene plata -dijo Kevin.


-Seguro que sí -respondió Matías

-. Y el chico del baño me miró como si me fuera a besar... el que me saludó a la salida de la misa de las 6:30.


-Ese está un poco lindo -dijo Kevin.


-Es que síii -respondió Matías.


Llegaron frente a la casa de Matías. Kevin se despidió y se fue a su casa. Matías entró y se sentó. Justo en ese momento llegó su hermana con su sobrino.


-Ay, Mati, qué calor que hace, sacate esa campera -le dijo.


-Ay, Mónica, me muero de sueño-respondió Matías.


-Mamá, tengo hambre, ¿qué vamos a comer? -dijo la hermana.


Su sobrino, Yonathan, se acercó y se sentó con Matías mientras él comía una manzana.


-¿Qué tal te fue? -le preguntó.


-Bien -respondió Matías.


Se acomodó para dormir y al final se quedó dormido. Su sobrino le prendió el ventilador y se fue afuera. Cuando Matías despertó, vio que eran las seis de la tarde y le dijo a su mamá:


Y Mónica ya se fue?


Ya se fue, y ahora que te despertaste, andá a comprarme leche y harina a lo de Julia.


Matías le dice que está bien, se cambia y va a la casa de Kevin, que ahí vive Julia, la mamá de él.


Al llegar, Kevin le atiende y le dice:


Tenés una cara de dormido

.

Matías se voltea, se va a sentar al lado de él y le dice:


Lo sé, Kevin, y tengo hambre. Dame leche y harina.


Kevin se las da y le dice que se quede un rato más.


Matías le dice:


-Mamá me va a pegar si me quedo y tardo como siempre.


Kevin le dice que está bien y que se vean mañana.


Matías le dice:

-Dale.


Se va a su casa, le deja la leche y la harina a su mamá y va al fondo. Ya estaba oscuro, con el viento moviendo las hojas del árbol grande que estaba en el patio baldío del fondo.


Matías pasa por ahí y corre hacia la calle de atrás, del costado.


Ahí encuentra a Juan, el amigo de su hermano mayor, Rodrigo.


Juan le dice:


-¿Qué hacés por acá a esta hora?


Matías le dice:


-Estoy aburrido y salí a caminar.


Juan le dice:


Te diría para dar un paseo, pero mi moto justo se descompuso.


Matías le dice:


-Ojalá pronto la repares, así vamos a pasear.


Juan le dice que sí.


Matías vuelve a su casa, se mete a bañar y sale.

Mientras se secaba la cabeza, se le ocurre crear un diario, pero dice:


-Nah, qué aburrido.

Se acuesta a pensar en todo lo que había pasado esos días y se queda dormido.