Carel
¡Es él!
Verlo aparecer entre la niebla de esta tarde es como una visión angelical, camina silencioso, acompañado siempre de ese tipo fornido y mal encarado ¿Quién es? ¿Por qué lo acompaña todo el tiempo?
Él mira al suelo siempre, rara vez alza la mirada y cuando lo hace me pierdo en la espesura de sus pestañas rizadas y en el pardo camino de sus somnolientos ojos. Sus labios turgentes y siempre callados se roban mis noches de desvelo y suspiro.
No duermo por pensarlo, no me concentro en nada de lo que hago y es su culpa y él no lo sabe, ni siquiera conoce de mi existencia y me desespera ¡Nunca me mira! Pasa a mi lado y no voltea hacia mí ¿Qué tengo que hacer?
Ayer me enteré de que su perro guardián se llama Eigther, viste traje negro, usa gafas oscuras y lleva un arma en su cintura. Usa un audífono a través del cual constantemente se comunica con alguien. Su presencia me impide cualquier intento de nada, solo me remito a codiciar al chico de mis sueños.
¿Él? Él se llama Carel y es una insinuación a mis sentidos… Alto, delgado, su cabello negro rizado cubre su frente, mejillas sonrosadas, su lento parpadeo eriza mi piel e imaginar su aroma me congela.
Tengo una cafetería al pie del edificio que guarda sus pasos, espío el ascensor que cada día sube al noveno piso, y al caer de la tarde le digo adiós en mi silencio y no dejo de mirarlo hasta que el auto que lo recoge cierra la puerta y desaparece.
¿Quién es?
En el noveno piso están las oficinas de una empresa creadora de Apps dedicadas a las telecomunicaciones y el movimiento en el interior es algo ruidoso, puedo ver cubículos con varios operadores y un amplio despacho con ventanas grandes y luminosas y dentro, tras un escritorio está él, en su portátil revisa archivos, escribe, hace llamadas y firma documentos, no habla con nadie. En la puerta, de pie, inflexible está su guardaespaldas, lo saludo y recibo como respuesta una mirada fría.
Nue sale y recibe el café que fue pedido hace 10 minutos.
-Gracias, hice el pago a tu cuenta.
-Si, lo vi.
Mis ojos no se despegan del despacho y estiro el cuello para intentar mirar dentro:
-Miso, deberías irte ya.
-Si, solo quiero…
-¿Verlo?
-Mj.
-Es mejor que te vayas, Eigther no está feliz con tu presencia.
-¿Podrías darle un mensaje a Carel?
-Si quieres que su perro guardián me mate, adelante. Nadie puede acercarse al Sr. Carel.
-…
-El único que tiene derecho a hablarle es Eigther, si quieres decirle algo a Carel, debe ser a través de Eigther.
-Es absurdo, no voy a matarlo sólo con hablarle.
-Son las órdenes y nadie se atreverá a quebrantarlas.
-¿Ordenes de quién?
-Del padre de Carel, Don Mario.
Musito ese nombre, Mario… pregunto:
-¿Por qué?
-Disposiciones.
-¡¿Por qué?!
-Carel es su único hijo y pondrá la empresa a su nombre.
-Y eso que tiene que ver con el hecho de que pueda hablarle.
-Tiene mucho que ver, acabo de decirte que es su único heredero.
-¿Y?
-Teme que lo lastimen y la empresa se quede sin sucesor.
-¿La empresa? ¿Sólo importa la empresa? ¿No la seguridad de Carel?
-Carel es parte de la empresa, no lo entenderías y no puedo explicártelo ahora, anda, vete ya o me regañarán.
-¿Puedes pasar por mi cafetería a la salida? Y me cuentas todo.
-Está bien, a las 19H00 estaré allí, ahora vete.
Me da empujones amistosos y me deja en la puerta del ascensor.
A las 13H00 baja Eigther y hace un pedido de donas y mocachino en leche de almendras, mientras lo preparo, escucho la conversación que sostiene a través de su audífono.
-Si, Sr. Mario, no se preocupe.
-(…)
-No, no estoy en la oficina, bajé por un pedido del niño Carel.
-(…)
-Lo de siempre.
-(…)
-No, el señorito se quedó en el despacho, Lucas lo vigila (¿Lucas? ¿Lo vigila?)
-(…)
-Hasta la noche Sr. Mario.
