Humo antes de la tormenta
Corea del Sur - 8:90 pm
Ian caminaba por los conocidos callejones, con las manos en los bolsillos de su abrigo y el teléfono vibrando sin parar contra su muslo. No era necesario mirar la pantalla para saber quién era.
TJ
-Jodete hijo de perra- susurró mientras seguía caminando.
Recordaba su vida en la pandilla K35, la sangre, el remordimiento, su relación con TJ. Su deuda seguía creciendo en silencio, como un animal esperando a su presa.
Giró en una esquina y fue ahí cuando lo vio.
Un anuncio mal pegado en un poste, medio arrancado. Letras simples, directas.
SE BUSCA GUARDAESPALDAS
Pago alto. Viaje al extranjero.
Discreción absoluta.
📞Número para más información
Se quedó quieto mirando por unos minutos para luego mirar a los lados para verificar si alguien más vio. Nadie le prestó atención. Miro por un segundo más, y arrancó el papel de un tirón y vio el número. No lo conocía..... pero algo en esos anuncios nunca era legal, y eso lo hacía perfecto.
- —hmp...— murmuró, guardándolo en el bolsillo— Por lo menos que me saquen de la deuda y del país.
No sabía aún que ese número pertenecía a Jotaro Kujo.

Esa misma noche en un apartamento caro y mal iluminado de otra ciudad, TJ estaba en pie frente a un ventanal, apretando su teléfono con fuerza.
-contesta maldita sea...- gruñó.
Diecinueve con Ian. Siendo amantes. Teniendo noches compartidas y placer. Teniendo cicatrices que solo el otro conocía. Y ahora silencio.
TJ lanzó el teléfono al sofá.
-Siempre haces eso...- dijo entre dientes - Desaparecer sin decir nada.
No tenía ni idea de que Ian ya estaba buscando huir del país.
No sabía que su Ian estaba a punto de ser guardaespaldas de alguien que cambiaría su destino.
No podía contactarlo.... y eso lo enfurecía más que cualquier traición.
-Si te estás escondiendo de mí, Youngwoo...- sonrió sin humor-, hiciste todo mal.
