AVES DE CRISTAL

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Summary

En la Ciudad de México, donde los secretos pesan más que el dinero y las apariencias lo son todo, cuatro jóvenes viven entre penthouses, brunches de sociedad y expectativas imposibles. Desde afuera parecen perfectos. Desde adentro… están a punto de romperse. Lía Valdemar, hija de una de las familias más antiguas y discretas de la élite, empieza a sentir que su vida ya no le pertenece. Todos esperan que siga el guion: la pareja perfecta, el futuro perfecto, la imagen perfecta. Pero una cena familiar revela una grieta en su mundo impecable, y Lía descubre que ya no puede seguir fingiendo. Dante Morel, su novio desde la adolescencia, es un espejismo de estabilidad. Educado, elegante, encantador… y profundamente confundido entre lo que quiere y lo que su familia exige. Su identidad y su futuro están escritos con tinta ajena. Iago Serrano, su mejor amigo, guarda el secreto más grande del grupo: es gay, y nadie —excepto ellos tres— puede saberlo. El peso de su silencio se vuelve cada vez más insoportable, sobre todo cuando su familia empieza a presionarlo para encajar en un molde que nunca fue suyo. Mariana Laredo, la chica que nació con todo pero decidió no seguir ninguna regla, es la única que no pretende nada. Inteligente, competitiva y demasiado honesta, mantiene una rivalidad silenciosa con Lía que ambas fingen no notar… incluso cuando define la mitad de sus decisiones.

Status
Ongoing
Chapters
4
Rating
n/a
Age Rating
16+

Chapter 1 LÍA

Lia Valdemar Rivas

Dante Morel Álvarez

Lago Serrano de la Vega

Mariana Laredo Quintana

CAPÍTULO 1: LÍA

Ubicación: Lomas de Chapultepec CDMX

Día: 06 de Febrero 2026

Lía se encontraba en su hogar, para ella extremadamente exagerado por el tamaño, los diseños, la cantidad de empleados entre muchísimas cosas más. Creció rodeada de choferes, silencios incómodos y mesas de comedor tan grandes que la distancia entre ella y sus padres se medía en metros, no en palabras.

A simple vista, cualquiera pensaría que le encantaba ese estilo de vida—las mansiones, las cenas perfectas, las fiestas caras—pero a Lia ese brillo siempre le rasgó un poco la piel. No soportaba la sensación de caminar por pasillos donde todo era caro y extremadamente silencioso y que nada era suyo. Le molestaba la manera en la que el lujo se usaba como escudo, como si las cosas pudieran reemplazar el afecto.

Y tal vez te preguntaras ¿En serio no le gusta la vida tan sencilla que ha llevado durante toda su vida?

Pero sí.

Y justo ahí está la parte que nadie entiende.

Para los demás, su vida era perfecta: sin preocupaciones, sin carencias, sin incertidumbres. Pero para Lia, esa facilidad tenía un costo que llevaba años pagando en silencio. Porque la vida “sencilla” no era realmente sencilla; era limitada, controlada, diseñada para que nada saliera mal y, al mismo tiempo, para que nada saliera verdaderamente bien.

Creció en una burbuja donde todo estaba resuelto antes de que ella lo pidiera, donde no aprendió a elegir porque las decisiones las tomaban otros, donde las comodidades se sentían más como una jaula acolchonada que como un privilegio.

Para muchos, su mundo era un sueño. Para ella, era una especie de vacío disfrazado de perfección.

Los Viernes por la mañana eran una especie de amor y odio para ella, por que esos eran los únicos días en los que su familia estaba completa y era un arma de doble filo.

Su mamá, Regina, hojeaba una revista sin realmente leerla. Lía sabía que solo esperaba el momento adecuado para hacer un comentario que pareciera casual y sonara a sentencia.

Su papá, Arturo, revisaba correos con la misma seriedad con la que otros revisan estados de cuenta funerarios.

Camila, en cambio, masticaba una fresa mientras veía TikTok con el volumen casi apagado. Como siempre, a ella se le perdonaban cosas que a Lía le costarían semanas de “no es el comportamiento adecuado para una Valdemar”.

Y Lía estaba extremadamente segura que a ninguna persona de México le importaba si ella en un Viernes a las nueve de la mañana se encontraba viendo tiktok durante el desayuno.

—Dormiste poco —dijo Regina sin levantar la vista.

No era una pregunta.

—Tenía tarea —respondió Lía, aunque era mentira. Había estado pensando en Dante. Y en ella. Y en el tipo de vida que todos daban por hecho que tendría.

Regina dejó la revista sobre la mesa. Ese gesto significaba que venía una conversación incómoda, aunque envuelta en terciopelo.