Me mira serio, entrego el pedido y se va.
¿Carel tiene 2 vigilantes? ¿No es demasiado? ¿Tendré que lidiar con Eigther y ahora con el tal Lucas? ¿Así cómo podré acercarme a Carel?
Plia, amiga y ayudante en mi cafetería agrega:
-Debiste enviarle una nota en el pedido.
-¿A Carel?
-Pues claro, ni modo que a sus guardaespaldas jajaja, estás tonto tú.
-¿Puedes asegurarme de que ese tipo grandote no va a revisar el pedido antes de entregárselo a Carel? Con lo que Nue me dijo, no me arriesgaré.
-Pues si no te arriesgas, nunca podrás acercarte a tu chico lindo.
Mi chico lindo, sonrío con ironía, mi chico…
El reloj marca 5 para 19H00 y espero ansioso a Nue.
-Hola Miso, uf, al fin libre, dame un café negro por favor.
-¿Y? ¿Vas a contarme algo de Carel?
Me cuenta una historia que no sé si me espeluzna, me estremece o me provoca tristeza…
-Carel tuvo la mala fortuna de nacer en una cuna de oro sólido, su destino ya se trazó desde que fue concebido. El Sr. Mario se lo arrebató a la madre y lo entregó a una nodriza para que cuidara de él y lo educaron bajo estricta vigilancia. Desde muy pequeño se le impidió hablar con extraños y con personas allegadas a la familia, solo el Sr. Mario y Eigther hablan con él.
-Pero… sigo sin entender.
-Miso, la empresa que funciona allá arriba es más de lo que ves, detrás de sus paredes esconde un negocio ilícito de robo de información a través de la vulneración de llamadas telefónicas, videollamadas y mensajes de grandes corporaciones y del gobierno. Son extorsionadores.
Palidezco ¿Extorsionadores? ¿Mi chico es un delincuente cibernético?
-Sé lo que estás pensando Miso, pero no es así, Carel no sabe lo que sucede allá detrás, su padre lo está entrenando para que se haga cargo del negocio en 2 años.
-¿Hacerse cargo? No me engañes ¿Cómo se hará cargo de la empresa esa si no sabe lo que esconde la fachada?
-Carel es un joven ejecutivo que vende la App de telecomunicaciones y verifica que no haya fallas en el sistema, su padre lo entrena en el manejo del software y cuando Carel lo domine, le entregará el resto de la compañía.
-¿Y si Carel se niega?
-¿Por qué lo haría? Son millonarios, goza de todos los lujos, esa gente no escatima ni se da golpes de conciencia. Carel pertenece a la familia y no dudará en llevar las riendas.
-¿Tan frívolo es?
-Sé que te gusta, Carel no es perfecto y no te digo que sea mala persona, solo digo que disfruta de la comodidad y eso podría hacerle aceptar el negocio.
Me quedo en silencio, no conozco a Carel, pero me niego a aceptar algo como esto…
-Nue ¿Puedes conseguirme una entrevista con Carel?
-¡Si claro! Mañana a primera hora, jajaja.
-Desgraciado…
-Es imposible Miso. Yo no puedo hablar con él.
-No le hables, déjale una nota en su escritorio.
-No tengo acceso a su despacho amigo.
-¿Quién tiene acceso?
-La señora de la limpieza.
-¿Quién es?
-Maritza.
-¿La señora que cojea de su lado derecho?
-Si, ella.
-Ella baja algunas veces a llevar café, aprovecharé para pedirle que le entregue una nota a Carel.
-No creo que lo acepte, todos tememos a Eigther, a Lucas y al padre del chico.
-Lo intentaré, tengo que buscar la manera de hablar con él.
-Pues que los angelitos te protejan, si esa nota cae en manos de los guardianes o del mismo Sr. Mario, desearás que la tierra te trague con todo y cafetería. Me voy ahora.
-Espera Nue, una cosa más ¿Cómo es ese tal Lucas?
-Es el guardaespaldas de color que permanece dentro del despacho.
Mi mente busca la imagen y la encuentra. Lucas es un hombre mucho más grande y musculoso que Eigther, de mirada fiera y porte temible, es capaz de aplastarme de un solo bofetón… ¿Cómo voy a acercarme a Carel? Las puertas se me cierran y las ventanas son igual de infranqueables ¿Debo desistir en mi deseo de hablar con Carel?