Humo y Deuda

Summary

Ian, ex miembro de la K35, con la deuda hasta el cuello con su jefe e ignorando las llamadas de TJ, decide irse de Corea. Mientras caminaba en las calles ve un anuncio de guardaespaldas. Acepta el trabajo con la finalidad de irse del país, sin darse cuenta de lo que le espera en Florida. Los personajes no son míos créditos a su autores: DOYAK y Hirohiko Araki

Status
Ongoing
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
18+

Humo antes de la tormenta

Corea del Sur - 8:90 pm

Ian caminaba por los conocidos callejones, con las manos en los bolsillos de su abrigo y el teléfono vibrando sin parar contra su muslo. No era necesario mirar la pantalla para saber quién era.

TJ

-Jodete hijo de perra- susurró mientras seguía caminando.

Recordaba su vida en la pandilla K35, la sangre, el remordimiento, su relación con TJ. Su deuda seguía creciendo en silencio, como un animal esperando a su presa.

Giró en una esquina y fue ahí cuando lo vio.

Un anuncio mal pegado en un poste, medio arrancado. Letras simples, directas.

SE BUSCA GUARDAESPALDAS

Pago alto. Viaje al extranjero.

Discreción absoluta.

📞Número para más información

Se quedó quieto mirando por unos minutos para luego mirar a los lados para verificar si alguien más vio. Nadie le prestó atención. Miro por un segundo más, y arrancó el papel de un tirón y vio el número. No lo conocía..... pero algo en esos anuncios nunca era legal, y eso lo hacía perfecto.

- —hmp...— murmuró, guardándolo en el bolsillo— Por lo menos que me saquen de la deuda y del país.

No sabía aún que ese número pertenecía a Jotaro Kujo.




Esa misma noche en un apartamento caro y mal iluminado de otra ciudad, TJ estaba en pie frente a un ventanal, apretando su teléfono con fuerza.

-contesta maldita sea...- gruñó.

Diecinueve con Ian. Siendo amantes. Teniendo noches compartidas y placer. Teniendo cicatrices que solo el otro conocía. Y ahora silencio.

TJ lanzó el teléfono al sofá.

-Siempre haces eso...- dijo entre dientes - Desaparecer sin decir nada.

No tenía ni idea de que Ian ya estaba buscando huir del país.

No sabía que su Ian estaba a punto de ser guardaespaldas de alguien que cambiaría su destino.

No podía contactarlo.... y eso lo enfurecía más que cualquier traición.

-Si te estás escondiendo de mí, Youngwoo...- sonrió sin humor-, hiciste todo mal.