—Hija, ya casi inician los eventos de primavera. Necesito que vayas confirmando los vestidos. Y no olvides reservar tu espacio en el brunch de la fundación. Dante te puede acompañar, ¿no?

Dante siempre tenía que estar presente en cualquier evento que se hicieran entre los socios, familias amigas o negocios. LITERALMENTE en cualquier lugar tenían que acompañarse mutuamente.

Lía ama a Dante, muchísimo, pero a veces solo ella quisiera que las personas no lo pusieran como Dante. La pareja perfecta. La historia perfecta. El futuro perfecto.

Perfecto para todos… menos para ella.

Lía asintió sin ganas. Su papá levantó la mirada en ese momento, no para participar, sino para recordarle —con ese silencio pesado y lleno de expectativas— que su vida tenía una narrativa correcta. Una que debía seguir.

«Los Valdemar no hacen ruido», le había dicho él alguna vez.

Y ella lo había intentado. De verdad lo había intentado.

Pero últimamente, el silencio le empezaba a doler.

Camila la observó de reojo, como si supiera algo que nadie más veía.

—Si no quieres ir, no vayas —murmuró.

Un comentario inocente. Juvenil. Pero para Lía fue como si alguien hubiera roto una ventana en un cuarto demasiado cerrado.

Regina la fulminó con la mirada.

—No confundas a tu hermana, Camila.

Entonces, Arturo intervino con su voz siempre mesurada, pero firme.

—O también puedes ir con Lago. Es un buen muchacho.

Y justo cuando iba a responder, Camila soltó una risa suave, pero lo suficientemente audible como para que todos la escucharan.

—Ay, papá… —dijo ella, sin levantar la mirada de su teléfono—

Lía no es del tipo de Lago.

Fue un dardo.

Pequeño, pero certero.

Pero Camila solo sonrió a su celular, como si hubiera dicho algo obvio.

Lía sintió un pequeño pinchazo de alarma.

Camila estaba lejos de saber la verdad… pero también era lo suficientemente perceptiva como para notar cosas que los adultos no veían.

Y ahí estaba el problema.

—No es eso —dijo Lía, tratando de mantener la voz neutra.

—Entonces, ¿qué es? —preguntó su papá, con ese tono que exigía respuestas perfectas.

-Lago irá junto a Mariana- Lía respondió bebiendo su jugo de naranja natural. Después se levantó de la mesa no sin antes patear a Camila por debajo de la mesa, se disculpó por abandonar la mensa antes y subió rápidamente a su habitación. Su casa tiene elevador pero se le hace extremadamente inútil para solo subir dos pisos.

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Chat grupal: Aves de Cristal

Lago: Hola ¿Alguien ya está listo para el Domingo?


Mariana: ¿Entonces en qué lugar nos iba a tocar?


Lago: Lía dijo que estuviéramos en un lugar lindo para divertirnos, no para llamar la atención


Mariana: Valde se puede ir a la mierda 🗑️


Dante: Cuida como hablas de mi chica. Mono🦧


Mariana: ¿Tu chica es un mono?


Lía: Basta ya chicos, el lugar de los daré cuando ya estemos allá ¿okey? 🐦


Dante: Eres la mejor amor 🧡


Lago: Gracias amor @Dante 🧡


Lía: Están verdaderamente locos 😅😅


El día Sábado 07 de Febrero viajarían a Estados Unidos en el avión privado de Lago, tenían mucha ilusión por el Super Bowl 2026 que se llevará a cabo el domingo 08 de febrero en el Levi's Stadium en Santa Clara, California, lugar donde se enfrentarán los Seattle Seahawks y los New England Patriots. El deporte favorito de Dante es el fútbol americano y su equipo favorito definitivamente era Seattle Seahawks.

El deporte lo practicaba cuando iba en preparatoria, algunas veces después de que entro a la universidad y ahora que termino la carrera, en realidad por el trabajo solo ve algunos partidos cuando tiene tiempo.

Pero su cumpleaños estaba cerca y yo sabía que para él ese sería el regalo perfecto, en realidad… él me dijo que su regalo perfecto sería que su padre pudiera solucionar su gran problema. Aunque Lía quisiera, ella no podía hacer nada con aquello.

Y este regalo ella esta segura que será el mejor para Dante.

Lia comenzo a guardar sus cosas más indispensables en su maleta, habian hecho planes para pasar una semana completa en Estados Unidos, despues del Super Bowl viajarian a diferentes lugares para pasar un buen rato.

Saco los pares de zapatos más cómodos que encontró en su armario (todos son tacones).

Saco un par de TOM FORD Betty Satin que le regaló Camila por qué si.

