Capítulo 2: Domingo temprano
Matías se despertó temprano y fue a la casa de su mejor amigo, Kevin. Apenas llegó, Kevin le preguntó si iba a ir a la reunión de monaguillos. Ambos servían como monaguillos en la Iglesia Católica, así que Matías le respondió que sí.
Se sentaron a charlar un rato, hablando de sus compañeros y de cómo les había ido en la escuela durante la semana. Después de un rato, Matías dijo:
Bueno, vamos preparándonos para ir a la reunión.
Se cambiaron y fueron juntos a la iglesia. Al llegar, saludaron a los demás y se sentaron. Kevin miró a su compañera Katherine, que como siempre lo molestaba, y junto con Matías comenzaron a reírse. Eso provocó que la madrina Rosita los retara y les pidiera silencio porque iba a hablar.
Aun así, Matías y Kevin no podían dejar de reírse. Lucas, otro compañero, les reprochó la actitud. Matías se enojó y lo miró muy mal. Poco después, la reunión terminó y cada uno se fue a su casa.
De camino, Matías llegó nuevamente a la casa de Kevin y le confesó que odiaba a Lucas, que a veces no lo soportaba por cómo era.
Encima mañana es domingo -dijo Matías-. En la misa seguro me va a obligar a hacer cosas que no quiero hacer... y como soy tan bueno, voy a decir que sí.
-No le hagas caso -le respondió Kevin-. Él no manda sobre vos.
Matías siguió su consejo, se fue a su casa y se acostó a usar el celular. En ese momento le llegó un mensaje de un número desconocido. Preguntó quién era y la persona le respondió que se llamaba Ángela. La agregó y se quedaron hablando casi toda la noche.
Cuando Matías se dio cuenta de la hora, decidió dormir porque al día siguiente tenía que ir a la iglesia. Se acostó, pero solo durmió dos horas. Al despertarse, se preparó rápido y llamó a Kevin, pero no le contestó. Así que decidió ir solo, muy temprano.
Al llegar a la iglesia, se encontró con la señora que siempre abría temprano. Matías le dijo que él se encargaba de abrir todo. Ella le respondió que iba a buscar algo a su casa y que luego volvía.
Mientras abría una de las puertas, Matías vio a un chico de ojos azules acercarse a la iglesia.
-Hola, buenos días. ¿Tan temprano por acá? -le preguntó.
-No sabía a qué hora venir -respondió el chico-. Soy nuevo en el barrio, vine de Brasil hace poco. Allá iba a la iglesia y quería conocer esta.
-Viniste muy temprano, pero mejor así -dijo Matías-. ¿Me ayudás a abrir?
Entraron juntos y comenzaron a abrir la iglesia.
-¿Cómo te llamás? -preguntó Matías.
- Elías. ¿Y vos?
-Matías Dubán.
Elías le preguntó a Matías dónde quedaba el baño.
Matías le dijo:
-Salís por esa puerta, vas al fondo y vas a ver dos baños separados.
El chico salió, pero no encontró nada. Al rato volvió y le dijo:
-Mati, no encuentro el baño.
Dale, vení, te muestro dónde es.
Lo acompañó hasta el baño. El chico entró y Matías se quedó mojándose un poco el pelo y acomodándoselo. Cuando terminó, salió, y justo detrás de él salió Elías, que se resbaló y cayó.
Matías se dio vuelta enseguida, volvió a entrar al baño, lo ayudó y le dijo:
-¿Estás bien?
-Sí, estoy bien -respondió el chico.
Matías lo ayudó a levantarse. Elías lo miró fijamente a los ojos y le acomodó el pelo. Cuando estaba por decirle algo, apareció Lucas.
-Matías, acá estabas -dijo, mirándolos raro.
Lucas lo agarró del brazo y agregó:
-Vamos.
-Suerte, Mati -le dijo Elías antes de irse.
Matías se fue con Lucas a prepararse y le dijo que era muy temprano, que no hacía falta apurarse.
-Siempre decimos eso y después se nos pasa la hora -respondió Lucas.Mientras Matías se preparaba, notó que no venía casi nadie de los monaguillos. Solo estaban él y Lucas, porque la mayoría no iba a la misa de las 6:30.
Matías se puso la túnica blanca y Lucas le ató en la cintura un hilo de color morado. Luego salió del cuarto, fue al altar a buscar la cruz y la vela. Después llegó Yoselin, se vistió rápido y fue a buscar la otra parte de la vela. Todo quedó listo para la misa.
Se pusieron en fila porque ya venían el padre y los litúrgicos. Empezó la misa y caminaron hacia el altar. Matías llevaba la vela y vio a Elías sentado casi al frente. Elías le guiñó el ojo y Matías hizo la reverencia al subir al altar.
