Mentirosa.
El comportamiento insurrecto que escolta tu personalidad está aferrado a tu camuflada vergüenza, porque tú, prefieres vender la típica imagen de chica rebelde sin causa en lugar de simplemente admitir que alguien te gusta. Tratas a toda costa de mantenerte al margen de los excesos, dado que consideras que solo son banalidades que no están a la altura de tus pensamientos filosóficos ni de las cosas sustanciales en tu vida, consideraciones que florecen como mecanismo de defensa contra el "¿qué dirán?" si supieran que en realidad fantaseas cada noche con babear de placer bajo los azotes del flagelo de un Christian Grey o quizá con sodomizarlo. Te limitas a la lectura y la cinematografía porque esa es tu manera de sentir, pero no puedes identificarte con nada porque nada has probado, pese a eso osas juzgar con dureza, tú, que escarbas en no arriesgar para no meter la pata. ¡Ay por favor! tu supuesta exquisitez de mierda a la mayoría le vale un contenedor de vergas. Fingir toda esa basura no te hace parecer diferente; tan solo te hace otra mentirosa que un día se arrepentirá de no haberse equivocado tantas veces como oportunidades tuvo.