Después mientras seguía buscando entre los miles de pares más decidió sacar Christian Louboutin So Kate 120 Black Patent Leather Pump Heels a decir verdad Lía no era fan de la moda, así que no sabía si eran de temporada…en realidad… Lia no sabía absolutamente nada sobre la moda. Todo lo que usaba era por que se lo regalaba Camila, Mariana, Dante o su madre.

Por último en la parte trasera de su clóset sacó el último par que le gustó eran unos Womens Chloé Alba Sling-Back Leather Heeled Courts esos eran sus favoritos por que se los regaló Dante hace no mucho tiempo.

Y de todos los pares esos tres eran sus favoritos, eran los más cómodos y también los más bonitos -según ella- estaba muy atenta a que incluso en el viaje Mariana la obligara a comprarse más pares así que no tiene sentido que lleve más de tres.

Cuando seguia buscando algunas prendas de ropa comodas, escucho como unos zapatos entraban lentamente por la puerta, ella conocia como la palma de la mano ese sonido, lleva 10 años escuchando el mismo sonido pasar por su puerta. Entonces dio la vuelta mostrando una linda sonrisa mientras pasaba su cabello por detras de su oreja.

Frente a ella estaba Dante, ojos color verde y su piel ella lo describiria como un tono medio a moreno claro. Con su sexy barba corta y bien recortada que da un aspecto más maduro a pesar de tener 25 años de edad.

Dante vestia unos tenis nike con su pantalon deportivo de la misma marca, arriba tenia una sudadera azul marino que tapaba su cabello muy corto casi rapado.

Dante se apoyó en el pequeño mueble a lado de su cama observándola con una sonrisa de dientes blancos

Él se acercó y le bajó la etiqueta que sobresalía de la camiseta.

Un gesto pequeño.

Íntimo.

Casi automático.

—¿Cómo estás? —preguntó él, mirándola de cerca.

Lía sostuvo su mirada.

La misma mirada verde que antes le hacía sentir emoción… de vez en cuando.

—Estoy bien —mintió ella.

Dante inclinó ligeramente la cabeza, como si pudiera leerle la mentira en la piel.

—Tu mamá volvió a presionar, ¿verdad?

—Mi mamá siempre presiona —respondió ella, amarga sin querer.

Él no dijo nada. Solo metió las manos en los bolsillos de la sudadera y respiró hondo.

Silencio.

El tipo de silencio que antes no existía entre ellos.

—Lía… —empezó Dante, pero se detuvo—. Si no quieres ir al brunch, puedes decir que no.

—Tú sabes que no es tan fácil.

—Conmigo sí.

Esa frase la atravesó.

Conmigo sí.

Conmigo puedes ser tú.

Pero no era verdad.

Con él, justamente con él, era con quien menos podía serlo.

Porque él estaba intentando sostener algo que ambos sabían que ya no tenía la misma forma.

Dante, sin darse cuenta de la grieta que abría, tomó su mano.Sus dedos encajaban porque habían aprendido a hacerlo, no porque todavía lo sintieran. Y Lia estaba segura que Dante se sentia de la misma forma, pero para él que sigan siendo pareja era la salvacion de su familia.

—Oye —dijo él—. Si quieres, no vamos juntos. O vamos tarde. O nos escapamos después. Como antes.

Como antes.

La frase le dolió más que cualquier discusión.

—Dante… —susurró Lía.

—¿Qué?

Ella respiró.

Podía decirle la verdad.

Podía romperlo.

Podía romperse.

Pero en lugar de eso, le sonrió.

La sonrisa bonita, la perfecta, la que su mamá aprobaba y Dante conocía demasiado bien.

—No es nada. Estoy cansada, ya.

Él la observó un segundo más, como esperando que se derrumbara, que hablara, que le dijera lo que estaba escondiendo.

Pero Lía no dijo nada.

Dante besó su frente—aún sabía exactamente dónde hacerlo—y sus dedos se quedaron un segundo más sobre su piel.

—Vamos a estar bien —le prometió.

Ella cerró los ojos.

Quiso creerle.

Quiso que fuera verdad.

Pero dentro de sí sabía que estaban sosteniendo algo precioso… y mortalmente frágil. Algo que le daba miedo romper y que después se arrepintiera.












⚠️ Advertencia del autor

Esta historia es completamente ficticia.

Los personajes, sus relaciones, sus comportamientos y los conflictos que viven no representan ni pretenden definir la realidad de ninguna persona o comunidad.

Las decisiones que toman, las emociones que sienten y las experiencias que enfrentan están creadas únicamente con fines narrativos. No deben interpretarse como guía, ejemplo o reflejo universal de la vida real.

Cada persona vive su camino de forma distinta.

Este libro es solo eso: una historia.