La misa avanzó y, cuando terminó, bajaron. Matías intentó sacarse la túnica, pero se había olvidado de desabrochar el botón del cuello y quedó atrapado. Justo llegó Kevin y Lucas le pidió que lo ayudara. Kevin lo ayudó a soltarse.
-Kevin, tengo que contarte algo -dijo Matías.
Lo agarró del brazo y lo llevó afuera. En ese momento chocó con Yoselin.
-¿Qué pasa, Matías? -preguntó ella.
-Vi a un chico tan lindo -dijo Matías.
-¿Eh? ¿Quién? -respondió Yoselin.
Justo en ese momento pasó el chico, saludó con la mano y dijo "hola" y "chau" antes de irse.
Matías se dejó caer y dijo:
-Qué hermosooo...
Kevin se rió junto con Yoselin y dijo que bueno.
-¿Vuelven a subir a la segunda misa, la de las 7:30? -preguntó kevin.
Ay, no -dijo Matías.
-Yo tampoco -respondió Yoselin.
Le tocaba a Kevin, que no había subido en la primera misa. La misa ya estaba por comenzar, así que Kevin entró.
Yoselin y Matías se sentaron a hablar.
Matías le contó a Yoselin que anteayer un chico desconocido lo había llevado en su auto a tomar helado hasta el Puente de la Amistad.
-¿Estás loco? ¿Cómo vas a subirte con un desconocido? -le dijo Yoselin.
-No es tan desconocido, ahora es conocido -respondió Matías-. Es del mismo colegio al que entro ahora.
-Bueno, estás acá y no te hizo nada -dijo Yoselin.
-Y si-respondió Matías.
Luego se levantó para ir a ver si la misa ya había comenzado. Pasaron las horas y la misa terminó. Kevin bajó, se cambió, y Matías le dijo:
-Vamos ya.
Matías y Kevin se fueron rápido y salieron de la iglesia. Durante el camino hablaron. Matías le contó lo que había pasado con el chico del auto, que se llamaba Félix.
-Entonces tiene plata -dijo Kevin.
-Seguro que sí -respondió Matías
-. Y el chico del baño me miró como si me fuera a besar... el que me saludó a la salida de la misa de las 6:30.
-Ese está un poco lindo -dijo Kevin.
-Es que síii -respondió Matías.
Llegaron frente a la casa de Matías. Kevin se despidió y se fue a su casa. Matías entró y se sentó. Justo en ese momento llegó su hermana con su sobrino.
-Ay, Mati, qué calor que hace, sacate esa campera -le dijo.
-Ay, Mónica, me muero de sueño-respondió Matías.
-Mamá, tengo hambre, ¿qué vamos a comer? -dijo la hermana.
Su sobrino, Yonathan, se acercó y se sentó con Matías mientras él comía una manzana.
-¿Qué tal te fue? -le preguntó.
-Bien -respondió Matías.
Se acomodó para dormir y al final se quedó dormido. Su sobrino le prendió el ventilador y se fue afuera. Cuando Matías despertó, vio que eran las seis de la tarde y le dijo a su mamá:
Y Mónica ya se fue?
Ya se fue, y ahora que te despertaste, andá a comprarme leche y harina a lo de Julia.
Matías le dice que está bien, se cambia y va a la casa de Kevin, que ahí vive Julia, la mamá de él.
Al llegar, Kevin le atiende y le dice:
Tenés una cara de dormido
.
Matías se voltea, se va a sentar al lado de él y le dice:
Lo sé, Kevin, y tengo hambre. Dame leche y harina.
Kevin se las da y le dice que se quede un rato más.
Matías le dice:
-Mamá me va a pegar si me quedo y tardo como siempre.
Kevin le dice que está bien y que se vean mañana.
Matías le dice:
-Dale.
Se va a su casa, le deja la leche y la harina a su mamá y va al fondo. Ya estaba oscuro, con el viento moviendo las hojas del árbol grande que estaba en el patio baldío del fondo.
Matías pasa por ahí y corre hacia la calle de atrás, del costado.
Ahí encuentra a Juan, el amigo de su hermano mayor, Rodrigo.
Juan le dice:
-¿Qué hacés por acá a esta hora?
Matías le dice:
-Estoy aburrido y salí a caminar.
Juan le dice:
Te diría para dar un paseo, pero mi moto justo se descompuso.
Matías le dice:
-Ojalá pronto la repares, así vamos a pasear.
Juan le dice que sí.
Matías vuelve a su casa, se mete a bañar y sale.
Mientras se secaba la cabeza, se le ocurre crear un diario, pero dice:
-Nah, qué aburrido.
Se acuesta a pensar en todo lo que había pasado esos días y se queda dormido.