Chapter 1
Los lazos volaban, dejando una estela rojiza en el cielo, una línea que por solo un instante se podía ver, antes de borrarse como una línea de lápiz con un borrador. Los lazos, lentamente se cerraron, cerrándose en las heridas de AR y conteniendo la sangre para que dejase de escapar, un acto de protección, de una consciencia propia al ver a su portador tan malherido. Pero AR, con una voz débil y totalmente cansada, pero aún determinada. Le dijo. -Debo luchar, yo debo hacerlo. El está en el vacío, dominando.- Los lazos, con suavidad y calma, comenzaron a desatarse, antes de volverse a unir en una espada y regresar velozmente al departamento.
Por su parte, AR, comenzó a volar, la luz a su alrededor se curvo, como si fuera de goma. Y ahí, de pie, sobre galaxias que eran usadas como suelo, reducidas a más que basura para este ser. AR cerro sus puños, su cuerpo humano estaba al límite. Totalmente. No se contendría, pero al mismo tiempo sabe que es en vano... Va a morir en esta pelea. El ser. Cuya mirada no era más que seriedad y frialdad, se alzó y le dió un rápido puñetazo a AR, un puñetazo que curvo un instante el vacío, antes de que AR, formará una cruz con los brazos, protegiéndose del potente puñetazo que, se los rompió. Fue mandado contra un planeta errante, cuya su vida era andar por el vacío en paz, y esperar chocar contra otro planeta, o morir definitivamente por si solo.
Rápidamente, AR creó una red de luz que retuvo su impacto de forma total, pero eso solo hizo que el ser, comenzará a lanzar una lluvia de puñetazos contra el, golpeándolo con brutalidad, sacándole cada gota de sangre por todas partes. AR incluso cuando estaba adaptado a pelear en peleas de este nivel, cuando su desgaste jamás se agota, el se obligaba a simplemente ser más humano. A desgastarse, a ser dañado, a sentir dolor. A perder energía. AR rápidamente, contraatacó con un rápido puñetazo, en un choque de puños que fácilmente hubiera hecho temblar todo el multiverso, aunque AR reaccionó y generó un un campo gigante para que la ondas de expansión sacudieran el espacio, aunque al mismo tiempo, el ya estaba en sus últimos instantes.
Hasta que, sin una pizca de piedad. El ser, destrozó a AR de todas sus extremidades, cuyas se separaron lentamente, goteando sangre roja carmesí en el frio espacio. Su cabeza, se separó, floto suavemente fuera de su cuello, separándose.
El único pensamiento que sobró fue un último. -Dios!!!- Grito AR con sus últimos fuerzas, las últimas antes que sus ojos se apagaran. El ser, quien comenzó a reírse, no hablo, se burló. Cómo si el se considerará el verdadero Dios, como si el tuviera la verdadera corona del cielo.
AR quedó ahí, dividido, sin vida. Sin alma... O eso creyó el ser. Quien con arrogancia. Continúo extendiendo su presencia a más galaxias que comenzaban a corromperse y lentamente destruirse. El cuerpo de AR, comenzó a unirse, no rápidamente, sino, con aquella suavidad. Cómo el abrazo más suave y precioso... El de su padre, que parecía que con ese simple abrazo, cada parte de AR se volvía a pegar. A unir... A regresar a su forma. AR, abrió otra vez los ojos, su mente ahora estaba en el estado máximo. Había recibido esa flama, tal vez fue demasiado diminuta como un átomo, pero, incluso su pequeñez basta para AR quien se reincorporó, apretando los dientes. -Padre...- Dijo mirando al más allá del vacío, hacia el cielo donde su familia lo observa con amor y admiración. -Yo no seré como mis hermanos. Ni como tú... Pero, permíteme... Permíteme luchar por tí. Dame el permiso, padre, dejadme ser con vuestro poder en mi corazón corazón divino, de emociones humanas.- AR volvió su mirada al ser, quien, ya no reía. AR salió disparado hacia el ser, y el ser fue contra AR, como imanes que se atraen violentamente. Pero con las peores intenciones. AR comenzó a moverse a una velocidad que ni el humano más rápido en su reacción podría seguirlo. Era irrelevante, pues el mismo espacio se curvaba como una pista de carreras. Y sus golpes... Sus golpes eran potentes, tan potentes que el campo de protección que el había extendido se comenzó a fragmentar lentamente. Comenzó a golpear, el ser golpeó a AR, quien ya no sangraba, ya no se inmutaba, puesto a qué AR ya no está luchando solo.
El intercambio continúa, el campo lentamente se fragmenta. Como un cristal que no aguanta la presión, AR, miró al ser y le dijo. -Tu no eres Dios. Ni jamás te consideraré como tal.- AR lanzo un puñetazo, el definitivo. Y el ser, quien también lanzo su puño, lo intento contrarrestar con un choque de puños fallido, pues si puño comenzó a destrozarse de forma grotesca. Rápida, mientras los "Cruack" sonaban y la piel se destrozaba.
El brazo del ser, y lentamente todo su torso y cabeza, comenzaron a verse como fragmentados, como si estuviera rompiéndose. Antes de, con una explosión poderosa que hizo temblar los planetas y las estrellas cercanas, dejarse morir, el cambio protector, se destruyó con la explosión, dejándose desvanecer en preciosos fragmentos brillantes, que pronto, se convirtieron en pequeñas estrellas por un instante, antes de apagarse y morir. -Gracias padre, gracias por dar de vuestra voluntad, cuya es inconmensurable para que nadie se rinda ante la malicia ni la crueldad de el mortal.- AR, miró hacia la tierra, billones de años luz mas allá que acá. Antes de salir disparado, el viaje no duró ni un segundo, y AR ya había llegado a su departamento. Cada cicatriz, cada herida, se desvaneció lentamente, como esa pequeña flama que Dios prestó a AR. Esa voluntad, que, solo se usaba en casos extremos y dónde AR rezaba por Dios... Es cuando, está voluntad lo inunda con amor y suavidad, pero con una sed de lucha y protección insaciable.
Pelucita, se acercó a AR, quien estaba parado, dejando ir esa voluntad que está vez lo a salvado.
AR miró a Pelucita, antes de cargarla rápidamente y comenzar a darle mimitos y muchos besos rápidos en su cabeza. Las garritas retractiles de Pelucita salieron, aferrándose a la remera de AR, quien continuaba mimandola, y ella se relajaba contra su cálido y protectora presencia.
AR fue a la cocina, preparo algo de comer, algo rápido, antes de devorarlo de un solo bocado, y fue corriendo rápidamente a la ducha, dejando a Pelucita en el sofá individual.
AR se desnudo, su piel y alma descubiertos ante el agua cálida que caía sobre su rostro y cabello que ahora, se ablandaba.
AR se baño con emoción, cantando una de sus músicas favoritas. "God is" de Kanye West.
Cuando el baño se terminó, AR salió, desnudo, corriendo hacia su habitación y entrando y cerrando la puerta. Y cambiándose rápidamente.
Abrió la puerta, Pelucita corrió y se subió a la cama, AR se acostó a su lado, y luego dijo. -Mañana comenzaré a entrenar contugo, Miguel.- AR cerro los ojos suavemente, antes de dejarse dominar por el suelo. Y permitirse dormir sin pesares.








